Una flor alpina pegajosa confirma una predicción de Darwin de hace 150 años: es una planta carnívora
Charles Darwin sospechó hace siglo y medio que algunas plantas aparentemente inofensivas podían ser auténticas depredadoras. Hoy, gracias a experimentos que él nunca pudo realizar, la ciencia confirma que una discreta flor alpina no solo atrapa insectos: también los digiere y se alimenta de ellos.

