Los problemas económicos persistentes aceleran el envejecimiento cerebral y aumenta el riesgo de sufrir deterioro cognitivo
Décadas de dificultades para llegar a fin de mes pueden dejar una huella silenciosa en el cerebro. Un amplio estudio longitudinal vincula la pobreza persistente con un envejecimiento cerebral acelerado y con peores resultados en memoria y velocidad de procesamiento.

