Un insólito grabado de hace 5.000 años desvela el origen del dominio egipcio en el Sinaí
Una escena de violencia grabada en la roca, en pleno desierto del Sinaí, muestra cómo el Egipto más temprano impuso su poder fuera del valle del Nilo. El hallazgo, descifrado ahora por un equipo internacional de arqueólogos, adelanta en milenios el origen de la expansión egipcia.
Por Enrique Coperías, periodista científico
La inscripción rupestre de hace 5.000 años en una roca de Wadi Khamila (Sinaí), silueteada por los arqueólogos para destacarla. El egiptólogo Ludwig Morenz, de la Universidad de Bonn, la interpreta como un anuncio explícito de la reivindicación colonial de los egipcios en esta región minera del Sinaí. Cortesía: M. Nour El-Din/redrawing: E. Kiesel
A unos 35 kilómetros al este del golfo de Suez, en un paisaje árido de montañas rojizas y cauces secos, un fascinante panel grabado en la roca, casi invisible para los ojos no adiestrados, ha empezado a reescribir un capítulo crucial de la historia egipcia.
Allí, en el Wadi Khamila, en el suroeste de la península del Sinaí, un equipo encabezado por el investigador egipcio Mustafa Nour El-Din, del Ministerio de Antigüedades de Egipto, y el egiptólogo alemán Ludwig D. Morenz, de la Universidad de Bonn, ha identificado y descifrado una inscripción y una escena grabadas hace unos 5.000 años.
El hallazgo, publicado en la revista académica Blätter Abrahams, aporta la evidencia más antigua y explícita hasta ahora del dominio egipcio temprano sobre el Sinaí, mucho antes de las grandes pirámides y del Egipto clásico que suele poblar el imaginario colectivo.
«El suroeste del Sinaí es la región en la que podemos encontrar una colonización motivada por intereses económicos a través de imágenes e inscripciones, algunas de las cuales tienen más de 5.000 años —explica Morenz. Y añade—: El motivo que se ha descubierto ahora es una de las escenas de asesinato más antiguas que se conocen, acompañada de una inscripción».
Una escena de dominio grabada en la roca
El descubrimiento no es espectacular ni por su tamaño ni por su conservación impecable. Al contrario: el panel de roca está cubierto de grabados rupestres superpuestos, algunos muy erosionados y otros relativamente recientes, incluidos grafitis árabes modernos.
Pero bajo esas capas, como en un palimpsesto de piedra, emerge una escena de enorme potencia simbólica. En el centro se distingue la figura de un hombre que avanza con los brazos levantados en gesto de triunfo. Frente a él, un personaje arrodillado, con los brazos atados a la espalda y una flecha clavada en el pecho, encarna la derrota y la sumisión. Detrás del vencedor aparece una barca, uno de los símbolos más cargados de significado en los albores del poder egipcio.
La escena no es un simple acto de violencia aislado. Forma parte de un lenguaje visual bien conocido por los especialistas: el de sometimiento del enemigo, una iconografía que se repite en los primeros siglos de la historia del Antiguo Egipto para representar el dominio del rey —o del poder egipcio en general— sobre pueblos considerados exteriores.
Una inscripción jeroglífica en los orígenes de la escritura
Hasta ahora, las pruebas más antiguas de este tipo de imágenes en el Sinaí procedían de otros tres valles secos del Sinaí, conocidos, dicho sea de paso, como Wadi: Wadi Ameyra, Wadi Humur y las minas de Maghara. El panel de Wadi Khamila se suma ahora a esa reducida lista, pero con una particularidad decisiva: incorpora una inscripción jeroglífica que ha podido ser interpretada y que da sentido religioso y político a la escena.
🗣️ «Hasta ahora, Wadi Khamila solo se había mencionado en la investigación en relación con inscripciones nabateas, que son unos 3.000 años más recientes — subraya Morenz—. Las pruebas de presencia egipcia de hace 5.000 años eran hasta ahora desconocidas en este lugar».
Descifrar esa inscripción ha sido una tarea compleja. Los signos están grabados de forma tosca, propia de una escritura jeroglífica aún en gestación, en torno al año 3000 antes de nuestra era. Aun así, Morenz propone una lectura convincente: «Min, gobernante de la región minera» o, más literalmente, «Min, señor del cobre».
El dios Min y la justificación religiosa de la colonización
Min es una divinidad arcaica del panteón egipcio, asociada a la fertilidad y, en los períodos más tempranos, a los territorios situados fuera del valle del Nilo. En esos siglos iniciales, antes de que otros dioses asumieran ese papel, Min actuaba como protector divino de las expediciones egipcias a regiones periféricas.
🗣️ «Las imágenes y las inscripciones suelen ser muy breves, pero la justificación religiosa de la colonización desempeñó un papel importante —señala el egiptólogo alemán—. Este dios fue la autoridad religiosa de las expediciones egipcias en el IV y comienzos del III milenio».
Esta referencia cambia por completo la interpretación del grabado. El hombre victorioso con los brazos alzados podría no ser un rey concreto —no aparece ningún nombre real identificable—, sino una representación temprana y todavía poco codificada del propio dios Min.
Recursos minerales y expansión egipcia temprana
La barca, por su parte, simbolizaría la presencia del Estado egipcio en formación, capaz de proyectarse más allá de su núcleo fluvial. El personaje arrodillado representaría a las poblaciones locales del Sinaí, sometidas en nombre de un orden político y religioso que empezaba a expandirse.
El Sinaí no era una tierra cualquiera para los egipcios del IV y III milenio a. C. Su interés no respondía a una expansión territorial abstracta, sino a razones muy concretas: la explotación de recursos minerales estratégicos, sobre todo cobre y turquesa. Estos materiales eran esenciales para la tecnología, la economía y el simbolismo del Egipto naciente.
Las expediciones al Sinaí, inicialmente estacionales y probablemente irregulares, se intensificaron con el tiempo y dejaron una huella visual clara en el paisaje: relieves, inscripciones y escenas de dominio que egiptizaron progresivamente una región periférica.
«El contexto cultural es clave —apunta Morenz—. Sabemos que los egipcios emprendieron expediciones económicas al suroeste del Sinaí a finales del IV milenio».
Recreación visual de la escena grabada en Wadi Khamila (Sinaí). Un hombre egipcio avanza con los brazos alzados en gesto de victoria frente a un individuo local arrodillado, con las manos atadas a la espalda y una flecha clavada en el pecho, mientras una embarcación egipcia al fondo simboliza la llegada del poder del Nilo al desierto. La escena, inspirada en un grabado rupestre real, ilustra la dominación egipcia temprana en el Sinaí y su vínculo con la explotación de recursos como el cobre, bajo la protección del dios Min. Crédito: IA-DALL-E-Rexmollón Producciones
Copias locales y apropiación simbólica
El panel de Wadi Khamila añade un matiz importante a este proceso. No solo muestra el dominio egipcio, sino que confirma cómo ese dominio se legitimaba mediante la religión. La autoridad no se impone únicamente por la fuerza, sino en nombre de una divinidad que encarna el control de los recursos y del territorio.
Es una idea sorprendentemente moderna: poder político, explotación económica y justificación simbólica aparecen ya íntimamente entrelazados hace cinco milenios.
Otro aspecto fascinante del hallazgo es la presencia, a la derecha de la escena principal, de copias parciales de los mismos motivos: fragmentos de la figura dominante, la barca, algunos signos. Estas imitaciones son más torpes y carecen del elemento central de sumisión. Según los autores del estudio, podrían haber sido realizadas por habitantes locales del Sinaí que adoptaron —y adaptaron— el lenguaje visual egipcio sin reproducir por completo su mensaje ideológico. Es un ejemplo temprano de interacción cultural y apropiación simbólica.
🗣️ «Los relieves rupestres de Wadi Ameyra y Wadi Maghara, junto con el que se ha encontrado ahora en Wadi Khamila, sugieren que los egipcios tenían una especie de red colonial», afirma Morenz.
La ubicación destacada en el paisaje, la buena visibilidad de la roca, su superficie lisa y su conexión con los lugares de descanso tradicionales aparentemente invitaban a la gente a inscribirla. «Históricamente, suele ocurrir que en los lugares con inscripciones rupestres claramente visibles, estas se reescriben o incluso se sobrescribe en ellas», informa Morenz.
Hechos históricos o construcciones ideológicas
El contexto arqueológico refuerza la importancia del descubrimiento. Las prospecciones dirigidas por Mustafa Nour El-Din en Wadi Khamila han identificado restos de actividades metalúrgicas antiguas, como escorias de cobre, que apuntan a una explotación intensiva de recursos ya en el IV milenio a. C. Todo indica que esta región fue un enclave clave en la red de abastecimiento del Egipto protodinástico, y que su control tenía un valor estratégico considerable.
El estudio concluye con una nota de prudencia. Como ocurre con muchas escenas de violencia en el arte antiguo, resulta difícil distinguir hasta qué punto reflejan hechos históricos concretos o construcciones ideológicas.
Pero incluso como propaganda, el panel de Wadi Khamila es una prueba extraordinaria de que el Egipto más temprano ya pensaba y representaba su relación con el exterior en términos de dominio, legitimado por los dioses y orientado a la explotación de recursos minerales.
Un nuevo punto de partida para la investigación arqueológica
Poco después de documentar este panel, el propio Nour El-Din descubrió otro grabado rupestre en el mismo wadi: una representación inequívoca del dios Min, con su iconografía clásica itifálica, acompañado por una figura femenina probablemente divina. No hay inscripción, pero el mensaje es claro: el paisaje del Sinaí estaba marcado simbólicamente por la presencia egipcia. Y apenas hemos empezado a leerlo.
«Sin embargo, primero estamos planeando mantener conversaciones con la Autoridad de Antigüedades de Egipto para clasificar los nuevos hallazgos», concluye Morenz.
En una época en la que la historia del Antiguo Egipto suele reducirse a monumentos colosales y faraones, este modesto panel de roca recuerda que el origen del poder egipcio se forjó también en lugares remotos, en desfiladeros desérticos y rutas mineras. Allí, grabado con líneas toscas pero cargadas de significado, el nacimiento de un dominio colonial que acabaría dejando una huella indeleble en la historia del Mediterráneo oriental.▪️(28-enero-2026)
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Información facilitada por la Universidad de Bonn
Fuente: Mustafa Nour El-Din & Ludwig David Morenz. Wadi Khamila, the god Min and the Beginning of “Pharaonic” Dominance in Sinai 5000 years ago. Blätter Abrahams (2025). PDF: https://www.freunde-abrahams.de/media/blaetter-abrahams/heft-25-2025/07.BAb.Nour-El-Din_Morenz.pdf

