Un robot dental del tamaño de un tapón de corcho podría revolucionar las coronas dentales y reducir las visitas al dentista

Un diminuto robot capaz de trabajar dentro de la boca podría automatizar una de las fases más delicadas de los tratamientos con coronas dentales. Sus creadores aseguran que esta tecnología permitiría conservar más tejido sano y reducir el número de visitas al dentista.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Prototipo del robot dental en miniatura MIR, durante las pruebas de preparación automática de dientes para la colocación de coronas dentales. Su diseño busca aumentar la precisión del tratamiento y reducir el número de visitas necesarias al dentista. Cortesía: Universidad de Basilea / Catherine Weyer

Pocas noticias generan tanta inquietud en la consulta del dentista como escuchar que una simple caries ya no puede resolverse con un empaste y que será necesario colocar una corona dental.

Para el paciente, ese diagnóstico suele traducirse en varias citas, anestesia, moldes, una corona provisional y días —o incluso semanas— de espera hasta recibir la pieza definitiva. Es un procedimiento habitual, pero largo, costoso y muy dependiente de la habilidad manual del odontólogo.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Basilea, en Suiza, cree que ese proceso podría simplificarse radicalmente en el futuro gracias a un robot del tamaño del corcho de una botella de vino. Bautizado como MIR (Miniature Intraoral Robot), este pequeño dispositivo ha sido diseñado para preparar automáticamente un diente antes de colocar una corona con una precisión extraordinaria.

Aunque todavía se encuentra en fase experimental y aún pasarán años antes de verlo en una clínica, sus creadores consideran que podría abrir una nueva era en la odontología digital, al reducir tanto el número de visitas al dentista como la cantidad de tejido dental sano que se elimina durante el tratamiento.

Qué es una corona dental y por qué requiere varias visitas

La colocación de una corona dental —una prótesis fija y personalizada que cubre por completo un diente dañado— es uno de los tratamientos restauradores más frecuentes. También conocida como funda, se utiliza cuando una pieza ha perdido gran parte de su estructura debido a una caries profunda, una fractura o un desgaste importante.

Para que la corona encaje correctamente, el dentista debe tallar previamente el diente hasta darle una forma ligeramente cónica sobre la que después se cementará la restauración definitiva.

Ese trabajo exige una enorme precisión. El profesional debe retirar solo la cantidad de tejido necesaria para que la corona tenga el grosor suficiente, pero sin debilitar innecesariamente el diente. El problema es que esta tarea la realiza el dentista prácticamente a ojo, guiándose por la experiencia clínica y la observación directa.

El gran problema del tratamiento actual

Según recuerdan los autores del estudio, que ha sido publicado en IEEE Transactions on Medical Robotics and Bionics, en algunos casos las preparaciones tradicionales pueden llegar a eliminar hasta un 75,6 % de la estructura dental, incluído tejido sano que podría haberse conservado.

Durante los últimos años la odontología ha experimentado una auténtica revolución digital. Los escáneres intraorales han sustituido en muchos casos a los antiguos moldes de silicona, mientras que el diseño asistido por ordenador y las fresadoras permiten fabricar coronas dentales cada vez más precisas. Sin embargo, existe un paso que sigue dependiendo casi exclusivamente de la destreza del dentista: la preparación del diente.

Es precisamente ahí donde entra en escena el nuevo robot desarrollado por el Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Basilea.

El robot dental MIR se fija a una férula personalizada diseñada para cada paciente, lo que le permite mantener una precisión milimétrica incluso si la cabeza se mueve durante el tratamiento. Esta solución podría hacer más rápidos y seguros los procedimientos de colocación de coronas dentales. Cortesía: Universidad de Basilea / Catherine Weyer

Un diseño sorprendentemente pequeño

El prototipo mide apenas 43 milímetros de largo, 26 de ancho y 28 de alto, dimensiones suficientemente reducidas para trabajar dentro de una boca abierta sin obstaculizar el campo de visión del odontólogo.

🗣️ «[El robot] está diseñado para ser lo bastante pequeño como para caber cómodamente dentro de una boca abierta», apunta la ingeniera Yukiko Tomooka, primera autora del estudio.

A diferencia de otros robots odontológicos experimentales, que utilizan grandes brazos robóticos situados junto al sillón dental, el MIR se fija de forma directa al paciente mediante una férula personalizada fabricada a partir de un escaneado previo de la boca. Esta característica constituye una de las claves de su diseño.

«Incluso si el paciente mueve la cabeza, el MIR se mueve con él», explica Tomooka. Al estar anclado a la propia dentición, el robot mantiene siempre la misma posición relativa respecto al diente que debe tratar, evitando uno de los grandes problemas de la robótica médica: compensar los movimientos involuntarios del paciente durante la intervención.

Cómo funciona el robot dental MIR

El funcionamiento previsto es relativamente sencillo.

1️⃣ Durante una primera consulta, el dentista realiza un escáner tridimensional del diente dañado. Sobre ese modelo digital planifica exactamente qué cantidad de tejido debe eliminarse y encarga de manera simultánea la fabricación de la futura corona dental. En paralelo, también se imprime una férula personalizada sobre la que posteriormente se montará el pequeño robot.

2️⃣ En una segunda visita, el MIR ejecutaría de modo automático la preparación del diente siguiendo al milímetro ese plan digital previamente diseñado. Una vez terminado el tallado, la corona, ya fabricada con anterioridad, podría colocarse inmediatamente, eliminando buena parte de las esperas que existen en los procedimientos actuales.

Los investigadores creen que este flujo de trabajo completamente digital permitiría reducir las desviaciones entre el tratamiento planificado y el realmente ejecutado, además de preservar una mayor cantidad de tejido dental sano.

Qué entra en la boca del paciente

Para conseguirlo, el robot utiliza una solución de ingeniería biomédica especialmente ingeniosa. Los motores, la electrónica de control y los componentes más voluminosos permanecen fuera de la boca, junto al sillón dental.

Desde allí transmiten el movimiento al robot mediante ejes flexibles, cables y pequeños tubos que accionan la fresa y suministran tanto el aire comprimido como el sistema de refrigeración.

Esta arquitectura permite que únicamente permanezca dentro de la cavidad oral la parte imprescindible para realizar el tratamiento, reduciendo considerablemente el tamaño del dispositivo.

El vídeo muestra al robot dental MIR preparando de forma automática un diente siguiendo un plan digital previamente programado.

Así trabaja el robot dental MIR

El vídeo muestra al robot dental MIR preparando de forma automática un diente siguiendo un plan digital previamente programado. Fijado a una férula personalizada, el sistema elimina solo el tejido necesario para colocar una corona dental con la máxima precisión.

Crédito: Universidad de Basilea / Catherine Weyer

Así se prepara la piza dental

La preparación del diente se lleva a cabo en dos fases:

✅ Primero, una fresa más ancha reduce la altura de la superficie superior del diente.

✅ Después, una segunda fresa más larga y fina modela cuidadosamente las paredes laterales para darles la forma necesaria que permitirá colocar la futura corona dental.

Antes de pensar en probarlo con pacientes, el equipo evaluó el comportamiento del sistema utilizando modelos dentales fabricados con resina sintética y con un material cerámico cuya dureza se aproxima a la del esmalte dental humano. Los resultados sorprendieron incluso a los propios investigadores.

¿Qué precisión consigue el robot MIR?

El robot logró seguir las trayectorias programadas con un error medio inferior a 0,2 milímetros, una precisión notable teniendo en cuenta que el prototipo aún no incorpora sensores capaces de medir directamente su posición dentro de la boca.

La desviación media entre la superficie planificada y la realmente tallada fue de apenas 0,16 milímetros, situándose ya dentro del orden de magnitud necesario para aplicaciones odontológicas de alta precisión.

Además de la precisión geométrica, los investigadores analizaron otro aspecto fundamental: la fuerza ejercida durante el fresado. En las pruebas, el robot mantuvo fuerzas inferiores a cinco newtons, aproximadamente el peso que ejerce una botella de medio litro apoyada sobre una superficie. Controlar este parámetro resulta esencial para evitar daños innecesarios en el tejido dental y limitar el calentamiento del diente, uno de los factores que pueden comprometer la vitalidad de la pulpa.

Una corona dental es una funda fabricada a medida que recubre un diente dañado para devolverle su forma, resistencia y función.

Una corona dental es una funda fabricada a medida que recubre un diente dañado para devolverle su forma, resistencia y función. Cortesía: Axion Dental

Lo que todavía falta

El equipo también está estudiando el nivel de ruido producido por el sistema, otro aspecto importante para valorar su aceptación por parte de los pacientes.

Aunque los resultados son prometedores, sus propios autores insisten en que todavía queda mucho trabajo antes de que un robot como el MIR pueda incorporarse a la práctica clínica habitual.

La siguiente fase del proyecto consistirá en integrar sensores de posición y una pequeña cámara que permitan al robot conocer en todo momento dónde se encuentra exactamente la fresa y cuánto tejido ha eliminado. Ese sistema actuaría como una especie de GPS dental, corrigiendo de forma automática cualquier desviación durante el procedimiento.

«Incluso después de un corte de corriente, el MIR sabría dónde está y dónde debe continuar gracias a los datos de los sensores», explica el director del proyecto, Georg Rauter.

El reto consiste en incorporar toda esa inteligencia adicional sin aumentar el tamaño del dispositivo, una exigencia nada sencilla cuando se trabaja con un robot que debe desenvolverse dentro del reducido espacio de una boca.

La investigación forma parte de un proyecto financiado por la agencia suiza de innovación Innosuisse en colaboración con el Centro de Odontología de la Universidad de Zúrich, la empresa Camlog Biotechnologies y la Universidad de Berna, un ejemplo del creciente interés que despierta la automatización de procedimientos odontológicos.

¿Sustituirá este robot a los dentistas?

Aunque la imagen de un robot sustituyendo al dentista pueda parecer propia de la ciencia ficción, los investigadores insisten en que esa no es la finalidad del proyecto. El objetivo es convertir la robótica en una herramienta de apoyo que permita realizar procedimientos más precisos, menos invasivos y más reproducibles.

Del mismo modo que los sistemas de navegación ya ayudan a los cirujanos en intervenciones complejas o los robots quirúrgicos facilitan operaciones mínimamente invasivas, la odontología podría disponer en el futuro de asistentes robóticos capaces de ejecutar con enorme exactitud las tareas más delicadas, mientras el profesional mantiene el control de todo el procedimiento.

Todavía quedan ensayos preclínicos, estudios de seguridad y, finalmente, pruebas en pacientes antes de que un dispositivo como el MIR pueda llegar a las consultas. Pero este pequeño robot desarrollado en Basilea demuestra que el futuro de la odontología quizá no pase por enormes máquinas industriales, sino por diminutos dispositivos inteligentes capaces de trabajar dentro de la boca con una precisión casi imposible para la mano humana.

Quizá dentro de unos años, cuando el dentista anuncie que una pieza necesita una corona dental, la peor noticia ya no sea tener que volver varias veces a la consulta. ▪️(25-junio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Coronas Dentales y Robots

🦷 ¿Qué es el robot dental MIR?

Es un robot intraoral desarrollado por la Universidad de Basilea para preparar automáticamente dientes antes de colocar coronas dentales.

🦷 ¿Cuánto mide?

Aproximadamente 43 × 26 × 28 milímetros, similar al tamaño de un corcho de vino.

🦷 ¿Puede utilizarse ya en clínicas?

No. Se trata de un prototipo experimental que aún debe incorporar sensores y superar ensayos clínicos.

🦷 ¿Qué ventajas ofrece?

Puede reducir el número de visitas al dentista, aumentar la precisión del tallado y conservar una mayor cantidad de tejido dental sano.

🦷 ¿Sustituirá al dentista?

No. Está concebido como una herramienta de apoyo para automatizar una parte muy específica del tratamiento.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Investigadores suizos han creado un robot dental en miniatura para preparar dientes antes de colocar una corona.

  • El dispositivo mide solo 43 × 26 × 28 milímetros, aproximadamente el tamaño de un corcho de vino.

  • El sistema sigue un plan digital personalizado obtenido mediante un escáner intraoral.

  • En las pruebas alcanzó una precisión inferior a 0,2 milímetros.

  • El objetivo es reducir el número de citas, conservar más tejido dental sano y automatizar una de las fases más complejas del tratamiento.

  • Todavía no está disponible en clínicas y necesita incorporar sensores y superar ensayos clínicos.

  • Información facilitada por la Universidad de Basilea

  • Fuente: Y. Tomooka et al. Miniature Intraoral Robot (MIR) for Minimally Invasive Tooth Preparation. IEEE Transactions on Medical Robotics and Bionics (2026). DOI: 10.1109/TMRB.2026.3682629

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