Los compuestos orgánicos hallados en Marte reavivan la gran pregunta: ¿hubo vida en el planeta rojo?
El róver Perseverance ha encontrado en antiguas rocas marcianas moléculas de carbono sorprendentemente complejas, uno de los indicios geoquímicos más prometedores detectados hasta ahora. Aunque no demuestran la existencia de vida, acercan a los científicos a responder una de las mayores incógnitas de la exploración espacial.
Por Enrique Coperías, periodista científico
El róver Perseverance posa junto a una roca del afloramiento Bright Angel, en el cráter Jezero, donde los científicos detectaron compuestos orgánicos complejos y unas llamativas manchas cuya morfología recuerda a estructuras producidas por microorganismos en la Tierra. Cortesía: NASA/JPL-Caltech/MSSS
La búsqueda de vida en Marte oscila entre la ilusión y la prudencia. Cada nuevo hallazgo parecía acercar la respuesta definitiva, pero terminaba encontrando una explicación alternativa. Ahora, un descubrimiento realizado por el róver Perseverance vuelve a situar esa vieja pregunta en el centro del debate científico. Y no porque haya encontrado fósiles marcianos ni microorganismos petrificados, sino porque ha identificado uno de los conjuntos de compuestos orgánicos más prometedores detectados hasta la fecha sobre la superficie del planeta rojo.
El hallazgo se ha producido en Bright Angel, un afloramiento rocoso situado en el antiguo valle fluvial de Neretva Vallis, dentro del cráter Jezero, el lugar donde hace miles de millones de años desembocaba un río que alimentaba un lago de agua líquida. Allí, un equipo internacional de investigadores ha detectado carbono macromolecular, un tipo de materia orgánica compleja que en la Tierra suele aparecer en algunas de las rocas más antiguas del planeta y que, en ocasiones, constituye la única huella química que queda de antiguos microorganismos.
Ahora bien, los expetos son extraordinariamente cautos con el hallazgo. Nadie afirma que se haya encontrado vida en Marte. Sin embargo, el descubrimiento reúne varios ingredientes que, considerados en conjunto, convierten este lugar en uno de los escenarios más prometedores explorados hasta ahora por una misión espacial.
La investigación, publicada en la revista Science Advances, constituye la detección más sólida realizada hasta ahora por el espectrómetro SHERLOC (Scanning Habitable Environments with Raman and Luminescence for Organics and Chemicals), uno de los laboratorios científicos que viajan a bordo de Perseverance. Los científicos destacan que nunca antes se había identificado una cantidad tan abundante de este tipo de carbono directamente sobre la superficie natural de rocas marcianas, un resultado que amplía considerablemente nuestro conocimiento sobre la química orgánica del planeta rojo.
Por qué estas rocas llamaron la atención de los científicos
La historia comenzó hace unos meses, cuando el Perseverance llegó a Bright Angel durante su recorrido por el borde occidental del cráter Jezero. Las cámaras del vehículo captaron unas curiosas manchas oscuras sobre varias rocas sedimentarias. Los científicos las bautizaron informalmente como leopard spots (manchas de leopardo) y poppy seeds (semillas de amapola).
A simple vista parecían pequeños círculos negros, de apenas un milímetro de diámetro, distribuidos de forma irregular sobre la superficie. Lo llamativo era que esas estructuras recordaban mucho a ciertos patrones observados en rocas terrestres alteradas por antiguas comunidades microbianas.
Aquella semejanza no demostraba absolutamente nada. La geología es capaz de producir estructuras muy parecidas sin intervención de ningún ser vivo. Pero sí justificaba estudiar aquellas rocas con mayor detalle.
Eso es precisamente lo que ha hecho ahora el instrumento SHERLOC, instalado en el extremo del brazo robótico de Perseverance.
El afloramiento Bright Angel, en el cráter Jezero, concentra algunos de los indicios más prometedores de química orgánica hallados en Marte. La imagen muestra la ubicación de las rocas analizadas por el róver Perseverance y las zonas donde el instrumento SHERLOC detectó carbono macromolecular. Cortesía: Ashley E. Murphy et al.
SHERLOC, el laboratorio portátil que busca materia orgánica en Marte
Hay que decir que SHERLOC funciona como un sofisticado laboratorio portátil. Utiliza un láser ultravioleta para bombardear la superficie de las rocas y analizar cómo se refleja esa luz. Cada mineral y cada compuesto químico responde con una especie de firma espectral diferente, lo que permite identificar su composición sin necesidad de recoger muestras.
A diferencia de otros instrumentos que analizan muestras pulverizadas o perforadas, SHERLOC puede elaborar auténticos mapas químicos de la superficie de una roca con una resolución de apenas unas décimas de milímetro. Gracias a ello, no solo identifica qué compuestos hay presentes, sino también cómo se distribuyen y con qué minerales aparecen asociados.
Los investigadores analizaron cuatro zonas distintas del afloramiento Bright Angel y recopilaron alrededor de 1.800 espectros Raman. El resultado sorprendió incluso al propio equipo.
En lugar de detectar simples moléculas orgánicas aisladas, el espectrómetro SHERLOC encontró una amplia distribución de carbono macromolecular, una forma especialmente compleja y resistente de materia orgánica.
🗣️«En la Tierra, el carbono macromolecular suele encontrarse en rocas extremadamente antiguas y, en algunos casos, constituye la única evidencia orgánica que queda de antiguas comunidades microbianas —ha declarado Ashley Murphy, investigadora del Planetary Science Institute y autora principal del estudio—. Encontrar estas macromoléculas orgánicas en Marte y en otros cuerpos planetarios nos ayuda a determinar si alguna vez existieron allí los ingredientes químicos y las condiciones ambientales necesarias para sostener la vida».
Mapa topográfico del cráter Jezero, el antiguo lago marciano donde aterrizó el róver Perseverance. El óvalo señala la zona de aterrizaje de la misión de la NASA. Cortesía: NASA/JPL-Caltech/MSSS/JHU-APL/ESA
Mucho más que carbono
La presencia de carbono, por sí sola, no basta para hablar de vida.
Los meteoritos ricos en carbono contienen abundantes moléculas orgánicas que nunca han estado relacionadas con organismos vivos. También numerosos procesos geológicos son capaces de producir compuestos de carbono complejos.
Por eso los investigadores prestan especial atención al contexto geológico donde aparecen.
En Bright Angel, las macromoléculas no están distribuidas al azar. Se encuentran asociadas a minerales como carbonatos y sulfatos, ambos formados en ambientes ricos en agua.
Ese detalle resulta especialmente interesante porque el agua líquida constituye uno de los requisitos fundamentales para cualquier forma de vida conocida.
En palabras de Lewis Dartnell, astrobiólogo de la Universidad de Westminster (Reino Unido), «lo importante es que ahora disponemos de información sobre el contexto geológico en el que aparecen estos compuestos orgánicos. Esa relación entre materia orgánica y minerales formados por agua aporta una pieza más al rompecabezas sobre la evolución ambiental del antiguo Marte.
Los investigadores creen que estas moléculas pudieron incorporarse a los sedimentos cuando el lago todavía existía, quedar atrapadas posteriormente durante procesos geológicos relacionados con aguas subterráneas o incluso proceder de materiales aún más antiguos erosionados y transportados hasta este lugar. Por ahora, todas esas posibilidades siguen abiertas.
Un lago merciano que desapareció hace 3.500 millones de años
El escenario tampoco es casual.
El cráter Jezero fue seleccionado por la NASA como lugar de aterrizaje del róver Perseverance precisamente porque conserva uno de los deltas fluviales mejor preservados del planeta rojo.
Hace aproximadamente 3.500 millones de años, un río desembocaba allí formando un lago estable donde se depositaban sedimentos muy finos, similares a los fangos que hoy se acumulan en lagos terrestres. Ese tipo de ambientes son especialmente favorables para conservar moléculas orgánicas durante miles de millones de años.
Los investigadores destacan además que el carbono macromolecular no apareció en una única roca aislada. Fue identificado tanto en la roca conocida como Cheyava Falls, donde ya se habían observado las llamativas manchas oscuras, como en otra roca denominada Walhalla Glades, situada a más de cien metros de distancia. Esa distribución sugiere que los compuestos orgánicos están ampliamente presentes en toda esta formación geológica y no responden a un fenómeno puntual.
El meteorito marciano SaU 008 sirve como patrón de calibración para el instrumento SHERLOC del róver Perseverance. Estas imágenes muestran cómo el polvo acumulado sobre su superficie a lo largo de la misión puede influir en las mediciones espectroscópicas. Cortesía: Ashley E. Murphy et al.
Para Kyle Uckert, investigador del Jet Propulsion Laboratory de la NASA y coautor del estudio, ese resultado fue una de las mayores sorpresas: «Su presencia generalizada en las lutitas de Bright Angel, en comparación con lo observado en otras zonas del cráter, fue inesperada».
Además, añade, nunca antes se había detectado carbono macromolecular directamente sobre la superficie natural de una roca marciana, lo que sugiere que estas moléculas han logrado sobrevivir durante miles de millones de años a la intensa radiación ultravioleta, la oxidación y el bombardeo de partículas energéticas que castigan continuamente la superficie de Marte.
Ese dato resulta especialmente relevante porque indica que algunos compuestos orgánicos complejos pueden conservarse mucho mejor de lo que se pensaba hasta ahora, aumentando las posibilidades de encontrar biofirmas aún más informativas en futuras misiones de exploración.
Sin embargo, los científicos insisten una y otra vez en el mismo mensaje: orgánico no significa biológico.
Las moléculas orgánicas simplemente contienen carbono. Pueden formarse gracias a organismos vivos... o mediante procesos completamente abiológicos.
Esa diferencia es fundamental para interpretar correctamente el descubrimiento y evitar titulares exagerados.▪️(25-junio-2026)
CIENCIAS PLANETARIAS
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Marte y Vida
👾 ¿Qué ha encontrado Perseverance en Marte?
Ha detectado carbono macromolecular, una forma compleja de materia orgánica distribuida en varias rocas sedimentarias del cráter Jezero.
👾 ¿Es una prueba de vida extraterrestre?
No. Los científicos insisten en que los compuestos orgánicos también pueden formarse mediante procesos puramente geológicos.
👾 ¿Por qué es un descubrimiento importante?
Porque demuestra que compuestos orgánicos complejos han sobrevivido durante miles de millones de años en un antiguo ambiente acuático marciano y señala uno de los lugares más prometedores para buscar antiguas biofirmas.
👾 ¿Qué falta para confirmar si hubo vida en Marte?
Analizar las muestras en laboratorios terrestres mediante técnicas imposibles de transportar actualmente a un vehículo espacial.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Perseverance ha detectado carbono macromolecular en varias rocas del cráter Jezero.
Los compuestos aparecen asociados a carbonatos y sulfatos, minerales formados en presencia de agua.
El hallazgo se produjo en Bright Angel, una antigua zona fluvial donde ya se habían observado posibles biofirmas geológicas.
Los científicos insisten en que no es una prueba de vida, aunque sí representa uno de los indicios geoquímicos más prometedores encontrados hasta ahora.
Solo el análisis de las muestras en laboratorios terrestres podrá determinar si estos compuestos tienen un origen biológico.
Fuente: Ashley E. Murphy et al. Spatially distributed complex organic matter detected in an ancient river valley in Jezero crater, Mars. Science Advances (2026). DOI: 10.1126/sciadv.adx0047

