Agua en la Luna: un nuevo estudio indica dónde buscar hielo mientras Artemis II reabre la era de exploración lunar
La Luna deja de ser un desierto: un nuevo estudio identifica los cráteres donde podría concentrarse el hielo acumulado durante miles de millones de años. En paralelo, la misión Artemis II de la NASA devuelve a los humanos a su órbita y marca el inicio de una nueva era de exploración espacial con el agua como recurso vital.
Por Enrique Coperías, periodista científico
La Luna, captada por la tripulación de Artemis II durante su sobrevuelo: en su superficie se esconden cráteres en sombra permanente del polo sur donde, según un nuevo estudio, podría haberse acumulado hielo durante miles de millones de años, un recurso clave para el futuro de la exploración lunar. Cortesía: NASA
¿Hay agua en la Luna? Lo que dice el nuevo estudio
La Luna fue durante mucho tiempo considerada un desierto absoluto, un mundo seco e inerte. Sin embargo, esa imagen lleva años resquebrajándose. Ahora, un nuevo estudio internacional aporta una pieza clave al rompecabezas: no solo hay agua en la Luna, sino que probablemente se ha ido acumulando de forma lenta y constante durante miles de millones de años en rincones muy concretos de su superficie.
Y lo hace, además, en un momento histórico: mientras los científicos afinan dónde buscar ese hielo, la humanidad ha vuelto a orbitar la Luna con la misión Artemis II.
El trabajo, publicado en la revista Nature Astronomy, está liderado por el científico planetario Oded Aharonson, del Instituto Weizmann de Ciencia en Israel, y cuenta con la participación de Paul Hayne, científico del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial (LASP) de la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos).
La investigación aborda un enigma que ha intrigado a la comunidad científica durante años: por qué el hielo lunar parece concentrarse en algunos cráteres de la Luna y no en otros.
El cometa que no llegó a regar la Luna
Las observaciones de misiones de la NASA y de otros instrumentos habían ofrecido ya indicios sugerentes de que el agua —en forma de hielo— podría ser relativamente abundante en la Luna, especialmente en los cráteres en sombra permanente del polo sur lunar. Pero su origen seguía siendo incierto.
El nuevo estudio descarta algunas de las hipótesis más espectaculares, como la llegada masiva de agua tras el impacto de un gran cometa.
🗣️ «Parece ser que los cráteres más antiguos de la Luna también tienen más hielo —explica Hayne, profesor asociado del Departamento de Astrofísica y Ciencias Planetarias. Y añade—: Eso implica que la Luna ha ido acumulando agua más o menos de forma continua durante hasta 3.000 o 3.500 millones de años».
Cómo llegó el agua a nuestro satélite
La conclusión apunta a un proceso lento, casi imperceptible a escala humana, pero constante en términos geológicos. En lugar de un único episodio catastrófico, el agua habría llegado por múltiples vías a lo largo del tiempo, desde antiguos episodios volcánicos que liberaron vapor desde el interior de nuestro satélite hasta impactos de cometas y asteroides. Es más, podría haber llegado a lomos del viento solar.
«Mediante el viento solar, una corriente constante de hidrógeno bombardea la Luna, y parte de ese hidrógeno puede convertirse en agua en la superficie lunar», señala Hayne.
Sea cual sea su origen exacto, los científicos coinciden en el destino final de esa agua: las llamadas trampas frías, regiones en sombra permanente donde la luz del Sol no ha penetrado en algunos casos desde hace miles de millones de años. En estos cráteres, las temperaturas son tan bajas que el hielo puede permanecer estable durante escalas de tiempo geológicas.
Mapa del polo sur lunar obtenido mediante altimetría láser: estas regiones, con cráteres como Shackleton y Haworth, concentran las llamadas trampas frías, donde podría haberse acumulado hielo durante miles de millones de años y que hoy son objetivos prioritarios para futuras misiones como Artemis. Cortesía: ESA.
Por qué algunos cráteres tienen más hielo que otros
Los datos del instrumento LAMP (Lyman-Alpha Mapping Project) a bordo del orbitador Lunar Reconnaissance Orbiter, una sonda estadounidense destinada a explorar la Luna quefue lanzada en junio de 2009, habían detectado señales compatibles con la presencia de hielo en algunas de estas zonas. Pero había un problema: su distribución es desigual.
«Lo que está claro es que el hielo tiene una distribución irregular —afirma Hayne—. No está concentrado en las mismas cantidades en todos los cráteres. Y no había una gran explicación para eso».
Para resolver este misterio, el equipo decidió retroceder en el tiempo y reconstruir la historia de la Luna. Utilizando datos del instrumento Diviner del mismo orbitador y simulaciones informáticas, modelaron cómo han evolucionado los cráteres a lo largo de miles de millones de años.
Zonas clave: dónde buscar hielo en la Luna
Una de las claves de este fascinante trabajo es que la Luna no siempre ha tenido la misma orientación respecto a la Tierra. Su inclinación ha cambiado con el tiempo, lo que implica que algunos cráteres que hoy están en sombra permanente pudieron haber estado iluminados en el pasado, y viceversa.
A partir de estas simulaciones, los investigadores elaboraron una lista de las trampas frías que han permanecido en oscuridad durante más tiempo. Y el resultado encaja con las observaciones: los cráteres más antiguos y oscuros son también los que muestran mayores indicios de hielo.
Entre ellos destaca el cráter Haworth, cerca del polo sur lunar, que tal vez ha permanecido en sombra durante más de 3.000 millones de años. Según Hayne, es uno de los candidatos más prometedores para albergar grandes reservas de hielo.
La tripulación de Artemis II —Jeremy Hansen, Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover— dentro de la nave Orion durante su misión alrededor de la Luna: cuatro astronautas que han vuelto a llevar la exploración humana más allá de la órbita terrestre por primera vez desde la era Apolo. Crédito: NASA.
Artemis II: el regreso humano a la órbita de la Luna
Mientras estos resultados afinan el mapa del agua en la Luna, la exploración humana ha dado un salto que parecía impensable hace solo unos años. La misión Artemis II, lanzada con el cohete SLS el 1 de abril de 2026, ha devuelto astronautas a las inmediaciones de la Luna por primera vez desde 1972, en plena era Apolo.
La misión, de unos diez días de duración, ha llevado a bordo de la nave Orion a cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen— en un sobrevuelo alrededor de la Luna sin aterrizar. Se trata de un ensayo general para futuras expediciones: comprobar sistemas de navegación, comunicaciones y soporte vital en el espacio profundo, algo imprescindible antes de volver a pisar la superficie lunar.
El viaje ha incluido un acercamiento a unos pocos miles de kilómetros de la superficie y un paso por la cara oculta de la Luna, con el consiguiente apagón de comunicaciones durante unos cuarenta minutos. También ha batido un récord simbólico: sus tripulantes se han convertido en los seres humanos que más lejos han viajado de la Tierra.
ESPECTACULARES VISTA DE LA LUNA
Imágenes de alta resolución de la Luna captadas por Artemis II: los mares lunares revelan tonos sorprendentemente variados, reflejo de su composición mineral y de la compleja historia geológica del satélite. CORTESÍA: NASA
La misión ha dejado además algunas de las imágenes y experiencias más inéditas de la exploración lunar reciente. Durante ese paso por la cara oculta, la nave Orion perdió contacto con la Tierra durante 41 minutos, justo después de que el astronauta Victor Glover se despidiera con un «Os queremos, desde la Luna», al que el control de misión respondió: «Os vemos al otro lado».
Al recuperar la señal, las cámaras mostraron una escena nunca vista: una pequeña Tierra emergiendo detrás de la Luna, ambas como lunas crecientes. En esas horas, la tripulación no solo batió el récord de distancia máxima recorrida por humanos, alcanzando los 406.771 kilómetros, sino que también observó en directo regiones de la cara oculta hasta ahora solo fotografiadas por sondas.
Vista inédita de la cuenca Orientale captada por la tripulación de Artemis II: una de las estructuras más grandes y enigmáticas de la Luna, cuya superficie revela la compleja historia de impactos del satélite. Este tipo de regiones, especialmente en torno al polo sur, son clave para localizar hielo en trampas frías, un recurso esencial para las futuras misiones humanas. Cortesía: NASA
«Es una visión en 3D y acompañada de la experiencia personal, que nos va a dar una interpretación mucho mejor que muchas imágenes obtenidas por sondas robóticas», explicó Lori Glaze, responsable científica de la NASA. La misión incluyó además un fenómeno excepcional: un eclipse solar total de 57 minutos visto desde el espacio, visible únicamente para los cuatro astronautas, durante el cual Glover describió la escena como «la vista más extraña e irreal que hemos tenido hoy, con el resplandor de la Tierra iluminando casi toda la Luna».
Más allá de lo mediático, Artemis II marca un cambio de paradigma. No se trata de una carrera puntual, como en la Guerra Fría, sino del primer paso de un programa sostenido. Las siguientes misiones ya están en el calendario: Artemis III aspira a llevar astronautas al polo sur de la Luna —precisamente donde este nuevo estudio sitúa las mayores reservas de hielo—, mientras Artemis IV y posteriores buscarán establecer una presencia humana en la Luna de forma duradera.
Agua, ciencia y supervivencia
La conexión entre ambos hitos —el estudio científico y la misión tripulada— es directa. El agua lunar no es solo una curiosidad geológica: podría ser la clave para la futura exploración. Serviría para beber, producir oxígeno o fabricar combustible espacial a partir de hidrógeno y oxígeno.
🗣️ «Encontrar agua más allá de la Tierra en forma líquida y utilizable es uno de los desafíos más importantes en astronomía», subraya Aharonson.
Saber dónde buscarla es, por tanto, una prioridad estratégica. Y ahí es donde el nuevo trabajo cobra relevancia: al señalar los cráteres más antiguos y permanentemente oscuros como los mejores candidatos, ofrece una especie de mapa preliminar para las próximas misiones.
El siguiente paso será confirmar estas hipótesis con datos más precisos. Hayne trabaja ya en un nuevo instrumento, el Lunar Compact Infrared Imaging System (L-CIRiS), que la NASA planea desplegar cerca del polo sur lunar a finales de 2027.
Aun así, el enigma no está completamente resuelto. Para comprender de manera definitiva el origen del agua lunar será necesario analizar muestras directas, algo que probablemente recaerá en las futuras misiones del programa Artemis.
«En última instancia, la cuestión del origen del agua en la Luna solo se resolverá mediante el análisis de muestras —dice Hayne. Y concluye—: Tendremos que ir a la Luna para analizarlas allí o encontrar la forma de traerlas de vuelta a la Tierra». ▪️(7-abril-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Agua, Luna y Misión Artemis II
🌛 ¿Hay agua en la Luna?
Sí. Está presente en forma de hielo, principalmente en cráteres en sombra permanente.
🌛 ¿Dónde está el agua lunar?
En el polo sur de la Luna, dentro de cráteres que nunca reciben luz solar.
🌛 ¿Cómo se formó el agua en la Luna?
A través de múltiples procesos: viento solar, impactos y actividad volcánica.
🌛 ¿Qué es Artemis II?
Una misión tripulada de la NASA que ha orbitado la Luna en 2026 como paso previo al regreso humano al satélite.
🌛 ¿Cuándo volverán los humanos a la Luna?
Con Artemis III, prevista para esta década.
🌛 ¿Por qué es importante el hielo lunar?
Porque permite sostener misiones humanas: agua, oxígeno y combustible.
Información facilitada por laUniversidad de Colorado en Boulder y la NASA (Artemis II)
Fuente: Aharonson, O., Hayne, P.O. & Schörghofer, N. Observational constraints on the history of lunar polar ice accumulation. Nature Astronomy (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41550-026-02822-9

