Asteroides que se lanzan «bolas de nieve cósmicas»: las imágenes de DART revelan cómo intercambian material Didymos y Dimorphos
Las últimas imágenes tomadas por la misión DART antes de impactar contra la luna Dimorphos han revelado un fenómeno nunca observado: fragmentos de roca que viajan lentamente entre asteroides del mismo sistema. El hallazgo sugiere que Didymos y su satélite intercambian material como si se lanzaran «bolas de nieve cósmicas», lo que cambia lo que sabemos sobre cómo evolucionan estos cuerpos del Sistema Solar.
Por Enrique Coperías, periodista científico
A la derecha, la luna Dimorphos, cubierta de rocas, fotografiada 8,55 segundos antes del impacto de la nave DART. A la izquierda, la misma imagen tras corregir los efectos de iluminación y las sombras de los bloques, lo que revela un patrón de franjas en forma de abanico en la superficie (resaltado en color). Crédito: NASA/JHU-APL/UMD.
Hallazgo inesperado de la misión DART de la NASA
A finales de septiembre de 2022, la nave espacial DART de la NASA se estrelló deliberadamente contra Dimorphos, una pequeña luna de apenas 160 metros de diámetro que orbita el asteroide Didymos. El impacto fue histórico: era la primera vez que la humanidad intentaba desviar la trayectoria de un asteroide como ensayo de defensa planetaria.
Pero, como ocurre a menudo en ciencia, el experimento dejó un hallazgo inesperado. Las imágenes tomadas por la nave justo antes del choque han revelado algo que nadie había visto antes: indicios de que los asteroides pueden intercambiar material entre sí, como si se lanzaran lentamente bolas de nieve cósmicas.
El descubrimiento, presentado en un estudio reciente en The Planetary Science Journal, sugiere que fragmentos desprendidos del asteroide principal pueden viajar hasta su luna y depositarse sobre su superficie tras impactos extremadamente lentos. Se trata de la primera evidencia directa de transporte de material dentro de un sistema binario de asteroides.
Un sistema doble en miniatura
Didymos es un asteroide cercano a la Tierra de unos 730 metros de diámetro que tiene una pequeña luna, Dimorphos, que gira a su alrededor cada doce horas aproximadamente, en una órbita de aproximadamente un kilómetro de diámetro. Este tipo de sistemas binarios de asteroides no es raro: se estima que alrededor del 15 % de los asteroides cercanos a la Tierra tienen un compañero.
Durante décadas, los científicos han pensado que muchos de estas parejas cósmicas se forman cuando un asteroide gira cada vez más rápido debido a un fenómeno llamado efecto YORP. Este efecto, causado por la radiación solar, puede alterar lentamente la velocidad de rotación de pequeños asteroides hasta el punto de que parte de su material se desprende. Con el tiempo, esos fragmentos pueden reagruparse y formar una luna de asteroide.
La misión DART proporcionó por primera vez imágenes de alta resolución de uno de estos sistemas justo antes del impacto. La cámara DRACO fotografió alrededor del 30 % de la superficie de Dimorphos mientras la nave se acercaba a toda velocidad. Las últimas imágenes, tomadas menos de dos segundos antes del choque, tenían una resolución extraordinaria: apenas unos centímetros por píxel.
Sin embargo, en aquellas imágenes iniciales no parecía haber nada fuera de lo común. Dimorphos, que fue descubierto en 1996 por Joe Montani, del proyecto Spacewatch de la Universidad de Arizona, era simplemente una pequeña roca cubierta de bloques y cantos rodados.
Ilustración de la misión Hera, de la Agencia Espacial Europea, que será la primera sonda de la historia en encontrarse con un sistema binario de asteroides, el formado por Didymos y su luna Dimorphos, para estudiar las consecuencias del impacto de DART y la dinámica entre ambos cuerpos. Cortesía: ESA
Un patrón invisible a simple vista
La sorpresa llegó después. Cuando los investigadores corrigieron las imágenes para eliminar los efectos de la iluminación —las sombras y brillos producidos por la irregular superficie llena de rocas— apareció un patrón tenue pero inconfundible: una serie de franjas brillantes que se abrían en abanico por la superficie de Dimorphos.
Estas marcas radiales no se apreciaban en las imágenes originales, porque quedaban ocultas por el relieve. Solo al modelar cuidadosamente cómo incide la luz sobre cada punto del asteroide fue posible verlas.
Las franjas son ligeramente más brillantes que el resto del terreno —alrededor de un 25 % más— y parecen converger hacia una zona concreta cerca del borde del hemisferio que no fue completamente fotografiado.
Ese patrón en abanico es precisamente lo que llevó a los científicos a pensar que se trataba de restos de un impacto. Pero no de un impacto cualquiera. La interpretación no fue inmediata.
🗣️ «Al principio pensamos que había algo mal con la cámara y luego que quizá había algún problema con el procesamiento de las imágenes —recuerda Jessica Sunshine, astrónoma de la Universidad de Maryland y autora principal del estudio. Y continúa—: Pero cuando limpiamos los datos nos dimos cuenta de que los patrones que veíamos eran muy consistentes con impactos a baja velocidad, como lanzar bolas de nieve cósmicas. Teníamos la primera prueba directa de transporte de material en un sistema binario de asteroides».
Un choque a cámara lenta
En la Tierra, cuando un meteorito golpea el suelo, lo hace a velocidades de varios kilómetros por segundo. En cambio, los investigadores creen que el material que produjo estas marcas en Dimorphos llegó a velocidades de apenas unos centímetros por segundo.
Según sus cálculos, fragmentos desprendidos de Didymos podrían escapar del asteroide principal si alcanzan velocidades ligeramente superiores a la velocidad de rotación de su superficie ecuatorial, del orden de 30 centímetros por segundo.
Una vez liberados, algunos de esos fragmentos podrían seguir trayectorias orbitales dentro del sistema y acabar cayendo sobre Dimorphos. En ese caso, el impacto contra la superficie de la pequeña luna se produciría a velocidades de apenas 6 centímetros por segundo, unas cien mil veces más lentas que las de un meteorito típico.
🗣️ «Eso explicaría las marcas distintivas en forma de abanico —explica Sunshine. Y añade—: En lugar de dispersarse de forma uniforme, estos impactos tan lentos crearían un depósito de material en lugar de un cráter. Y están centrados en el ecuador, tal como predecían los modelos de material expulsado desde el asteroide principal».
A esas velocidades no se forma un cráter visible. En cambio, el material simplemente se dispersa sobre el terreno como una nube de polvo o grava muy fina.
Ilustración del sistema binario de asteroides Didymos–Dimorphos. La pequeña luna Dimorphos fue el objetivo de la misión DART, diseñada para comprobar si un impacto cinético puede desviar la trayectoria de un asteroide. Cortesía: JHU/APL/NASA.
El papel de las rocas
Pero entonces surge otra pregunta: ¿cómo se generan las largas franjas que recorren la superficie?
Para investigarlo, los científicos realizaron experimentos de laboratorio. Dejaron caer una esfera de vidrio sobre un lecho de arena que contenía pequeñas piedras, simulando la superficie de Dimorphos. Al analizar las imágenes de alta velocidad del impacto, observaron que las rocas actuaban como obstáculos que bloqueaban parcialmente el flujo de material expulsado.
El resultado era un patrón de rayos: detrás de cada piedra quedaban zonas sin material, mientras que entre ellas se acumulaban filamentos de arena expulsada. Ese mismo efecto podría explicar las marcas observadas en Dimorphos.
Las imágenes procesadas revelaron algo aún más sorprendente. «Acabamos viendo estos rayos que se extendían alrededor de Dimorphos, algo que nadie había visto antes —explica el astrónomo Tony Farnham, que participó en el análisis de las imágenes. Y añade—: Al principio no podíamos creerlo porque era un efecto sutil y único».
Los investigadores también realizaron simulaciones numéricas en ordenador con millones de partículas para reproducir el impacto de un terrón de material suelto. Las simulaciones mostraron que, incluso a velocidades muy bajas, los fragmentos pueden dispersarse por una gran parte de la superficie del asteroide y formar estructuras filamentarias similares a las observadas.
«A medida que perfeccionábamos nuestro modelo tridimensional de la luna, las franjas en forma de abanico se volvían más claras, no más débiles —dice Farnham—. Eso nos confirmó que estábamos trabajando con algo real».
Bolas de nieve en el laboratorio
Imágenes de un experimento con una canica realizado en la Tierra para simular las bolas de nieve cósmicas que podrían ser lanzadas desde el asteroide Didymos hacia su luna Dimorphos. Crédito: NASA/JHU-APL/UMD.
Un rastro reciente
La naturaleza tenue de las franjas sugiere que el depósito es relativamente reciente. Podría tratarse de una capa muy fina de partículas más brillantes o incluso de un cambio en la rugosidad del terreno provocado por el impacto.
El hecho de que Dimorphos parezca tener una composición bastante uniforme facilita detectar estas señales. En asteroides con mayor variación de color o composición, como es el caso de Bennu y Ryugu, un fenómeno similar podría pasar desapercibido.
Si la interpretación es correcta, estas marcas serían la primera evidencia directa de que el material expulsado de un asteroide puede viajar hasta su luna y depositarse sobre ella.
Lo que podría ver la misión Hera
La historia aún no está completa. En diciembre de 2026 llegará al sistema Didymos la misión Hera de la Agencia Espacial Europea (ESA), cuyo objetivo es estudiar con detalle las consecuencias del impacto de DART.
Los científicos esperan que Hera pueda observar estas estructuras con mayor resolución y desde distintos ángulos de iluminación. Eso permitiría determinar si las franjas corresponden realmente a depósitos de material procedente de Didymos.
Existe además otra posibilidad fascinante: el propio impacto de DART pudo lanzar fragmentos de Dimorphos que más tarde volvieron a caer sobre su superficie. Esos reimpactos también podrían haber creado depósitos similares, generando un entramado de marcas cruzadas que revelaría diferentes tipos de impactos: unos extremadamente lentos, otros a velocidades hipersónicas.
🗣️ «Podíamos ver estas marcas en Dimorphos en las imágenes captadas por la nave DART justo antes de la gran colisión, lo que demuestra que hubo intercambio de material entre él y Didymos —comenta Sunshine. Y añade—: El depósito en forma de abanico debería extenderse hacia el lado de la luna que no impactamos, y existe la posibilidad de que no haya sido destruido por el choque».
Un sistema dinámico
Más allá del caso concreto de Didymos y Dimorphos, el descubrimiento apunta a una idea más amplia: los sistemas binarios de asteroides podrían ser entornos mucho más dinámicos de lo que se pensaba.
Lejos de ser simples rocas que orbitan tranquilamente una alrededor de la otra, estos pequeños mundos podrían intercambiar constantemente material, expulsando fragmentos que viajan lentamente por el sistema antes de volver a caer.
Un proceso parecido a una nevada extremadamente lenta, en la que los copos son piedras y polvo que flotan durante horas o días antes de aterrizar en otro cuerpo cercano.
Si futuras misiones detectan fenómenos similares en otros sistemas binarios, como algunos de los asteroides troyanos que estudiará la misión Lucy, los científicos tendrán una nueva ventana para comprender cómo evolucionan estos objetos y cómo se forman sus lunas.
«Estos nuevos detalles que surgen de esta investigación son cruciales para comprender los asteroides cercanos a la Tierra y cómo evolucionan —asevera Sunshine. Y concluye—: Ahora sabemos que son mucho más dinámicos de lo que se creía, lo que nos ayudará a mejorar nuestros modelos y nuestras medidas de defensa planetaria». ▪️(8-marzo-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Bolas de nieve cósmicas y Asteroides
🪨 ¿Qué descubrió la misión DART sobre los asteroides Didymos y Dimorphos?
Las imágenes tomadas por la misión DART de la NASA antes de impactar contra Dimorphos revelaron franjas en forma de abanico en su superficie. Los científicos interpretan estas marcas como depósitos de material procedente del asteroide Didymos, lo que constituye la primera evidencia directa de transporte natural de material entre dos asteroides de un sistema binario.
🪨 ¿Qué son las bolas de nieve cósmicas entre asteroides?
Las bolas de nieve cósmicas son fragmentos de roca o polvo que se desprenden lentamente del asteroide principal Didymos y viajan hasta su luna Dimorphos. Estos fragmentos impactan a velocidades extremadamente bajas, de apenas unos centímetros por segundo, creando depósitos de material en la superficie en lugar de cráteres.
🪨 ¿Por qué Didymos lanza material hacia Dimorphos?
El fenómeno se explica por el efecto YORP, un proceso en el que la radiación solar hace que los pequeños asteroides giren cada vez más rápido. Cuando la rotación se acelera lo suficiente, parte del material superficial puede desprenderse y escapar del asteroide, llegando a veces a su luna.
🪨 ¿Qué velocidad tienen estos impactos entre asteroides?
Los cálculos del estudio indican que el material expulsado de Didymos puede alcanzar unos 30 centímetros por segundo al abandonar el asteroide. Cuando ese material llega a Dimorphos, impacta a aproximadamente 6 centímetros por segundo, una velocidad extremadamente baja comparada con los meteoritos que caen en la Tierra.
🪨 ¿Por qué se forman franjas en forma de abanico en Dimorphos?
Las franjas se producen porque la superficie de Dimorphos está cubierta de grandes rocas. Cuando el material impacta lentamente, las rocas actúan como obstáculos que bloquean el flujo de partículas, creando filamentos o rayos de depósito que se extienden por la superficie.
🪨 ¿Qué importancia tiene este descubrimiento para la defensa planetaria?
El hallazgo ayuda a comprender mejor cómo evolucionan los asteroides cercanos a la Tierra y cómo se comporta su material superficial. Este conocimiento es clave para diseñar misiones de defensa planetaria, como DART, que buscan desviar asteroides potencialmente peligrosos.
🪨 ¿Qué investigará la misión Hera de la Agencia Espacial Europea?
La misión Hera, que llegará al sistema Didymos–Dimorphos en 2026, estudiará con detalle las consecuencias del impacto de DART y analizará la estructura y composición de ambos asteroides. También podría confirmar si las marcas producidas por estas bolas de nieve cósmicas siguen presentes en la superficie de Dimorphos.
Información facilitada por la Universidad de Maryland
Fuente: J. M. Sunshine et al. Evidence of Recent Material Transport within a Binary Asteroid System. The Planetary Science Journal (2026). DOI: 10.3847/PSJ/ae3f27

