Estimulación del nervio vago: cómo funciona la terapia que podría tratar la epilepsia, la depresión y las enfermedades inflamatorias
La estimulación del nervio vago, una terapia de neuromodulación ya aprobada para la epilepsia y la depresión, está siendo investigada para tratar la inflamación, el dolor crónico y las enfermedades autoinmunes mediante impulsos eléctricos dirigidos al sistema nervioso.
Por Enrique Coperías, periodista científico
El dispositivo Vielight Vagus propone una alternativa no invasiva para estimular el nervio vago mediante fotobiomodulación, utilizando luz infrarroja cercana pulsada dirigida a las ramas cervicales del nervio. Estudios clínicos controlados están previstos para evaluar su eficacia terapéutica. Cortesía: Vielight
El nervio que conecta el cerebro con casi todo el cuerpo se perfila como una de las herramientas terapéuticas más prometedoras del siglo XXI. En los últimos años, una creciente corriente de investigación explora cómo estimular eléctricamente —o incluso con ultrasonidos o campos magnéticos— el nervio vago para tratar enfermedades tan diversas como la epilepsia, la depresión, la artritis reumatoide y la migraña.
Una revisión científica publicada recientemente en la revista Comprehensive Physiology sintetiza el estado actual de este campo emergente, conocido como medicina bioelectrónica, y sugiere que estamos ante el comienzo de una nueva forma de tratar las enfermedades: modular directamente los circuitos nerviosos del organismo.
¿Qué es el nervio vago y por qué interesa ahora?
El nervio vago es una especie de autopista biológica que conecta el cerebro con múltiples órganos vitales, desde el corazón y los pulmones, hasta el estómago, los intestinos, el hígado y los riñones. A través de él viajan señales que regulan funciones tan esenciales como la frecuencia cardiaca, la digestión, la inflamación o el estado de ánimo.
Esta red de comunicación es tan extensa que los médicos la han descrito como uno de los principales canales de diálogo entre el cerebro y el resto del cuerpo.
Durante décadas, la medicina se ha centrado en tratar enfermedades con fármacos o cirugía. Pero el desarrollo de tecnologías capaces de estimular nervios concretos ha abierto un nuevo paradigma: intervenir directamente en los circuitos neuronales que controlan los órganos. En ese contexto, el nervio vago se ha convertido en un objetivo privilegiado. La expansión de esta línea de investigación ha generado una enorme cantidad de estudios en poco tiempo.
🗣️ «Ahora hay cientos de artículos que describen distintos mecanismos: cómo estimular o bloquear el nervio vago modula los circuitos cerebrales, el sistema inmunitario y órganos como el corazón, los pulmones y los riñones —explica Troy (Yifeng) Bu, ingeniero biomédico del Qualcomm Institute, en la Universidad de California en San Diego, y primer autor del trabajo. Y añade—: Sin embargo, el campo carecía de un resumen integral de estos mecanismos y de sus efectos. Con más de 660 referencias, nuestro artículo ofrece una síntesis unificada».
Ilustración del recorrido del nervio vago, que conecta el cerebro con órganos como el corazón, los pulmones y el sistema digestivo. Su estimulación eléctrica se investiga como terapia para tratar enfermedades neurológicas, psiquiátricas e inflamatorias. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
De la epilepsia a la medicina bioelectrónica: el origen de la estimulación del nervio vago
La idea de estimular el nervio vago para tratar enfermedades no es nueva. Ya en el siglo XIX algunos médicos experimentaron con la estimulación vagal en pacientes con epilepsia. Sin embargo, el verdadero salto se produjo en los años ochenta, cuando investigadores redescubrieron esta estrategia como posible tratamiento para la epilepsia resistente a los medicamentos.
En 1988 se implantó el primer dispositivo en un paciente humano. Los resultados fueron prometedores: la frecuencia de las crisis epilépticas disminuyó de forma significativa. Ese avance llevó a la aprobación regulatoria de la terapia en Estados Unidos en 1997 para tratar la epilepsia resistente a los fármacos. Posteriormente se autorizó también para las depresión resistente al tratamiento y, más recientemente, para rehabilitación tras un ictus o para paliar los síntomas de la artritis reumatoide.
Lo que empezó como un tratamiento neurológico relativamente específico ha evolucionado hacia una plataforma terapéutica mucho más amplia. Hoy existen estudios que exploran su uso en trastornos psiquiátricos, enfermedades inflamatorias, dolencias cardiovasculares, trastornos digestivos e incluso problemas metabólicos.
El anestesiólogo Imanuel Lerman, autor senior del estudio, subraya que el nuevo trabajo pretende precisamente ordenar ese panorama científico. «El artículo identifica los descubrimientos y grupos de investigación más importantes de la literatura científica», explica. Según Lerman, el auge de este campo también tiene una historia institucional concreta: «También cuenta la historia de cómo el Gobierno estodounidense —incluida la agencia DARPA— financió este trabajo en sus inicios con el programa ElectRx, que, junto con la financiación posterior a través de la iniciativa SPARC de los Institutos Nacionales de Salud, impulsó este enorme abanico de tratamientos y terapias».
Un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de California en San Diego revisa de forma exhaustiva la investigación sobre estimulación del nervio vago para tratar enfermedades que van desde la depresión hasta la artritis reumatoide, y señala los próximos pasos para avanzar en este campo. Cortesía: Universidad de California en San Diego
Cómo funciona la estimulación del nervio vago
La terapia clásica consiste en implantar un pequeño dispositivo similar a un marcapasos bajo la piel del pecho. Desde él sale un electrodo que se enrolla alrededor del nervio vago en el cuello y envía impulsos eléctricos periódicos. Esos impulsos activan las fibras nerviosas que transmiten información hacia el cerebro y hacia los órganos.
El nervio vago está compuesto por distintos tipos de fibras nerviosas con funciones diferentes. Algunas transmiten información desde los órganos al cerebro (vías aferentes) y otras llevan órdenes del cerebro hacia el cuerpo (vías eferentes). Curiosamente, alrededor del 80 % de las fibras transportan señales desde los órganos hacia el sistema nervioso central, lo que explica por qué su estimulación puede influir en múltiples procesos fisiológicos.
Cuando se estimula este nervio, se activan regiones clave del cerebro que liberan diversos neurotransmisores, como la noradrenalina, la serotonina y la acetilcolina, que están relacionados con la atención, el estado de ánimo, la memoria o la regulación del estrés.
Ese efecto en cascada ayuda a explicar por qué la terapia puede mejorar trastornos neurológicos o psiquiátricos. Pero la estimulación vagal también tiene repercusiones en el sistema inmunitario y en el control de la inflamación, lo que ha ampliado enormemente sus posibles aplicaciones médicas.
Cómo el nervio vago regula la inflamación
Uno de los descubrimientos más influyentes en este campo fue la identificación del llamado reflejo antiinflamatorio colinérgico. Se trata de un mecanismo mediante el cual el nervio vago regula la respuesta inmunitaria del organismo.
Cuando este circuito se activa, puede reducir la liberación de citoquinas inflamatorias —moléculas implicadas en enfermedades autoinmunes o inflamatorias— y ayudar a mantener el equilibrio del sistema inmunitario.
Este hallazgo ha impulsado investigaciones en trastornos como la artritis reumatoide, el lupus y la enfermedad inflamatoria intestinal. En algunos ensayos clínicos, los pacientes con artritis reumatoide tratados con estimulación vagal han mostrado reducciones significativas de la inflamación y mejoras en los síntomas.
La idea es seductora: en lugar de bloquear químicamente la inflamación con medicamentos, podría ser posible modularla mediante impulsos eléctricos dirigidos a un nervio.
Aplicación de estimulación transcutánea del nervio vago (t-VNS) en la oreja mediante un dispositivo externo no invasivo. Esta técnica se investiga para tratar la epilepsia, el dolor crónico, la depresión y otras enfermedades inflamatorias, aunque en Estados Unidos actualmente solo está aprobada para cefalea en racimos. Cortesía: Feinstein Institutes for Medical Research
Tipos de dispositivos de estimulación del nervio vago
La implantación quirúrgica sigue siendo la forma más eficaz de estimulación vagal, pero también la más invasiva. Por eso, en los últimos años se han desarrollado alternativas menos agresivas.
Una de ellas es la estimulación transcutánea del nervio vago en el cuello, que utiliza un dispositivo externo para enviar impulsos eléctricos a través de la piel. Otra técnica consiste en estimular la rama auricular del nervio vago en la oreja mediante pequeños electrodos, un método que puede aplicarse incluso en casa.
También existen versiones mínimamente invasivas en las que se colocan microagujas en la oreja para estimular las terminaciones nerviosas. Estas técnicas han mostrado resultados prometedores en dolor crónico, depresión o trastornos digestivos.
Aunque los dispositivos externos suelen ser menos potentes que los implantados, tienen la ventaja de ser más seguros y accesibles.
Nuevas tecnologías para estimular el nervio vago
La estimulación eléctrica no es la única forma de influir en el nervio vago. Investigadores exploran ahora métodos experimentales que podrían ampliar aún más las posibilidades terapéuticas.
Uno de ellos utiliza ultrasonidos focalizados de baja intensidad para activar circuitos vagales relacionados con la respuesta inmunitaria. En algunos estudios preliminares, aplicar ultrasonidos sobre el bazo ha reducido marcadores inflamatorios en humanos y ha mejorado síntomas en modelos animales de artritis.
Otra estrategia es la estimulación magnética, que induce corrientes eléctricas en el nervio mediante campos magnéticos variables. También se estudia la estimulación optogenética, una técnica experimental que utiliza luz para activar tipos específicos de fibras nerviosas mediante ingeniería genética.
Estas tecnologías aún están lejos de la práctica clínica, pero muestran hasta qué punto el campo de la neuromodulación se está expandiendo.
Beneficios clínicos de la estimulación del nervio vago
La estimulación del nervio vago ya ha demostrado su eficacia en algunos contextos médicos. En epilepsia resistente a medicamentos, aproximadamente entre el 45 % y el 65 % de los pacientes experimentan una reducción significativa de las crisis tras varios meses de tratamiento. En depresión resistente, los estudios indican mejoras moderadas pero sostenidas en muchos pacientes.
En otras dolencias, como la migraña y el dolor crónico, los resultados también son prometedores. Sin embargo, los investigadores advierten que aún quedan muchas preguntas por resolver.
Uno de los principales retos es comprender exactamente qué fibras del nervio deben estimularse para cada enfermedad. El nervio vago contiene distintos tipos de fibras con funciones muy diferentes, y activarlas indiscriminadamente puede producir efectos secundarios, como cambios en la respiración o la voz.
Además, las diferencias entre dispositivos y estudios hacen difícil comparar resultados. «No siempre es posible decir que un dispositivo puede hacer algo simplemente porque se parece a otro— advierte Lerman—. Hay muchos factores que pueden no ser equivalentes, como las formas de onda, la corriente eléctrica, el voltaje o las plataformas basadas en energía dirigida».
El investigador Troy (Yifeng) Bu, doctorado reciente del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Computación de la Universidad de California en San Diego y afiliado al Qualcomm Institute, es el primer autor del estudio sobre estimulación del nervio vago. Cortesía: UC San Diego Qualcomm Institute.
Por qué la respuesta a la estimulación del nervio vago varía entre pacientes
Otro desafío es la gran variabilidad entre pacientes. Factores anatómicos, fisiológicos o incluso genéticos pueden influir en la respuesta a la estimulación.
🗣️ «Los pacientes serán muy diferentes —señala Lerman. Y añade—: La anatomía de las personas es distinta, y también lo son sus redes de procesamiento cerebral y la actividad de sus nervios periféricos. Existe heterogeneidad en los puntos de ajuste del sistema nervioso autónomo y en los umbrales necesarios para estimular determinadas fibras del nervio vago».
Además, añade, muchas enfermedades asociadas influyen en el sistema nervioso autónomo. «Las enfermedades concomitantes, como la EPOC, las cardiopatías o los trastornos de salud mental, cambian la forma en que el sistema nervioso autónomo responde al estrés y regula la inflamación. Todos estos factores influyen en la estimulación del nervio vago».
El futuro de la estimulación del nervio vago
La revisión científica señala que el futuro de esta tecnología podría pasar por sistemas más precisos y personalizados.
Los investigadores trabajan en dispositivos capaces de detectar en tiempo real la actividad fisiológica del paciente y ajustar automáticamente la estimulación. Estos sistemas de circuito cerrado podrían optimizar el tratamiento y reducir efectos secundarios.
La inteligencia artificial también podría desempeñar un papel clave, ayudando a identificar los parámetros de estimulación más adecuados para cada paciente y enfermedad.
Si estas innovaciones prosperan, la medicina bioelectrónica podría convertirse en una nueva frontera terapéutica. En lugar de modificar la química del organismo con fármacos, los médicos podrían intervenir directamente en los circuitos nerviosos que controlan nuestras funciones biológicas.
En otras palabras, el tratamiento de muchas enfermedades podría consistir en algo tan sencillo —y a la vez tan sofisticado— como enviar las señales eléctricas adecuadas al nervio correcto.
Aun así, los propios investigadores llaman a la prudencia. «Sin embargo, no queremos adelantarnos demasiado, porque necesitamos desarrollar tratamientos específicos para cada persona, órgano y enfermedad —advierte Lerman—. Debemos asegurarnos de que las nuevas terapias sean adecuadas para sus usos concretos».
El objetivo, concluye, es avanzar hacia una medicina verdaderamente de precisión: «Nuestro objetivo ha sido ofrecer un marco para construir modelos de sistemas que permitan identificar los órganos afectados, entender cómo pueden interactuar con los distintos dispositivos de estimulación del nervio vago y anticipar tanto los efectos deseados como los no deseados, todo con el fin de proporcionar la terapia adecuada en el lugar adecuado».▪️(8-marzo-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Nervio vago y Terapias
🧠 ¿Qué es el nervio vago?
El nervio vago es uno de los principales nervios del sistema nervioso autónomo. Conecta el cerebro con órganos como el corazón, los pulmones y el sistema digestivo, y regula funciones como la frecuencia cardiaca, la respiración, la digestión y la respuesta inflamatoria.
🧠 ¿Qué es la estimulación del nervio vago?
La estimulación del nervio vago es una terapia de neuromodulación que utiliza impulsos eléctricos para activar este nervio. El objetivo es modificar la actividad de circuitos cerebrales y del sistema inmunitario para tratar determinadas enfermedades.
🧠 ¿Para qué enfermedades se usa la estimulación del nervio vago?
Esta terapia se utiliza principalmente para tratar epilepsia resistente a medicamentos, depresión resistente, migraña y cefalea en racimos. También se investiga para enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide y para la rehabilitación tras ictus.
🧠 ¿Cómo funciona la estimulación del nervio vago?
Los dispositivos de estimulación envían impulsos eléctricos al nervio vago, generalmente en el cuello o en la oreja. Estas señales activan circuitos del cerebro y del sistema nervioso autónomo que regulan neurotransmisores, inflamación y funciones de varios órganos.
🧠 ¿Es segura la estimulación del nervio vago?
La estimulación del nervio vago se utiliza en medicina desde los años noventa y se considera segura para muchos pacientes. Los efectos secundarios más frecuentes son leves, como cambios en la voz, tos o molestias en la garganta durante la estimulación.
Información facilitada por la Universidad de California en San Diego
Fuente: Bu Y., Liang A., Hoffman B. U., Schiehser D. M., Case O., Simmons A., Klaming R., Gottfried-Blackmore A., Mittal R. K., Puleo C., Lim H., Lerman I. A Review of Vagus Nerve Stimulation for Disease: Comprehensive Theory and Evidence for Mechanisms of Action. Comprehensive Physiology (2026). DOI: 10.1002/cph4.70109

