Médicos logran reducir la alergia al cacahuete en bebés con una inmunoterapia oral de baja dosis
Un ensayo clínico en niños de entre uno y tres años demuestra que pequeñas dosis diarias de cacahuete, administradas bajo control médico, pueden entrenar al sistema inmunitario y reducir drásticamente las reacciones alérgicas. El estudio abre la puerta a un cambio de paradigma en el tratamiento precoz de las alergias alimentarias infantiles.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Un niño sostiene un cacahuete, un fruto seco implicado en las alergias alimentarias infantiles. Un nuevo ensayo clínico sueco ha logrado reducir las reacciones alérgicas en bebés mediante inmunoterapia oral de baja dosis. Crédito: IA-Nano Banana 2-RecMolón Producciones
Un puñado de cacahuetes al día puede parecer un gesto insignificante. Pero para miles de familias con niños alérgicos, representa una amenaza constante: la vigilancia en los cumpleaños, en los comedores escolares, en los restaurantes o en los viajes. El miedo a una reacción grave. La adrenalina autoinyectable siempre a mano.
La alergia al cacahuete es una de las alergias alimentarias más frecuentes y potencialmente graves, ya que afecta aproximadamente a entre el 1% y el 2% de la población. Los cacahuetes contienen algunos de los alérgenos más potentes conocidos, como las proteínas Ara h 1, Ara h 2 y Ara h 3, además de la proteína de transferencia de lípidos (LTP), especialmente relevante en España.
Aunque las alergias alimentarias pueden aparecer a cualquier edad, son mucho más comunes en la infancia y, a diferencia de otras, la alergia al cacahuete o maní rara vez desaparece con el tiempo. Además, alrededor del 30% de las personas alérgicas al cacahuete también presentan alergia a otros frutos secos.
Cuáles son sus síntomas y cómo se tratan
Los síntomas de la alergia al cacahuete pueden variar desde reacciones leves, como picor en la boca, urticaria, congestión nasal y molestias digestivas, hasta cuadros graves de anafilaxia con dificultad respiratoria, hinchazón de garganta, caída de la tensión arterial y pérdida de conciencia.
Debido al riesgo de reacciones garves, el tratamiento habitual ha consistido durante años en evitar completamente el alimento y llevar siempre encima adrenalina (epinefrina) autoinyectable para emergencias.
Sin embargo, en los últimos años han surgido nuevas estrategias terapéuticas, como la inmunoterapia oral, que busca desensibilizar progresivamente al paciente mediante la exposición controlada a pequeñas cantidades del alérgeno bajo supervisión médica especializada.
Un ensayo clínico con bebés alérgicos al cacahuete
En este sentido, un nuevo estudio sueco apunta a una posibilidad que hasta hace pocos años parecía arriesgada: exponer bajo control médico a niños muy pequeños al cacahuete podría no solo reducir la gravedad de la alergia, sino lograr que muchos dejen de reaccionar ante cantidades relevantes de este alimento.
La investigación, publicada en la revista The Lancet Regional Health Europe, ha seguido durante tres años a 75 niños de entre uno y tres años con alergia confirmada al cacahuete. Los resultados son llamativos: el 82% de los bebés tratados mediante inmunoterapia oral toleraron posteriormente una cantidad significativa de proteína de cacahuete incluso tras pasar varias semanas sin consumirla.
🗣️ «Todos los niños que siguieron el protocolo lograron el objetivo de comer tres cacahuetes y medio sin experimentar una reacción alérgica, y la mayoría pudo consumir hasta 25 cacahuetes —explica Caroline Nilsson, profesora asociada del Departamento de Ciencia Clínica y Educación del Karolinska Institutet y especialista del Hospital Infantil y Juvenil Sachs. Y añade—: Consideramos que el tratamiento es seguro si se lleva a cabo en condiciones controladas y dentro de un entorno sanitario».
La alergia al cacahuete: una enfermedad cada vez más frecuente
Aunque los investigadores hablan de inmunoterapia oral y no de prevención universal, el mensaje de fondo apunta a un cambio de paradigma en el tratamiento de las alergias alimentarias infantiles: en vez de evitar por completo el alimento problemático, podría ser más eficaz introducirlo muy pronto y en dosis pequeñas y cuidadosamente controladas.
Como ya se ha mencionado, la alergia al cacahuete afecta aproximadamente al 2% de la población infantil en Europa Occidental y Norteamérica y, a diferencia de otras alergias alimentarias, suele persistir durante toda la vida. Solo entre un 20 % y un 30 % de los niños la superan espontáneamente. Además, el cacahuete está asociado a algunas de las reacciones alérgicas más graves, incluidas las anafilaxias, que afectan a todo el cuerpo y son potencialmente mortales.
Durante décadas, la recomendación médica dominante fue sencilla: evitar completamente el alimento. Pero esa estrategia tiene límites. No reduce necesariamente la sensibilidad inmunológica y obliga a convivir con el riesgo permanente de una exposición accidental. En los últimos años, varios grupos científicos comenzaron a explorar otra vía: entrenar al sistema inmunitario mediante exposiciones repetidas a cantidades diminutas del alérgeno.
Cómo funciona el tratamiento probado en Suecia
Eso es precisamente lo que ha probado el ensayo sueco, bautizado como SMACHO. Los investigadores reclutaron a niños pequeños con alergia demostrada mediante pruebas clínicas y los dividieron en dos grupos:
1️⃣ Uno evitó el cacahuete, siguiendo las recomendaciones tradicionales.
2️⃣ El otro inició una pauta de inmunoterapia oral: cantidades muy pequeñas de proteína de cacahuete administradas diariamente y aumentadas lentamente cada cuatro o seis semanas hasta alcanzar una dosis de mantenimiento relativamente baja.
El detalle importa. A diferencia de otros estudios anteriores, el protocolo sueco apostó deliberadamente por una estrategia más lenta y menos agresiva. En lugar de subir rápidamente las dosis, los investigadores dejaron más tiempo entre incrementos y mantuvieron una dosis diaria moderada: 285 miligramos de proteína de cacahuete, equivalentes aproximadamente a tres snacks de maíz con cacahuete tipo Bamba.
✅ «Este es el primer estudio aleatorizado de inmunoterapia oral en niños pequeños que utiliza una escalada lenta de dosis y una dosis baja de mantenimiento —señala Nilsson en un comunicado del Karolinska Institutet. Y añade—: Los snacks de maíz con cacahuete fueron fáciles de ingerir, lo que hizo que el tratamiento resultara sencillo de seguir para las familias, y nos sorprendió lo positivos que fueron los resultados».
Resultados del estudio: el 82% toleró el cacahuete tras el tratamiento
El resultado fue una combinación poco habitual en este campo: alta eficacia y relativamente pocos efectos adversos.
Tras tres años de tratamiento y entre cuatro y seis semanas sin consumir cacahuete, 41 de los cincuenta niños tratados seguían tolerando al menos 750 miligramos de proteína de cacahuete, una cantidad muy superior a la que desencadenaba sus reacciones al inicio del trabajo. Más aún: muchos soportaban hasta 5.000 miligramos, equivalentes aproximadamente a veinticinco cacahuetes.
En el grupo que simplemente evitó el alimento, la situación apenas cambió. La mayoría seguía reaccionando a dosis mínimas.
La diferencia no es solo estadística; también es práctica. Una de las principales angustias de las familias con niños alérgicos es la exposición accidental. Que un niño tolere pequeñas trazas puede marcar la diferencia entre una vida condicionada por el miedo constante y otra mucho más normalizada.
Efectos secundarios y seguridad del tratamiento
Los investigadores subrayan además que las reacciones graves fueron poco frecuentes. Durante todo el ensayo se administraron más de 43.000 dosis de tratamiento y los efectos adversos aparecieron solo tras el 0,7% de ellas. La mayoría fueron leves: picor oral, pequeñas ronchas o síntomas digestivos pasajeros. Solo seis niños experimentaron episodios serios relacionados con el tratamiento y el uso de adrenalina en casa fue excepcional.
Ese punto es importante, porque la inmunoterapia oral ha generado controversia precisamente por sus riesgos. Ensayos anteriores, especialmente en niños mayores, mostraban tasas elevadas de reacciones adversas e incluso de anafilaxia. Algunos especialistas temían que el tratamiento pudiera ser demasiado peligroso para aplicarlo de forma amplia.
El estudio sueco sugiere que la edad temprana podría cambiar radicalmente el equilibrio entre beneficios y riesgos. El sistema inmunitario infantil, todavía en desarrollo, parece más moldeable. Los autores hablan de una mayor plasticidad inmunológica: cuanto antes se interviene, más fácil sería enseñar al organismo a tolerar el alimento.
Los padres no deben experimentar en casa
No es la primera vez que la ciencia cuestiona la estrategia de evitar el cacahuete. En 2015, un ensayo británico ya revolucionó las recomendaciones pediátricas al demostrar que introducir cacahuete de manera precoz en bebés con riesgo de alergia reducía de manera significativa la probabilidad de desarrollarla.
Aquel trabajo cambió guías clínicas internacionales. El nuevo estudio va un paso más allá: plantea que incluso niños que ya son alérgicos podrían beneficiarse de una exposición controlada precoz.
Sin embargo, los expertos insisten en que esto no significa que los padres deban experimentar en casa. La inmunoterapia oral sigue siendo un tratamiento médico supervisado, especialmente porque las reacciones pueden ser impredecibles. Los participantes del estudio acudían regularmente al hospital, y las familias recibían instrucciones detalladas sobre cómo actuar ante cualquier síntoma.
🗣️ «El enfoque cauteloso del tratamiento parece desempeñar un papel importante en la seguridad, pero esto no es algo que los padres deban intentar en casa, ya que pueden seguir produciéndose reacciones graves», advierte Anna Asarnoj, profesora del Departamento de Salud de la Mujer y el Niño del Karolinska Institutet y especialista del Hospital Infantil Astrid Lindgren, que dirigió el estudio junto a Nilsson.
Qué ocurre en el sistema inmunitario
La investigación también aporta pistas sobre lo que ocurre en el sistema inmunitario. Los niños tratados mostraron una disminución progresiva de los anticuerpos IgE —los responsables clásicos de las reacciones alérgicas— y un aumento de las IgG4, asociadas a una respuesta inmunitaria más tolerante. En otras palabras: el organismo parecía reaprender a convivir con el cacahuete.
Aun así, quedan incógnitas importantes. Una de ellas es cuánto dura realmente esa tolerancia. El ensayo sueco evaluó a los niños tras un periodo relativamente corto sin consumir cacahuete, en concreto, entre cuatro y seis semanas, y otros estudios han mostrado que la protección disminuye cuando la interrupción se prolonga durante meses.
Eso sugiere que, más que una cura definitiva, el tratamiento podría requerir un mantenimiento regular a largo plazo.
Un agricultor manipula cacahuetes recién recolectados. La alergia a este alimento afecta aproximadamente a entre el 1% y el 2% de la población y puede provocar reacciones graves. Foto: Luiz Martins
Quiénes son los mejores candidatos para la terapia
También persisten dudas sobre qué niños responderán mejor. En investigaciones realizadas con anterioridad, los más pequeños y aquellos con niveles más bajos de anticuerpos alérgicos parecían tener mejores resultados.
En el ensayo sueco no se observaron diferencias claras según edad o gravedad inicial, aunque los autores reconocen que el número de participantes era relativamente pequeño para detectar esos matices.
Otra limitación es metodológica. El estudio no utilizó placebo y tanto las familias como los investigadores sabían quién estaba recibiendo un tratamiento. Aun así, los resultados son consistentes con otros ensayos internacionales, y el efecto observado es demasiado amplio como para atribuirlo únicamente a sesgos de percepción.
Qué significa este estudio para el futuro de las alergias alimentarias
Lo que parece consolidarse es una idea más amplia: el sistema inmunitario infantil no es una estructura rígida e inmutable, sino un mecanismo adaptable cuya educación depende en parte de las experiencias tempranas.
La misma lógica está detrás de otros cambios recientes en pediatría y alergología, desde la introducción precoz de alimentos potencialmente alergénicos hasta las investigaciones sobre microbiota y exposición ambiental.
➡️ En el fondo, el estudio sueco refleja una transformación profunda en la manera de entender las alergias. Durante años, la medicina actuó bajo una lógica defensiva: aislar al organismo de aquello que le hacía daño. Ahora emerge una estrategia distinta, más cercana a un entrenamiento inmunológico gradual.
No se trata todavía de una solución universal ni exenta de riesgos. Pero sí de un indicio sólido de que algunas alergias alimentarias, tradicionalmente consideradas permanentes, podrían ser más modificables de lo que se creía.
Y quizá esa sea la noticia más relevante para las familias: que el futuro de la alergia al cacahuete podría no depender únicamente de evitar el peligro, sino de aprender, poco a poco, a convivir con él.▪️(9-mayo-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Cacahuetes y Alergia
🥜 ¿La inmunoterapia oral cura la alergia al cacahuete?
No necesariamente. El objetivo principal es aumentar la tolerancia y reducir el riesgo de reacciones graves ante exposiciones accidentales.
🥜 ¿Es seguro dar cacahuetes a un niño alérgico?
Solo bajo supervisión médica especializada. Los expertos advierten de que intentar este tratamiento en casa puede provocar reacciones graves.
🥜 ¿Qué cantidad de cacahuete toleraron los niños del estudio?
La mayoría toleró al menos tres cacahuetes y medio, y muchos llegaron a soportar cantidades equivalentes a 25 cacahuetes.
🥜 ¿A qué edad funciona mejor este tratamiento?
Los resultados más prometedores se observan en niños pequeños, especialmente entre uno y tres años, cuando el sistema inmunitario parece más adaptable.
🥜 ¿Cuánto dura la tolerancia al cacahuete?
Todavía no se sabe con certeza. Los investigadores continúan siguiendo a los participantes para comprobar si la tolerancia se mantiene a largo plazo.
Información facilitada por el Karolinska Institutet
Fuente: Klevebro S., Uhl C., Konradsen J. et al. Safety and efficiency of peanut oral immunotherapy in preschool children with slow up-dosing and low maintenance dosing: a randomised controlled trial. The Lancet Regional Health (2026). DOI: 10.1016/j.lanepe.2026.101690

