Células madre contra la fragilidad: un ensayo clínico muestra mejoras en resistencia física y envejecimiento acelerado
Una única infusión de células madre mesenquimales logra mejorar la resistencia física en personas mayores con fragilidad, un síndrome ligado al envejecimiento acelerado y sin tratamiento aprobado. El ensayo clínico abre la puerta a intervenir médicamente en uno de los procesos más escurridizos del deterioro asociado a la edad.
Por Enrique Coperías, periodista científico
España lidera en Europa la investigación sobre fragilidad, un síndrome que afecta a unos 800.000 mayores y más de tres millones de prefrágiles; en mayores de ochenta años su prevalencia alcanza hasta el 50%, y su detección precoz es clave, porque puede ser reversible. Foto: Miikka Luotio
Un único pinchazo de células madre mesenquimales —un tipo de células madre adultas que se encuentran en tejidos como la médula ósea y la grasa— podría mejorar la resistencia física de personas mayores con fragilidad, un síndrome asociado al envejecimiento acelerado que afecta hasta a una de cada cuatro personas mayores de cincuenta años.
Así lo indica un ensayo clínico controlado con placebo que, según sus autores, aporta la evidencia más sólida hasta la fecha de que esta condición, difícil de definir y sin tratamiento específico aprobado, puede abordarse con una terapia celular regenerativa.
«Por primera vez, tienes un tratamiento que se dirige al envejecimiento acelerado», afirma Jorge Ruiz, geriatra del Memorial Healthcare System en Hollywood (Florida) y coautor del estudio, que aparece publicado en la revista Cell Stem Cell.
¿Qué es la fragilidad y por qué es un problema médico emergente?
La fragilidad no es una enfermedad concreta, sino un síndrome clínico geriátrico. No existe una definición única aceptada por la comunidad médica, pero existe cierto consenso entre los investigadores de que la fragilidad es un estado de prediscapacidad que se caracteriza, entre otros episodios adversos, por:
✅ Menor resistencia física.
✅ Mayor vulnerabilidad ante caídas o infecciones.
✅ Alteración de la movilidad y equilibrio
✅ Recuperación más lenta tras intervenciones médicas.
✅ Pérdida de visión o de audición.
✅ Mayor riesgo de hospitalización y muerte.
En términos prácticos, representa un estado de declive funcional progresivo y es una antesala frecuente de la dependencia. También hay que señalar que la fragilidad no aparece de forma brusca ni tiene una frontera clara. Es un proceso progresivo que va desde un envejecimiento relativamente saludable hasta la dependencia, sin un límite biológico o clínico bien definido. Esa falta de una línea clara entre estar sano, ser frágil o tener discapacidad es lo que dificulta su diagnóstico y clasificación.
👉 Aún así, se estima que en España hay aproximadamente 800.000 mayores frágiles y más de 3 millones de prefrágiles. La prevalencia de fragilidad establecida en mayores de 80 años varía según los estudios entre un 20% y un 50%.
Precisamente por su naturaleza multifactorial —sin una causa molecular única— pocos grupos han desarrollado tratamientos dirigidos específicamente a la fragilidad.
Cómo funciona la terapia con células madre mesenquimales
El equipo liderado por Joshua Hare, director científico de Longeveron (Miami), decidió emplear en el ensayo clínico células madre mesenquimales, extraídas de médula ósea donada y posteriormente cultivadas en el laboratorio.
Estas células presentan varias características relevantes. Hare destaca estas tres:
1️⃣ Pueden diferenciarse en hueso, cartílago y músculo.
2️⃣ Liberan moléculas con efecto antiinflamatorio.
3️⃣ Tienen baja inmunogenicidad —capacidad de una sustancia o de unas células para provocar una respuesta del sistema inmunitario—, lo que evita el uso de fármacos inmunosupresores.
Este último punto es crucial en pacientes frágiles, ya que los inmunosupresores pueden aumentar el riesgo de padecer infecciones graves.
Resultados del ensayo clínico: mejora del 20% en la prueba de marcha
El equipo de investigación administraron una de cuatro dosis posibles a 118 participantes y un placebo a otros treinta. Todos tenían entre 70 y 85 años y presentaban fragilidad, aunque conservaban la capacidad de caminar.
Nueve meses después del tratamiento:
✅ Los pacientes que recibieron la dosis más alta caminaron 60 metros más en la prueba de la marcha de seis minutos.
✅ Esto supone una mejora cercana al 20% en resistencia física.
✅ También mejoraron en la escala clínica de fragilidad.
«No es trivial mejorar un grado completo de fragilidad —subraya en declaraciones a Nature Kenneth Rockwood, geriatra de la Universidad Dalhousie y creador de la escala utilizada. Las mejoras observadas en la prueba funcional y en la puntuación clínica “son muy alentadoras”.
Alice Kane, investigadora del envejecimiento en el Institute for Systems Biology de Seattle, en Estados Unidos, destaca que el envejecimiento acelerado es un proceso difícil de revertir: «Es emocionante que este estudio haya encontrado un beneficio, en lugar de simplemente frenar un declive progresivo». Según Kane, un seguimiento más prolongado podría haber mostrado efectos aún mayores.
Posible mecanismo biológico: reducción de inflamación vascular
El mecanismo exacto aún no está completamente aclarado.
Los investigadores proponen que la terapia reduce la inflamación en el tejido perivascular, es decir, el que rodea a los pequeños vasos sanguíneos. Los pacientes tratados mostraron niveles más bajos de un biomarcador inflamatorio específico en comparación con el grupo de control.
Dado que la inflamación crónica es uno de los pilares del envejecimiento biológico (inflammaging), esta vía podría explicar parte del efecto observado.
En cuanto a la seguridad, no se detectaron efectos adversos graves. «Nadie tuvo fiebre, nadie tuvo una erupción, nadie sufrió nada serio», asegura Hare. Estas reacciones sí se han observado en otras terapias celulares, lo que refuerza el perfil de seguridad preliminar de este tratamiento.
El fomento de la actividad y el ejercicio físico adaptado a cada persona es una de las principales estrategias preventivas para frenar o revertir la fragilidad. Foto de Antoine Sanchez en Unsplash
¿Puede aprobarse este tratamiento contra la fragilidad?
Aquí surge uno de los principales obstáculos regulatorios. Ni las autoridades sanitarias de Estados Unidos ni las europeas consideran actualmente la fragilidad como una enfermedad formal, lo que complica la aprobación de terapias específicas.
Hare sostiene que la aprobación podría ser viable si se demuestra que la terapia:
✅ Reduce el riesgo de caídas
✅ Mejora la supervivencia tras cirugía.
✅ Disminuye hospitalizaciones
Es decir, si logra tener un impacto positivo en eventos clínicos graves.
Qué significan estos resultados para el futuro del envejecimiento
Si los resultados se confirman en estudios más amplios y con mayor seguimiento, la fragilidad podría convertirse en un objetivo terapéutico directo dentro de la medicina del envejecimiento.
Hasta ahora, la fragilidad se consideraba casi una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Este ensayo sugiere que podría tratarse —al menos parcialmente— mediante intervenciones biológicas dirigidas.
El reto ahora es validar los datos, comprender mejor el mecanismo y demostrar beneficios clínicos sostenidos. Si eso ocurre, la medicina regenerativa podría abrir una nueva etapa en el abordaje del envejecimiento acelerado y la pérdida de autonomía en las personas mayores. ▪️(1-marzo-2026)
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:
👵 Una nueva IA calcula tu verdadera edad biológica con solo cinco gotas de sangre
Información facilitada por la revista Nature
Fuente: Jorge G. Ruiz, Anthony A. Oliva, Kevin N. Ramdas, Julian Javier, Jeffrey Rosen, Robert Perry, Antonio Blanco, Pedro Ylisastigui, Jeremy Walston, Hidenori Arai, Elena Volpi, Anne B. Newman, Brittany Varnado, Lisa McClain-Moss, Eric Naioti, Danial Mehranfard, Dan Gincel, Chao Wang, Michael J. Mintzer, Joel Danisi, Geoff A. Green, Jeffrey Botbyl, Zarin Zainul, Brian G. Rash, Joshua M. Hare. Randomized phase 2b dose-escalation trial of stem cell therapy with laromestrocel for aging frailty. Cell Stem Cell (2026). DOI: https://doi.org/10.1016/j.stem.2026.01.017.

