El suelo de Marte pone a prueba a los osos de agua: claves para sembrar de vida el planeta rojo

Ni siquiera los organismos más resistentes de la Tierra salen indemnes al contacto con el regolito marciano. Un estudio con tardígrados u osos de agua pone sobre la mesa qué obstáculos químicos esconde el polvo rojo y qué habría que transformar para llevar vida a Marte.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Ilustración conceptual de tardígrados como exploradores en la superficie de Marte: una metáfora visual de cómo estos microscópicos osos de agua ayudan a estudiar la toxicidad del suelo marciano y su potencial para sostener vida.

Ilustración conceptual de tardígrados como exploradores en la superficie de Marte: una metáfora visual de cómo estos microscópicos osos de agua ayudan a estudiar la toxicidad del suelo marciano y su potencial para sostener vida. Crédito: IA-DALL-E-Rexmolón Producciones

¿Pueden los tardígrados sobrevivir en el regolito marciano?

En septiembre de 2008, una nave rusa llevó a la órbita terrestre un puñado de organismos casi invisibles. Eran tardígrados, también conocidos como osos de agua, y regresaron vivos tras exponerse al vacío y a la radiación del espacio.

Desde entonces, estos animales invertebrados, protóstomos, segmentados y microscópicos (de 500 µm de media) se han convertido en emblema de la resistencia biológica. Ahora, un nuevo estudio explora una pregunta aún más ambiciosa: ¿podrían ayudar a convertir el polvo marciano en un suelo capaz de sostener vida?

Un equipo liderado por Corien Bakermans, profesora de Microbiología en la Pennsylvania State University Altoona, ha analizado la supervivencia a corto plazo de dos especies de tardígrados en simulantes del regolito marciano, los materiales terrestres que imitan la composición química y mineralógica del suelo de Marte. El trabajo, publicado en el International Journal of Astrobiology, examina si estos invertebrados podrían formar parte de futuros suelos funcionales en el planeta rojo o, por el contrario, sucumbir a su toxicidad.

Por qué este estudio es clave para la exploración humana de Marte

La cuestión no es menor. Con misiones tripuladas a Marte en el horizonte, la exploración humana dependerá de sistemas cerrados capaces de producir alimentos y reciclar residuos. Eso implica algo más que cultivar plantas en invernaderos presurizados: exige recrear, al menos en parte, ecosistemas del suelo, con microorganismos, descomponedores y pequeños consumidores que mantengan el ciclo de nutrientes.

En la Tierra, los tardígrados desempeñan ese papel en musgos, sedimentos y suelos húmedos, donde se alimentan de bacterias, algas y nematodos, y contribuyen al equilibrio microbiano.

Pero Marte no es la Tierra. Su atmósfera, dominada por dióxido de carbono, apenas alcanza los 7 milibares de presión. Las temperaturas medias rondan los −65 °C, la radiación ultravioleta golpea sin la protección de un campo magnético y el regolito marciano —la capa superficial de polvo fino, arena y fragmentos de roca que cubre el planeta rojo— contiene sales, metales pesados y compuestos oxidantes potencialmente tóxicos.

Aunque el agua existe en forma de hielo o minerales hidratados, la superficie es un entorno seco y hostil. Antes de pensar en cultivar lechugas marcianas, conviene saber qué organismos pueden soportar siquiera el contacto con ese polvo rojizo. Es en ese cruce de incertidumbres donde la investigación cobra sentido.

🗣️ «Cuando pensamos en enviar personas a entornos fuera de la Tierra, necesitamos comprender dos cosas: cómo el entorno afectará a las personas y cómo las personas afectarán al entorno —explica Bakermans. Y añade—: Con esta investigación, estamos analizando un recurso potencial para poder cultivar plantas como parte del establecimiento de una comunidad saludable; pero también estamos estudiando si existen condiciones intrínsecamente dañinas en el regolito que puedan ayudar a proteger contra la contaminación procedente de la Tierra, que es uno de los objetivos de la protección planetaria».

Ejemplares de tardígrados —microscópicos animales conocidos como osos de agua— en arena terrestre (arriba) y tras su exposición a simulantes de suelo marciano (abajo).

Ejemplares de tardígrados —microscópicos animales conocidos como osos de agua— en arena terrestre (arriba) y tras su exposición a simulantes de suelo marciano (abajo). Las flechas señalan interacciones con partículas minerales del regolito simulado, que permiten analizar cómo la vida responde químicamente al entorno de Marte. Crédito: Corien Bakermans / Penn State

Qué hicieron los investigadores con los osos de agua

Bakermans y sus dos colegas en el experimento, Matteo Vecchi y Gillian Pearce, seleccionaron dos especies modelo de tardígrado:

Hypsibius exemplaris, habitual en estudios de laboratorio y relativamente sensible.

Ramazzottius cf. varieornatus, un tardígrado terrestre conocido por su extraordinaria tolerancia al estrés.

Ambas especies fueron expuestas en estado activo —no en criptobiosis, su forma latente— a dos simulantes basados en depósitos reales del cráter Gale: MGS-1 y OUCM-1. Como control, utilizaron arena silícea terrestre lavada y esterilizada.

El experimento era deliberadamente sencillo: mezclar una pequeña cantidad de regolito marciano artificial con una suspensión de tardígrados y observar cuántos seguían activos tras dos y cuatro días. Las condiciones de temperatura y luz imitaban un ciclo día-noche moderado. El alimento —un alga verde abundante— estaba garantizado, de modo que cualquier descenso en la actividad no pudiera atribuirse al hambre.

«Sabemos mucho sobre bacterias y hongos en regolito simulado, pero muy poco sobre cómo afectan a los animales — incluso a animales microscópicos, como los tardígrados —señala la microbióloga—. “Investigamos el impacto específico y aislado del regolito sobre los tardígrados».

Resultados: el simulante MGS-1 fue altamente inhibitorio

Los resultados del ensayo no dejaron lugar a la duda. En ambos simulantes marcianos, el número de tardígrados activos descendió de forma marcada en apenas cuatro días, mientras que en la arena de control se mantenía estable .

«Con el simulante MGS-1 observamos una inhibición significativa — una reducción de la actividad — en apenas dos días —detalla Bakermans. Y añade—: Fue mucho más dañino en comparación con OUCM-1, que también resultó inhibitorio, pero en mucha menor medida».

El MGS-1 resultó ser el más dañino: en el caso de Hypsibius exemplaris, no se encontró ningún individuo vivo tras dos días de exposición. OUCM-1 también redujo la supervivencia, aunque en menor medida. De hecho, una de las poblaciones de Ramazzottius mostró una resistencia notable en este material.

Las diferencias entre especies fueron significativas. Ramazzottius resistió mejor que Hypsibius, en línea con estudios previos que lo sitúan entre los animales más tolerantes a la desecación, la radiación y los cambios osmóticos. Pero incluso estos campeones mostraron un declive progresivo en el simulante más agresivo.

El hallazgo clave: lavar el regolito reduce su toxicidad

Pero ¿qué estaba matando a los osos de agua? A primera vista, podría pensarse en el pH o en la salinidad. Sin embargo, los valores medidos en los extractos de los simulantes no eran extremos: el pH oscilaba entre 6,5 y 7,8, rangos compatibles con la actividad de tardígrados en laboratorio. La concentración total de sólidos disueltos era mayor en MGS-1, pero no alcanzaba niveles letales conocidos para muchas especies.

Para afinar la hipótesis, el equipo lavó repetidamente el MGS-1 con agua destilada antes de usarlo. «Nos sorprendió un poco lo dañino que resultó MGS-1 —admite Bakermans—. Teorizamos que podría haber algo específico en el simulante que pudiera eliminarse mediante lavado».

🗣️ El resultado fue revelador: tras el lavado, la supervivencia mejoró de forma sustancial y se aproximó a la del control . «Parece que hay algo muy dañino en el MGS-1 que puede disolverse en agua — tal vez sales u otro compuesto —explica la microbióloga—. Eso fue algo inesperado, pero en cierto sentido es una buena noticia, porque significa que el mecanismo de defensa del regolito podría detener contaminantes. Al mismo tiempo, puede lavarse para ayudar a favorecer el crecimiento de plantas o prevenir daños a los humanos que entren en contacto con él».

Eso sugiere que el problema no era tanto la textura o el tamaño de las partículas, sino la presencia de compuestos solubles potencialmente tóxicos. En otras palabras, el polvo marciano —o al menos su análogo terrestre— podría contener sustancias que dañan a los animales cuando se disuelven en agua.

Recubiertos de partículas minerales

Las imágenes microscópicas aportan pistas adicionales. Muchos tardígrados, tanto vivos como muertos, aparecían recubiertos de partículas minerales adheridas a su cutícula, lo que les daba un aspecto rugoso en comparación con los ejemplares del control . En algunos casos, se observaban fragmentos cerca de la boca.

No está claro si esa cobertura interfiere mecánicamente con su movilidad o respiración cutánea, pero refuerza la idea de que el regolito marciano no es un simple sustrato inerte.

El análisis estadístico confirmó que el tiempo de exposición, el tipo de simulante y la especie eran predictores significativos de la supervivencia. El modelo no encontró diferencias apreciables entre el MGS-1 lavado y el control, lo que refuerza la hipótesis química: si se eliminan ciertos solutos, el material deja de ser tan hostil.

Qué habría que hacer ante de plantar una lechuga

Estos resultados encajan con estudios previos en bacterias y cianobacterias, que han mostrado tanto efectos inhibitorios como la posibilidad de crecimiento en extractos diluidos de regolito simulado. La lección es doble:

✅ Por un lado, el suelo marciano podría necesitar tratamientos —lavado, dilución, mezclas con materia orgánica— antes de ser apto para la agricultura.

✅ Por otro lado, la toxicidad natural del regolito podría actuar como barrera biológica frente a la contaminación accidental, un aspecto crucial en la llamada protección planetaria, el conjunto de normas y medidas destinadas a evitar la contaminación biológica entre la Tierra y otros cuerpos del Sistema Solar.

🗣️ «El regolito no es el único componente, por supuesto —subraya Bakermans—. Pero estamos empezando a desentrañar los distintos elementos de este sistema global, en el que cualquier pieza individual podría representar un inconveniente o, por el contrario, contribuir a una mejor comprensión de la protección planetaria».

Si Marte se parece más al MGS-1 sin tratar, la liberación involuntaria de organismos terrestres quizá tendría pocas probabilidades de prosperar. Si, en cambio, su química se asemeja más a OUCM-1 o a un regolito lavado por procesos naturales, algunos seres resistentes podrían sobrevivir, al menos temporalmente. En ambos casos, comprender los límites de la vida terrestre ayuda a diseñar estrategias responsables de exploración.

Limitaciones del estudio

El estudio tiene, no obstante, limitaciones evidentes. Solo analiza exposiciones de corta duración y en condiciones terrestres de presión y gravedad. No incorpora otros factores marcianos críticos, como la radiación ionizante o la baja presión atmosférica.

Tampoco identifica qué compuestos concretos resultan tóxicos. Los autores subrayan la necesidad de experimentos futuros que desentrañen la contribución de especies químicas individuales y el impacto físico de las partículas .

Aun así, el trabajo aporta una pieza valiosa al rompecabezas de la habitabilidad marciana. Los tardígrados no son candidatos inmediatos a colonos del planeta rojo, pero sí modelos útiles para explorar hasta dónde puede llegar la resiliencia animal. Si ni siquiera ellos soportan bien el polvo sin tratar, cabe imaginar las dificultades para organismos más complejos.

Evolución de la actividad de un tardígrado en simulantes de regolito marciano: en OUCM-1 se mueve con normalidad el primer día, pero a las 48 horas su movilidad se ve afectada; en MGS-1 la inhibición es más rápida y severa, aunque tras el lavado con agua el impacto prácticamente desaparece. Las partículas visibles en segundo y tercer plano corresponden al propio simulante.

Qué significa este estudio para el futuro de Marte

Paradójicamente, los osos de agua recuerdan que la vida es a la vez robusta y frágil. Pueden resistir el vacío del espacio en estado latente, pero sucumbir en pocos días a una mezcla de sales y minerales. Convertir Marte en un lugar cultivable no dependerá solo de la ingeniería, sino de una comprensión fina de estas interacciones invisibles entre química y biología.

En el horizonte de la exploración humana, el regolito marciano deja de ser una simple curiosidad geológica y se convierte en recurso y amenaza. Saber si puede sostener un ecosistema del suelo —o si, por el contrario, actúa como filtro letal— es una cuestión estratégica. Los tardígrados, diminutos y obstinados, han dado un primer paso.

El siguiente será averiguar si, con ayuda humana, ese polvo rojo puede transformarse en tierra fértil o si seguirá siendo, durante mucho tiempo, un desierto estéril bajo un cielo rosado.▪️

  • Información facilitada por la PennState

  • Fuente: Bakermans C., Vecchi M., Pearce G. Short-term survival of tardigrades (Ramazzottius cf. varieornatus and Hypsibius exemplaris) in martian regolith simulants (MGS-1 and OUCM-1). International Journal of Astrobiology (2025). DOI: 10.1017/S1473550425100220

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