Un documento árabe hallado en Sudán confirma la existencia de un rey nubio semilegendario del siglo XVI
Un pequeño documento árabe rescatado de un vertedero en Vieja Dongola aporta la primera prueba histórica directa del rey nubio Qashqash, hasta ahora conocido solo por la tradición. El hallazgo ilumina uno de los periodos más oscuros del Sudán precolonial y reescribe la historia política de la Nubia del siglo XVI.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación artística del rey nubio Qashqash en la Casa del Mekk, en Old Dongola (siglos XVI–XVII), supervisando a su escriba mientras dicta una orden administrativa en árabe, reflejo del poder cotidiano en la Nubia precolonial. Crédito: IA-DALL-E-Rexmolón Producciones
El hallazgo arqueológico en Sudán que reescribe la historia de la Nubia precolonial
En un vertedero del siglo XVII, entre capas de tierra apisonada, balas de mosquete, fragmentos de telas teñidas de azul y monedas otomanas de plata, apareció un pequeño papel arrugado.
Mide apenas diez centímetros de alto por nueve y medio de ancho. Está escrito en árabe con caligrafía irregular, sin adornos ni fórmulas solemnes. Y, sin embargo, ese trozo de papel hallado en la antigua ciudad de Dongola, en el norte de Sudán, ha cambiado lo que sabíamos sobre uno de los periodos más oscuros de la historia nubia.
El documento, publicado recientemente en la revista Azania: Archaeological Research in Africa bajo el título The King of Nubia at work , lleva una frase inequívoca en su primera línea: «De parte del rey Qashqash». Con esa simple fórmula se confirma la existencia histórica de un soberano que hasta ahora se movía en el terreno incierto de la tradición oral y la literatura hagiográfica. Un rey semilegendario de Dongola, capital del antiguo reino cristiano de Makuria, que pervivió durante ocho siglos, cuya figura parecía desdibujarse en los siglos de transición entre la Nubia medieval y el Sudán precolonial islámico.
Una excavación arqueológica en la «Casa del Mekk»
La historia comienza en la ciudad arqueológica de Vieja Dongola, situada en la ribera oriental del Nilo. Fue durante siglos el corazón político y religioso de Makuria, uno de los grandes reinos cristianos de África oriental. Pero tras el declive del poder cristiano, entre los siglos XIV y XV, la región entró en un periodo poco documentado, marcado por la islamización y la arabización progresiva.
Los historiadores lo han llamado a veces, con cierto dramatismo, los siglos oscuros de Sudán.
En ese vacío de fuentes escritas, cualquier documento adquiere un valor extraordinario. Y eso es precisamente lo que ocurrió cuando el equipo del Centro Polaco de Arqueología del Mediterráneo, de la Universidad de Varsovia, excavó un gran edificio en la ciudadela de Dongola, conocido localmente como la Casa del Mekk, el término local para designar a un gobernante menor subordinado al sultán de Sennar.
Qué se ha encontrado exactamente
El edificio destacaba por su tamaño y por la calidad de los objetos hallados en su interior: telas de lino, algodón y seda, restos de prendas teñidas con añil, un anillo de oro, el mango de una daga de marfil o cuerno de rinoceronte y proyectiles de arma de fuego.
Todo apuntaba a que se trataba de una residencia de élite. Entre la basura acumulada en una de sus habitaciones, la U128, aparecieron veintitrés documentos en papel: cartas privadas, amuletos, notas legales y una orden administrativa. Esta última, catalogada como Dongola inv. 1990, es la que lleva la firma indirecta del rey Qashqash.
Órdenes directas del rey
El texto no habla de guerras ni de conquistas. Nada que ver con la imagen que transmitía en el siglo XVI el viajero conocido como León el Africano, quien escribió que el «rey de Nubia está siempre en guerra». Aquí, en cambio, vemos al rey trabajando.
La orden es concreta y práctica. Qashqash instruye a un subordinado llamado Khidr para que entregue ciertos bienes textiles a un hombre llamado Muhammad al-ʿArab y, a cambio, reciba de un tercero, Abd al-Jabir, una oveja y su cría.
En el reverso del papel se añade otra indicación: transferir tres piezas de algodón —posiblemente pañuelos o telas finas— y una cabeza, término que en el comercio de la época podía referirse a ganado o, en otros contextos, a personas esclavizadas.
Qué revela el documento sobre la economía y el poder en Nubia
A primera vista, se trata de una simple transacción económica. Pero en el contexto de la Nubia precolonial, el intercambio de bienes tenía un fuerte componente político y simbólico. Las telas eran uno de los principales medios de cambio en el valle del Nilo medio. No solo servían como mercancía: funcionaban como moneda, como signo de estatus y como instrumento de alianza.
Los investigadores sostienen que más que una operación puramente comercial, el documento refleja una forma de micropolítica: una red de intercambios destinada a reforzar la lealtad, la reciprocidad y la jerarquía social. El rey no solo administra recursos; gestiona prestigio. Da más de lo que recibe en términos estrictamente materiales, pero gana influencia, refuerza vínculos y consolida su autoridad.
En palabras de Tomasz Barański, autor principal del estudio, la importancia del documento no reside únicamente en su contenido, sino también en su contexto arqueológico. Las monedas halladas en la misma habitación fueron acuñadas durante el reinado del sultán otomano Murad IV (1623-1640), lo que sitúa el depósito del papel después de esa fecha.
👉 Por otro lado, el análisis por radiocarbono de los restos orgánicos asociados sugiere que el vertido final de basura se produjo entre finales del siglo XVII y el XVIII. Aunque el documento pudo escribirse antes y conservarse durante décadas, todo apunta a que Qashqash gobernó en la transición entre los siglos XVI y XVII.
Quién fue el rey Qashqash y por qué es relevante
Hasta ahora, el único rastro de este rey aparecía en el Kitāb al-Ṭabaqāt, una compilación biográfica de santos y hombres piadosos sudaneses redactada en el siglo XVIII. Allí se menciona a un tal Kashkash —variante del nombre— como antepasado de figuras religiosas prominentes de Dongola.
Pero la obra tiene un carácter hagiográfico, mezcla historia y milagros, y no siempre es fiable como fuente factual.
El hallazgo arqueológico cambia el panorama. Por primera vez, el nombre del rey aparece en un documento administrativo contemporáneo, vinculado a un acto concreto de gobierno. Qashqash deja de ser una sombra literaria para convertirse en un actor histórico verificable.
La orden del rey Qashqash hallada en Vieja Dongola, uno de los primeros testimonios documentales del poder nubio precolonial en los siglos XVI–XVII. © M. Rekłajtis / PCMA.
Lengua, alfabetización y transformación cultural
El lenguaje del texto también revela una sociedad en transformación. Está escrito en árabe, lo que confirma que hacia finales del siglo XVI esta lengua se había convertido en el principal vehículo de escritura en Dongola. Sin embargo, el árabe empleado presenta rasgos no estándar: errores gramaticales, confusión en los pronombres, ausencia de fórmulas religiosas habituales. Es un árabe aprendido, adaptado, quizá influido por lenguas nubias locales.
La islamización de la región no fue un proceso brusco. Durante siglos convivieron tradiciones cristianas, creencias indígenas e influencias islámicas. La escritura en árabe no implica necesariamente que la lengua se hablara cotidianamente en la corte. De hecho, las lenguas nubias siguieron vivas en la comunicación oral mucho después de que dejaran de escribirse.
El documento, además, ofrece pistas sobre la alfabetización. El rey no escribe de su puño y letra: la nota concluye con la mención de su escriba, Hamad. Tampoco sabemos si Khidr sabía leer o si contaba con su propio escribiente. Todo sugiere que la alfabetización era limitada y que la escritura era un recurso asociado a la élite y, sobre todo, a los círculos religiosos.
Por qué este hallazgo es importante para la historia africana
Paradójicamente, el papel que confirma la existencia de un rey fue hallado entre desechos. No sabemos si fue descartado tras cumplir su función, si se guardó durante años antes de desecharlo o si formaba parte de un pequeño archivo doméstico. Pero su presencia en la Casa del Mekk refuerza la tradición local que identifica el edificio como residencia real.
Más allá de su valor documental, el hallazgo ha tenido un eco contemporáneo inesperado. Según los investigadores, miembros de comunidades cercanas a Dongola se han interesado por reconstruir la genealogía de Qashqash y preservar la memoria familiar asociada a su linaje. El documento ha actuado como puente entre arqueología e identidad, entre ciencia y tradición.
En un continente donde las fuentes escritas precoloniales son escasas, cada fragmento cuenta. Este pequeño papel, con su orden de ovejas y telas, nos devuelve a un rey en su despacho improvisado, ocupado en los detalles cotidianos del poder. No el monarca siempre en guerra de las crónicas europeas, sino el gestor de intercambios, mediador de intereses y arquitecto de alianzas.
La historia de África no se escribe solo con grandes batallas y conquistas imperiales. A veces se revela en la textura de un tejido, en la tinta desvaída de una orden y en la persistencia de un nombre que resurge, siglos después, desde un vertedero.▪️(1-marzo-2026)
Fuente: Barański, T., Obłuski, A., & Wyżgoł, M. The King of Nubia at work: archaeological context and text edition of a sixteenth/seventeenth-century Arabic document from Old Dongola. Azania: Archaeological Research in Africa (2025) DOI: https://doi.org/10.1080/0067270X.2026.2615518

