Cómo influyen los rasgos de nuestra personalidad en la forma de flirtear
Nuestros gestos, miradas y bromas al coquetear no son tan espontáneos como creemos. La psicología descubre que detrás del encanto pueden esconderse rasgos profundos de la personalidad que influyen en si buscamos conexión… o beneficio con la otra persona.
Por Enrique Coperías, periodista científico
El coqueteo puede ser algo más que un juego romántico: según la psicología, la forma de flirtear está influida por rasgos de personalidad y puede responder tanto al deseo de conexión como a intereses estratégicos. Crédito: IA-DALL-E-©RexMolón Producciones
El coqueteo suele asociarse a miradas cómplices, bromas ligeras y una promesa —más o menos explícita— de interés romántico. Pero la ciencia empieza a desmontar esa imagen ingenua.
Según un nuevo estudio publicado en la revista Personality and Individual Differences, flirtear no es solo una forma de iniciar una relación, sino que también puede ser una estrategia para obtener beneficios concretos. Y la manera en que lo hacemos está estrechamente ligada a nuestra personalidad.
La investigación, liderada por psicólogos de las universidades de Alabama y Connecticut, en Estados Unidos, analiza uno de los aspectos más cotidianos —y menos estudiados— de la interacción social: por qué flirteamos. ¿Buscamos conectar con alguien o simplemente conseguir algo a cambio, desde una copa gratis hasta ayuda en el trabajo?
Flirtear «para mí» o flirtear «para nosotros»
El equipo de piscólogos, con Braden T. Hall, de la Universidad de Alabama, al frente, distinguen entre dos grandes motivaciones:
✅ El flirteo relacional, orientado a crear o fortalecer un vínculo afectivo.
✅ El flirteo instrumental, cuyo objetivo es obtener una recompensa concreta. Esta segunda modalidad puede darse en contextos tan diversos como un bar, una oficina o una fiesta.
Para estudiar quién tiende a usar una u otra estrategia, Hall y sus colegas recurrieron a un diseño poco habitual en este tipo de estudios. Participaron 2.865 personas organizadas en 955 tríos: un participante principal y dos informantes —amigos o conocidos— que evaluaron su comportamiento. De este modo, los autores evitaron depender únicamente del autoinforme, una fuente frecuente de sesgos cuando se trata de conductas sociales ambiguas.
Los voluntarios valoraron la frecuencia y la habilidad con la que flirteaban en siete contextos distintos —desde citas románticas hasta el entorno laboral— y explicaron qué creían que motivaba ese comportamiento.
El lado oscuro del encanto
Los resultados son claros, aunque matizados. Las personas con puntuaciones altas en la llamada tríada oscura —un conjunto de rasgos de personalidad que incluye el maquiavelismo, la psicopatía y el narcisismo— eran más propensas a flirtear con fines instrumentales. Es decir, a utilizar el encanto como una herramienta para lograr objetivos personales.
El efecto era especialmente evidente en quienes destacaban en maquiavelismo y psicopatía, rasgos asociados a la manipulación, la falta de empatía y el uso estratégico de los demás. El narcisismo, en cambio, mostró un patrón distinto: no se relacionó de forma clara ni con el flirteo instrumental ni con el flirteo relacional. Según los autores, esto podría deberse a que las personas narcisistas flirtean principalmente para captar atención y admiración, más que para conseguir una recompensa concreta.
En el extremo opuesto se sitúa la tríada clara o luminosa, un marco teórico más reciente que agrupa rasgos como la fe en la humanidad, el humanismo y el kantianismo, la tendencia a tratar a los demás como fines y no como medios. Quienes puntúan alto en estos rasgos son menos proclives a flirtear por interés material.
Sin embargo, el estudio rompe con una intuición común: tener rasgos luminosos no implica flirtear más por amor. Salvo una ligera asociación con el humanismo, la Tríada Clara apenas se relaciona con el flirteo relacional.
🗣️ «Esperábamos que estas personas estuvieran más orientadas a crear vínculos románticos —reconoce Hall. Y añade—: Pero quizá estos rasgos no captan las diferencias individuales que influyen en ese tipo de motivación».
La psicología sugiere que no todo flirteo busca conexión: las personas con rasgos de la Tríada Oscura tienden a usar el encanto como una herramienta estratégica para obtener beneficios personales. Foto: Vitaly Gariev
El contexto manda (al menos en el amor)
Si la personalidad pesa en el flirteo instrumental, el flirteo relacional parece depender más del contexto social.
Los participantes tendían a flirtear para crear conexión emocional cuando la situación lo favorecía —por ejemplo, en citas o entornos románticos— independientemente de sus rasgos de personalidad.
Esto sugiere que el deseo de conectar surge más de la oportunidad que del carácter, mientras que el uso del coqueteo como herramienta para obtener beneficios responde más a disposiciones personales estables.
Diferencias de género y efectos modestos
El estudio también detectó diferencias de género. Las mujeres declararon usar con más frecuencia el flirteo instrumental, algo que los autores explican por factores sociales: las mujeres suelen recibir más recompensas tangibles en estos intercambios —como invitaciones en bares— y, según los datos, también resultan más eficaces en este tipo de estrategia.
Aun así, los investigadores subrayan que los efectos encontrados son modestos. La personalidad influye, pero no determina.
«No estamos diciendo que quien flirtea para obtener algo sea necesariamente maquiavélico o psicópata», advierte Hall. El diseño transversal del estudio tampoco permite establecer relaciones causales.
Leer el flirteo con otros ojos
Más allá de los titulares, el trabajo aporta una idea clave: flirtear no es un comportamiento homogéneo ni puramente espontáneo.
Forma parte de un repertorio social relativamente estable, con motivaciones que pueden repetirse a lo largo del tiempo y en distintos escenarios.
Entender esto —concluyen los autores— puede ayudarnos no solo a interpretar mejor las señales sociales ajenas, sino también a reflexionar sobre las propias. Porque, a veces, detrás de una sonrisa encantadora no hay una promesa romántica, sino una estrategia cuidadosamente calculada.▪️
Fuente: Braden T. Hall, Toni Rebaldo, Amelia Geist, Angel Reed, Darren George. Flirting for me or flirting for we? The Dark and Light Triads as predictors of flirting motive. Personality and Individual Differences (2026). DOI: https://doi.org/10.1016/j.paid.2025.113565.

