Cómo la vida en las ciudades está volviendo a los animales más atrevidos y agresivos

Las ciudades no solo transforman paisajes: también están moldeando la personalidad de los animales. Un gran análisis internacional revela que la fauna urbana es cada vez más audaz, agresiva y capaz de adaptarse al caos humano.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Animales urbanos
Con Google NotebookLM / RexMolón, la ciencia en acción

Una ilustración fotorrealista imagina a varias especies urbanas —mapaches, palomas, zorros, cuervos o ratas— convertidas en una peculiar pandilla callejera, símbolo de cómo la vida en las ciudades está favoreciendo animales más audaces, agresivos y adaptables. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

Las ciudades están transformando el comportamiento animal. No es solo que algunas especies aprendan a convivir con el ruido, la contaminación o el tráfico. Tampoco se trata únicamente de que las palomas rebusquen comida en las terrazas de bares y cafeterías o de que los jabalíes entren cada vez con más frecuencia en los barrios periféricos para urgar en los contenedores de basura.

Según un nuevo gran análisis científico internacional, la vida urbana está moldeando el carácter de los animales salvajes. Y lo hace, sobre todo, empujándolos hacia conductas más atrevidas, más agresivas y más exploradoras.

El estudio, publicado en la revista científica Journal of Animal Ecology, reúne datos de 81 investigaciones realizadas en todo el mundo, y compara poblaciones urbanas y rurales de 133 especies distintas, desde aves y mamíferos hasta reptiles, anfibios e insectos. La conclusión general es contundente: los animales que viven en ciudades muestran, de media, una personalidad diferente a la de sus parientes del campo.

➡️ «Encontramos diferencias de comportamiento muy consistentes entre poblaciones urbanas y no urbanas en distintas regiones del planeta —señalan los autores del trabajo, liderado por Tracy T. Burkhard, investigadora de la Universidad de Montpellier. Y añaden—: Las poblaciones urbanas eran más audaces, más agresivas y más activas».

Qué descubrió el estudio sobre los animales urbanos

La idea de que las ciudades transforman el comportamiento animal no es nueva. Lo novedoso es la escala del análisis. Hasta ahora existían muchos estudios aislados: pájaros que se asustan menos ante los seres humanos, lagartos que exploran más rápido nuevos entornos, roedores urbanos más osados que los rurales… Pero faltaba una visión global que permitiera responder a una pregunta básica: ¿está ocurriendo lo mismo en distintas especies y distintos lugares del planeta?

La respuesta parece ser sí.

Los animales urbanos son más audaces, agresivos y exploradores

Las ciudades actúan como un gigantesco filtro evolutivo. Sobreviven mejor los individuos capaces de tolerar la presencia humana, adaptarse a entornos impredecibles y aprovechar recursos nuevos. Un animal demasiado tímido quizá nunca se acerque a una papelera rebosante de comida. Otro excesivamente cauteloso puede perder oportunidades frente a competidores más atrevidos. En cambio, los individuos más audaces tienen más posibilidades de prosperar entre coches, edificios y multitudes.

El trabajo se centra en cuatro rasgos de comportamiento ampliamente estudiados en biología:

La audacia: cómo responde un animal ante el riesgo.

✅ La agresividad: describe el comportamiento competitivo de un animal frente a otros individuos.

✅ La actividad: mide el nivel de movimiento del animal.

✅ La exploración: la reacción del animal frente a situaciones nuevas.

Un trabajo muy centrado en la aves

Los investigadores recopilaron 279 comparaciones entre poblaciones urbanas y no urbanas. La mayoría de los datos procedían de aves —un sesgo que los propios autores reconocen como una limitación importante—, aunque también se incluyeron mamíferos, reptiles, insectos y anfibios.

Entre las aves, el patrón era especialmente claro. Los pájaros urbanos toleran mucho mejor la cercanía humana. Uno de los indicadores más utilizados para medirlo es la llamada distancia de inicio de huida: cuánto deja acercarse un animal antes de escapar. En las ciudades, esa distancia suele ser mucho menor. Las palomas, gorriones o mirlos urbanos aguantan la presencia humana con una tranquilidad que resultaría suicida en un entorno natural.

Pero el fenómeno va más allá de la simple habituación. El metaanálisis detecta que las poblaciones urbanas son, en términos generales, más agresivas y más propensas a explorar novedades.

➡️ «Estos patrones sugieren que las poblaciones urbanas podrían estar experimentando una selección direccional paralela», explican los autores. Traducido del lenguaje científico: las ciudades estarían favoreciendo sistemáticamente ciertos tipos de personalidad animal.

Un zorro recorre los tejados de una ciudad europea. El análisis científico señala que la urbanización está favoreciendo animales más atrevidos, activos y capaces de prosperar en ambientes dominados por humanos.

Un zorro recorre los tejados de una ciudad europea. El análisis científico señala que la urbanización está favoreciendo animales más atrevidos, activos y capaces de prosperar en ambientes dominados por humanos. Foto: Jessica Moss

Por qué las ciudades cambian la conducta de los animales

Eso encaja con la lógica de las ciudades. El entorno urbano ofrece riesgos inéditos, pero también oportunidades extraordinarias: restos de comida, refugios artificiales, ausencia de ciertos depredadores y temperaturas más suaves gracias al llamado efecto isla de calor. Para aprovechar esas ventajas hace falta una personalidad determinada.

➡️ «Las condiciones urbanas comunes parecen favorecer determinados tipos de comportamiento», sostienen los investigadores.

¿Es evolución genética o aprendizaje?

La pregunta crucial es cómo ocurre ese cambio. ¿Los animales nacen ya con esas características porque la selección natural favorece a los más audaces? ¿O simplemente aprenden a comportarse así al vivir rodeados de personas?

El estudio no puede resolver completamente el misterio, pero apunta a ambas posibilidades. Parte del fenómeno podría explicarse por selección evolutiva: los individuos más atrevidos sobreviven y dejan más descendencia. Otra parte tendría que ver con la plasticidad conductual, es decir, la capacidad de modificar el comportamiento según el entorno.

La ciudad funciona como una escuela intensiva de adaptación. Un zorro urbano aprende muy rápido que los seres humanos no siempre son una amenaza. Un mapache descubre cómo abrir contenedores. Un ave entiende que los parques son lugares relativamente seguros. La vida urbana recompensa la innovación y castiga la excesiva cautela.

Un castor junto a un entorno urbano ribereño. La investigación concluye que muchas especies urbanas se vuelven más exploradoras y adaptables para aprovechar los recursos que ofrecen las ciudades.

Un castor junto a un entorno urbano ribereño. La investigación concluye que muchas especies urbanas se vuelven más exploradoras y adaptables para aprovechar los recursos que ofrecen las ciudades. Foto: Dennis Schmidt

Un fenómeno universal

Sin embargo, el estudio también desmonta algunas ideas preconcebidas. Los autores esperaban encontrar mayores diferencias en la variabilidad del comportamiento urbano, es decir, una especie de explosión de personalidades distintas dentro de las ciudades. Pero no fue así. Tampoco hallaron pruebas sólidas de que los animales de la ciudad fueran más flexibles o menos consistentes en su conducta.

En otras palabras: los animales urbanitas no parecen más impredecibles. Simplemente, tienden a inclinarse colectivamente hacia ciertos rasgos.

Otro hallazgo llamativo es que el fenómeno aparece en múltiples regiones del planeta y en distintos tipos ecológicos. Los investigadores analizaron animales con dietas variadas, hábitos nocturnos o diurnos y diferentes grados de tolerancia a la urbanización. Aun así, la tendencia general persistía.

➡️ Eso sugiere que las ciudades, aunque culturalmente distintas, imponen presiones similares sobre la fauna. Un parque de París, una avenida de Toronto o un barrio de Madrid pueden generar respuestas evolutivas comparables.

Lo que el estudio no encontró

Pero el trabajo también deja claro lo mucho que aún se desconoce. La investigación está fuertemente sesgada hacia aves europeas y norteamericanas. Más del 70% de los datos pertenecen a pájaros, mientras que reptiles, anfibios e insectos apenas están representados.

Eso significa que gran parte de la biodiversidad urbana sigue siendo un territorio científicamente inexplorado.

«Los sesgos taxonómicos y metodológicos siguen limitando nuestra capacidad para entender cómo la urbanización moldea el comportamiento animal», reconocen los autores, que reclaman más estudios sobre invertebrados, reptiles y especies nocturnas.

La escasez de estudios sobre animales nocturnos o ectotermos —organismos cuya temperatura depende del ambiente, como reptiles y anfibios— limita la capacidad de extraer conclusiones universales. También hay muy pocos experimentos en condiciones controladas que permitan separar el peso de la genética y el aprendizaje.

Las ciudades ya son ecosistemas evolutivos

Aun así, el mensaje general es potente: las ciudades no son simples escenarios donde los animales sobreviven a duras penas. Son motores de cambio evolutivo.

Durante décadas, la urbanización se estudió sobre todo desde el punto de vista de la destrucción de hábitats y la pérdida de biodiversidad. Y esos efectos siguen siendo enormes. Pero cada vez resulta más evidente que las ciudades también crean nuevos ecosistemas, con reglas propias y nuevas formas de selección natural.

En cierto sentido, la fauna urbana representa un experimento evolutivo gigantesco y acelerado. Los seres humanos hemos transformado el planeta a tal velocidad que algunas especies desaparecen, mientras otras aprenden a explotar las oportunidades del mundo artificial que hemos construido.

El resultado son animales distintos.

No necesariamente más inteligentes en términos absolutos, pero sí más tolerantes al riesgo, más innovadores y más capaces de convivir con el caos urbano. El mirlo que canta de madrugada para superar el ruido del tráfico, el coyote que merodea por las afueras de Los Ángeles o la gaviota que roba comida a turistas forman parte de la misma historia evolutiva.

Un macaco se mueve con total tranquilidad por una carretera urbana. Según el estudio, los animales que viven cerca de los humanos desarrollan comportamientos más audaces y toleran mejor el riesgo y la presencia humana.

Un macaco se mueve con total tranquilidad por una carretera urban de Pattaya, en Tailandia. Según el estudio, los animales que viven cerca de los humanos desarrollan comportamientos más audaces y toleran mejor el riesgo y la presencia humana. Foto:  Maria Krasnova

La biodiversidad urbana será clave en este siglo

La ciudad está seleccionando temperamentos.

Y eso abre preguntas inquietantes. Si la urbanización continúa expandiéndose —como todo indica que ocurrirá durante este siglo—, ¿acabaremos rodeados de animales cada vez más audaces y agresivos? ¿Cambiarán las relaciones entre especies? ¿Podrían surgir nuevas formas de convivencia, o también nuevos conflictos?

Los autores creen que comprender esos cambios será fundamental para el futuro de la conservación de la biodiversidad. Porque proteger la biodiversidad ya no consiste únicamente en preservar espacios salvajes remotos. También implica entender cómo evoluciona la vida en los entornos dominados por humanos.

Las ciudades, después de todo, ya son uno de los hábitats más extensos del planeta.

Y los animales que consiguen prosperar en ellas quizá estén protagonizando una de las transformaciones evolutivas más rápidas y visibles de nuestra era.▪️(19-mayo-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Animales Urbanos y Comportamiento

🐈‍⬛ ¿Los animales urbanos son más agresivos?

Sí. El estudio detectó que muchas poblaciones urbanas muestran niveles más altos de agresividad que sus equivalentes rurales.

🐈‍⬛ ¿Por qué los animales de ciudad tienen menos miedo?

Porque la urbanización favorece individuos capaces de tolerar mejor la presencia humana y adaptarse rápidamente a entornos cambiantes.

🐈‍⬛ ¿Qué animales se adaptan mejor a las ciudades?

Las especies generalistas, exploradoras y tolerantes al riesgo suelen adaptarse mejor a ambientes urbanos.

🐈‍⬛ ¿La urbanización está provocando evolución animal?

Sí, según numerosos estudios recientes. La presión ambiental de las ciudades puede generar cambios evolutivos en comportamiento, morfología y fisiología.

🐈‍⬛ ¿Qué animales urbanos se estudian más?

Principalmente aves urbanas, como palomas, gorriones, mirlo

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