Europa y el misterio de las columnas de vapor: un nuevo análisis del Hubble cuestiona uno de los grandes hallazgos sobre esta luna de Júpiter

Durante más de una década, las supuestas fumarolas de vapor de agua de Europa alimentaron la esperanza de encontrar indicios de vida bajo el hielo de la luna más enigmática de Júpiter. Ahora, un nuevo análisis de catorce años de datos del telescopio espacial Hubble pone en duda una de las evidencias más famosas de la exploración planetaria moderna.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Vista de la superficie helada de Europa, la luna de Júpiter, en una imagen de la NASA.

Vista de la superficie helada de Europa, la luna de Júpiter, en una imagen de la NASA. Un nuevo estudio liderado por el Southwest Research Institute cuestiona la existencia de las supuestas columnas de vapor de agua detectadas por el telescopio Hubble en 2012, aunque los científicos no descartan futuras evidencias de actividad geológica en esta luna oceánica. Foto: NASA

Europa, —la luna helada de Júpiter— se erige como uno de los lugares más prometedores del Sistema Solar para buscar vida extraterrestre. Bajo su corteza de hielo se esconde un océano globalde agua salada y, desde 2013, muchos científicos creían haber encontrado pruebas de gigantescas columnas de vapor de agua emergiendo desde el subsuelo, una especie de géiseres cósmicos capaces de expulsar material del océano interior al espacio.

Aquella posibilidad convirtió a Europa en una prioridad para futuras misiones espaciales. Si realmente expulsaban material desde el océano interno hacia el espacio, las sondas podrían analizar de forma directa su composición química sin necesidad de perforar kilómetros de hielo.

Pero ahora un nuevo estudio desmonta buena parte de esa historia.

Qué ha descubierto el nuevo estudio sobre Europa

Un equipo internacional liderado por científicos del Instituto Tecnológico Real de Suecia y del Southwest Research Institute de Estados Unidos ha revisado nada más y nada menos que catorce años de observaciones realizadas con el telescopio espacial Hubble y concluye que no existen pruebas sólidas de esas supuestas columnas o fumarolas de vapor de agua.

El trabajo, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, replantea una de las hipótesis más influyentes de la exploración planetaria reciente: la idea de que Europa expulsa chorros de agua desde su interior.

🗣️ «La evidencia de columnas de vapor de agua en Europa no es tan sólida como creíamos inicialmente», admite ahora Kurt Retherford, astrofísico del Southwest Research Institute (SwRI), uno de los autores del estudio de 2014 que defendió por primera vez aquella interpretación.

Qué ocurrió en 2012: el origen de la hipótesis

La historia comenzó en 2012, cuando el telescopio espacial Hubble detectó una emisión ultravioleta anómala cerca del polo sur de Europa. Aquella señal fue interpretada como una aurora producida por moléculas de agua descompuestas por electrones energéticos procedentes de la magnetosfera de Júpiter. En otras palabras: parecía la huella indirecta de una columna de vapor de agua.

El hallazgo tuvo una enorme repercusión en el campo de la astronomía, porque implicaba que las futuras sondas podrían analizar el contenido químico del océano interno sin necesidad de acceder a él. Una tarea hercúlea. Bastaría con atravesar esas columnas, como hizo la misión Cassini con los géiseres de Encélado, la luna de Saturno.

Sin embargo, las observaciones posteriores nunca terminaron de confirmar aquella detección inicial. Algunas investigaciones afirmaron haber encontrado nuevas evidencias, mientras otras no detectaban nada. Europa se convirtió así en un caso clásico de señales ambiguas: demasiadas pistas para descartar la existencia de plumas y demasiado pocas para demostrarla.

Europa, la cuarta luna más grande de Júpiter, es uno de los mundos más fascinantes del Sistema Solar.

Europa, la cuarta luna más grande de Júpiter, es uno de los mundos más fascinantes del Sistema Solar. Bajo su superficie helada, surcada por enormes fracturas y líneas rojizas, los científicos creen que existe un océano global de agua salada que podría contener más agua líquida que todos los océanos de la Tierra juntos. Cortesía: NASA

Una vuelta al origen del problema

El nuevo estudio ha intentado resolver el problema regresando al origen: todos los datos disponibles del espectrógrafo STIS del Hubble obtenidos entre 1999 y 2020. Los investigadores analizaron veintitrés conjuntos de observaciones diferentes, que fueron realizadas cuando Europa estaba iluminada por el Sol y fuera del tránsito delante de Júpiter.

La clave del trabajo no es solo la cantidad de datos, sino el método empleado para su análisis. Retherford y sus colegas construyeron un modelo mucho más completo de todas las fuentes posibles de emisión ultravioleta alrededor de Europa. Hasta ahora, algunas interpretaciones no habían tenido en cuenta del todo un elemento crucial: la existencia de una tenue atmósfera de hidrógeno alrededor de la luna. Ese hidrógeno dispersa la luz ultravioleta solar y puede producir señales que imitan fenómenos localizados.

Además, el nuevo análisis permitió recalcar con más precisión la posición exacta del disco de Europa en las imágenes del Hubble. Puede parecer un detalle menor, pero resulta decisivo. Cuando se buscan emisiones débiles cerca del borde de un cuerpo celeste, un desplazamiento de apenas unos píxeles puede crear falsos excesos de brillo o hacer desaparecer señales reales.

La posición exacta de Europa en las imágenes

🗣️ «Una de las dificultades a la hora de interpretar los datos entonces era determinar dónde situar exactamente a Europa dentro de la imagen —explica Retherford. Y añde—: La forma en que funciona el Hubble dejaba cierta incertidumbre respecto a la posición dentro del encuadre. Si la ubicación de Europa se desviaba aunque fuera uno o dos píxeles, eso podía afectar a la interpretación de los datos».

Los propios autores reconocen que la discrepancia principal con el estudio de 2013 procede precisamente de la diferente posición asumida para Europa en el detector del telescopio.

El resultado deja poco margen para la duda: no aparece ninguna emisión localizada compatible con columnas de vapor de agua en ninguno de los datos analizados, incluida la famosa observación de 2012 que durante años se consideró la mejor prueba de actividad eruptiva.

El papel de la exosfera de hidrógeno

Cuando se usa el antiguo posicionamiento del disco y se ignora la contribución de la exosfera de hidrógeno, la señal vuelve a surgir con una significación estadística similar a la original, aseguran los investigadores. Pero al aplicar el nuevo modelo más completo, la supuesta pluma desaparece.

🗣️ «Como resultado, lo que pensábamos que podía ser una prueba de una columna de vapor de agua también podría haber sido simplemente ruido estadístico», reconoce Retherford.

El cambio de interpretación es notable incluso para los propios investigadores. «Nuestro nuevo análisis redujo la confianza inicial del 99,9 % que teníamos en la existencia de las plumas a menos del 90 %», apunta Lorenz Roth, astrónomo planetario del Instituto Tecnológico Real de Suecia y autor principal del trabajo. Y continúa: Simplemente no es una evidencia suficiente para sostener con certeza las afirmaciones que hicimos en aquel momento».

Ilustración artística de una posible erupción criovolcánica en Europa, la luna helada de Júpiter.

Ilustración artística de una posible erupción criovolcánica en Europa. Según algunos modelos, fracturas en la corteza podrían permitir que agua salada y compuestos del océano subterráneo escaparan al espacio en forma de columnas de vapor, un fenómeno cuya existencia sigue siendo objeto de debate científico. Cortesía: Justice Wainwright

El papel de la exosfera de hidrógeno

Eso no significa que Europa sea un mundo geológicamente muerto. Lo que el estudio sí confirma es la existencia persistente de una exosfera de hidrógeno alrededor de la luna. Esa envoltura extremadamente tenue ya había sido detectada antes, pero ahora se caracteriza con mucho más detalle.

Los científicos estiman una densidad vertical de hidrógeno de aproximadamente 1,4 billones de átomos por centímetro cuadrado durante las observaciones más precisas realizadas en 2014 y 2015.

La investigación también muestra que la señal de hidrógeno cambia dependiendo de la velocidad relativa entre Europa y la Tierra. Cuando ambos cuerpos se mueven de forma que la emisión ultravioleta apenas presenta desplazamiento Doppler, parte de la señal es absorbida por el hidrógeno de la exosfera terrestre antes de llegar al Hubble.

Gracias a ese efecto, los autores pudieron estimar la temperatura de la exosfera europea, situada en torno a los 1.000 grados Kelvin (727 ºC), aunque con amplios márgenes de incertidumbre.

Pero ¿existen o no las fumarolas de vapor?

Retherford insiste en que el nuevo análisis no descarta por completo la existencia de columnas de vapor de agua. «La interpretación de este fenómeno ya no se sostiene de la misma manera —señala—. Los nuevos datos nos han obligado a reconsiderar la solidez de las conclusiones del artículo anterior sobre las columnas de vapor de agua».

El estudio revela además lo extremadamente delicado que resulta interpretar observaciones astronómicas en el espectro ultravioleta. El telescopio no solo observa Europa: también debe mirar a través de la nube de hidrógeno que rodea la Tierra, conocida como geocorona, además de la emisión de hidrógeno presente en el medio interplanetario.

Separar todas esas contribuciones exige modelos sofisticados y un tratamiento estadístico muy fino. En algunos casos, pequeñas diferencias metodológicas pueden alterar por completo las conclusiones.

➡️ El análisis reciente, añade Retherford, «también proporciona información más precisa sobre el componente de átomos neutros de hidrógeno de la atmósfera que escapa de Europa y que se origina en su superficie helada».

Europa Clipper: la misión de la NASA que intentará resolver el misterio

La revisión tiene implicaciones importantes para la exploración futura de Europa. La NASA lanzó en octubre de 2024 la misión Europa Clipper, destinada a estudiar la luna en detalle mediante decenas de sobrevuelos. La sonda llegará a Júpiter el 11 de abril del 2030.

Una de sus prioridades científicas de la misión será precisamente determinar si existen columnas de vapor de agua activas. La nave incorpora instrumentos capaces de detectar agua, partículas de hielo y compuestos orgánicos expulsados al espacio.

El nuevo estudio no invalida esa búsqueda, pero sí obliga a moderar las expectativas. Las fumarolas podrían existir de manera esporádica y haber pasado desapercibidas en la mayoría de observaciones. También podrían ser mucho más débiles de lo pensado. Lo que parece descartado es la idea de una actividad eruptiva frecuente y fácilmente detectable desde la Tierra.

Una de las primeras imágenes de los géiseres de agua de Encélado, la luna helada de Saturno, captada por la sonda Cassini de la NASA en 2005

Una de las primeras imágenes de los géiseres de agua de Encélado, la luna helada de Saturno, captada por la sonda Cassini de la NASA en 2005. Los espectaculares penachos observados en esta luna se convirtieron en el gran modelo para buscar fenómenos similares en Europa, la luna oceánica de Júpiter. Cortesía: NASA/JPL/Space Science Institute

Qué significa este descubrimiento para la búsqueda de vida extraterrestre

Aun así, el más pequeño de los cuatro satélites galileanos continúa siendo uno de los lugares más fascinantes del Sistema Solar. Su océano subterráneo contiene probablemente más agua líquida que todos los océanos terrestres juntos.

La luna presenta además indicios de actividad tectónica, sales en la superficie y un calentamiento interno generado por las fuerzas gravitatorias de Júpiter. Muchos astrobiólogos siguen considerándola uno de los mejores candidatos para albergar condiciones aptas para la vida.

Paradójicamente, el nuevo trabajo demuestra también cómo funciona realmente la ciencia: las hipótesis más atractivas no sobreviven por su popularidad, sino por la capacidad de resistir nuevos análisis. Durante años, las columnas de vapor de Europa protagonizaron titulares de prensa, documentales y planes de misiones. Ahora, una revisión minuciosa de los mismos datos obliga a replantear aquella narrativa.

Por qué este estudio es importante para la ciencia

No es la primera vez que ocurre algo parecido en astronomía planetaria. Marte ha vivido décadas de anuncios y rectificaciones sobre posibles rastros de agua, metano o actividad biológica. Venus también pasó recientemente por una controversia similar con la supuesta detección de fosfina en su atmósfera. En mundos tan lejanos y difíciles de observar, la frontera entre señal real y espejismo instrumental puede ser extremadamente fina.

En el caso de Europa, la cuestión sigue abierta. Los autores del nuevo estudio no afirman que las columnas sean imposibles, sino que las pruebas actuales no son suficientemente sólidas. De hecho, reconocen que futuras observaciones podrían detectar emisiones transitorias que no aparecieron en los datos analizados. Pero, por ahora, la evidencia más célebre de columnas de vapor en Europa parece haberse evaporado.

Y eso convierte a las próximas misiones espaciales en algo todavía más importante. Porque quizá solo una nave orbitando cerca de Europa pueda resolver definitivamente el misterio: si bajo el hielo de esta luna oceánica existen fracturas activas capaces de conectar el océano interior con el espacio exterior… o si durante años la humanidad confundió una sutil ilusión óptica ultravioleta con uno de los descubrimientos más prometedores de la exploración planetaria moderna.▪️(19-mayo-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Europa y Columnas de Vapor

💨 ¿Existen realmente las columnas o fumarolas de vapor de agua en Europa?

El nuevo estudio concluye que las pruebas actuales no son suficientemente sólidas para confirmarlas.

💨 ¿Se ha descartado completamente la existencia de géiseres en Europa?

No. Los investigadores reconocen que podrían existir plumas esporádicas o demasiado débiles para ser detectadas con claridad.

💨 ¿Por qué Europa es tan importante para la búsqueda de vida?

Porque bajo su superficie helada existe probablemente un océano global de agua líquida, considerado uno de los entornos potencialmente habitables más prometedores del Sistema Solar.

💨 ¿Qué misión estudiará Europa en los próximos años?

La misión Europa Clipper de la NASA investigará la luna a partir de 2030.

💨 ¿Qué descubrió realmente el nuevo análisis del Hubble?

El estudio confirma la existencia de una exosfera de hidrógeno alrededor de Europa, pero cuestiona la interpretación previa sobre las supuestas columnas de vapor de agua.

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