Cómo la vida moderna está alterando el reciclaje de estrógenos en el cuerpo humano

Un proceso invisible en el intestino podría estar cambiando silenciosamente nuestra biología hormonal. La vida moderna, desde la dieta hasta la lactancia, podría estar alterando cuánto estrógeno permanece activo en el cuerpo. Y esto afecta a nuestra salud.

Por Enrique Coperías, periodista científico

La dieta moderna, rica en grasas y ultraprocesados, puede alterar la microbiota intestinal y aumentar la capacidad del organismo para reciclar estrógenos, frente a una alimentación basada en fibra y alimentos frescos.

La dieta moderna, rica en grasas y ultraprocesados, puede alterar la microbiota intestinal y aumentar la capacidad del organismo para reciclar estrógenos, frente a una alimentación basada en fibra y alimentos frescos. Crédito: IA-Nano Banana 2-RexMolón Producciones

En algún lugar del intestino, apartado de la vista y durante mucho tiempo también alejado del interés científico, ocurre un proceso silencioso pero decisivo: el reciclaje de hormonas. Entre ellas, los estrógenos, piezas clave en la regulación de la reproducción, el metabolismo o el desarrollo. Estas hormonas sexuales, aunque predominan en mujeres, también están presentes en hombres.

Un nuevo estudio sugiere ahora que ese reciclaje no es igual para todos y que, de hecho, podría estar profundamente alterado por la vida moderna. Lo que comemos, cómo nacemos o incluso si fuimos alimentados con leche materna o fórmula infantil en los primeros meses de vida podrían estar modulando la forma en que nuestro cuerpo reutiliza estas hormonas.

El trabajo, publicado en la revista PNAS, analiza datos del microbioma intestinal de veinticuatro poblaciones distribuidas en cuatro continentes, desde grupos de cazadores-recolectores hasta sociedades plenamente industrializadas. Su conclusión es que los estilos de vida asociados a la industrialización están vinculados a una mayor capacidad del organismo para reciclar estrógenos a través de la microbiota intestinal, o sea, el conjunto de microorganismos que viven en el intestino y ayudan a digerir alimentos, regular el sistema inmunitario y mantener la salud.

Qué es el estroboloma y por qué ha de importarnos

Para entender el hallazgo conviene detenerse en un mecanismo poco conocido. Cuando el hígado procesa los estrógenos, los transforma en una versión inactiva y soluble en agua que puede ser eliminada por la bilis hacia el intestino. Pero ahí no termina la historia. Un conjunto de bacterias intestinales, conocido como el estroboloma, tiene la capacidad de revertir ese proceso: rompe esa forma inactiva y libera de nuevo el estrógeno, que puede volver al torrente sanguíneo.

Este circuito, llamado circulación enterohepática, implica que una parte considerable de los estrógenos no se elimina definitivamente. De hecho, aunque hasta el 65% de estas hormonas se excreta inicialmente hacia el intestino, solo entre el 10% y el 15% acaba saliendo del cuerpo en las heces. El resto regresa.

No hay que olvidar que dicha circulación enterohepática se extiende desde el hígado, pasa por la vesícula biliar y el intestino delgado, y retorna al hígado a través de la vena porta. En otras palabras, el intestino no solo digiere alimentos: también decide, en parte, cuánta hormona permanece activa en el organismo.

El impacto de la industrialización en las hormonas

El estudio, dirigido por Rebecca Brittain y Richard Bribiescas, del Departamento de Antropología de la Universidad Yale (Estados Unidos); y Grazyna Jasienska, de la Facultad de Ciencias de la Salud en Cracovia (Polonia), revela que esa capacidad de reciclaje hormonal no es uniforme. Las poblaciones industrializadas, principalmente en Estados Unidos, presentan una capacidad hasta siete veces mayor para reciclar estrógenos que los grupos no industrializados. Además, su estroboloma es casi el doble de diverso.

El resultado sorprende por partida doble. Por un lado, confirma que el microbioma intestinal está profundamente influido por el estilo de vida. Por otro, cuestiona algunas ideas previas: aunque las sociedades industrializadas suelen tener menor diversidad microbiana global, en este caso concreto presentan más variedad en las bacterias implicadas en el metabolismo de los estrógenos.

Pero ¿qué explica esta paradoja? Los tres autores del estudio apuntan a factores propios de la vida moderna. Dietas ricas en grasas y proteínas y pobres en fibra, menor actividad física, mayor exposición a contaminantes o el uso generalizado de antibióticos podrían estar remodelando el ecosistema intestinal.

La dieta parece especialmente relevante. Diversos estudios han demostrado que una alimentación alta en fibra reduce la actividad de las enzimas bacterianas responsables de reactivar los estrógenos, mientras que dietas ricas en grasa la incrementan.

Consecuencias para la salud

Este aumento en la capacidad de reciclaje no es una curiosidad biológica sin más. Tiene implicaciones potenciales para la salud. Si más estrógeno se recicla, más estrógeno circula en el organismo durante más tiempo.

Los estrógenos están implicados en numerosos procesos fisiológicos, pero también en enfermedades como el cáncer de mama, la endometriosis, el síndrome metabólico o la infertilidad.

Los autores sugieren que una mayor reutilización hormonal podría contribuir a una mayor exposición acumulada a lo largo de la vida, un factor clave en el desarrollo de enfermedades hormonales.

No se trata de una relación directa ni definitiva —el estudio no mide niveles de estrógenos en sangre—, pero sí de una pieza más en el complejo puzle que conecta microbiota, estilo de vida y enfermedad.

La lactancia materna influye en la microbiota intestinal del bebé y se asocia con una menor capacidad de reciclaje de estrógenos frente a la alimentación con fórmula, según sugiere el estudio.

La lactancia materna influye en la microbiota intestinal del bebé y se asocia con una menor capacidad de reciclaje de estrógenos frente a la alimentación con fórmula, según sugiere el estudio. Cortesía: Greta Fotografía

Diferencias desde la infancia: lactancia y hormonas

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio aparece en los primeros meses de vida. Los investigadores observaron que los bebés alimentados con fórmula infantil o leche de fórmula —un sustituto artificial de la leche materna para alimentar a bebés menores de doce meses— presentan una capacidad de reciclaje de estrógenos entre dos y tres veces mayor que los alimentados con lactancia materna. Además, su estroboloma es hasta once veces más diverso.

Esto sugiere que las diferencias en el metabolismo hormonal podrían comenzar muy temprano, incluso antes de que el niño empiece la dieta sólida.

La lactancia materna y la alimentación con fórmula infantil ya se sabe que generan microbiotas distintas. Este trabajo añade una nueva dimensión: esas diferencias no solo afectan a la digestión o al sistema inmunitario, sino también a la regulación hormonal.

Aunque los autores insisten en que se trata de una hipótesis que requiere más investigación, plantean que estos cambios podrían influir en el crecimiento, la maduración o el riesgo de padecer ciertas enfermedades en etapas posteriores de la vida.

¿Influyen el sexo, la edad o el peso corporal?

Curiosamente, factores que cabría esperar determinantes, como el sexo, la edad y el índice de masa corporal, apenas muestran influencia en el estroboloma.

Por otro lado, el estudio no encuentra diferencias consistentes entre hombres y mujeres en la capacidad de reciclaje de estrógenos, ni asociaciones claras con la edad o el peso corporal.

Este resultado desafía la intuición. Si los estrógenos son más abundantes en mujeres, cabría pensar que su microbiota intestinal también sería diferente en este aspecto. Sin embargo, los datos sugieren lo contrario: el entorno y el estilo de vida pesan más que las características biológicas individuales.

Ilustración conceptual del intestino como fábrica de hormonas: la microbiota intestinal puede reactivar y reciclar estrógenos, influyendo en su presencia en el organismo y en la salud. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

Un posible «desajuste evolutivo»

Brittaina, Bribiescasa y Jasienska interpretan estos resultados desde una perspectiva evolutiva. El microbioma humano ha evolucionado durante miles de años en contextos muy distintos a los actuales. La industrialización podría estar generando un desajuste evolutivo entre nuestro organismo y los microorganismos que lo habitan.

En este sentido, el aumento del reciclaje de estrógenos podría ser un efecto colateral de cambios recientes en la dieta y el entorno, más que una adaptación beneficiosa.

Es una idea que encaja con una tendencia creciente en biomedicina: entender muchas enfermedades modernas, desde la obesidad hasta los trastornos autoinmunes, como el resultado de desajustes entre nuestra biología ancestral y el entorno contemporáneo.

No es oro todo lo que reluce

Como todo estudio, este también tiene limitaciones. La capacidad de reciclaje de estrógenos no se midió de forma directa, sino que se infirió a partir de la presencia de genes bacterianos asociados a esa función. Tampoco se analizaron niveles hormonales en sangre.

Además, la mayoría de las poblaciones industrializadas analizadas proceden de Estados Unidos, lo que limita la generalización de los resultados a otros contextos.

Aun así, el trabajo abre numerosas líneas de investigación:

✅ ¿Podemos modificar el estroboloma con la dieta?

✅ ¿Tiene sentido diseñar intervenciones dirigidas a la microbiota intestinal para regular hormonas?

✅ ¿Hasta qué punto estas diferencias influyen en enfermedades concretas?

Un nuevo actor en la salud hormonal

Durante décadas, la regulación hormonal se ha entendido como un diálogo entre órganos: ovarios, glándulas suprarrenales, cerebro. Este estudio introduce con fuerza a un nuevo interlocutor: las bacterias intestinales.

El mensaje de fondo es tan simple como inquietante. La forma en que vivimos —lo que comemos, cómo nacemos, cómo nos desarrollamos— no solo cambia nuestro microbioma intestinal, sino también la forma en que nuestro cuerpo gestiona sus propias hormonas.

Y eso, en última instancia, podría estar reescribiendo silenciosamente algunos de los fundamentos de la salud humana en el siglo XXI.▪️(15-abril-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Estrobomoma y Estrógenos

🦠 ¿Qué es el estroboloma?

Es el conjunto de bacterias intestinales que regulan el metabolismo y reciclaje de los estrógenos.

🦠 ¿Por qué el microbioma afecta a las hormonas?

Porque algunas bacterias pueden reactivar hormonas que el cuerpo intenta eliminar.

🦠 ¿La dieta influye en los estrógenos?

Sí. Dietas bajas en fibra y altas en grasa favorecen un mayor reciclaje hormonal.

🦠 ¿La lactancia materna influye en las hormonas del bebé?

Sí. Se asocia con menor actividad del estroboloma en comparación con la fórmula.

🦠 ¿Este proceso afecta a la salud?

Puede influir en el riesgo de enfermedades hormonales, aunque se necesita más investigación.

  • Fuente: R. S. A. Brittain, R. G. Bribiescas & G. Jasienska. Industrialization increases the estrogen-recycling capacity of the gut microbiome. PNAS (2026). DOI:  https://doi.org/10.1073/pnas.2523589123

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