Cáncer de páncreas y sistema nervioso: el hallazgo que podría cambiar la investigación y los tratamientos

Un estudio revela que el sistema nervioso participa en las fases más tempranas del cáncer de páncreas, incluso antes de que se forme el tumor. El hallazgo abre nuevas vías terapéuticas al identificar una conexión clave entre nervios y células que favorecen el crecimiento tumoral.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Red de fibras nerviosas (en verde) que rodea y penetra las lesiones pancreáticas precancerosas, mostrando la estrecha interacción entre el sistema nervioso y las células que favorecen el desarrollo del tumor.

Red de fibras nerviosas (en verde) que rodea y penetra las lesiones pancreáticas precancerosas, mostrando la estrecha interacción entre el sistema nervioso y las células que favorecen el desarrollo del tumor. Cortesía: Tuveson lab/CSHL

El cáncer de páncreas es uno de los tumores más agresivos y difíciles de detectar de la medicina actual. Esta neoplasia constituye además un importante problema de salud pública: aunque su incidencia no es de las más elevadas, su mortalidad es muy alta.

En Europa se detectan unos 78.000 casos y en Estados Unidos alrededor de 32.000 nuevos diagnósticos cada año. En el momento del diagnóstico, solo cerca del 20% de los pacientes son candidatos a cirugía con intención curativa; en el resto, el estado avanzado de la enfermedad lo impide. Incluso tras la resección quirúrgica, la supervivencia media suele situarse entre los diez y los veinte meses.

En los últimos años se observa además un aumento de la incidencia: según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2025 se diagnosticaron en España más de10.300 nuevos casos de cáncer pancreático.

Un cáncer difícil de detectar en su fase inicial

Difícil de detectar en sus fases iniciales y con frecuencia resistente a los tratamientos tradicionales, obliga a la comunidad científica a buscar con urgencia nuevas estrategias para comprender cómo se origina y cómo frenar su progresión. Una investigación reciente sitúa al sistema nervioso en el centro de ese proceso y abre nuevas vías para el desarrollo de terapias contra el cáncer pancreático.

Su diagnóstico suele llegar tarde y, además, presenta una elevada resistencia a los tratamientos tradicionales. Por eso, la comunidad científica busca con urgencia nuevas estrategias para comprender cómo se origina y cómo frenar su progresión. Una investigación reciente sitúa al sistema nervioso en el centro de ese proceso y abre nuevas vías para el desarrollo de terapias contra el cáncer pancreático.

Un equipo del Cold Spring Harbor Laboratory (CSHL), en Estados Unidos, ha descubierto que los nervios no solo intervienen en la propagación del tumor, sino también en sus fases más tempranas, incluso antes de que se forme. El estudio, publicado en la revista científica Cancer Discovery, aporta una nueva perspectiva sobre la biología del cáncer de páncreas y su relación con el entorno celular.

El papel del sistema nervioso en el cáncer de páncreas

Hasta ahora, los científicos sabían que el sistema nervioso puede facilitar la expansión de algunos tumores. En el cáncer de páncreas, uno de los fenómenos mejor conocidos es la invasión perineural, el proceso por el cual las células cancerosas se introducen y se desplazan a lo largo de los nervios.

🗣️ «Un fenómeno conocido [en el cáncer de páncreas] es la denominada invasión perineural —nos confirma Jeremy Nigri, investigador postdoctoral en el laboratorio del profesor David Tuveson en el Cold Spring Harbor Laboratory (CSHL). Y añade—: Esto significa que las células cancerosas migran dentro del nervio y lo utilizan como vía para metastatizar».

Sin embargo, el papel de los nervios en el inicio del tumor era todavía poco conocido. El nuevo estudio demuestra que el sistema nervioso participa activamente en el desarrollo temprano del cáncer pancreático, antes de la aparición de tumores visibles.

Fibroblastos, nervios y crecimiento tumoral: un círculo peligroso

Los investigadores identificaron a unos fibroblastos específicos —denominados myCAFs— como actores clave en este proceso. Estas células del entorno tumoral envían señales químicas que atraen fibras nerviosas hacia las lesiones pancreáticas en formación.

Para analizar a fondo esta interacción, el equipo utilizó una avanzada técnica de imagen tridimensional (3D) llamada inmunofluorescencia de montaje completo. Esta tecnología permite observar el tejido completo y su microentorno celular con gran detalle.

🗣️ «Cuando vimos por primera vez esta imagen, me quedé en shock—recuerda Nigri. Y añade—: Ni siquiera podía imaginar la lesión así. Solo la había visto en 2D».

Las imágenes revelaron una compleja red de nervios que rodea y atraviesa las lesiones precancerosas, algo que no era visible con las técnicas tradicionales.

A partir de experimentos en ratones y células humanas, los científicos detectaron un círculo vicioso entre los fibroblastos y los nervios. En efecto- los myCAFs liberan señales que atraen fibras del sistema nervioso simpático, responsable de la respuesta de lucha o huida. Estas fibras liberan noradrenalina, un neurotransmisor que activa aún más a los fibroblastos mediante un aumento de calcio intracelular.

Ese aumento de calcio favorece el crecimiento precanceroso y, a su vez, atrae más fibras nerviosas, reforzando el proceso. Se genera así un bucle de retroalimentación que facilita el desarrollo del tumor.

Interrumpir la conexión nervio-tumor: nuevas terapias en el horizonte

El equipo de investigación probó a bloquear este circuito para evaluar su impacto en el crecimiento tumoral. «En un experimento, utilizamos una neurotoxina para desactivar el sistema nervioso simpático —explica Nigri—. Mostramos una reducción de la activación de los fibroblastos y una disminución de casi el 50% en el crecimiento tumoral”.

Este resultado sugiere que interrumpir la comunicación entre nervios y fibroblastos podría convertirse en una nueva estrategia terapéutica. Dado que este proceso ocurre en fases muy tempranas del cáncer de páncreas, actuar sobre él podría mejorar significativamente el pronóstico.

Además, los investigadores señalan que algunos fármacos ya aprobados, como la doxazosina, podrían resultar útiles si se combinan con quimioterapia o inmunoterapia. Esto facilitaría la rápida traslación del hallazgo a ensayos clínicos.

«El siguiente paso será estudiar esto con más detalle e intentar encontrar una forma de bloquear el diálogo entre fibroblastos y nervios —señala Nigri. Y añade— Con el apoyo de grupos como la Lustgarten Foundation y el Pancreatic Cancer Action Network, esperamos algún día poder ayudar a mejorar los resultados de los pacientes».

Por qué este hallazgo es clave para la investigación del cáncer

El descubrimiento de la relación directa entre sistema nervioso y cáncer de páncreas redefine la comprensión del tumor y su entorno. Hasta ahora, gran parte de la investigación se centraba en las células tumorales. Este estudio demuestra que el microentorno —especialmente los nervios y fibroblastos— desempeña un papel decisivo.

En un contexto donde el pronóstico del cáncer de páncreas sigue siendo uno de los más bajos en supervivencia, identificar nuevas dianas terapéuticas resulta esencial. Comprender cómo se inicia el tumor y cómo interactúa con el organismo permite diseñar tratamientos más eficaces y personalizados.

El cáncer de páncreas, al parecer, no solo es difícil de detectar y tratar: también utiliza el sistema nervioso para crecer desde sus primeras fases. Interrumpir esa conexión podría marcar un antes y un después en la lucha contra uno de los tumores más letales.▪️(11-febrero-2026)

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