Cuando el Sol desapareció y cambió la historia: Las 10 fotografías de eclipses solares que revolucionaron la astronomía

El próximo 12 de agosto, millones de personas levantarán la vista al cielo para contemplar uno de los espectáculos más sobrecogedores que puede ofrecer la naturaleza: un eclipse total de Sol. Durante unos pocos minutos, el día se convertirá en noche y la brillante corona solar aparecerá alrededor de un disco negro perfecto. Pero, mucho antes de que cualquiera pudiera inmortalizar ese instante con un teléfono móvil, hubo hombres y mujeres que recorrieron medio mundo, transportaron toneladas de instrumentos y se jugaron meses —e incluso años— de trabajo por una única fotografía. Algunas de aquellas imágenes no solo fueron bellas: cambiaron para siempre la historia de la astronomía y de la ciencia.

Por Enrique Coperías, periodista científico

El gran eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026 convertirá a España en uno de los mejores lugares del mundo para contemplar uno de los fenómenos astronómicos más fascinantes de la naturaleza

El gran eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026 convertirá a España en uno de los mejores lugares del mundo para contemplar uno de los fenómenos astronómicos más fascinantes de la naturaleza. Cortesía: ESA

Hay fotografías que congelan un instante. Otras cambian la historia.

Las imágenes que aparecen en este reportaje pertenecen a esa segunda categoría. Son fotografías tomadas durante eclipses totales de Sol que permitieron descubrir un nuevo elemento químico, demostrar que las misteriosas llamaradas visibles durante la totalidad pertenecían realmente al Sol, confirmar una de las teorías más revolucionarias de la física o revelar detalles de la corona solar imposibles de observar en cualquier otro momento.

Hoy resulta casi imposible imaginar el esfuerzo que suponía obtener una de estas imágenes. Los primeros fotógrafos no disponían de cámaras digitales, enfoque automático ni ráfagas de cientos de fotografías por segundo. Trabajaban con placas de cobre o vidrio, emulsiones químicas extremadamente lentas y telescopios enormes que había que transportar en barco, tren o carreta hasta lugares remotos. Todo para disponer, con suerte, de apenas tres o cuatro minutos de oscuridad.

Un error de segundos significaba volver a esperar años… o incluso décadas.

Con el eclipse total del 12 de agosto de 2026, que convertirá a España en uno de los mejores lugares del planeta para contemplar este fenómeno, merece la pena viajar atrás en el tiempo para descubrir las imágenes que transformaron nuestra manera de mirar al Sol.

1️⃣ 1851: la fotografía que inauguró una nueva era

La primera fotografía conocida de un eclipse total de Sol, obtenida por Johann Julius Friedrich Berkowski el 28 de julio de 1851 desde el Observatorio Real de Königsberg, en Prusia (actual Kaliningrado, Rusia).

La primera fotografía conocida de un eclipse total de Sol, obtenida por Johann Julius Friedrich Berkowski el 28 de julio de 1851 desde el Observatorio Real de Königsberg, en Prusia (actual Kaliningrado, Rusia).

Si hubiera que elegir una única imagen capaz de marcar el nacimiento de la astrofotografía moderna, probablemente sería esta.

El 28 de julio de 1851, el fotógrafo prusiano Johann Julius Friedrich Berkowski consiguió algo que hasta entonces parecía casi imposible: obtener la primera fotografía de un eclipse total de Sol. Lo hizo desde el Observatorio Real de Königsberg, en Prusia (actual Kaliningrado, Rusia), utilizando un pequeño telescopio acoplado a un heliómetro Fraunhofer —instrumento astronómico de gran precisión diseñado originalmente para medir pequeñas separaciones angulares entre dos objetos celestes— y una placa de daguerrotipo, la tecnología fotográfica más avanzada de la época. La exposición duró apenas unos segundos durante la totalidad.

Hoy la imagen parece modesta: un pequeño disco oscuro rodeado por una tenue aureola. Sin embargo, en 1851 fue una auténtica revolución.

Hasta entonces, toda la información sobre los eclipses dependía de dibujos realizados a mano por los astrónomos. El problema era evidente: dos observadores podían contemplar exactamente el mismo eclipse y plasmarlo de formas completamente diferentes. La fotografía eliminó por primera vez esa subjetividad.

Aquella imagen demostraba que era posible registrar con fidelidad la corona solar, esa atmósfera exterior del Sol que normalmente permanece oculta por el intenso brillo de la fotosfera.

Sin saberlo, Berkowski había abierto una puerta que cambiaría para siempre la investigación solar.

2️⃣ 1860: la fotografía que resolvió uno de los grandes misterios del Sol

La histórica fotografía de la corona solar obtenida por el astrónomo británico Warren De La Rue durante el eclipse total de Sol del 18 de julio de 1860, una imagen clave para demostrar que las protuberancias pertenecen al propio Sol.

La histórica fotografía de la corona solar obtenida por el astrónomo británico Warren De La Rue durante el eclipse total de Sol del 18 de julio de 1860, una imagen clave para demostrar que las protuberancias pertenecen al propio Sol.

Durante siglos, los astrónomos discutieron apasionadamente sobre unas extrañas llamas rojizas visibles únicamente durante los eclipses totales: ¿Pertenecían al Sol? ¿Eran un efecto óptico? ¿O quizá estaban relacionadas con la Luna?

La respuesta llegó gracias a un eclipse observado el 18 de julio de 1860 desde España.

El astrónomo británico Warren De La Rue fotografió el eclipse utilizando la entonces novedosa técnica del colodión húmedo, mucho más sensible que los antiguos daguerrotipos. Al mismo tiempo, otros observadores realizaron imágenes desde lugares separados por cientos de kilómetros.

La comparación de todas aquellas fotografías permitió comprobar que aquellas espectaculares protuberancias solares mantenían exactamente la misma posición respecto al Sol, mientras la Luna avanzaba delante de él.

La conclusión era inevitable. Aquellas gigantescas llamaradas no pertenecían a la Luna. Eran parte del propio Sol.

Puede parecer un descubrimiento menor visto desde hoy, pero supuso uno de los primeros pasos para comprender que nuestra estrella no era una esfera tranquila e inmutable, sino un mundo extraordinariamente dinámico.

El fotoheliógrafo de Kew instalado en el observatorio de Quintanilla de la Ribera (Burgos) durante el eclipse total de Sol de 1860. Con este innovador instrumento, Warren De La Rue obtuvo algunas de las imágenes más importantes de la historia de la astronomía.

3️⃣ 1868: el eclipse que descubrió un elemento químico antes en el Sol que en la Tierra

Ilustración de la corona solar durante el eclipse total de 1868, realizada por el astrónomo Angelo Secchi.

Ilustración de la corona solar durante el eclipse total de 1868, realizada por el astrónomo Angelo Secchi. El dibujo muestra con gran detalle las protuberancias solares y, por primera vez, los largos penachos de la corona, visibles durante un periodo de mínima actividad solar.

Pocas fotografías pueden presumir de haber contribuido al descubrimiento de un elemento químico completamente nuevo.

Esta sí.

El 18 de agosto de 1868, un eclipse total permitió a varios astrónomos estudiar con enorme detalle el espectro luminoso de las protuberancias solares. Entre ellos se encontraba el francés Jules Janssen, que detectó una misteriosa línea amarilla que no coincidía con ningún elemento conocido.

Casi simultáneamente, el astrónomo británico Norman Lockyer llegó a la misma conclusión.

Aquella línea pertenecía a un elemento completamente desconocido. Lo bautizaron como helio, en honor a Helios, el dios griego del Sol.

Lo extraordinario es que el helio fue descubierto primero en nuestra estrella y solo décadas más tarde pudo aislarse en la Tierra. No existe otro elemento químico cuya historia comience tan lejos de nuestro planeta.

Las fotografías y registros espectroscópicos obtenidos durante aquel eclipse marcaron el nacimiento de una nueva disciplina: la astrofísica, capaz de averiguar la composición química de las estrellas situadas a millones de kilómetros de distancia.

El astrónomo francés Pierre Jules César Janssen, uno de los científicos que, durante el eclipse total de Sol de 1868, identificó por primera vez el helio en el espectro solar, antes incluso de que este elemento fuera descubierto en la Tierra.

El astrónomo francés Pierre Jules César Janssen, uno de los científicos que, durante el eclipse total de Sol de 1868, identificó por primera vez el helio en el espectro solar, antes incluso de que este elemento fuera descubierto en la Tierra.

4️⃣ 1919: la fotografía que convirtió a Einstein en el científico más famoso del mundo

Imagen restaurada de la histórica placa fotográfica del eclipse total de Sol de 1919, utilizada por Arthur Eddington y sus colaboradores para confirmar la teoría de la relatividad general de Albert Einstein.

Imagen restaurada de la histórica placa fotográfica del eclipse total de Sol de 1919, utilizada por Arthur Eddington y sus colaboradores para confirmar la teoría de la relatividad general de Albert Einstein. Cortesía: ESO/Landessternwarte Heidelberg-Königstuhl/F. W. Dyson, A. S. Eddington, & C. Davidson

Si alguna imagen de un eclipse cambió realmente la historia de la ciencia, fue esta.

El 29 de mayo de 1919, dos expediciones británicas viajaron hasta la isla africana de Príncipe y la ciudad brasileña de Sobral con un objetivo extraordinario. Querían comprobar una predicción aparentemente imposible formulada por Albert Einstein.

Según la relatividad general, la gravedad del Sol debía curvar el espacio y desviar ligeramente la luz procedente de las estrellas lejanas.

Pero existía un problema. Con el Sol brillando en el cielo era imposible fotografiar esas estrellas.

Solo un eclipse total permitía hacerlo.

Durante los pocos minutos de oscuridad, los astrónomos fotografiaron el campo estelar alrededor del Sol oculto y compararon después la posición aparente de las estrellas con fotografías tomadas cuando el Sol no estaba allí.

El resultado coincidía con las predicciones de Einstein. La gravedad curvaba la luz.

Aquellas placas fotográficas dieron la vuelta al mundo y transformaron casi de la noche a la mañana a un físico prácticamente desconocido en una celebridad internacional. La física nunca volvería a ser la misma.

Ilustración conceptual del experimento de 1919: la gravedad del Sol curva el espacio-tiempo y desvía la luz de las estrellas, una predicción de Albert Einstein que fue confirmada durante un eclipse total de Sol.

Ilustración conceptual del experimento de 1919: la gravedad del Sol curva el espacio-tiempo y desvía la luz de las estrellas, una predicción de Albert Einstein que fue confirmada durante un eclipse total de Sol. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

5️⃣ 1973: el eclipse que un avión persiguió durante 74 minutos

Un avión supersónico Concorde persiguió la sombra de la Luna durante el eclipse total de Sol del 30 de junio de 1973, lo que permitió a los científicos prolongar la totalidad durante más de una hora.

Un avión supersónico Concorde persiguió la sombra de la Luna durante el eclipse total de Sol del 30 de junio de 1973, lo que permitió a los científicos prolongar la totalidad durante más de una hora y obtener algunas de las mejores observaciones de la corona solar realizadas hasta entonces.

Los eclipses totales duran muy poco. Normalmente entre dos y siete minutos.

A principios de los años setenta, un grupo de científicos decidió desafiar esa limitación de la forma más espectacular imaginable. Utilizaron un Concorde supersónico especialmente modificado para perseguir la sombra de la Luna mientras cruzaba África.

Al volar prácticamente a la misma velocidad que avanzaba el eclipse sobre la superficie terrestre, consiguieron permanecer dentro de la totalidad durante 74 minutos, aproximadamente diez veces más que cualquier observador situado en tierra.

Nunca antes se había observado la corona solar durante tanto tiempo seguido.

Las cámaras instaladas en el avión obtuvieron algunas de las mejores imágenes jamás logradas de la atmósfera externa del Sol y permitieron estudiar con un nivel de detalle sin precedentes las delicadas estructuras de plasma moldeadas por los campos magnéticos solares.

Aquel experimento demostró que, a veces, para avanzar en el conocimiento basta con perseguir literalmente la sombra de la Luna.

Científicos a bordo del Concorde 001, especialmente equipado para seguir la sombra de la Luna durante el eclipse total de Sol del 30 de junio de 1973. La misión permitió prolongar la totalidad durante 74 minutos .

Científicos a bordo del Concorde 001, especialmente equipado para seguir la sombra de la Luna durante el eclipse total de Sol del 30 de junio de 1973. La misión permitió prolongar la totalidad durante 74 minutos y obtener observaciones sin precedentes de la corona solar. Cortesía: Jean-Claude Deutsch / Paris Match

Imagen tratada del eclipse total de Sol del 30 de junio de 1973, cuya extraordinaria duración permitió a los científicos estudiar la corona solar con un nivel de detalle sin precedentes gracias a la histórica misión del Concorde.

Imagen tratada del eclipse total de Sol del 30 de junio de 1973, cuya extraordinaria duración permitió a los científicos estudiar la corona solar con un nivel de detalle sin precedentes gracias a la histórica misión del Concorde. Cortesía: Gadcollection

6️⃣ 1991: el eclipse que inauguró la era de la fotografía digital

Mosaico fotográfico del eclipse total de Sol del 11 de julio de 1991, captado desde Baja California (México). La secuencia muestra el avance de la Luna sobre el disco solar durante uno de los eclipses más largos y espectaculares del siglo XX.

Mosaico fotográfico del eclipse total de Sol del 11 de julio de 1991, captado desde Baja California (México). La secuencia muestra el avance de la Luna sobre el disco solar durante uno de los eclipses más largos y espectaculares del siglo XX. Cortesía: Steve Albers, Boulder, CO; Dennis DiCicco, Sky and Telescope; Gary Emerson, E. E. Barnard Observatory

Durante más de un siglo, fotografiar un eclipse fue un trabajo reservado casi exclusivamente a los grandes observatorios. Las cámaras eran caras, los equipos enormes y las técnicas de revelado requerían una enorme experiencia.

Todo empezó a cambiar con el eclipse total del 11 de julio de 1991, visible desde Hawái, México y buena parte de Centroamérica.

Fue uno de los eclipses más largos del siglo XX —la totalidad alcanzó casi siete minutos— y coincidió con la aparición de los primeros sensores electrónicos de alta calidad.

Por primera vez, las imágenes digitales comenzaron a competir seriamente con la fotografía química.

Aquellas fotografías mostraron detalles de la corona solar, las protuberancias y las finísimas corrientes de plasma con una nitidez nunca vista. Además, podían procesarse por ordenador para combinar diferentes exposiciones y revelar estructuras invisibles al ojo humano.

Había comenzado una auténtica revolución tecnológica.

Los eclipses dejaban de ser patrimonio exclusivo de unos pocos especialistas para convertirse también en un desafío apasionante para miles de astrónomos aficionados.

El eclipse total de Sol del 11 de julio de 1991, fotografiado por Antonio Turok en Chiapas (México). Con casi siete minutos de totalidad, fue uno de los eclipses más largos y espectaculares del siglo XX.

El eclipse total de Sol del 11 de julio de 1991, fotografiado por Antonio Turok en Chiapas (México). Con casi siete minutos de totalidad, fue uno de los eclipses más largos y espectaculares del siglo XX. Cortesía: Antonio Turok

7️⃣ 1999: el eclipse que convirtió Europa en un gigantesco observatorio

Fase del eclipse total de Sol del 11 de agosto de 1999 fue seguido por millones de personas en toda Europa y marcó el comienzo de la era de la fotografía digital y la difusión masiva de imágenes astronómicas a través de internet.

Fase del eclipse total de Sol del 11 de agosto de 1999 fue seguido por millones de personas en toda Europa y marcó el comienzo de la era de la fotografía digital y la difusión masiva de imágenes astronómicas a través de internet. Cortesía: Luc Viatour

El 11 de agosto de 1999, la sombra de la Luna atravesó Europa desde el Atlántico hasta Turquía.

Fue probablemente el eclipse más esperado del siglo XX. Millones de personas viajaron cientos o miles de kilómetros para situarse bajo la estrecha franja de totalidad. Aeropuertos colapsados. Hoteles completos meses antes. Carreteras bloqueadas.

Y cientos de equipos científicos desplegados a lo largo del recorrido.

Pero aquel eclipse fue especial por otro motivo.

Internet comenzaba a extenderse por todo el mundo y, por primera vez, millones de fotografías pudieron compartirse casi de inmediato. La astronomía entraba definitivamente en la era digital.

Las imágenes obtenidas ese día siguen considerándose entre las más espectaculares jamás logradas de la corona solar, gracias a la combinación de cámaras CCD y sofisticadas técnicas de procesado.

Además, demostraron el enorme potencial de la colaboración internacional: miles de aficionados aportaron imágenes que complementaron las observaciones profesionales.

Un aficionado observa el eclipse total de Sol del 11 de agosto de 1999 desde las calles de Winchester (Reino Unido), uno de los acontecimientos astronómicos más multitudinarios vividos en Europa durante el siglo XX.

Un aficionado observa el eclipse total de Sol del 11 de agosto de 1999 desde las calles de Winchester (Reino Unido), uno de los acontecimientos astronómicos más multitudinarios vividos en Europa durante el siglo XX. Cortesía: Daily Echo

8️⃣ 2017: el eclipse que fotografió toda una nación

El eclipse total de Sol del 21 de agosto de 2017, fotografiado desde Crowheart (Wyoming, EE. UU.).

El eclipse total de Sol del 21 de agosto de 2017, fotografiado desde Crowheart (Wyoming, EE. UU.). La combinación de varias exposiciones permitió captar simultáneamente la delicada corona solar y los detalles de la superficie de la Luna. Fotografía: Michael S. Adler.

Pocas veces un fenómeno astronómico ha movilizado a tanta gente como el Great American Eclipse del 21 de agosto de 2017.

La sombra de la Luna recorrió Estados Unidos de costa a costa durante más de 4.000 kilómetros. Más de 20 millones de personas viajaron expresamente para contemplarlo.

Las cifras son difíciles de imaginar. Millones de fotografías. Decenas de miles de vídeos. Miles de drones. Centenares de retransmisiones en directo.

Nunca antes un eclipse había sido documentado desde tantos ángulos diferentes.

Pero hubo algo aún más interesante.

Numerosos proyectos científicos invitaron a los ciudadanos a compartir sus imágenes para estudiar la evolución de la corona solar durante más de una hora, uniendo fotografías tomadas a lo largo de todo el recorrido de la sombra.

Era la consagración de la ciencia ciudadana.

Las cámaras de los aficionados se convertían también en instrumentos científicos.

ecuencia del eclipse total de Sol del 21 de agosto de 2017. La composición reúne distintas fases del fenómeno y muestra, en el centro, la espectacular corona solar visible únicamente durante la totalidad.

Secuencia del eclipse total de Sol del 21 de agosto de 2017. La composición reúne distintas fases del fenómeno y muestra, en el centro, la espectacular corona solar visible únicamente durante la totalidad. Foto de Bryan Goff en Unsplash

9️⃣ 2024: la fotografía que mostró la sombra de la Luna sobre todo un planeta

La sombra de la Luna cruza la Tierra durante el eclipse total de Sol del 8 de abril de 2024, en una secuencia captada por el satélite DSCOVR de la NASA. La imagen ofrece una perspectiva única de la verdadera escala de este espectacular fenómeno astronómico.

Durante miles de años, la humanidad contempló los eclipses mirando hacia arriba. En 2024 ocurrió algo extraordinario: pudimos observar el mismo fenómeno desde un millón y medio de kilómetros de distancia.

El 8 de abril de 2024, durante el gran eclipse total que atravesó Norteamérica, el satélite DSCOVR de la NASA captó una secuencia de imágenes en las que se aprecia con absoluta claridad la sombra de la Luna desplazándose sobre la superficie terrestre.

La imagen resulta casi sobrecogedora.

Ese pequeño círculo oscuro que avanza sobre océanos, montañas y nubes contiene a millones de personas que, durante unos pocos minutos, contemplan un eclipse total de Sol.

Por primera vez, el eclipse deja de ser únicamente un espectáculo celeste para convertirse también en un fenómeno planetario.

Estas imágenes permiten comprender de un vistazo la verdadera escala del acontecimiento. La sombra lunar, que desde tierra parece avanzar lentamente, recorre la superficie del planeta a miles de kilómetros por hora, dibujando una estrecha franja de oscuridad que atraviesa continentes enteros.

Más allá de su espectacularidad, estas observaciones ayudan a los científicos a estudiar cómo responde la atmósfera terrestre al brusco descenso de la radiación solar y constituyen un magnífico ejemplo de hasta dónde ha llegado la exploración espacial desde aquella primera fotografía tomada por Berkowski en 1851.

🔟 2026: el eclipse que puede convertirse en la fotografía de una generación

Imagen creativa de decenas de personas observan el eclipse solar del 12 de agosto de 2026 con gafas homologadas frente a la catedral de León, uno de los escenarios privilegiados para contemplarlo. Crédito: IA-DALL-E / RexMolón Producciones

Y llegamos al presente.

El 12 de agosto de 2026, España volverá a situarse bajo la sombra de la Luna.

No ocurría algo semejante desde hacía más de un siglo.

Para millones de personas será el primer eclipse total que contemplen en toda su vida. Para miles de fotógrafos supondrá una oportunidad irrepetible.

Dónde y cuándo ver el eclipse del 12 de agosto de 2026

El miércoles 12 de agosto de 2026, la sombra de la Luna cruzará España de oeste a este al final de la tarde. Será el primer eclipse total de Sol visible desde la península ibérica en más de un siglo.

  • Dónde será total: en gran parte de la mitad norte peninsular y en las islas Baleares. La franja de totalidad pasará por numerosas capitales, entre ellas A Coruña, León, Bilbao, Burgos, Zaragoza, València y Palma.
  • Dónde será parcial: en buena parte de la mitad sur de la Península y en Canarias. Aunque el oscurecimiento será muy elevado en algunas zonas, fuera de la franja de totalidad no podrán verse plenamente la corona solar ni los demás fenómenos exclusivos de la fase total.
  • A qué hora comenzará: dependerá de cada localidad. En A Coruña empezará a las 19:31; en Burgos, a las 19:33; y en Palma, a las 19:38, siempre en hora oficial peninsular y balear.
  • Cuándo llegará la totalidad: alrededor de las 20:28-20:32, según el lugar. En A Coruña durará aproximadamente 76 segundos y en Burgos, unos 104 segundos.
  • Un eclipse al atardecer: el Sol estará muy bajo sobre el horizonte occidental. En A Coruña se encontrará a unos 12 grados de altura, en Burgos a 8 grados y en Palma apenas a 2 grados.
  • El mejor lugar para observarlo: un emplazamiento situado dentro de la franja de totalidad, con el horizonte oeste completamente despejado y sin edificios, árboles ni montañas que oculten el Sol.
Consejo clave: estar cerca de la franja total no es suficiente. Incluso un eclipse parcial del 99 % mantiene iluminada una pequeña parte del Sol y no permite contemplar el espectáculo completo de la totalidad.

Fuente de los horarios y del recorrido: Instituto Geográfico Nacional.

La tecnología ha cambiado radicalmente desde la época de Berkowski. Hoy cualquier cámara sin espejo puede capturar detalles de la corona imposibles de imaginar hace apenas veinte años.

Los telescopios robotizados siguen automáticamente el movimiento del Sol. Los programas informáticos combinan decenas de exposiciones diferentes para mostrar simultáneamente la corona interior y la exterior. La inteligencia artificial elimina ruido, mejora el contraste y ayuda incluso a recuperar detalles extremadamente débiles.

Dónde ver el eclipse total de Sol en España

La franja de totalidad del eclipse del 12 de agosto de 2026 atravesará España de oeste a este, desde Galicia hasta la Comunidad Valenciana y las islas Baleares. Para contemplar la corona solar, las protuberancias y el oscurecimiento completo del cielo será imprescindible encontrarse dentro de esa franja.

Noroeste y cornisa cantábrica

La totalidad podrá observarse desde zonas de Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco. Entre las capitales incluidas se encuentran A Coruña, Lugo, Oviedo, Santander, Bilbao y Vitoria-Gasteiz.

Castilla y León

Una parte importante de la comunidad quedará dentro de la franja total. El eclipse será total en ciudades como León, Zamora, Valladolid, Palencia, Segovia, Burgos y Soria.

Centro y valle del Ebro

La sombra lunar alcanzará zonas de La Rioja, Castilla-La Mancha, Navarra y Aragón. Entre las capitales situadas en la franja figuran Logroño, Guadalajara, Cuenca, Zaragoza y Teruel.

Mediterráneo y Baleares

La totalidad continuará por sectores de Cataluña, la Comunidad Valenciana y Baleares, pasando por capitales como Lleida, Tarragona, Castelló de la Plana, València y Palma.

¿Y en Madrid, Barcelona, Andalucía y Canarias?

Fuera de la franja de totalidad, el eclipse se verá como parcial, con una ocultación del Sol muy elevada en numerosas localidades. Sin embargo, aunque quede visible una porción mínima del disco solar, el cielo no llegará a oscurecerse por completo ni aparecerá la corona en todo su esplendor.

El lugar ideal no depende solo de la ciudad

Como la totalidad se producirá cerca de la puesta del Sol, habrá que buscar un emplazamiento elevado y con el horizonte occidental completamente despejado. Un edificio, una montaña, un bosque o una capa de nubes bajas podrían ocultar el Sol en el momento decisivo.

Consejo clave de RexMolón

Consulta la posición exacta de tu localidad en el visualizador oficial del Instituto Geográfico Nacional. Si te encuentras cerca del límite de la franja, desplazarte unos kilómetros hacia su interior puede aumentar la duración de la totalidad y reducir el riesgo de quedarte fuera por muy poco.

Fuente: Instituto Geográfico Nacional . La visibilidad exacta debe comprobarse para cada localidad.

Sin embargo, hay algo que sigue siendo exactamente igual que hace dos siglos.

Cuando la Luna cubre completamente el Sol y aparece la corona blanca suspendida en un cielo inesperadamente oscuro, ninguna fotografía consigue transmitir del todo lo que sienten quienes tienen la fortuna de presenciarlo.

Todos los eclipses duran apenas unos minutos.

Pero quienes los han vivido aseguran recordar ese instante durante toda la vida.

Quizá por eso seguimos fotografiándolos generación tras generación.

No para conservar una imagen. Sino para intentar atrapar un momento que, en realidad, pertenece mucho más a la emoción que a la memoria.

⚠️ Cómo observar el eclipse sin dañar la vista

Un eclipse parcial o total de Sol nunca debe observarse directamente sin la protección adecuada. Incluso cuando el Sol está oculto en un 99 %, la radiación sigue siendo suficiente para provocar lesiones irreversibles en la retina, que pueden producirse sin dolor y manifestarse horas después.

  • Utiliza únicamente gafas homologadas con certificación ISO 12312-2, diseñadas específicamente para la observación de eclipses.
  • Nunca mires el Sol con gafas de sol convencionales, radiografías, cristales ahumados, CDs, negativos fotográficos ni filtros caseros. Ninguno de ellos protege adecuadamente la vista.
  • No observes el eclipse con prismáticos, telescopios o teleobjetivos si no disponen de filtros solares certificados colocados delante del objetivo. Mirar a través de estos instrumentos sin protección puede causar una lesión ocular inmediata.
  • Solo durante la totalidad —cuando la Luna cubra completamente el disco solar y desaparezca cualquier punto brillante— será seguro retirar las gafas durante unos instantes para contemplar la corona solar.
  • En cuanto aparezca el primer destello del Sol, el espectacular "efecto diamante", deberás volver a colocarte las gafas inmediatamente.
  • Si vas acompañado de niños, supervisa en todo momento que mantengan las gafas puestas mientras exista cualquier parte visible del Sol.
✔ Consejo de RexMolón

Compra las gafas para eclipses con antelación y asegúrate de que llevan el marcado ISO 12312-2 y proceden de un fabricante reconocido. Si presentan arañazos, perforaciones o daños, sustitúyelas antes del eclipse.

🚫 Recuerda:

La única fase en la que puede contemplarse el Sol sin protección es la totalidad completa. Si el eclipse es parcial —o si estás fuera de la franja de totalidad— las gafas nunca deben retirarse.

Desde el modesto daguerrotipo de 1851 hasta las espectaculares imágenes obtenidas desde la órbita terrestre, la historia de los eclipses es también la historia del progreso científico y tecnológico de la humanidad.

Cada generación ha contemplado el mismo fenómeno, pero lo ha visto con herramientas distintas y con preguntas diferentes. Unas buscaban comprender qué eran aquellas misteriosas llamas rojizas que asomaban alrededor de la Luna. Otras pretendían averiguar de qué estaba hecho el Sol. Algunas querían poner a prueba la teoría más revolucionaria de la física. Hoy utilizamos los eclipses para estudiar el comportamiento del plasma solar, perfeccionar modelos del viento solar o incluso implicar a millones de ciudadanos en proyectos científicos internacionales.

El eclipse total del 12 de agosto de 2026 será, sin duda, uno de los acontecimientos astronómicos del siglo para España. Pero también será un recordatorio de que formamos parte de una larga cadena de observadores que, desde hace siglos, levantan la vista hacia el cielo con la misma mezcla de curiosidad, asombro y fascinación.

Quizá dentro de cien años, cuando otro periodista escriba un artículo parecido, alguna de las fotografías tomadas ese día en España figure también entre las diez imágenes que cambiaron nuestra forma de mirar al Sol.▪️(6-agosto-2026)

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