Cultivan miniglándulas salivales humanas con células madre para combatir la boca seca
Investigadores de la Universidad de Búfalo han logrado cultivan miniglándulas humanas a partir de células madre pluripotentes que sobreviven seis semanas tras implantarse en ratones. El avance abre una vía para investigar la sequedad bucal causada por la radioterapia y el síndrome de Sjögren, aunque todavía no se ha demostrado que estos organoides permitan recuperar la salivación.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Los organoides salivales obtenidos de células madre, en primer plano, abren una vía para investigar la reparación de glándulas dañadas y aliviar, en el futuro, las dificultades de comer con la boca seca. Crédito: IA-DALL-E / RexMolón Poeducciones
Comer una tostada, mantener una conversación o tragar un bocado parecen gestos sencillos hasta que falta la saliva. Entonces, sin este lubricante, la boca se vuelve pegajosa, hablar cuesta y cada comida puede exigir dar sorbos de agua. Para algunas personas tratadas con radioterapia contra tumores de cabeza y cuello, así como para quienes padecen el síndrome de Sjögren, esa sequedad puede convertirse en una compañía permanente.
Un equipo estadounidense ha dado un paso hacia una posible solución: cultivar pequeñas estructuras de la glándula salival humana capaces de sobrevivir dentro de un animal de laboratorio.
La investigación, publicada en la revista Nature Communications, está dirigida por Stelios Andreadis, de la Universidad de Búfalo (UB), y Olga Baker, de la Universidad de Missouri, en Estados Unidos. Sus primeros autores, Laura Sherwood y Ronel Samuel, describen un procedimiento para transformar células madre pluripotentes en organoides salivales, unas estructuras tridimensionales que reproducen algunos componentes y funciones del órgano, que podrían servir para estudiar enfermedades, probar medicamentos y desarrollar terapias regenerativas.
Por qué la falta de saliva afecta tanto a la salud
La saliva hace mucho más que humedecer la cavidad bucal. Ayuda a procesar los alimentos, facilita la deglución y protege los dientes y las mucosas. Su escasez favorece las caries y las infecciones por hongos, recuerda el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos.
Para entender qué pretende reparar esta investigación, conviene distinguir entre sentir la boca seca y producir poca saliva. La xerostomía es la sensación subjetiva de sequedad bucal, mientras que la hiposalivación es una reducción de la producción de saliva. Ambas suelen aparecer juntas, pero no siempre coinciden, como explica la Asociación Dental Estadounidense.
Esa producción puede disminuir cuando las glándulas salivales sufren daños. Es lo que ocurre con la radioterapia si quedan dentro del campo de tratamiento, o con el síndrome de Sjögren, una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca tejidos propios, entre ellos las glándulas salivales y lagrimales. En ambos casos, el deterioro del tejido puede comprometer su capacidad para fabricar saliva.
Para aliviar las consecuencias, los sustitutos de saliva ayudan a mantener la boca húmeda y, cuando queda tejido funcional, ciertos tratamientos pueden estimular la secreción. Sin embargo, estas medidas no reconstruyen por sí mismas una glándula gravemente dañada. Ahí se sitúa el objetivo de la medicina regenerativa y del trabajo de Búfalo: obtener células que puedan reemplazar parte del tejido perdido y, en el futuro, contribuir a recuperar la producción de saliva
La sialendoscopia permite explorar el interior de los conductos de las glándulas salivales mediante un pequeño endoscopio, para diagnosticar alteraciones y, en determinados casos, tratarlas durante la misma intervención. Cortesía: Anadolu Medical Center
Cómo se cultivan organoides de la glándula salival
El punto de partida de la nueva investigación son las células pluripotentes, capaces de originar casi cualquier tipo celular del organismo. Algunas pueden obtenerse reprogramando células adultas hasta devolverlas a un estado de gran versatilidad. «Las células madre pluripotentes humanas pueden derivarse de células adultas fácilmente accesibles, como las de la piel o la sangre», explica Andreadis en un comunicado de la universidad. Esa posibilidad las convierte, añade, en una fuente atractiva para aplicaciones terapéuticas.
Para orientarlas hacia una glándula salival, los investigadores imitaron las etapas del desarrollo embrionario. Los investigadores aplicaron señales químicas sucesivas para conducir las células hacia el ectodermo superficial, una capa embrionaria, después hacia el epitelio de la boca y finalmente hacia progenitoras salivales. Estudiaron el protocolo en dos líneas humanas: una de células pluripotentes inducidas y otra de células madre embrionarias.
Dentro de un gel de soporte, las progenitoras se organizaron en estructuras con cavidades internas. A los 46 días de cultivo, los organoides medían de media entre 50 y 60 micrómetros, unas pocas centésimas de milímetro. Contenían proteínas características de las células glandulares.
Un precedente para estudiar el covid-19
También respondían al carbacol, una sustancia que imita la señal nerviosa que activa la salivación, liberando calcio dentro de las células. Esta respuesta indica maduración funcional, pero no mide cuánta saliva podrían aportar a una boca.
El resultado fueron unos organoides salivales, estructuras celulares en 3D que reproduce algunos componentes y funciones de una glándula salival. Estas miniglándulas permiten observar cómo se desarrolla el tejido y cómo responde a determinados estímulos.
Ya en 2022, un grupo de investigación coordinado por Kenji Mishima, de la Facultad de Odontología en la Universidad Showa (Japón), anunció en Nature Cell Biology que había obtenido organoides salivales humanos a partir de células madre pluripotentes inducidas (iPSC, por sus siglas en inglés) para investigar la infección por el virus del covid-19, el SARS-CoV-2. La aportación de Búfalo es un protocolo que busca facilitar y ordenar la diferenciación, evitando procedimientos anteriores como forzar la actividad de genes mediante virus o separar pequeñas partes del cultivo con microcirugía.
Qué ocurrió al trasplantar las miniglándulas en ratones
El equipo de Baker implantó organoides de 32 días, todavía inmaduros, en lesiones quirúrgicas de las glándulas submandibulares de ratones inmunodeficientes. Estos animales permiten estudiar tejido humano reduciendo el rechazo inmunitario. Las células trasplantadas procedían de la línea embrionaria y llevaban una marca fluorescente para seguir su evolución.
Seis semanas después, el tejido humano seguía presente y había formado estructuras organizadas. Los análisis detectaron marcadores de tres componentes glandulares:
✅ Células acinares: producen la secreción salival.
✅ Células ductales: forman los conductos que transportan la saliva.
✅ Células mioepiteliales: se contraen y ayudan a expulsar la secreción.
«Estas glándulas recién formadas se parecían a las glándulas naturales e incluso desarrollaron luces», señala Andreadis en el comunicado. Las luces son las cavidades interiores por donde normalmente circula la saliva.
Lo demostrado y las preguntas pendientes
El resultado central es la supervivencia del tejido y su diferenciación hacia componentes glandulares. El estudio no demostró que el trasplante aumentara la producción de saliva. Tampoco ensayó estos organoides en glándulas irradiadas ni en un modelo de Sjögren.
«Nuestros experimentos hasta ahora mostraron que los organoides trasplantados tienen potencial para sobrevivir in vivo», resume Sherwood. La investigadora plantea que podrían convertirse, en el futuro, en una fuente renovable de células de reemplazo.
Células humanas tras diez días de diferenciación hacia el ectodermo superficial, una etapa inicial para obtener organoides salivales. Las tinciones fluorescentes identifican distintas proteínas celulares y los núcleos, en azul. Cortesía: Sherwood y colaboradores / Nature Communications (2026).
Qué aportan otros estudios sobre regeneración salival y Sjögren
En agosto de 2024, un equipo surcoreano publicó en la revista Stem Cell Research & Therapy un estudio con organoides obtenidos de tejido salival adulto. Los humanos crecieron en una matriz de colágeno y se implantaron en ratones irradiados. En otra rama del experimento, trasplantar organoides de ratón a otros ratones aumentó la secreción salival. El trabajo aportaba indicios de recuperación funcional mediante una fuente celular diferente de la explorada en Buffalo.
Un año más tarde, investigadores de la Universidad Paris-Saclay y otros centros de Francia describieron en la revista Annals of the Rheumatic Diseases unos organoides derivados de biopsias de trece pacientes con Sjögren y quince controles con sequedad sin esa enfermedad. Los de los pacientes conservaron señales de inflamación y respondieron peor a la estimulación secretora. El tofacitinib —un fármaco que reduce la inflamación al bloquear unas enzimas llamadas JAK— mejoró una medida experimental de esa respuesta: un resultado en cultivos que no demuestra eficacia clínica, pero ilustra su utilidad para ensayar medicamentos.
Y en mayo de 2025, la Clínica Mayo publicó en npj Regenerative Medicine un biobanco de tejido y organoides salivales que permitió caracterizar poblaciones de células progenitoras. Identificarlas mejor puede ayudar a seleccionar material para futuras estrategias de regeneración.
Qué falta para tratar la boca seca con células madre
El equipo necesita mejorar la maduración de los organoides, comprobar cuánto duran los injertos y demostrar que contribuyen a producir saliva. También debe conseguir conexiones adecuadas con conductos, vasos sanguíneos y nervios, sustituir los geles experimentales por materiales adecuados para uso clínico y evaluar la seguridad a largo plazo.
En Sjögren, la posible reparación plantea una dificultad adicional: habrá que estudiar cómo proteger el tejido nuevo del proceso autoinmune. «El uso de estas células en humanos está todavía muy lejos», advierte Andreadis.
El siguiente paso será comprobar si esas estructuras que sobreviven y adquieren rasgos glandulares pueden devolver una función tan cotidiana como comer y hablar sin una boca seca.▪️(4-octubre-2026)
⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Miniglándulas humanas en el laboratorio: investigadores de Buffalo y Missouri obtuvieron organoides salivales a partir de células madre pluripotentes, imitando el desarrollo embrionario.
- Señales de funcionamiento: los organoides respondieron a una sustancia que imita el estímulo nervioso de la salivación.
- Supervivencia tras el trasplante: permanecieron seis semanas en glándulas de ratones y formaron estructuras con características de células productoras de saliva, conductos y células contráctiles.
- El límite clave: todavía no se ha demostrado que el trasplante aumente la saliva, ni se probó en glándulas irradiadas o con Sjögren.
- Una promesa a largo plazo: podrían ayudar a estudiar enfermedades, probar fármacos y desarrollar terapias de regeneración. Su uso en pacientes sigue estando lejos.
Información facilitada por la Universidad de Búfalo
Fuente: Sherwood, L. J., Samuel, R. Z., Bhamidipati, S. H. et al. Development-inspired approach for the derivation of functional and transplantable salivary gland organoids from human pluripotent stem cells. Nature Communications (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41467-026-77724-5
🦖 ¿QUIERES SEGUIR DESCUBRIENDO LA CIENCIA CON NOSOTROS?
-
Cada domingo seleccionamos para ti las noticias y los descubrimientos científicos más fascinantes de la semana, explicados con rigor, claridad y el estilo de RexMolón, la Ciencia en Acción.👉 SUSCRÍBETE GRATIS A LA NEWSLETTER DE REXMOLÓN
-
Si quieres recibir las noticias de ciencia de RexMolón cada día, únete a RexMolón News en WhatsApp, el canal donde compartimos las noticias según se publican.👉 ÚNETE GRATIS A REXMOLÓN NEWS

