El cáncer de páncreas ha encontrado una forma de alimentarse a costa de las células que lo rodean y, al mismo tiempo, desarmar al sistema inmunitario. Ahora, los científicos han identificado una proteína que controla esta doble estrategia y cuyo bloqueo ha logrado frenar el crecimiento de este agresivo tumor en ratones.
Por Enrique Coperías, periodista científico
El cáncer de páncreas sigue siendo uno de los tumores más agresivos y difíciles de tratar, lo que impulsa la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas. Foto de Tima Miroshnichenko
El agresivo cáncer de páncreas parece haber encontrado una manera extraordinariamente eficaz de resolver dos de sus principales problemas: conseguir alimento en un entorno donde escasean los nutrientes y defenderse de las células inmunitarias que intentan destruirlo. La solución consiste en aprovecharse de unas células que, en principio, deberían contribuir al mantenimiento de los tejidos, pero que acaban convertidas en auténticas colaboradoras del tumor.
Ahora, un equipo de investigadores estadounidenses ha identificado una proteína que desempeña un papel decisivo en esta doble estrategia de supervivencia y que podría convertirse en una nueva diana terapéutica contra el cáncer pancreático, cuya extraordinaria agresividad se debe a que suele avanzar de modo silencioso, se diagnostica con frecuencia cuando ya está extendido y presenta una elevada resistencia a los tratamientos disponibles, lo que lo convierte en uno de los tumores con peor pronóstico.
El hallazgo, publicado este mes en la revista científica Nature Cancer, apunta a la anoctamina 6 (ANO6), una proteína que facilita el intercambio de componentes de las membranas celulares. Los investigadores del Fox Chase Cancer Center de Filadelfia, en Estados Unidos, han demostrado que su actividad permite a las células cancerosas apropiarse de colesterol y otras grasas procedentes de las células vecinas. Pero la investigación revela algo todavía más inquietante: ese mismo mecanismo contribuye a debilitar los linfocitos T, uno de los principales recursos del sistema inmunitario para reconocer y eliminar las células malignas.
Por qué el cáncer de páncreas es tan difícil de combatir
La importancia del descubrimiento reside precisamente en esa doble función. El bloqueo de la ANO6 podría permitir atacar de forma simultánea el abastecimiento de nutrientes del tumor y uno de sus mecanismos de evasión inmunitaria. Por ahora, esta posibilidad se ha explorado en cultivos celulares y modelos animales, no en ensayos clínicos con pacientes.
Sin embargo, los resultados proporcionan nuevas pistas sobre algunas de las razones que convierten al cáncer de páncreas en una enfermedad especialmente resistente a los tratamientos.
La trascendencia de esta investigación se entiende mejor si se tiene en cuenta la gravedad de la enfermedad. El adenocarcinoma ductal de páncreas (PDAC), responsable de la inmensa mayoría de los tumores malignos pancreáticos, suele diagnosticarse en fases avanzadas y presenta una elevada resistencia terapéutica.
En España, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) estiman que 10.405 personas recibirán un diagnóstico de cáncer de páncreas en 2026. Se trata de uno de los tumores que más preocupan a los oncólogos, tanto por su agresividad como por las dificultades para detectarlo de forma precoz.
Cómo consigue el cáncer de páncreas el colesterol que necesita
Una de sus peculiaridades de las células cancerosas es queno viven aisladas. Están rodeadas por una espesa estructura de tejido conjuntivo, que está formada principalmente por fibras de colágeno y unas células denominadas fibroblastos asociados al cáncer (CAF, por sus siglas en inglés). Este entramado, conocido como estroma tumoral, puede ocupar buena parte de la masa del tumor y comprimir los vasos sanguíneos que deberían suministrarle oxígeno y nutrientes.
Aquí surge una paradoja biológica. Si la circulación sanguínea está tan comprometida, ¿cómo consiguen las células cancerosas los materiales indispensables para multiplicarse? ¿De dónde obtienen, por ejemplo, el colesterol necesario para construir las membranas de las nuevas células?
🗣️ «Estos hallazgos ayudan a explicar cómo las células del cáncer de páncreas obtienen nutrientes esenciales a pesar de la inusual estructura del microambiente tumoral», explica Igor Astsaturov, profesor del Fox Chase Cancer Center y codirector de la investigación, en declaraciones recogidas en el comunicado difundido por elTemple University Health System.
Y añade una observación que resume el cambio de perspectiva que propone el trabajo: «Los fibroblastos asociados al cáncer no son meros espectadores pasivos. Contribuyen activamente al crecimiento tumoral transfiriendo lípidos a las células cancerosas».
Igor Astsaturov, investigador del Fox Chase Cancer Center y codirector del estudio que identifica la proteína ANO6 como posible diana terapéutica contra el cáncer de páncreas. Cortesía: Fox Chase Cancer Center
El papel de los fibroblastos asociados al cáncer
Hasta hace relativamente poco, estos fibroblastos se estudiaban sobre todo por su capacidad para generar el tejido fibroso que rodea al cáncer. Hoy sabemos que su participación es mucho más compleja: pueden modificar las condiciones químicas del entorno, facilitar la supervivencia de las células malignas e interferir en las respuestas inmunitarias.
La nueva investigación permite observar uno de los mecanismos que utilizan estos fibroblastos socios del tumor para hacerlo.
Para seguir el recorrido de los nutrientes, los científicos emplearon técnicas avanzadas de microscopía y marcaron con fluorescencia partículas de lipoproteínas de baja densidad, conocidas como LDL, que transportan colesterol por el torrente sanguíneo. Después, observaron su distribución en tumores pancreáticos de ratones vivos.
Los resultados revelaron una secuencia extraordinariamente ilustrativa. Una hora después de administrar el colesterol marcado, la señal fluorescente se concentraba principalmente en los fibroblastos. A las cinco horas comenzaba a desplazarse hacia las células cancerosas y, unas dieciocho horas después, se acumulaba especialmente en estas últimas.
El colesterol parecía realizar una especie de viaje con escala: primero llegaba a los fibroblastos y después pasaba a las células malignas. Además, las células tumorales situadas junto a los fibroblastos presentaban casi el doble de colesterol fluorescente que aquellas más alejadas.
Qué es la trogocitosis y cómo alimenta a las células cancerosas
Los investigadores no estaban observando simplemente una difusión de nutrientes por el tejido. Habían encontrado indicios de un proceso de transferencia celular mucho más directo.
Se llama trogocitosis, un término derivado del griego que significa algo parecido a roer o mordisquear. En biología, la voz describe un fenómeno mediante el cual una célula incorpora pequeños fragmentos de la membrana de otra con la que mantiene contacto físico.
En el cáncer de páncreas, las células malignas parecen aprovechar este mecanismo para arrancar pequeñas porciones de las membranas de los fibroblastos y apropiarse de sus lípidos, incluido el colesterol. Es una forma de abastecimiento que evita depender exclusivamente de la captación directa de nutrientes desde el exterior.
🗣️ «Descubrimos que los fibroblastos pueden actuar como fuente de estos nutrientes», explica Edna Cukierman, profesora y codirectora del Programa de Señalización y Microambiente del Cáncer del Fox Chase Cancer Center.
Según señala Cukierman en el comunicado del Temple University Health System, los experimentos permitieron comprobar cómo estas células obtienen colesterol procedente de la circulación sanguínea y posteriormente lo transfieren a las células cancerosas mediante trogocitosis.
La prueba de que el contacto físico resulta esencial llegó con experimentos en los que ambos tipos de células se cultivaron juntas, pero separadas por una membrana que impedía tocarse. En esas condiciones, cuando el contacto físico desaparecía, la transferencia de fragmentos de membrana prácticamente se interrumpía.
Los investigadores habían identificado cómo se producía el intercambio. Faltaba averiguar qué mecanismo molecular lo hacía posible.
Investigadores del Fox Chase Cancer Center identifican la proteína ANO6 como una posible diana terapéutica para frenar el crecimiento del cáncer de páncreas y reducir la supresión inmunitaria. Cortesía: Fox Chase Cancer Center
ANO6, la proteína que facilita el suministro de nutrientes al tumor
La respuesta apareció al estudiar la ANO6, también denominada TMEM16F, una proteína presente en la membrana de distintos tipos celulares. Para entender su función, hay que recordar que las membranas celulares están formadas por una doble capa de fosfolípidos, con una cara orientada hacia el exterior de la célula y otra hacia su interior. Pus bien, la ANO6 permite que determinados fosfolípidos pasen de una capa a otra, modificando su distribución y desencadenando procesos importantes para la comunicación entre las células.
Una de las moléculas sobre las que actúala ANO6 es la fosfatidilserina, un componente habitual de las membranas celulares que normalmente permanece orientado hacia el interior. Cuando determinadas circunstancias provocan que aparezca en la superficie externa, puede convertirse en una señal reconocible por otras células.
La investigación demuestra que, cuando un fibroblasto establece contacto con una célula pancreática cancerosa, se activa una cadena de acontecimientos:
1️⃣ Primero se produce una entrada de calcio en el fibroblasto a través de unos canales denominados Orai.
2️⃣ Esta señal activa ANO6, que favorece la exposición de fosfatidilserina en la superficie celular.
3️⃣ Finalmente, esa modificación facilita que la célula cancerosa incorpore fragmentos de la membrana del fibroblasto.
Dicho de forma sencilla, la ANO6 contribuye a preparar la membrana de los fibroblastos para que las células tumorales puedan obtener de ella los lípidos que necesitan.
La importancia de esta proteína se hizo evidente cuando los investigadores redujeron o suprimieron su actividad mediante técnicas genéticas. Los fibroblastos modificados perdieron gran parte de su capacidad para proporcionar nutrientes a las células malignas. En determinados modelos de ratón, los fibroblastos con ANO6 funcional llegaron a duplicar el crecimiento de los tumores en comparación con las células cancerosas implantadas sin ese apoyo; los fibroblastos privados de la ANO6 no reprodujeron ese efecto.
El equipo también examinó muestras de tumores humanos. En un análisis de 101 muestras quirúrgicas de adenocarcinoma pancreático, una mayor presencia de ANO6 en el estroma se relacionó con características tumorales desfavorables.
Otros análisis de datos clínicos mostraron que una expresión elevada de la proteína se asociaba con una supervivencia menor.
Estos resultados refuerzan la relevancia clínica potencial de la proteína, aunque conviene distinguir entre asociación y causalidad: que los tumores con mayor expresión de la ANO6 se relacionen con peor pronóstico no demuestra, por sí solo, que la proteína sea responsable de esa evolución.
La misma proteína también ayuda al cáncer a debilitar las defensas inmunitarias
Pero el descubrimiento más sorprendente afloró al investigar qué sucedía cuando los fibroblastos entraban en contacto con las defensas del organismo.
Los linfocitos T citotóxicos, que comúnmente se les llamas CD8+, por la presencia del receptor de membran CD8, constituyen uno de los principales mecanismos del sistema inmunitario para eliminar células infectadas o malignas. Estas células de defensa reconocen determinadas señales de sus objetivos y pueden liberar sustancias capaces de destruirlos.
En el cáncer de páncreas, sin embargo, suelen encontrarse en un entorno particularmente hostil. El tejido fibroso dificulta su acceso a algunas regiones tumorales y numerosas señales bioquímicas reducen su actividad. Este microambiente inmunosupresor ayuda a explicar por qué muchas inmunoterapias que han revolucionado el tratamiento de otros tumores ofrecen resultados limitados frente a la mayoría de los adenocarcinomas pancreáticos.
El nuevo estudio identifica otro mecanismo que podría contribuir a esta resistencia: los fibroblastos no solo facilitan nutrientes a las células cancerosas, sino que también pueden transferir fragmentos de sus membranas a los linfocitos T mediante trogocitosis.
En este caso, las consecuencias son muy diferentes.
Aunque el colesterol resulta indispensable para el funcionamiento normal de los linfocitos, su acumulación excesiva en determinadas condiciones del microambiente tumoral puede contribuir a lo que los inmunólogos denominan agotamiento de las células T. Hablamos de un estado de disfunción en el que estas células pierden de manera progresiva parte de su capacidad para combatir el cáncer.
✅ «Nos sorprendió descubrir que el mismo mecanismo celular puede beneficiar al tumor de dos maneras: suministrando lípidos a las células cancerosas y debilitando al mismo tiempo los linfocitos T que combaten el cáncer», explica Astsaturov, quien atribuye esta observación al trabajo realizado junto con Serge Fuchs, profesor de la Universidad de Pensilvania y coautor de la investigación.
Qué ocurre cuando se bloquea la ANO6 en las células inmunitarias
Para comprobarlo, los investigadores analizaron los linfocitos presentes en tumores pancreáticos de ratones tratados con sustancias capaces de interferir en la actividad de la ANO6.
Observaron que las células inmunitarias acumulaban menos colesterol y presentaban cambios compatibles con una mejor respuesta antitumoral.
En concreto, los linfocitos infiltrados en los tumores mostraron mayores niveles de interferón gamma y granzima B, dos moléculas relacionadas con su actividad defensiva, junto con una reducción de determinados marcadores asociados al agotamiento inmunitario, como el PD-1 y el TIM-3.
Los experimentos de laboratorio también mostraron que los linfocitos T expuestos a fibroblastos con menor expresión de ANO6 recuperaban parte de su capacidad para destruir células diana.
El bloqueo de la ANO6 podría ofrecer así una doble ventaja: dificultar el abastecimiento del tumor y reducir uno de los mecanismos que debilitan la respuesta inmunitaria.
Es precisamente esta combinación la que convierte a la proteína en una candidata interesante para futuras investigaciones terapéuticas.
Edna Cukierman, investigadora del Fox Chase Cancer Center y codirectora del estudio que revela cómo los fibroblastos ayudan a alimentar el cáncer de páncreas y a debilitar las defensas inmunitarias. Cortesía: Fox Chase Cancer Center
Niclosamida y clofazimina: dos medicamentos que redujeron el crecimiento tumoral en ratones
nvestigaciones anteriores habían identificado la capacidad de estos compuestos para bloquear actividades relacionadas con ANO6.
En el nuevo estudio, los científicos los administraron a ratones con tumores pancreáticos experimentales. Tras tres semanas de tratamiento, ambos fármacos consiguieron reducir significativamente el peso de los tumores en comparación con los animales que no recibieron el principio activo.
Los experimentos con niclosamida mostraron además una disminución de la incorporación de colesterol marcado a las células malignas.
Por su parte, la clofazimina produjo cambios favorables en la composición y actividad de determinadas poblaciones inmunitarias del entorno tumoral.
Los resultados se reforzaron con experimentos genéticos: los tumores también crecieron más lentamente en ratones carentes de ANO6 que en los animales utilizados como comparación.
Estos hallazgos sugieren que interferir en la ANO6 puede afectar a varios mecanismos que favorecen la supervivencia del cáncer pancreático.
Por qué estos resultados todavía no significan que exista un nuevo tratamiento
Ahora bien, la investigación se encuentra en fase preclínica. Esto significa que los resultados proceden de cultivos celulares y modelos animales, no de ensayos clínicos que hayan demostrado eficacia terapéutica en personas con cáncer de páncreas.
Además, la niclosamida y la clofazimina no son inhibidores exclusivos de la ANO6. En efecro, también pueden actuar sobre otras proteínas y procesos celulares. Por tanto, no es posible atribuir todos sus efectos antitumorales únicamente al bloqueo de esta proteína.
Los investigadores observaron asimismo que reducir la ANO6 modificaba otras características de los fibroblastos, como su proliferación y su capacidad para producir y organizar las fibras de colágeno del entorno tumoral. Esto sugiere que la disminución del crecimiento del cáncer podría deberse a varios mecanismos simultáneos.
Tampoco todos los tumores pancreáticos dependen de la misma manera de la trogocitosis para conseguir lípidos. Las células cancerosas pueden recurrir a otras estrategias metabólicas, y su importancia varía entre tumores.
Por ahora no se ha demostrado que la niclosamida ni la clofazimina sean tratamientos eficaces contra el cáncer de páncreas. Su utilización con esa finalidad requiere investigaciones clínicas que establezcan su seguridad y eficacia.
Otros estudios recientes también apuntan al metabolismo del cáncer de páncreas
El descubrimiento de la ANO6 forma parte de una línea de investigación que está cambiando la manera de entender las relaciones entre las células cancerosas y su entorno.
En febrero de 2021, un equipo en el que participaron Astsaturov y Cukierman publicó en la revista Cancer Discovery un estudio sobre otra proteína, la netrina G1 (NetG1), que está implicada en la capacidad de los fibroblastos para proporcionar apoyo metabólico a las células pancreáticas malignas y reducir la actividad antitumoral de las células asesinas naturales, conocidas como NK.
El bloqueo de la NetG1 mediante anticuerpos permitió frenar el crecimiento tumoral en modelos experimentales.
En noviembre de 2024, otra investigación divulgada por la revista Cell Reports y en la que también participó Cukierman demostró que los fibroblastos contribuyen a mantener el equilibrio de lípidos de las células cancerosas. En particular, identificó la importancia del suministro de determinadas grasas insaturadas para favorecer la supervivencia de los tumores en condiciones adversas.
Más recientemente, en junio de 2026, un estudio publicado en Nature Communications identificó la enzima DGAT1 como un regulador del metabolismo lipídico que favorece la evasión inmunitaria del cáncer pancreático. Su inhibición permitió modificar la composición de las grasas del microambiente tumoral y mejorar la actividad de los linfocitos CD8 en modelos preclínicos.
Por último, otra investigación publicada en julio de 2026 en la misma revista descubrió que una proteína producida por los fibroblastos, denominada PAI-1, puede favorecer el crecimiento de tumores pancreáticos con mutaciones en el gen KRAS y contribuir a su resistencia frente a tratamientos dirigidos al receptor EGFR.
Aunque los mecanismos son diferentes, estos trabajos comparten una idea fundamental: el metabolismo del cáncer y su relación con las células vecinas ofrecen nuevas posibilidades para identificar vulnerabilidades terapéuticas.
Fibroblastos de ratón observados mediante microscopía de fluorescencia. Estas células pueden desempeñar un papel fundamental en el suministro de nutrientes a los tumores. Cortesía: Jennifer Kramer y Sam Wells / Molecular Probes, Inc. / Nikon Small World
Una nueva estrategia contra el cáncer: atacar también a sus colaboradores
Durante décadas, buena parte de la investigación oncológica se ha concentrado en identificar las alteraciones genéticas y moleculares de las células malignas para desarrollar tratamientos capaces de destruirlas.
Sin embargo, cada vez existen más pruebas de que el comportamiento de un tumor depende también de las relaciones que establece con las células aparentemente normales de su entorno.
El trabajo del Fox Chase Cancer Center aporta una explicación de cómo los fibroblastos pueden participar en dos procesos decisivos para la supervivencia del cáncer de páncreas: su abastecimiento metabólico y la supresión de determinadas respuestas inmunitarias.
Cukierman considera especialmente importante que la reducción de ANO6 también interrumpiera un circuito de interacciones celulares identificado anteriormente por su equipo, que coordina el apoyo nutricional al tumor, el metabolismo de los fibroblastos y la inmunosupresión.
Según nos explica, la ANO6 aparece como el eslabón molecular que permite conectar casi una década de descubrimientos sobre el funcionamiento del microambiente tumoral.
Ahora será necesario determinar qué tipos de cáncer pancreático dependen más de esta proteína, desarrollar inhibidores selectivos y estudiar si su bloqueo puede mejorar los resultados de los tratamientos existentes. También habrá que investigar sus posibles efectos secundarios, puesto que ANO6 desempeña funciones en diferentes tejidos del organismo.
El hallazgo no representa todavía una nueva terapia, pero sí identifica una vulnerabilidad hasta ahora poco conocida en el complejo sistema de relaciones que permite crecer al cáncer de páncreas.
Porque, en ocasiones, debilitar a un tumor no consiste únicamente en atacar directamente a las células malignas, sino también en impedir que sus vecinos lo alimenten y lo ayuden a escapar de las defensas del organismo.▪️(1-noviembre-2026)
CLAVES DE LA INVESTIGACIÓN
ANO6 y el cáncer de páncreas: siete preguntas para entender el descubrimiento
¿Cómo consigue alimentarse un tumor pancreático y escapar de las defensas? ¿Podría una sola proteína convertirse en el objetivo de nuevos tratamientos? Estas son las claves de una investigación que abre nuevas posibilidades contra uno de los cánceres más agresivos.
¿Qué es la proteína ANO6?
La anoctamina 6 (ANO6 o TMEM16F) es una proteína que participa en la redistribución de fosfolípidos entre las dos capas de las membranas celulares. Una investigación publicada en Nature Cancer en octubre de 2026 demuestra que facilita la transferencia de colesterol y otros lípidos desde los fibroblastos asociados al cáncer hacia las células de los tumores pancreáticos.
¿Qué es la trogocitosis en el cáncer?
La trogocitosis es un proceso mediante el cual una célula incorpora pequeños fragmentos de la membrana de otra a través del contacto directo. En el cáncer de páncreas, permite que las células malignas obtengan lípidos de los fibroblastos que las rodean. También puede contribuir a alterar la actividad de determinados linfocitos T encargados de combatir el tumor.
¿Por qué el colesterol es importante para el cáncer de páncreas?
El colesterol es indispensable para construir las membranas celulares y mantener diversas funciones biológicas. Las células cancerosas necesitan estos materiales para multiplicarse. La investigación demuestra que algunos tumores pancreáticos pueden conseguir colesterol mediante la transferencia de fragmentos de las membranas de los fibroblastos asociados al cáncer.
¿Se puede combatir el cáncer de páncreas reduciendo el colesterol de la dieta?
No se ha demostrado que reducir el colesterol alimentario bloquee este mecanismo ni que permita tratar el cáncer de páncreas. Las células malignas pueden obtener lípidos mediante distintas vías, incluida su propia síntesis. Los resultados del estudio no justifican realizar dietas restrictivas como tratamiento oncológico.
¿La niclosamida y la clofazimina sirven para tratar el cáncer de páncreas?
Por ahora, no se ha demostrado su eficacia clínica contra el cáncer de páncreas. Ambos medicamentos redujeron el crecimiento de tumores experimentales en ratones, pero todavía son necesarios estudios adicionales y ensayos clínicos para evaluar su seguridad y posible utilidad en pacientes.
¿Podría ANO6 ayudar a mejorar la inmunoterapia contra el cáncer de páncreas?
Es una posibilidad que deberá investigarse. El bloqueo de ANO6 redujo la acumulación de colesterol en determinados linfocitos T y mejoró indicadores de su actividad antitumoral en experimentos preclínicos. Estos resultados sugieren una posible estrategia para combatir algunos mecanismos de resistencia inmunitaria, pero todavía no demuestran una mejora de los tratamientos inmunoterápicos en personas.
¿Cuándo podría existir un tratamiento contra el cáncer de páncreas basado en ANO6?
No existe una fecha establecida. La investigación se encuentra en fase preclínica. Antes de llegar a los pacientes, será necesario desarrollar estrategias de inhibición suficientemente selectivas, estudiar su seguridad y comprobar su eficacia mediante ensayos clínicos. El descubrimiento identifica una posible diana terapéutica, no un medicamento aprobado contra esta enfermedad.
Fuente científica: Nature Cancer (2026). ANO6-mediated trogocytosis of cancer-associated fibroblasts promotes pancreatic cancer cell growth and immune suppression . Investigación del Fox Chase Cancer Center.
Información facilitada por el Temple University Health System
Fuente: Ogier, C., Charles Solomon, A. M., Bondarenko, E. et al. ANO6-mediated trogocytosis of cancer-associated fibroblasts promotes pancreatic cancer cell growth and immune suppression. Nature Cancer (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s43018-026-01265-5
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