¿Existe alguna relación entre la creatividad y la enfermedad mental? Esto es lo que revelan los genes de 14.658 gemelos

¿Es la genialidad artística inseparable del sufrimiento psicológico? Un estudio con 14.658 gemelos nos descubre una sorprendente conexión genética entre creatividad y trastornos mentales, pero también desvela que los artistas y, por ejemplo, los científicos no comparten la misma vulnerabilidad.

Por Enrique Coperías, periodista científico

La creatividad artística y la vulnerabilidad psicológica comparten parte de sus raíces genéticas, aunque el talento no implica necesariamente padecer un trastorno mental.

La creatividad artística y la vulnerabilidad psicológica comparten parte de sus raíces genéticas, aunque el talento no implica necesariamente padecer un trastorno mental. Foto de Gülşah Aydoğan

La historia del arte está poblada de personajes extraordinarios cuyas vidas estuvieron marcadas por el sufrimiento psicológico. Vincent van Gogh, Virginia Woolf, Ernest Hemingway o Camille Claudel forman parte de una larga lista de creadores que han alimentado una de las ideas más persistentes de nuestra cultura: la supuesta existencia de una conexión íntima entre el genio artístico y la enfermedad mental. Durante siglos, la melancolía, la excentricidad y hasta la locura se han considerado, en ocasiones, el precio que algunas personas debían pagar por poseer una imaginación fuera de lo común. Pero ¿qué hay de cierto en esa visión romántica del talento?

La ciencia lleva décadas intentando responder al mito del genio atormentado, con resultados que no siempre encajan entre sí y que desatan debates acalorados entre los expertos de diferentes disciplinas, desde la filosófía hasta la neurociencia. Algunos estudios han encontrado una mayor frecuencia de determinados trastornos psiquiátricos entre artistas, músicos y escritores. Otros, en cambio, han demostrado que participar en actividades creativas puede mejorar el bienestar emocional, aliviar los síntomas depresivos y reducir la ansiedad.

Ahora, una investigación internacional aporta nuevas pistas y, sobre todo, introduce una distinción fundamental: la creatividad artística y la científica no parecen relacionarse de la misma manera con la salud mental.

El trabajo, publicado en la revista científica Molecular Psychiatry, ha analizado información de 14.658 gemelos suecos para investigar las relaciones entre la creatividad, la personalidad, la predisposición genética y los distintos trastornos mentales. Sus resultados indican que las personas con mayor creatividad artística tienden a presentar, por término medio, más síntomas psicológicos y determinadas alteraciones psiquiátricas. Sin embargo, estas asociaciones suelen ser pequeñas y, en gran medida, parecen explicarse por factores genéticos compartidos.

La creatividad científica, entendida como la capacidad de realizar descubrimientos y desarrollar ideas o soluciones originales, muestra generalmente asociaciones inexistentes, es decir, sin relación estadísticamente significativa con los problemas de salud mental, o asociaciones inversas, lo que significa que algunos indicadores de creatividad científica se relacionan con una menor predisposición a determinados trastornos psicológicos.

La investigación ha sido dirigida por un equipo en el que participan científicos del Instituto Max Planck de Estética Empírica, en Alemania, del Instituto Karolinska, en Suecia, y de la Universidad de Melbourne, en Australia. Entre sus autores figuran Penghao Xia, Laura W. Wesseldijk, Fredrik Ullén y Miriam A. Mosing, investigadores especializados en las bases psicológicas y genéticas de la creatividad.

Qué tipos de creatividad analizaron los investigadores

Una de las principales dificultades para estudiar científicamente la creatividad es que no existe una única manera de medirla. Componer una sinfonía, escribir una novela, diseñar un experimento ingenioso o encontrar una solución tecnológica original son manifestaciones de una misma capacidad general: producir ideas nuevas y valiosas. Sin embargo, los procesos cognitivos, las habilidades y las características personales implicadas pueden ser muy diferentes.

Para evitar que todas estas formas de creatividad acabaran mezcladas en una única categoría, los investigadores utilizaron varios indicadores. Evaluaron los logros de los participantes en cinco disciplinas artísticas —música, escritura, danza, teatro y artes visuales— y en dos campos científicos, la investigación y la invención. También examinaron sus profesiones, determinados rasgos de personalidad y su capacidad de pensamiento divergente.

Esta última es una habilidad relacionada con la búsqueda de ideas originales y poco convencionales. Para medirla, los participantes debían escribir diez palabras cuyos significados fueran lo más diferentes posible. Cuanto menor era la relación semántica entre las palabras, mayor era la puntuación obtenida. No se trataba de averiguar quién era un genio, sino de medir una faceta concreta del pensamiento creativo.

Los científicos analizaron, además, la llamada apertura a la experiencia, uno de los cinco grandes rasgos de personalidad utilizados habitualmente en psicología. Los otros cuatro son la extraversión (tendencia a ser sociable, activo y disfrutar de la interacción con otras personas; la responsabilidad o escrupulosidad (capacidad de organización, autodisciplina y perseverancia; la amabilidad (disposición a mostrar empatía, cooperación y consideración hacia los demás) y el neuroticismo o inestabilidad emocional (tendencia a experimentar emociones negativas, como ansiedad, tristeza o preocupación).

Las personas que puntúan alto en apertura a la experiencia suelen mostrar curiosidad intelectual, imaginación, interés por las novedades, sensibilidad estética y disposición a explorar ideas diferentes. Aunqueesta dimensión está estrechamente vinculada con la creatividad, no equivale necesariamente a poseer talento artístico o científico.

Los investigadores utilizaron datos del Registro Sueco de Gemelos, una de las grandes bases de información utilizadas para estudiar cómo influyen los genes y el ambiente en la salud y el comportamiento.

La muestra reunió a 14.658 personas, no a 14.658 parejas de gemelos. De ellas, 6.419 participaron en las dos evaluaciones realizadas aproximadamente con una década de diferencia, en 2012-2013 y 2022-2023. Los participantes tenían entre 27 y 48 años durante la primera evaluación y entre 36 y 63 durante la segunda.

Los científicos analizaron sus logros creativos, sus profesiones y determinados rasgos de personalidad, además de contrastar parte de la información con diagnósticos psiquiátricos recogidos en los registros sanitarios suecos. También dispusieron de datos genéticos de una parte de la muestra y de diagnósticos psiquiátricos registrados en el sistema sanitario sueco hasta comienzos de 2017.

Esta combinación de cuestionarios, información genética, diagnósticos médicos y seguimiento temporal permitió estudiar una cuestión especialmente difícil: si los problemas psicológicos favorecen la creatividad, si la creatividad aumenta la vulnerabilidad mental o si ambas características comparten causas anteriores.

Un estudio con 14.658 gemelos suecos relaciona los logros artísticos con una mayor vulnerabilidad a determinados problemas de salud mental.

Un estudio con 14.658 gemelos suecos relaciona los logros artísticos con una mayor vulnerabilidad a determinados problemas de salud mental. Foto de cottonbro studio

¿Las personas creativas tienen más depresión, ansiedad o predisposición a la psicosis?

Los primeros resultados del trabajo mostraron una asociación entre los logros artísticos y determinados problemas de salud mental. Las personas con mayores puntuaciones en creatividad artística tendían a manifestar más síntomas depresivos y una mayor predisposición a experimentar fenómenos relacionados con la psicosis.

Conviene aclarar que esta predisposición no significa padecer esquizofrenia ni ningún otro trastorno psicótico. Los cuestionarios evaluaban experiencias como percepciones inusuales o pensamientos que se apartan de lo habitual. Algunas de estas vivencias pueden aparecer, con diferente intensidad, en personas sin ninguna enfermedad psiquiátrica.

También se observó que quienes desempeñaban profesiones artísticas presentaban más síntomas depresivos y experiencias de este tipo. Por su parte, las personas con mayor apertura a la experiencia mostraban una predisposición más elevada a las vivencias relacionadas con la psicosis.

El análisis de los diagnósticos médicos añadió otro dato significativo. Un mayor nivel de logros artísticos se relacionó con una probabilidad superior de recibir posteriormente diagnósticos de esquizofrenia, trastornos de ansiedad y trastornos relacionados con el estrés. No obstante, algunas de estas enfermedades eran poco frecuentes en la muestra, por lo que las estimaciones requieren especial prudencia.

Lo verdaderamente llamativo apareció al examinar las otras formas de creatividad. Los logros científicos no mostraron, en general, las mismas asociaciones. Es más, determinados indicadores de creatividad profesional, especialmente los relacionados con ocupaciones no artísticas, se vincularon con una menor predisposición a las experiencias psicóticas.

➡️ El resultado cuestiona la idea de que la creatividad, entendida como una capacidad universal, implique necesariamente una mayor vulnerabilidad psiquiátrica. La relación parece depender de qué tipo de creatividad se estudia y de cómo se mide.

El experimento natural de los gemelos

Encontrar una asociación estadística no significa descubrir una relación de causa y efecto. Por ejemplo, que los músicos presenten más síntomas depresivos que las personas que no practican música no demuestra que tocar un instrumento provoque depresión. Podría suceder que determinadas características genéticas favorecieran simultáneamente el interés musical y la vulnerabilidad emocional.

Para explorar esta posibilidad, los investigadores aprovecharon una característica excepcional de su muestra: la presencia de gemelos monocigóticos o idénticos, que comparten prácticamente la totalidad de su ADN y numerosos factores ambientales durante la infancia.

La estrategia consistió en comparar a dos hermanos genéticamente idénticos que diferían en sus niveles de creatividad o en sus síntomas psicológicos. Si uno de ellos mostraba una mayor actividad artística y también más problemas de salud mental, pese a compartir los mismos genes y buena parte del entorno familiar con su hermano, la hipótesis de una relación causal ganaría fuerza.

Sin embargo, la mayoría de las asociaciones entre creatividad artística y problemas psiquiátricos se debilitaron de forma considerable o dejaron de ser estadísticamente significativas cuando se realizaron estas comparaciones.

Por ello, los resultados no permiten afirmar que una persona artísticamente creativa tenga necesariamente más probabilidades de desarrollar una enfermedad mental, ni proporcionan un porcentaje de riesgo aplicable a cualquier artista.

La diferencia apareció al examinar la creatividad científica: sus indicadores no reprodujeron, por lo general, el patrón observado entre quienes destacaban en actividades artísticas.

A diferencia de la creatividad artística, la científica no mostró generalmente asociaciones significativas con los trastornos mentales, e incluso algunas fueron inversa.

A diferencia de la creatividad artística, la científica no mostró generalmente asociaciones significativas con los trastornos mentales, e incluso algunas fueron inversa. Foto de https://kaboompics.com/

La genética podría explicar buena parte de la relación entre creatividad y trastornos mentales

Este resultado sugiere que los factores familiares compartidos, especialmente los genéticos, explican una parte importante de la relación observada. Dicho de otro modo, determinados factores hereditarios podrían favorecer tanto algunos rasgos creativos como la predisposición a sufrir ciertos problemas mentales, sin que necesariamente exista una relación directa entre ambas circunstancias.

Los científicos reforzaron esta interpretación mediante el análisis de puntuaciones poligénicas, indicadores que reúnen información sobre numerosas variantes del ADN asociadas estadísticamente con determinados rasgos o enfermedades.

Así comprobaron que una mayor predisposición genética al trastorno bipolar, la esquizofrenia y los trastornos relacionados con el estrés se asociaba con mayores logros artísticos. Por otro lado, la predisposición genética a la depresión mayor se relacionaba con puntuaciones inferiores en algunos indicadores de creatividad profesional no artística.

Estos resultados apuntan a un fenómeno conocido como pleiotropía genética, esto es, la existencia de variantes genéticas que contribuyen a diferentes características biológicas o psicológicas. No significa que exista un gen de la creatividad ni un gen responsable del talento artístico y la enfermedad mental, sino que los complejos conjuntos de variantes relacionados con ambas características pueden solaparse parcialmente.

Un descubrimiento inesperado: los síntomas depresivos podrían aumentar la apertura a la experiencia

Entre todos los resultados de la investigación hubo uno que llamó especialmente la atención de los autores porque sobrevivió a las comparaciones entre gemelos.

Los participantes que habían presentado más síntomas depresivos en la primera evaluación tendían a mostrar una mayor apertura a la experiencia aproximadamente una década después. Y esta relación persistía incluso cuando se comparaban hermanos monocigóticos y se tenía en cuenta su nivel inicial de apertura.

En otras palabras, el gemelo que había manifestado más síntomas depresivos tendía a desarrollar más tarde una mayor apertura a nuevas experiencias que su hermano genéticamente idéntico.

Los investigadores consideran que este resultado es compatible con una posible influencia causal de los síntomas depresivos sobre determinados rasgos de personalidad, aunque advierten de que el estudio no permite demostrarla de forma definitiva.

Una explicación es que algunas personas que experimentan malestar emocional recurran a actividades creativas como forma de afrontar sus dificultades. Otra posibilidad es que los estados depresivos leves favorezcan, en determinadas circunstancias, la introspección y la reflexión sobre uno mismo, estimulando el interés por cuestiones complejas, ambiguas o alejadas de las convenciones.

Pero los propios autores introducen una advertencia fundamental. Estos resultados se refieren a síntomas depresivos, no necesariamente a una depresión clínica grave. Esta última puede acompañarse de dificultades cognitivas, pérdida de motivación, falta de placer y disminución de la curiosidad, circunstancias que pueden obstaculizar las actividades creativas.

De hecho, el diagnóstico de depresión mayor no mostró la misma asociación con la apertura a la experiencia cuando se controlaron los factores familiares.

Por tanto, interpretar que la depresión estimula la creatividad sería una simplificación injustificada. El hallazgo sugiere, como mucho, que determinados estados emocionales podrían influir en algunos aspectos de la personalidad relacionados con ella.

La comparación entre gemelos idénticos permitió descubrir que los factores genéticos compartidos podrían explicar buena parte de la relación entre creatividad y salud mental.

La comparación entre gemelos idénticos permitió descubrir que los factores genéticos compartidos podrían explicar buena parte de la relación entre creatividad y salud mental. Foto de David Rado

Creatividad artística frente a creatividad científica: por qué los resultados son diferentes

La diferencia entre creatividad artística y científica constituye uno de los resultados más interesantes del estudio.

Los investigadores encontraron que los indicadores de creatividad profesional estaban genéticamente asociados con una menor vulnerabilidad a la depresión mayor, los trastornos de ansiedad y los relacionados con el estrés. En cambio, la apertura a la experiencia presentaba correlaciones genéticas positivas con distintos problemas psiquiátricos.

Una posible explicación tiene que ver con las características de los entornos laborales. Las profesiones científicas y tecnológicas pueden exigir determinadas capacidades cognitivas, estabilidad en el rendimiento y tolerancia a la presión. Es posible que estas condiciones influyan en quién accede a esas ocupaciones y quién permanece en ellas.

Los autores también plantean que la inteligencia, más estrechamente asociada con ciertos indicadores de creatividad científica, podría contribuir a explicar parte de las diferencias observadas.

No obstante, estas interpretaciones siguen siendo hipótesis. Los datos no demuestran que dedicarse a la investigación científica proteja frente a los trastornos mentales, ni que los artistas posean inevitablemente una personalidad más vulnerable.

Además, los propios científicos reconocen que sus indicadores generales de creatividad profesional favorecen las ocupaciones científicas y técnicas frente a las estrictamente artísticas. Esta característica metodológica debe tenerse en cuenta al interpretar las aparentes ventajas psicológicas de la creatividad ocupacional.

Otros estudios recientes sobre creatividad, genética y enfermedades mentales

Un estudio de 2023 relacionó los genes asociados con la depresión y la actividad musical

Los resultados del estudio no aparecen de forma aislada. En enero de 2023, una investigación publicada en Translational Psychiatry examinó la relación entre actividad musical, genética y salud mental en 5.648 gemelos suecos. El equipo encontró que una mayor predisposición genética a la depresión y al trastorno bipolar se asociaba con una mayor participación musical y determinados logros artísticos.

Lo interesante es que esas asociaciones genéticas seguían apareciendo incluso al excluir a los participantes que habían experimentado síntomas psiquiátricos. Esto reforzaba la posibilidad de que algunos factores hereditarios comunes expliquen parte de la relación entre música y problemas psicológicos.

El trabajo, dirigido por Laura W. Wesseldijk, neurocientifica del Instituto Karolinska de Estcolmo, utilizó una cohorte relacionada con la del nuevo estudio, por lo que no debe considerarse una reproducción completamente independiente de sus resultados.

En 2024 se identificaron nuevas asociaciones genéticas de la creatividad profesional

Un año más tarde, otra investigación publicada en Psychiatry Research analizó datos genéticos de 241.736 participantes del Biobanco del Reino Unido.

El equipo, encabezado por Hyejin Kim, de la Sungkyunkwan University, en Corea del Sur, utilizó métodos de aprendizaje automático para caracterizar la creatividad asociada a diferentes profesiones y estudió sus fundamentos genéticos.

Los investigadores identificaron variantes genéticas relacionadas con la creatividad profesional y encontraron un solapamiento con distintos trastornos psiquiátricos.

Sin embargo, las asociaciones no seguían una dirección única. Algunas eran positivas y otras negativas, lo que volvía a cuestionar la existencia de una relación genética simple entre creatividad y enfermedad mental.

Una investigación de 2026 cuestiona la relación causal entre creatividad y trastornos psiquiátricos

El 31 de agosto de 2026, investigadores encabezados por Guilai Zhan publicaron en la revista BMC Psychiatry un estudio basado en una técnica conocida como aleatorización mendeliana.

Este método utiliza variantes genéticas como instrumentos estadísticos para investigar posibles relaciones causales entre determinadas características y enfermedades.

Los resultados mostraron que una mayor creatividad profesional predicha genéticamente se asociaba con una menor predisposición a la depresión mayor y al trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

No obstante, estas asociaciones se debilitaron cuando los científicos incorporaron factores relacionados con el nivel educativo. La conclusión fue que la relación entre creatividad profesional y determinados problemas psiquiátricos podría explicarse parcialmente por la educación y los mecanismos de selección laboral, más que por un efecto directo de la creatividad.

Este estudio utilizó información genética procedente de investigaciones previas sobre creatividad ocupacional, por lo que también debe tenerse en cuenta el solapamiento entre algunas de las fuentes de datos.

La práctica de actividades artísticas puede favorecer el bienestar emocional, aunque la creatividad no protege necesariamente frente a los problemas psicológicos

La práctica de actividades artísticas puede favorecer el bienestar emocional, aunque la creatividad no protege necesariamente frente a los problemas psicológicos. Foto de Foto de Dragos Gontariu en Unsplash

El arte también puede mejorar la salud mental: una aparente contradicción

A primera vista, estas investigaciones parecen entrar en contradicción con los numerosos estudios que describen los beneficios psicológicos del arte. Sin embargo, ambas líneas científicas estudian cuestiones diferentes.

Una cosa es investigar si las personas con mayor creatividad artística presentan determinadas vulnerabilidades psicológicas y otra muy distinta es analizar si participar en actividades artísticas puede mejorar el estado emocional de alguien.

En marzo de 2025, una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Nature Mental Health examinó las intervenciones artísticas grupales en adultos mayores de 55 años. Tras identificar cincuenta estudios controlados e incluir 39 en el análisis, los investigadores encontraron que actividades como la danza o la pintura en grupo se asociaban con reducciones moderadas de los síntomas depresivos y de ansiedad, aunque también señalaron limitaciones metodológicas y posibles sesgos de publicación.

Por tanto, una persona puede tener una mayor predisposición genética a determinados problemas emocionales y, al mismo tiempo, beneficiarse psicológicamente de tocar un instrumento, pintar o escribir. La vulnerabilidad asociada a ciertos rasgos creativos no invalida los posibles beneficios de practicar actividades artísticas.

Esta distinción resulta esencial para evitar un mensaje equivocado: que crear perjudica la salud mental o que el sufrimiento psicológico constituye una condición necesaria para producir obras originales.

El fin de una explicación demasiado romántica

El estudio sueco presenta algunas limitaciones que obligan a interpretar sus resultados con prudencia. Aunque participaron miles de personas, los diagnósticos de esquizofrenia y trastorno bipolar eran relativamente poco frecuentes, especialmente en los análisis restringidos a gemelos idénticos. Además, los indicadores utilizados no abarcan todas las dimensiones de la creatividad y los resultados obtenidos en Suecia no pueden trasladarse automáticamente a otras poblaciones.

Tampoco debe confundirse la duración aproximada de una década entre las dos encuestas con el periodo de seguimiento de los nuevos diagnósticos psiquiátricos, que, para determinados análisis, terminó en enero de 2017.

A pesar de estas limitaciones, la investigación aporta una explicación más matizada de una relación que durante siglos ha estado dominada por mitos, biografías extraordinarias y generalizaciones.

Los resultados indican que ciertos aspectos de la creatividad artística y de la vulnerabilidad psiquiátrica comparten parte de sus raíces genéticas. También sugieren que determinadas experiencias emocionales pueden estar relacionadas con cambios posteriores en la personalidad. Pero nada de ello demuestra que la enfermedad mental sea el origen del talento ni que el sufrimiento constituya un requisito para la creación.

Quizá la conclusión más importante sea precisamente esa. La creatividad humana no es una capacidad única, ni depende de un solo mecanismo biológico, ni mantiene una relación uniforme con la salud mental. La imaginación puede convivir con la vulnerabilidad psicológica sin ser consecuencia de ella. Y, lejos de necesitar el sufrimiento para florecer, el talento puede encontrar en el bienestar las condiciones necesarias para desarrollarse.▪️(1-noviembre-2026)

REXMOLÓN | LAS CLAVES DE LA INVESTIGACIÓN

Creatividad y salud mental: seis preguntas que responde la ciencia

¿Existe realmente una conexión entre el talento creativo y los trastornos mentales? Un estudio con 14.658 gemelos suecos aporta nuevas pistas sobre el papel de la genética, la depresión y las diferencias entre artistas y científicos. Estas son las principales respuestas.

1. ¿Existe una relación entre creatividad y enfermedad mental?

Sí, algunas investigaciones han encontrado asociaciones entre determinados indicadores de creatividad artística y problemas como la depresión, la ansiedad o la predisposición a experiencias psicóticas. Sin embargo, estas relaciones suelen ser pequeñas, dependen del tipo de creatividad y no demuestran que crear provoque enfermedades mentales.

2. ¿Las personas artísticamente creativas tienen más riesgo de depresión?

El estudio de 14.658 gemelos suecos encontró una asociación entre mayores logros artísticos y más síntomas depresivos. No obstante, gran parte de las relaciones observadas se debilitó al controlar los factores genéticos y familiares compartidos. Por tanto, no puede concluirse que dedicarse al arte cause depresión.

3. ¿La creatividad y los trastornos mentales comparten genes?

Existen pruebas de un solapamiento genético parcial entre determinados rasgos creativos y la predisposición a algunos trastornos psiquiátricos. Numerosas variantes genéticas pueden contribuir a ambas características, pero ninguna determina por sí sola el talento artístico ni la aparición de una enfermedad mental.

4. ¿La depresión puede aumentar la creatividad?

No se ha demostrado que la depresión aumente directamente la creatividad. El estudio encontró que ciertos síntomas depresivos iniciales se relacionaban con una mayor apertura a la experiencia años después, incluso entre gemelos idénticos. Pero la apertura es un rasgo de personalidad, no una medida directa del talento, y la depresión clínica puede dificultar la actividad creativa.

5. ¿Por qué la creatividad científica presenta resultados diferentes?

Las medidas de creatividad científica y profesional no artística mostraron, en general, relaciones inexistentes o inversas con determinados problemas de salud mental. Los investigadores consideran que podrían influir diferencias cognitivas, educativas, genéticas y de selección profesional, aunque todavía no existe una explicación causal demostrada.

6. ¿Pintar, escribir o tocar música ayuda a mejorar la salud mental?

Diversos estudios sugieren que participar en actividades artísticas puede contribuir al bienestar emocional. Un metaanálisis de 2025 encontró reducciones de síntomas depresivos y de ansiedad en adultos mayores que participaron en intervenciones artísticas grupales. Sin embargo, estas actividades no sustituyen por sí solas los tratamientos psicológicos o psiquiátricos cuando son necesarios.

Fuente principal: Xia, P. y colaboradores (2026). Unraveling the multifaceted relationship between creativity and mental health with longitudinal analyses of genotyped twins. Molecular Psychiatry. Consultar el estudio científico

  • Fuente: Xia, P., Wesseldijk, L. W., Lu, Y. et al. Unraveling the multifaceted relationship between creativity and mental health with longitudinal analyses of genotyped twins. Molecular Psychiatry (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41380-026-03925-5

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