Descubren una estrella muerta que está siendo devorada por su compañera en una órbita extrema de 8,5 minutos
Dos enanas blancas orbitan tan cerca una de otra que completan una vuelta en apenas 8,5 minutos mientras una arranca materia de su compañera. El descubrimiento revela uno de los sistemas binarios más extremos conocidos y podría ayudar a detectar nuevas ondas gravitacionales en el universo.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación artística del sistema binario ultracompacto ATLAS J1013−4516, en el que una enana blanca arranca materia de su compañera formando un disco de acreción supercaliente mientras ambas completan una órbita cada 8,5 minutos. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
La astronomía acaba de sumar un nuevo prodigio cósmico a su catálogo de objetos extremos: una estrella muerta que gira alrededor de su compañera en apenas ocho minutos y medio, en una danza vertiginosa que termina por desgarrarla poco a poco.
El sistema, bautizado como ATLAS J1013−4516, constituye uno de los ejemplos más compactos y violentos conocidos de binarias ultracortas, esto es, sistemas de dos estrellas que orbitan extremadamente cerca una de la otra, y ofrece una ventana privilegiada para estudiar cómo actúan las ondas gravitacionales sobre estrellas condenadas a destruirse mutuamente.
Recordemos que las ondas gravitacionales son pequeñas ondulaciones del espacio-tiempo predichas por Albert Einstein hace más de un siglo y detectadas por primera vez en 2015. Se producen cuando objetos extremadamente masivos, como agujeros negros, estrellas de neutrones y binarias ultracompactas, aceleran violentamente y deforman el tejido del universo, lo que genera una especie de vibración cósmica que puede propagarse durante millones de años luz.
Qué es ATLAS J1013−4516 y por qué es importante
El hallazgo, publicado en la revista The Astrophysical Journal por un equipo internacional encabezado por la astrofísica Emma T. Chickles, del MIT, describe un sistema situado a varios miles de años luz de la Tierra, en el que dos enanas blancas —los restos ultradensos de estrellas similares al Sol— orbitan tan cerca una de otra que completarían una vuelta en menos tiempo del que tarda en hervir un café.
El récord no es solo la velocidad: la gravedad de una de ellas está arrancando materia de su compañera en un proceso de canibalismo estelar que los astrónomos consideran clave para comprender la evolución de algunos de los objetos más extremos del universo.
➡️ Las protagonistas del sistema ATLAS J1013−4516 pertenecen a una familia rara de sistemas conocidos como binarias AM Canum Venaticorum o AM CVn. Hablamos de parejas de estrellas muertas que han sobrevivido a una historia previa de colisiones gravitatorias y pérdida de masa hasta quedar atrapadas en órbitas ultracompactas.
En ellas, una enana blanca más masiva roba helio a otra menos pesada y parcialmente degenerada. El material arrancado forma un disco de acreción incandescente antes de precipitarse sobre la estrella principal.
Una órbita de vértigo: completar un año en menos de nueve minutos
Solo se conocen alrededor de un centenar de sistemas de este tipo en toda la Vía Láctea, y muy pocos presentan períodos orbitales inferiores a diez minutos. ATLAS J1013−4516 entra directamente en la categoría de los más extremos. Su período orbital exacto es de 513,59 segundos, es decir, 8,56 minutos.
➡️ «Estamos viendo un sistema en el que la física funciona al límite», explican los autores en su artículo científico. La gravedad es tan intensa que las dos estrellas prácticamente se tocan. La menos masiva se deforma hasta adquirir una forma similar a una lágrima y pierde material continuamente hacia su compañera. Todo ello ocurre mientras el sistema emite ondas gravitacionales.
Eclipses muy valiosos para los astrofísicos
El descubrimiento fue posible gracias a una búsqueda sistemática en más de 1,3 millones de candidatas a enanas blancas observadas por el Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS, por sus siglas en inglés), un sistema de telescopios diseñado originalmente para detectar asteroides peligrosos para la Tierra. Los investigadores involucrados en este etrabajo encontraron una señal periódica extraordinariamente rápida y profunda en el brillo del objeto.
Después llegaron las observaciones de seguimiento con telescopios de Chile y de la Agencia Espacial Europea (ESA). Los datos revelaron algo aún más espectacular: el sistema sufre eclipses pronunciados. Desde nuestra perspectiva, una estrella pasa regularmente delante de la otra, bloqueando parte de la luz y permitiendo reconstruir con enorme precisión la geometría del sistema.
Esos eclipses son fundamentales, porque actúan como un reloj cósmico. Midiendo durante años el instante exacto en que ocurren, los astrónomos pueden detectar si la órbita cambia con el tiempo. Y eso fue precisamente lo que encontraron.
La órbita de ATLAS J1013−4516 se está modificando. El período orbital disminuye lentamente a un ritmo de aproximadamente 1,6 billonésimas de segundo por segundo. Puede parecer insignificante, pero a escala astronómica representa una transformación enorme.
Curva de luz de ATLAS J1013−4516 obtenida por los telescopios ATLAS y la misión Gaia. Las caídas periódicas de brillo revelan los eclipses entre las dos enanas blancas y permitieron identificar una órbita extrema de apenas 8,5 minutos. Cortesía: Emma T. Chickles et al.
Ondas gravitacionales y transferencia de masa
La causa es una competición entre dos procesos opuestos:
✅ Por un lado, las ondas gravitacionales extraen energía del sistema y acercan las estrellas entre sí.
✅ Por otro, la transferencia de masa puede empujar parcialmente la órbita hacia afuera.
El equilibrio entre ambos mecanismos permite a los investigadores inferir cómo responde físicamente la estrella que está siendo despojada de su materia.
«Es como observar una autopsia estelar en tiempo real», resume el estudio. La estrella donante parece estar parcialmente sostenida por calor interno y no completamente degenerada, algo que encaja con modelos teóricos sobre binarias ultracompactas en transición evolutiva.
El extraño misterio de los rayos X ausentes
Las observaciones espectroscópicas también revelaron un entorno extremadamente energético. El disco de acreción —el anillo de gas y materia extremadamente caliente que gira alrededor de una estrella,un agujero negro u otro objeto compacto mientras cae lentamente hacia él por efecto de la gravedad— está dominado por helio ionizado y alcanza temperaturas cercanas a los 25.727 ºC.
La ausencia de hidrógeno confirma que se trata de un sistema evolucionado compuesto por restos estelares desnudos.
Uno de los aspectos más llamativos del trabajo es que el sistema apenas emite rayos X, algo inesperado para una fuente tan extrema. Los investigadores creen que la explicación más probable es geométrica: estamos viendo la binaria casi de canto y el disco de acreción oculta las regiones internas más energéticas.
Qué hace diferente a ATLAS J1013−4516
La comparación con otros sistemas similares muestra además que no todas las binarias ultracompactas evolucionan del mismo modo. Algunas, como ES Ceti, que se encuentra en dirección a la constelación de Cetus (la Ballena), a una distancia aproximada de unos 6.000 años luz de la Tierra, ya parecen haber alcanzado el período orbital mínimo y comienzan a separarse lentamente. Otras, como esta recién descubierta, todavía continúan en una fase de aproximación dominada por las ondas gravitacionales.
Ese detalle convierte a ATLAS J1013−4516 en un laboratorio excepcional para probar modelos sobre transferencia de masa, discos de acreción y evolución de estrellas degeneradas. Pero también lo transforma en un objetivo prioritario para la futura astronomía gravitacional.
El sistema emite ondas gravitacionales en una frecuencia de unos 3,9 milihertzios, justo en la banda de máxima sensibilidad prevista para LISA, la misión espacial de la ESA y la NASA que intentará detectar ondas gravitacionales desde el espacio en la próxima década.
Deformación del especio-tiempo
Representación de las ondas gravitacionales, pequeñas deformaciones del espacio-tiempo predichas por Albert Einstein y generadas por objetos extremadamente masivos en movimiento, como agujeros negros o estrellas ultracompactas en órbita. | ESA / C. Carreau
Por qué interesa a LISA
A diferencia de los detectores terrestres como LIGO o Virgo, que captan colisiones violentas y breves entre agujeros negros o estrellas de neutrones, LISA estará especializada en señales persistentes y lentas emitidas por binarias compactas como esta. Los cálculos del estudio indican que la señal de ATLAS J1013−4516 será lo bastante intensa como para detectarse claramente tras varios años de observación.
Eso permitiría combinar observaciones ópticas y gravitacionales del mismo objeto. Los eclipses proporcionarían la evolución orbital visible, mientras que las ondas gravitacionales revelarían directamente cómo se mueve el sistema en el espacio-tiempo. Muy pocos objetos conocidos ofrecen esa oportunidad.
Además, el hallazgo tiene implicaciones más amplias para entender la población oculta de binarias ultracompactas de la Vía Láctea. Los autores sospechan que existen muchas más de las que conocemos, pero que permanecen invisibles debido a sesgos observacionales. Si el sistema se observa casi de frente, apenas presenta variaciones de brillo y resulta difícil detectarlo; si se observa demasiado de canto, el propio disco puede ocultar gran parte de la radiación.
Un laboratorio natural para estudiar el universo extremo
La detección de ATLAS J1013−4516 también ilustra cómo la astronomía moderna depende cada vez más de grandes bases de datos y vigilancia continua del cielo. El objeto permaneció escondido entre millones de fuentes hasta que algoritmos capaces de buscar patrones periódicos lo señalaron como una anomalía. Después fue necesaria una cadena internacional de telescopios, cámaras ultrarrápidas y observatorios espaciales para reconstruir su naturaleza.
En cierto sentido, el sistema representa un adelanto del futuro de la astrofísica. No es solo una estrella rara: es una fuente simultánea de luz y gravedad, un experimento natural donde la relatividad general, la física cuántica de la materia degenerada y la dinámica de acreción interactúan a escalas extremas.
Mientras continúa perdiendo masa, la pequeña estrella sacrificada seguirá alimentando a su compañera durante millones de años. Pero el proceso no es eterno. En algún momento la transferencia de materia cambiará la dinámica orbital y el sistema comenzará lentamente a expandirse. Hasta entonces, las dos enanas blancas seguirán girando frenéticamente una alrededor de la otra, completando una órbita cada ocho minutos y medio, en uno de los espectáculos gravitatorios más violentos y precisos jamás observados.▪️(24-mayo-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: ATLAS J1013−4516 y Enanas Blancas
✨ ¿Qué es una enana blanca?
Una enana blanca es el núcleo residual de una estrella similar al Sol tras agotar su combustible nuclear. Son objetos extremadamente densos: una cucharadita de su material pesaría toneladas en la Tierra.
✨ ¿Qué significa AM CVn?
AM Canum Venaticorum es una categoría de binarias ultracompactas donde una enana blanca transfiere helio a otra estrella degenerada.
✨ ¿Qué tiene de especial este descubrimiento?
Su órbita de 8,56 minutos la convierte en una de las binarias con disco de acreción más rápidas conocidas.
✨ ¿Emitirá ondas gravitacionales detectables?
Sí. Los autores consideran que será una fuente importante para la futura misión espacial LISA.
✨¿Puede explotar este sistema?
Las binarias AM CVn pueden evolucionar hacia fenómenos termonucleares extremos, aunque el estudio no indica una explosión inminente.
Fuente: Emma T. Chickles et al. An Eclipsing 8.56 Minutes Orbital Period Mass-transferring Binary. The Astrophysical Journal (2026). DOI: 10.3847/1538-4357/ae4871

