Descubren una misteriosa estructura bajo una antigua ciudad egipcia gracias a una tecnología puntera

Bajo siglos de arena en el delta del Nilo, la tecnología más avanzada ha empezado a sacar a la luz lo que el tiempo había ocultado. Un escaneo de última generación ha desenterrado una enigmática estructura que podría reescribir la historia de la antigua ciudad egipcia de Buto.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Columnas recientemente descubiertas en el templo de Uadyet, en Buto (Tell el-Fara’in), uno de los enclaves clave del antiguo Egipto donde nuevas tecnologías están revelando estructuras ocultas bajo la superficie.

Columnas recientemente descubiertas en el templo de Uadyet, en Buto (Tell el-Fara’in), uno de los enclaves clave del antiguo Egipto donde nuevas tecnologías están revelando estructuras ocultas bajo la superficie. Cortesía: Ministry for Tourism and Antiquities

Un hallazgo que revela el pasado oculto bajo el delta del Nilo

En el corazón del delta del Nilo, donde durante milenios se han superpuesto ciudades, templos y ruinas invisibles, un grupo de científicos coordinado por expertos de la Universidad Kafr El Sheikh (Egipto) ha logrado asomarse bajo la superficie sin levantar apenas un grano de arena.

Lo han hecho combinando tecnología satelital y técnicas geofísicas avanzadas, y lo que han encontrado —una estructura enterrada de grandes dimensiones— vuelve a recordar hasta qué punto el pasado de Egipto sigue escondido bajo nuestros pies, esperando a ser revelado.

El hallazgo se sitúa en el yacimiento arqueológico de Buto, conocido también como Tell el-Fara’in, en el noroeste del delta, a 95 kilómetros de Alejandría. Este enclave fue una de las ciudades más importantes del Egipto predinástico y mantuvo actividad hasta época islámica temprana.

Considerada uno de los centros urbanos más antiguos del país, la antigua ciudad de Buto desempeñó un papel clave en los orígenes del Estado egipcio, especialmente como capital del Bajo Egipto durante el periodo Protodinástico, antes de la unificación. Asociada al culto de la diosa serpiente Uadyet, protectora del faraón, la ciudad fue durante siglos un núcleo político, religioso y comercial de primer orden. Su ubicación estratégica en el delta favoreció el intercambio y la conexión con otras regiones, mientras que su prolongada ocupación ha dejado un complejo entramado de capas arqueológicas que reflejan la evolución de la civilización egipcia a lo largo de más de tres mil años.

Cómo funciona la tecnología que ha permitido el hallazgo

A lo largo de los siglos, sus capas de ocupación se han ido acumulando como páginas de un libro enterrado, difícil de leer sin excavaciones extensas. Sin embargo, excavar no siempre es posible ni deseable: resulta costoso, lento y, en cierto modo, destructivo. De ahí la importancia de las nuevas técnicas no invasivas en arqueología.

El equipo de investigadores, liderado por Mohamed A. R. Abouarab, arqueólogo de la Universidad Kafr El Sheikh, ha apostado por una estrategia combinada:

✅ Por un lado, utilizaron imágenes de radar satelital procedentes del satélite Sentinel-1, de la ESA, capaces de detectar variaciones sutiles en el terreno que pueden delatar la presencia de estructuras enterradas.

✅ Por otro, aplicaron una técnica conocida como tomografía de resistividad eléctrica (ERT), que mide cómo circula la corriente eléctrica bajo el suelo para inferir qué hay en su interior.

La lógica es sencilla, aunque su ejecución es compleja: distintos materiales —arena, arcilla, piedra o adobe— conducen la electricidad de manera diferente. Midiendo esas variaciones, los científicos pueden construir imágenes tridimensionales del subsuelo sin necesidad de excavar. En el caso de Buto, el equipo desplegó una red de sensores sobre el terreno y realizó perfiles paralelos que, al ser combinados, ofrecieron una visión casi volumétrica de lo que se oculta bajo la superficie.

Geometría y disposición del estudio de tomografía de resistividad eléctrica (ERT) en Buto: los perfiles en azul (Grupo A) y en rojo (Grupo B) muestran las zonas analizadas para detectar estructuras enterradas.

Geometría y disposición del estudio de tomografía de resistividad eléctrica (ERT) en Buto: los perfiles en azul (Grupo A) y en rojo (Grupo B) muestran las zonas analizadas para detectar estructuras enterradas. Las imágenes de campo ilustran la instalación de los sensores y un gran muro de adobe de época romana tardía, clave para interpretar las anomalías del subsuelo. Cortesía: Acta Geophysica (2026). DOI: 10.1007/s11600-026-01809-4

Qué se ha descubierto exactamente bajo Buto

Los primeros indicios aparecieron desde el espacio, según cuentan los autores del descubirmiento en la revista Acta Geophysica. Las imágenes de radar mostraron anomalías en ciertas zonas del yacimiento, señales que sugerían que algo distinto se escondía bajo la tierra. Estas anomalías guiaron el trabajo de campo: allí donde el satélite veía diferencias, los investigadores colocaron sus instrumentos de resistividad.

Los resultados no tardaron en confirmarlo. A poca profundidad —entre dos y cinco metros— comenzaron a aparecer patrones claros en los datos. En las capas más superficiales, los investigadores detectaron restos dispersos: fragmentos de adobe, piedra caliza y cerámica, tal vez desplazados por la acción humana o por procesos naturales a lo largo de siglos. Estos materiales, sin una estructura definida, apuntan a ocupaciones más tardías, de la época ptolemaica o romana.

👉 Pero fue al profundizar un poco más cuando emergió la verdadera sorpresa. Entre los tres y seis metros de profundidad, los modelos tridimensionales revelaron una anomalía de alta resistividad con forma claramente rectangular. Las dimensiones no eran menores: aproximadamente 25 por 20 metros . La geometría y las propiedades físicas de esta estructura coincidían con las de construcciones de adobe bien conservadas.

Posibles restos de un templo o un complejo religioso

No se trataba, por tanto, de restos dispersos, sino de un edificio. Y no de cualquier tipo. Las características del hallazgo, junto con los objetos encontrados en excavaciones puntuales —amuletos, un altar y otros elementos rituales— sugieren que podría tratarse de un complejo religioso antiguo o administrativo, quizá vinculado a funciones funerarias o al alojamiento de sacerdotes.

La datación también aporta pistas relevantes. La estructura parece corresponder a la llamada época saíta, que properó durante la dinastía XXVI (siglos VII-VI a.C.), un periodo de renacimiento cultural en Egipto tras siglos de dominación extranjera. En ese contexto, la construcción de templos y complejos religiosos fue especialmente intensa, lo que encaja con la interpretación de los investigadores.

Uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es su base. Bajo el edificio, Abouarab y sus colegas detectaron una capa de arena de alta resistividad, situada entre los seis y siete metros de profundidad. Esta capa no parece natural, sino artificial: habría sido colocada de forma deliberada para estabilizar el terreno antes de construir encima de ella. En un entorno como el delta del Nilo, donde los suelos son blandos y húmedos, este tipo de soluciones técnicas era fundamental para garantizar la durabilidad de las construcciones.

Por qué este descubrimiento en Buto es importante

La imagen que emerge es la de una arquitectura planificada, que no solo levantaba muros, sino que preparaba de manera cuidadosa el terreno. Una ingeniería silenciosa que, miles de años después, puede ser reconstruida gracias a la física.

Para los arqueólogos, el hallazgo tiene un doble valor:

1️⃣ Confirma la eficacia de las técnicas empleadas. La combinación de teledetección arqueológica y tomografía eléctrica ha permitido identificar con precisión estructuras arqueológicas enterradas en un entorno complejo, donde las capas de ocupación se superponen y se mezclan. De hecho, las excavaciones realizadas posteriormente validaron las interpretaciones geofísicas, confirmando la presencia de muros de adobe en las zonas señaladas por los modelos.

2️⃣ Lanza nuevas preguntas a la arqueología egipcia. El yacimiento de Buto ya era conocido por albergar un templo, pero los resultados sugieren que podría haber más de uno. Los investigadores apuntan a la posibilidad de que otro templo permanezca oculto bajo una gruesa capa de arcilla, aún sin explorar. Si se confirma, estaríamos ante un complejo arqueológico egipcio más amplio de lo que se pensaba.

Este tipo de descubrimientos ilustran un cambio de paradigma en la arqueología. Durante décadas, el avance en el conocimiento del pasado dependía casi exclusivamente de la excavación directa. Hoy, las tecnologías no invasivas permiten “ver” bajo tierra antes de excavar, optimizando los recursos y reduciendo el impacto sobre los yacimientos.

La tomografía de resistividad eléctrica en particular, se está consolidando como una herramienta clave. En el estudio de Buto, los investigadores compararon modelos generados a partir de perfiles bidimensionales con reconstrucciones tridimensionales completas. El resultado fue claro: los modelos 3D ofrecen una imagen más precisa y detallada del subsuelo, mejorando la interpretación de las estructuras enterradas .

Aun así, la tecnología no sustituye al trabajo arqueológico tradicional. Más bien lo complementa. Las excavaciones siguen siendo necesarias para confirmar las hipótesis, datar los hallazgos y recuperar objetos. Pero ahora pueden dirigirse con mayor precisión, como si los arqueólogos contaran con un mapa previo del subsuelo.

Mapa tridimensional del área de Kom C, en Buto, que muestra la zona analizada con tomografía de resistividad eléctrica (ERT), junto a las capas estratigráficas del subsuelo reveladas en excavación y algunos de los objetos hallados

Mapa tridimensional del área de Kom C, en Buto, que muestra la zona analizada con tomografía de resistividad eléctrica (ERT), junto a las capas estratigráficas del subsuelo reveladas en excavación y algunos de los objetos hallados, evidencias clave para interpretar las estructuras enterradas. Cortesía: Acta Geophysica (2026). DOI: 10.1007/s11600-026-01809-4

Qué nos dice sobre el antiguo Egipto

En el caso de Buto, ese mapa empieza a dibujar una ciudad más compleja de lo que se conocía. Bajo la superficie, las capas de historia se organizan en una secuencia que va desde los primeros asentamientos predinásticos hasta las ocupaciones islámicas. Cada periodo ha dejado su huella, a veces intacta, a veces fragmentada, formando un palimpsesto arqueológico de enorme riqueza.

La estructura descubierta —ese rectángulo de adobe oculto durante siglos— es solo una pieza más de ese rompecabezas. Pero se antoja una pieza significativa, que habla de organización social, de prácticas religiosas y de conocimientos técnicos. Y también de la capacidad de la ciencia contemporánea para rescatar historias enterradas sin necesidad de destruirlas.

En un mundo donde el patrimonio arqueológico está cada vez más amenazado por la urbanización, el cambio climático o los conflictos, este tipo de enfoques cobra especial relevancia. Poder explorar sin excavar, identificar sin alterar, se convierte en una forma de proteger tanto como de descubrir.

Quizá lo más fascinante de este trabajo no sea solo lo que revela, sino cómo lo hace. Un satélite orbitando a cientos de kilómetros de altura, sensores clavados en el suelo, algoritmos que convierten datos eléctricos en imágenes tridimensionales… Todo ello para reconstruir un edificio levantado hace más de 2.500 años.

Es, en cierto modo, un diálogo entre tecnologías separadas por milenios. Y también una demostración de que, incluso en lugares tan estudiados como Egipto, la historia aún guarda secretos bajo nuestros pies.▪️(29-marzo-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Arqueología y Egipto

🏛️ ¿Qué es la tomografía de resistividad eléctrica (ERT)?

Es una técnica geofísica que mide cómo se comporta la electricidad bajo el suelo para identificar materiales y estructuras ocultas.

🏛️ ¿Por qué no se excava directamente?

Porque la excavación:

  • Es costosa y lenta

  • Puede dañar el yacimiento

  • No siempre es necesaria si hay métodos no invasivos eficaces

🏛️ ¿Qué hace especial este descubrimiento?

La combinación de tecnologías ha permitido identificar con precisión una estructura enterrada compleja sin excavación masiva, lo que representa un avance en arqueología moderna.

🏛️ ¿Podría haber más estructuras ocultas?

Sí. Los investigadores creen que podría haber otros templos enterrados bajo capas profundas aún no exploradas.

🏛️ ¿Qué tipo de estructura se ha encontrado exactamente?

Los datos apuntan a un edificio de adobe de gran tamaño, probablemente un templo o complejo religioso de época saíta, aunque su función exacta aún está en estudio.

🏛️ ¿Hasta qué profundidad pueden detectar estas tecnologías?

En este estudio, las técnicas permitieron identificar estructuras entre los 2 y 6 metros de profundidad, dependiendo del tipo de suelo y de los materiales enterrados.

🏛️ ¿Por qué es importante Buto en la historia de Egipto?

Porque fue uno de los principales centros del Bajo Egipto antes de la unificación del país y mantuvo relevancia religiosa y política durante milenios, lo que la convierte en un yacimiento clave para entender la evolución de la civilización egipcia.

  • Fuente: Abouarab, M. A. R., Elfadaly, A., Elbehery, W. et al.Multi-scale detection of buried archaeological elements across different occupation phases: an integrated approach using radar satellite imagery and electric resistivity tomography at Buto, northwestern Nile Delta of Egypt.Acta Geophysica (2026). DOI: https://doi.org/10.1007/s11600-026-01809-4

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