El ADN del Sudario de Turín «cuenta» su historia biológica, pero no demuestra su autenticidad
Un estudio publicado en la revista Scientific Reports ha analizado el ADN presente en las muestras oficiales del Sudario de Turín recogidas en 1978 mediante técnicas modernas de secuenciación genética. Los investigadores identificaron ADN humano, bacterias, hongos, plantas y animales acumulados durante siglos, pero concluyen que estos datos no permiten determinar la edad del lienzo ni confirmar su autenticidad.
Por Enrique Coperías, periodista científico
El Sudario de Turín en sus versiones en negativo fotográfico, escala de grises y color. La nueva investigación ha revelado que el lienzo conserva un extraordinario archivo de ADN humano, microorganismos, plantas y animales acumulados durante siglos de manipulación y exposición.
Durante casi siete siglos, el Sudario de Turín ha sido uno de los objetos más estudiados, venerados y controvertidos del planeta. Para millones de creyentes representa el lienzo que envolvió el cuerpo de Jesucristo tras la crucifixión. Para otros investigadores es una extraordinaria reliquia medieval cuyo verdadero origen continúa envuelto en incógnitas.
A lo largo de las últimas décadas, físicos, químicos, arqueólogos, historiadores, expertos en textiles, botánicos y genetistas han tratado de arrancarle sus secretos. Ahora, una nueva investigación publicada en la revista Scientific Reports añade una pieza inesperada al rompecabezas: el ADN.
Pero quien espere que este trabajo confirme definitivamente si el sudario es auténtico o falso se llevará una sorpresa. El objetivo del estudio era muy distinto. En lugar de intentar identificar a quién perteneció el lienzo, los científicos han querido reconstruir la historia biológica que ha ido acumulando durante siglos de manipulaciones, peregrinaciones, incendios, restauraciones y exposiciones públicas. El resultado es un auténtico archivo genético que documenta buena parte del recorrido histórico de la reliquia.
Cómo analizaron el ADN del sudario
La investigación parte de un material excepcional: las muestras oficiales recogidas en 1978 durante una de las campañas científicas más importantes realizadas sobre el Sudario de Turín, tambié conocido como la Síndone, la Sábana Santa o el Santo Sudario.
Aquellas diminutas fibras de lino, partículas aspiradas de su superficie y pequeños restos conservados durante casi medio siglo han podido analizarse ahora mediante técnicas que entonces ni siquiera existían.
Los investigadores recurrieron a una estrategia conocida como secuenciación metagenómica de nueva generación sin amplificación por PCR, una metodología extremadamente sensible que permite identificar de manera simultánea el ADN procedente de numerosos organismos diferentes presentes en una misma muestra.
La ventaja de esta aproximación es que no busca un único ADN concreto, sino que reconstruye el conjunto de huellas biológicas acumuladas sobre un objeto, casi como si elaborara un censo de todos los seres vivos que han dejado alguna impronta genética en él.
🗣️ «El Sudario representa un rico archivo de información genética que se ha ido acumulando durante siglos de interacción humana y exposición al medio ambiente» explica Noemi Procopio, profesora de Ciencias Forenses de la Universidad de Lancashire y una de las autoras del estudio.
Según la investigadora, el trabajo demuestra hasta qué punto los avances de la genética forense permiten obtener información completamente nueva de objetos históricos analizados hace décadas.
CRONOLOGÍA DEL SUDARIO DE TURÍN
El primer descubrimiento: una enorme contaminación humana
Uno de los resultados más llamativos del estudio, como destaca Procopio, apareció nada más comenzar el análisis del ADN humano.
Los investigadores identificaron varios linajes mitocondriales distintos, algo perfectamente esperable en un objeto que ha sido tocado por miles de personas durante siglos. Sin embargo, el linaje predominante pertenecía al haplogrupo K1a1b1a, que es característico de determinadas poblaciones judías asquenazíes y sefardíes.
La sorpresa llegó cuando compararon esa secuencia con el ADN del profesor Pierluigi Baima Bollone, el médico forense de la Universidad de Torino (Italia) que había recogido oficialmente las muestras del sudario en 1978.
La coincidencia era prácticamente total.
Los análisis de parentesco realizados por el equipo indicaban que la mayor parte del ADN humano recuperado correspondía precisamente al propio colector de las muestras. Es decir, uno de los principales protagonistas de la investigación había dejado sin saberlo una firma genética perfectamente reconocible sobre el material que estudiaba décadas atrás.
La dificultad de recoger ADN de una reliquia
Lejos de considerarlo un fracaso, los autores interpretan este resultado como una demostración de la enorme sensibilidad de las nuevas técnicas genómicas.
Al mismo tiempo, constituye una advertencia muy clara sobre la dificultad de recuperar ADN realmente antiguo en una reliquia manipulada durante tantos siglos.
Además del linaje principal, el estudio detectó otros haplogrupos humanos, entre ellos H1b —habitual en Europa occidental— y H33, una variante poco frecuente que hoy aparece también en poblaciones del Próximo Oriente, especialmente entre los drusos de Israel, Líbano, Siria y Jordania.
No obstante, los propios autores insisten en que estas señales genéticas representan únicamente personas que estuvieron en contacto con el lienzo en distintos momentos históricos. No permiten identificar quién utilizó originalmente la tela ni mucho menos establecer su antigüedad.
Localización de las muestras oficiales analizadas del Sudario de Turín y resumen de los principales resultados genéticos. Cortesía: Barcaccia, G., Rambaldi Migliore, N., Gabelli, G. et al.
Las especies microscópicas encontradas por los investigadores
Si el ADN humano resultó interesante, el microbioma del sudario terminó siendo todavía más sorprendente.
Las fibras de lino albergan una extraordinaria comunidad de microorganismos formada por bacterias propias de la piel humana, hongos microscópicos y arqueas adaptadas a ambientes extremadamente salinos.
Entre las bacterias aparecen especies habituales de nuestra epidermis, como la Cutibacterium acnes, el Staphylococcus epidermidis y diversas especies del género Corynebacterium. Su presencia constituye una evidencia directa del contacto continuado con personas a lo largo del tiempo.
Los investigadores también identificaron abundantes levaduras y mohos, entre ellos Debaryomyces hansenii, un microorganismo especialmente resistente a ambientes secos y salinos, así como especies del género Aspergillus y hongos asociados normalmente a la piel humana.
Qué son las arqueas halófilas
Quizá uno de los hallazgos más curiosos sea la abundancia de arqueas halófilas, microorganismos capaces de sobrevivir en concentraciones muy elevadas de sal. Según los autores, esta circunstancia podría estar relacionada con antiguas condiciones de conservación del lino o incluso con los métodos empleados para tratar las fibras vegetales durante su fabricación.
Todo este conjunto de microorganismos dibuja un retrato sorprendentemente coherente con la azarosa historia conocida del sudario: siglos de almacenamiento, incendios, restauraciones, traslados y constantes manipulaciones por parte de fieles y especialistas.
🗣️ Como resume Procopio, «aunque el ADN no puede responder a todas las preguntas sobre la autenticidad del lienzo, sí proporciona una visión completamente nueva de su compleja historia biológica».
Un sudario colonizado por plantas y animales
El catálogo de ADN recuperado por los investigadores va mucho más allá del ser humano y los microorganismos. Las técnicas metagenómicas identificaron también restos genéticos de numerosas especies vegetales y animales que, en conjunto, ayudan a reconstruir algunos de los ambientes por los que ha pasado el sudario a lo largo de los siglos.
Entre las plantas destacan especies cultivadas tan familiares como el trigo, la zanahoria, el maíz, el centeno, el tomate, el pimiento, la patata, el melón, el pepino, el plátano, la naranja, la almendra, el nogal y el cacahuete. También aparecieron señales genéticas de ortigas, cardos, pinos, abetos y arces, entre otras especies.
En cuanto a los animales, el estudio detectó ADN de vacas, ovejas, cabras, cerdos, gallinas, caballos, conejos, perros y gatos domésticos, además de algunos peces, pequeños crustáceos marinos, insectos y ácaros asociados al polvo y a la piel humana.
El coral rojo y las rutas comerciales
Uno de los hallazgos más inesperados fue la abundante presencia de coral rojo mediterráneo (Corallium rubrum), una especie emblemática del Mediterráneo utilizada desde la Antigüedad para fabricar joyas, amuletos y objetos religiosos. Los investigadores consideran que su presencia podría reflejar contactos históricos con materiales o ambientes propios de las rutas comerciales mediterráneas, aunque no permite establecer cuándo ni cómo llegó hasta el lienzo.
Vista en conjunto, toda esta biodiversidad convierte al Sudario en una especie de cápsula biológica donde han quedado registradas las huellas de innumerables personas, animales y plantas que, de un modo u otro, entraron en contacto con él.
Noemi Procopio, profesora de Ciencias Forenses de la Universidad de Lancashire y coautora del estudio. La investigadora destaca que el Sudario de Turín constituye un archivo genético excepcional. Cortesía: University of Lancashire
¿Qué cuenta esta biodiversidad sobre el viaje del Sudario?
Los autores son muy prudentes al interpretar estos resultados.
Así es, muchas de las especies identificadas son habituales en Europa y en toda la cuenca mediterránea. Otras proceden originalmente del Próximo Oriente o del Creciente Fértil, como ocurre con distintas variedades de trigo, almendros, higos o pistachos, cultivos que desde hace miles de años forman parte de la agricultura mediterránea.
Sin embargo, también aparecen especies cuya llegada a Europa está perfectamente documentada y es mucho más reciente.
Entre ellas figuran el maíz, el tomate, la patata o el cacahuete, plantas originarias de América que no comenzaron a cultivarse en Europa hasta después de los viajes de Cristóbal Colón. También se detectó ADN de plátano, cuya difusión por el continente europeo fue muy posterior a la Edad Media.
A primera vista podría parecer un argumento definitivo contra una posible antigüedad de dos mil años. Pero los propios investigadores rechazan esa interpretación.
Lo que demuestra el estudio es precisamente que el sudario ha seguido acumulando contaminación biológica durante siglos. Por tanto, encontrar ADN de especies introducidas en Europa en épocas relativamente recientes no significa que el lienzo sea necesariamente medieval; simplemente indica que esas plantas estuvieron en contacto con él en algún momento de su larga historia.
El curioso caso de la zanahoria
Entre todas las plantas detectadas, hubo una que llamó especialmente la atención de los investigadores: la zanahoria.
Fue, con diferencia, la especie vegetal mejor representada en las muestras analizadas. Pero el interés no reside únicamente en su abundancia.
El equipo comparó el ADN recuperado con distintas variedades modernas y concluyó que esas secuencias se parecen mucho más a las variedades cultivadas de color naranja desarrolladas en Europa Occidental entre los siglos XV y XVI que a las poblaciones silvestres o a las antiguas zanahorias moradas y amarillas cultivadas en Asia.
Eso sugiere que, al menos en este caso concreto, la contaminación genética se produjo en una época relativamente reciente, tal vez asociada a materiales vegetales utilizados durante la conservación o manipulación del lienzo.
El ADN tampoco resuelve el debate sobre su antigüedad
Quizá la conclusión más importante del estudio sea también la más prudente.
Pese al enorme volumen de información genética recuperada, los investigadores reconocen que la metagenómica no puede determinar la edad del sudario.
La razón es sencilla: el lienzo ha sido tocado, expuesto, trasladado, restaurado y estudiado por innumerables personas durante siglos. Esa acumulación continua de ADN moderno impide separar con fiabilidad cualquier posible resto biológico original.
➡️ En otras palabras, la genética permite reconstruir la historia biológica del objeto, pero no establecer cuándo fue fabricado.
Esta afirmación es especialmente relevante porque el sudario sigue siendo objeto de un intenso debate desde que, en 1988, tres laboratorios independientes dataran mediante carbono-14 una muestra del tejido entre los años 1260 y 1390, lo que apuntaría a un origen medieval. Ese resultado ha sido cuestionado posteriormente por diversos investigadores debido a posibles problemas relacionados con la representatividad de la muestra utilizada y con la heterogeneidad de los datos originales. El nuevo trabajo, sin embargo, no pretende reabrir esa discusión ni sustituir aquellas dataciones.
Dos pequeños hilos sí cuentan una historia conocida
Aunque el estudio no logra fechar la Sábana Santa, sí aporta un dato cronológico interesante.
Los investigadores analizaron mediante radiocarbono dos pequeños hilos procedentes del relicario donde se conservó la tela y comprobaron que corresponden a intervenciones de restauración perfectamente documentadas.
Uno de ellos coincide con las reparaciones realizadas tras el incendio sufrido por el sudario en Chambéry en 1532, cuando unas monjas clarisas cosieron remiendos para reparar las zonas quemadas. El segundo encaja con nuevas labores de conservación efectuadas a finales del siglo XVII.
No datan el lienzo original, pero sí confirman la autenticidad histórica de esas restauraciones.
Un archivo biológico irrepetible
Lejos de zanjar el debate sobre el Sudario de Turín, este estudio probablemente abrirá nuevas líneas de investigación.
Los propios autores proponen comparar en el futuro estas huellas genéticas con las presentes en otros tejidos históricos para comprender mejor cómo evolucionan los microbiomas de los objetos antiguos y hasta qué punto reflejan su recorrido geográfico y cultural.
🗣️ Como resume Procopio, «aunque las pruebas de ADN no pueden responder a todas las preguntas sobre la edad o la autenticidad del lienzo, sí proporcionan nuevos conocimientos sobre su historia biológica y demuestran cómo los avances de la ciencia forense pueden extraer información inédita de artefactos históricos».
En realidad, esa es la principal enseñanza del trabajo. El Sudario de Turín sigue sin revelar de forma definitiva quién fue el hombre cuya imagen aparece impresa sobre el lino ni cuándo se confeccionó exactamente la tela. Pero ahora sabemos que, además de reliquia religiosa e icono histórico, es también un extraordinario archivo biológico donde han quedado registradas las huellas invisibles de cientos de años de historia humana.▪️(21-julio-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Es el primer análisis mediante secuenciación metagenómica sin PCR realizado sobre las muestras oficiales recogidas en 1978.
- Se identificó ADN humano, además de bacterias, hongos, arqueas, plantas y animales.
- El ADN humano predominante pertenece al investigador que recogió las muestras en 1978.
- El estudio demuestra la existencia de siglos de contaminación biológica acumulada.
- La investigación no permite determinar la edad del Sudario.
- Tampoco confirma ni desmiente su autenticidad.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Sudario de Turín y ADN
🏥 ¿Qué es el Sudario de Turín?
Es un lienzo de lino conservado en la catedral de Turín que muestra la imagen de un hombre crucificado y cuya autenticidad sigue siendo objeto de debate.
🏥 ¿Qué ha descubierto el nuevo estudio?
Ha identificado ADN humano, microorganismos, plantas y animales acumulados sobre el lienzo durante siglos.
🏥 ¿Se ha encontrado ADN de Jesús?
No. El estudio no ha identificado el ADN de Jesús ni de ninguna persona concreta relacionada con el origen del sudario.
🏥 ¿Puede el ADN demostrar la autenticidad de sudario?
No. Los autores afirman que el ADN no permite confirmar ni desmentir la autenticidad del lienzo.
🏥 ¿Qué especies encontraron los científicos?
Detectaron ADN de bacterias, hongos, arqueas, plantas cultivadas como trigo y zanahoria, y animales domésticos como vacas, cerdos, perros y gatos.
🏥 ¿Por qué aparece ADN de plantas americanas?
Porque el Sudario ha seguido acumulando contaminación biológica durante siglos, después de que esas especies llegaran a Europa.
🏥 ¿Qué es la metagenómica?
Es una técnica que analiza el ADN de todos los organismos presentes en una muestra al mismo tiempo.
🏥 ¿Qué diferencias hay con la datación mediante carbono-14?
La metagenómica estudia las huellas biológicas acumuladas en el lienzo, mientras que el carbono-14 sirve para estimar la antigüedad del tejido.
ARQUEOLOGÍA
¿El cuerpo crucificado de Jesús fue envuelto en la Sábana Santa de Turín?
Información facilitada por la Universidad de Lancashire
Fuente: Barcaccia, G., Rambaldi Migliore, N., Gabelli, G. et al. DNA signatures preserved in the official 1978 sample collection of the Shroud of Turin. Scientific Reports (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41598-026-60684-7

