¿Cuántas tazas de café se pueden tomar al día sin poner en riesgo el corazón? La ciencia tiene una respuesta
Un amplio informe de la Asociación Estadounidense del Corazón concluye que consumir hasta 400 mg de cafeína al día, o sea, el equivalente a unas cinco tazas de café, es seguro para la mayoría de los adultos y podría incluso reducir el riesgo de varias enfermedades cardiovasculares.
Por Enrique Coperías, periodista científico
El efecto del café sobre la salud cardiovascular no depende solo de la cantidad que se consume. El tipo de preparación y la dosis diaria de cafeína también influyen en sus posibles beneficios y riesgos. Foto de Nathan Dumlao en Unsplash
El café ocupa desde hace años un lugar ambiguo en la nutrición. Para unos es un estimulante casi peligroso, capaz de elevar la presión arterial y favorecer las arritmias. Para otros, una bebida rica en antioxidantes con efectos protectores para el organismo. La evidencia científica más reciente muestra que la realidad es bastante más compleja.
En este sentido, una de las revisiones científicas más exhaustivas realizadas hasta la fecha parece inclinar definitivamente la balanza. La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) acaba de publicar una declaración científica en la revista Circulation en la que revisa cientos de estudios sobre la relación entre la cafeína y las enfermedades cardiovasculares. Su conclusión es tranquilizadora: la mayoría de los adultos sanos pueden consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día —aproximadamente entre tres y cinco tazas de café filtrado— sin aumentar su riesgo cardiovascular y, de hecho, con posibles beneficios para la salud del corazón.
Eso sí, los autores insisten en que esta recomendación no significa que cuanto más café se beba, mejor. Tampoco que todas las bebidas con cafeína sean equivalentes. De hecho, el trabajo diferencia claramente entre el café tradicional y otros productos como las bebidas energéticas, que contienen concentraciones mucho más elevadas de cafeína y otros ingredientes capaces de alterar el funcionamiento cardiovascular.
Ojo con la cafeína en bebidas energéticas
Una de las principales dificultades para responder a la eterna pregunta de si el café es bueno o malo consiste en que el café no es únicamente cafeína.
Como explica la declaración científica, esta bebida contiene cientos de compuestos bioactivos, entre ellos polifenoles, ácidos clorogénicos, melanoidinas y diterpenos, muchos de los cuales poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. En otras palabras, cuando los investigadores estudian el café, resulta complicado separar qué efectos corresponden realmente a la cafeína y cuáles a todos esos componentes que la acompañan.
Gregory M. Marcus, cardiólogo de la Universidad de California en San Francisco, en Estados Unidos, y presidente del grupo de expertos que ha elaborado el documento, resume así la principal conclusión:
🗣️ «Para la mayoría de los adultos, consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día, el equivalente a unas cinco tazas de café con cafeína sin azúcar ni otros añadidos, es seguro y no incrementa el riesgo cardiovascular».
Pero Marcus añade inmediatamente un matiz importante: las dosis muy elevadas de cafeína presentes en muchas bebidas energéticas pueden tener efectos perjudiciales sobre el corazón y deberían evitarse.
Relaciones entre la cafeína, los factores de riesgo cardiovascular y las enfermedades cardiovasculares. Crédito: RexMolón Producciones - Fuente: Circulation
Qué beneficios tiene el café para el corazón
La revisión reúne resultados procedentes de grandes estudios poblacionales realizados durante años en cientos de miles de personas. Aunque la mayoría son investigaciones observacionales —y, por tanto, no permiten demostrar relaciones de causa y efecto—, todas apuntan en una dirección similar.
El consumo habitual y moderado de café aparece asociado con un menor riesgo de enfermedad coronaria, insuficiencia cardiaca, ictus, fibrilación auricular e incluso diabetes tipo 2, una enfermedad estrechamente relacionada con el riesgo cardiovascular.
Los investigadores describen incluso una especie de curva en forma de J. Los beneficios parecen aumentar hasta un determinado nivel de consumo y, a partir de ahí, dejan de hacerlo o incluso podrían empezar a disminuir.
En el caso de la enfermedad coronaria, por ejemplo, varias investigaciones sitúan el punto óptimo alrededor de dos o tres tazas diarias, mientras que para la insuficiencia cardiaca algunos estudios observan el menor riesgo cerca de cuatro tazas al día.
Esto ayuda a explicar por qué los autores no recomiendan interpretar el nuevo informe como una invitación a consumir café sin límite.
¿El café sube la tensión?
Para empezar, uno de los aspectos más controvertidos durante décadas ha sido y sigue siendo si el café sube la presión arterial.
Es cierto que la cafeína produce un aumento transitorio de la tensión poco después de ingerirse. Sin embargo, los datos indican que el organismo desarrolla cierta tolerancia cuando el consumo es habitual, por lo que ese efecto tiende a atenuarse con el tiempo.
Curiosamente, los grandes estudios epidemiológicos muestran un resultado aparentemente paradójico: las personas que consumen café de forma moderada no presentan un mayor riesgo de desarrollar hipertensión y, en algunos trabajos, incluso se observa una ligera reducción del riesgo entre quienes toman cantidades moderadas o relativamente altas de café de manera habitual.
Los autores creen que esa aparente contradicción podría deberse precisamente a los numerosos compuestos beneficiosos presentes en el café, que compensarían el efecto estimulante inicial de la cafeína.
No ocurre lo mismo con las bebidas energéticas. En ellas, la elevada concentración de cafeína —a menudo acompañada de taurina y otros ingredientes— sí se ha relacionado con aumentos significativos de la presión arterial, especialmente en personas con hipertensión previa.
La Asociación Estadounidense del Corazón considera que, para la mayoría de los adultos sanos, consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día —el equivalente aproximado a entre tres y cinco tazas de café— es seguro y no aumenta el riesgo cardiovascular. Foto de Lucas Andrade
¿El café produce arritmias?
Otra de las grandes preocupaciones de los consumidores de café ha sido siempre la posibilidad de sufrir alteraciones del ritmo cardiaco. Durante años, muchos pacientes con fibrilación auricular —la arritmia cardíaca más frecuente, que ocurre cuando las aurículas (las cavidades superiores del corazón) laten de forma rápida y descoordinada, lo que provoca un ritmo cardíaco irregular y puede aumentar el riesgo de ictus— recibían el consejo casi automático de abandonar completamente el café.
Sin embargo, la evidencia acumulada en la última década ha cambiado considerablemente esa percepción.
La reciente revisión de la Asociación Estadounidense del Corazón concluye que el consumo moderado de café no aumenta el riesgo de fibrilación auricular y que, en algunos ensayos clínicos, incluso se ha observado una reducción de las recaídas en pacientes que ya padecían esta arritmia.
Eso no significa que todas las alteraciones del ritmo cardiaco respondan igual.
Los investigadores sí encontraron indicios de que el café puede aumentar la frecuencia de las llamadas contracciones ventriculares prematuras, pequeños latidos adelantados que, en la mayoría de las personas sanas, suelen ser benignos. La importancia clínica de este hallazgo todavía necesita investigarse con mayor profundidad.
En cambio, las dosis extremadamente elevadas de cafeína presentes en algunos suplementos o bebidas energéticas sí se han asociado a arritmias potencialmente peligrosas e incluso a casos aislados de muerte súbita en personas jóvenes.
¿Qué tipo de café es más saludable?
No todos los cafés son iguales. Y aquí aparece una de las conclusiones más interesantes del informe.
Durante años, se había observado que algunas personas que bebían mucho café presentaban niveles elevados de colesterol LDL, el conocido como colesterol malo. El responsable no era la cafeína, sino una sustancia llamada cafestol, presente de forma natural en el grano de café.
La buena noticia es que el cafestol queda retenido casi por completo en los filtros de papel. Por eso, el café filtrado apenas influye sobre el colesterol.
En cambio, el café preparado sin filtro, como el de prensa francesa, el café turco o el café hervido al estilo escandinavo, conserva una mayor cantidad de este compuesto y puede elevar las concentraciones de colesterol LDL cuando se consume con frecuencia. El espresso contiene cantidades intermedias: bastante menos que el café sin filtrar, aunque algo más que el café preparado con filtro de papel.
Este hallazgo ayuda a entender por qué algunos estudios antiguos ofrecían resultados aparentemente contradictorios. No todos los participantes bebían el mismo tipo de café.
Bebidas con cafeína y salud del corazón
Un aliado inesperado frente a la diabetes
Otro de los hallazgos más sólidos del documento afecta a una enfermedad que, aunque no es cardiovascular, guarda una estrechísima relación con el riesgo de infarto e ictus: la diabetes de tipo 2.
Los datos acumulados durante las últimas dos décadas muestran que quienes consumen café de manera habitual presentan una menor probabilidad de desarrollar esta enfermedad.
Una revisión de 28 grandes estudios prospectivos encontró reducciones del riesgo cercanas al 20 % entre quienes tomaban unas tres o cuatro tazas diarias de esta infusión, porcentaje que llegaba aproximadamente al 30 % en quienes consumían alrededor de cinco tazas al día.
Lo más curioso es que este efecto protector también aparece con el café descafeinado.
Eso vuelve a señalar a otros componentes del café, como los ácidos clorogénicos, el magnesio y determinados polifenoles, como posibles responsables de parte de estos beneficios metabólicos.
Sin embargo, los autores llaman a la prudencia. Los ensayos clínicos realizados hasta ahora no siempre han reproducido esos beneficios observados en los grandes estudios poblacionales, por lo que todavía no puede afirmarse que beber café reduzca directamente el riesgo de diabetes.
¿Por qué unas personas toleran perfectamente el café y otras no?
Todos conocemos a alguien capaz de tomarse un café después de cenar y dormir como un tronco. Y también a quien permanece despierto media noche tras una sola taza.
La explicación está, en buena medida, en nuestros genes.
La cafeína alcanza su máxima concentración en sangre aproximadamente una hora después de ingerirse y se metaboliza principalmente en el hígado gracias a una enzima conocida como CYP1A2. Sin embargo, la actividad de esta enzima varía mucho entre individuos debido a diferencias genéticas. Algunas personas eliminan la cafeína rápidamente, mientras que otras la mantienen circulando durante muchas más horas.
La edad, el embarazo, determinados medicamentos, el tabaquismo e incluso el consumo habitual de café también modifican esa velocidad de eliminación.
Por eso, la misma cantidad de cafeína puede producir efectos muy distintos según la persona.
Marcus insiste en este aspecto al recordar que no existe una recomendación universal válida para todo el mundo:
🗣️ «Las personas pueden responder de forma muy diferente a la cafeína en función de la edad, la genética, los medicamentos que toman, las enfermedades que padecen o la rapidez con la que su organismo la metaboliza. Lo que para una persona supone una cantidad razonable puede provocar palpitaciones, ansiedad o trastornos del sueño en otra».
En otras palabras, las recomendaciones sirven como orientación para la población general, pero cada organismo tiene su propio umbral de tolerancia.
La velocidad con la que cada persona metaboliza la cafeína varía según factores como la genética, la edad, el embarazo, algunos medicamentos o el hábito de consumir café, lo que explica por qué sus efectos no son iguales en todos. Foto de Chevanon Photography
El gran error: confundir el café con las bebidas energéticas
Quizá el mensaje más contundente de toda la declaración científica sea precisamente el que distingue entre dos productos que muchas veces se meten en el mismo saco.
Para los investigadores, los beneficios observados en el café no deben extrapolarse a las bebidas energéticas ni a otros suplementos concentrados de cafeína.
Mientras una taza de café preparado de forma convencional suele contener entre 75 y 165 miligramos de cafeína, algunos energy shots alcanzan concentraciones tres o cuatro veces superiores por el mismo volumen, además de incorporar taurina y otros ingredientes que aceleran la absorción de la cafeína y potencian sus efectos fisiológicos.
Diversos estudios han relacionado estos productos con aumentos importantes de la presión arterial y con alteraciones del ritmo cardiaco, incluso en adultos jóvenes aparentemente sanos.
Para los autores, esta es una diferencia que conviene dejar muy clara cuando se habla de cafeína.
Lo que todavía no sabemos
A pesar del enorme volumen de estudios analizados, la Asociación Estadounidense del Corazón reconoce que siguen existiendo numerosas incógnitas.
La mayoría de las investigaciones disponibles son observacionales. Es decir, comparan los hábitos de miles de personas durante años, pero no pueden demostrar que el café sea el responsable directo de los efectos observados.
Es posible, por ejemplo, que quienes toman café con moderación también mantengan estilos de vida más saludables o presenten otras características que influyan en su riesgo cardiovascular.
Los investigadores consideran prioritario realizar más ensayos clínicos aleatorizados que permitan separar los efectos específicos de la cafeína de los producidos por el resto de compuestos del café. También reclaman más estudios sobre otras fuentes de cafeína, especialmente las bebidas energéticas, cuyo consumo continúa creciendo entre adolescentes y adultos jóvenes.
Las bebidas energéticas no son equivalentes al café. Su elevada concentración de cafeína y otros estimulantes se ha relacionado con aumentos de la presión arterial y un mayor riesgo de alteraciones del ritmo cardíaco. Foto de thom masat en Unsplash
Un mensaje tranquilizador... con matices
Si hubiera que resumir el informe en una sola frase, probablemente sería esta: para la inmensa mayoría de los adultos sanos, el café ya no debe verse como un enemigo del corazón.
Todo lo contrario. La evidencia científica más reciente sugiere que consumir entre dos y cuatro tazas diarias —e incluso hasta cinco en muchas personas— puede formar parte de un estilo de vida saludable y asociarse a un menor riesgo de varias enfermedades cardiovasculares.
Eso sí, el beneficio no está solo en el café.
Importa cómo se prepara, qué se añade a la taza y con qué se acompaña. Un café solo o con poca leche no es lo mismo que una bebida repleta de nata, siropes y azúcar, cuya elevada carga calórica puede anular buena parte de sus posibles ventajas.
Y, sobre todo, conviene recordar que el café no sustituye a los pilares clásicos de la prevención cardiovascular: una alimentación equilibrada, ejercicio físico regular, un peso saludable, no fumar y controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa.
Después de décadas de sospechas, el veredicto de la ciencia parece cada vez más claro. Para la mayoría de las personas, ese café de media mañana —e incluso alguno más a lo largo del día— no solo no parece perjudicar al corazón. Puede que, servido en su justa medida, incluso le esté haciendo un pequeño favor. ▪️(21-jukio-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Café y Salud del Corazón
☕️ ¿Cuántas tazas de café puedo tomar al día?
La Asociación Estadounidense del Corazón considera seguro consumir hasta 400 mg de cafeína al día, el equivalente aproximado a entre tres y cinco tazas de café filtrado para la mayoría de los adultos sanos.
☕️ ¿El café es bueno para el corazón?
Las investigaciones más recientes indican que el consumo moderado de café se asocia con un menor riesgo de enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca e ictus, aunque todavía no puede afirmarse una relación de causa y efecto.
☕️ ¿El café sube la tensión?
Puede producir un aumento temporal de la presión arterial inmediatamente después de consumirlo, pero el consumo habitual no parece incrementar el riesgo de hipertensión en la mayoría de las personas.
☕️ ¿El café produce arritmias?
El consumo moderado de café no aumenta el riesgo de fibrilación auricular según la evidencia científica más reciente. Sin embargo, las bebidas energéticas con altas dosis de cafeína sí pueden favorecer alteraciones del ritmo cardíaco.
☕️ ¿Qué tipo de café es más saludable?
El café preparado con filtro de papel es la mejor opción para la salud cardiovascular porque retiene gran parte del cafestol, una sustancia que puede elevar el colesterol LDL.
☕️ ¿El café descafeinado también tiene beneficios?
Sí. Diversos estudios muestran que el café descafeinado también se asocia con beneficios cardiovasculares, lo que indica que parte de sus efectos positivos podrían deberse a otros compuestos distintos de la cafeína.
SALUD Y CUERPO HUMANO
Información facilitada por la Asociación Estadounidense del Corazón
Fuente: Marcus, Gregory M. et al. Caffeine and Cardiovascular Disease: A Scientific Statement From the American Heart Association. Circulation (2026). DOI: https://doi.org/10.1161/CIR.0000000000001454

