«Spinosaurus mirabilis»: el dinosaurio de 95 millones de años que cazaba como una «garza infernal» en el Sáhara
Un equipo internacional de paleontólogos ha descubierto en el corazón del Sáhara una nueva especie de espinosaurio que desafía la imagen del dinosaurio marino y lo sitúa como depredador de ríos interiores. Con dientes entrelazados para atrapar peces y una cresta monumental en forma de cimitarra, Spinosaurus mirabilis emerge como una auténtica «garza letal» del Cretácico africano.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación artística de Spinosaurus mirabilis acechando a su presa en la orilla de un río hace unos 95 millones de años. Este último representante de los espinosáuridos se distinguía por su cresta craneal en forma de cimitarra y sus dientes entrelazados. Ilustración: Dani Navarro.
El hallazgo comenzó con una losa curva de hueso extraída de un remoto yacimiento fósil llamado Jenguebi, en el corazón del mar de arena del Sáhara central, en Níger.
Aquella pieza reveló algo que los paleontólogos no veían desde hacía más de un siglo: una nueva especie de espinosaurio. Bautizado como Spinosaurus mirabilis y descrito esta semana en la revista Science, este dinosaurio terópodo vivió hace unos 95 millones de años en un sistema fluvial interior boscoso y, según los investigadores, se comportaba como una extraña «bestia parecida a una garza» que dominaba las aguas dulces del Cretácico.
El equipo internacional que lo ha descrito, liderado por el paleontólogo Paul Sereno, de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, llevaba décadas persiguiendo el rastro de este dinosaurio. Todo comenzó con una frase en una monografía francesa de los años cincuenta que mencionaba un diente en forma de sable hallado en Níger.
Aquella referencia acabaría guiando a los científicos de vuelta al lugar.
🗣️ «Fue una expedición que llevábamos muchos años esperando emprender. Al principio le dije a mi equipo, preparándolos para las dificultades y las condiciones extremas que pronto enfrentaríamos, “esta es nuestra oportunidad de escribir un capítulo en la historia del mundo de los dinosaurios de África, y a veces esa oportunidad llega solo una vez en la vida”», relata Sereno en un comunicado de la Universidad de Chicago.
¿Qué es el «Spinosaurus mirabilis»?
Cuando en 2019 el grupo extrajo de las arenas del Sáhara un enorme hueso curvado en forma de cimitarra, no supieron de inmediato qué tenían entre manos. Solo tras regresar en 2022, encontrar más fragmentos y ensamblar un cráneo digital en tres dimensiones, alimentando el ordenador con paneles solares en pleno desierto, comprendieron la magnitud del descubrimiento: pertenecía a una especie de espinosaurio desconocida hasta ahora, la primera nueva de este grupo en más de un siglo.
«Este hallazgo fue tan repentino y asombroso que resultó realmente emocionante para nuestro equipo —recuerda Sereno—. Siempre atesoraré el momento en el campamento en el que nos apiñamos alrededor de un portátil para ver la nueva especie por primera vez».
El Spinosaurus mirabilis era un gran depredador piscívoro. Poseía el alargado hocico de cocodrilo característico de su linaje, pero también un rasgo inédito: una cresta craneal alta y curvada, con forma de cimitarra, que se elevaba sobre el cráneo y tal vez era aún mayor en vida gracias a una vaina de queratina.
La textura superficial y los canales vasculares internos sugieren que esta cresta pudo estar recubierta por queratina y mostrar colores brillantes, elevándose como un estandarte sobre la cabeza del animal. No servía para alimentarse ni defenderse, sino para exhibición visual, quizá en rituales de cortejo o intimidación.
Molde del cráneo del nuevo espinosáurido con cresta en forma de cimitarra Spinosaurus mirabilis, uno de los últimos representantes de este grupo de dinosaurios depredadores. Foto: Keith Ladzinski.
Dientes entrelazados: una trampa perfecta para peces
La confirmación llegó cuando el paleontólogo Daniel Vidal desenterró la cresta durante la segunda expedición. «Fue inmediato cuando Dan sacó de la arena la cresta reconocible […] Ambos supimos lo que significaba. Tres días después, tras digitalizar los huesos que encontramos y ensamblarlos en el contorno de un cráneo en su portátil, todos nos apiñamos alrededor con muchos jadeos», recordó Sereno.
Otra característica extraordinaria del cráneo eran sus dientes entrelazados. Los de la mandíbula inferior sobresalían y encajaban entre los superiores formando una malla casi sin huecos: una trampa letal para peces resbaladizos. Una vez que la presa quedaba atrapada entre esas coronas cónicas, tenía pocas posibilidades de escapar.
Esta adaptación es común en depredadores piscívoros como ictiosaurios, cocodrilos o pterosaurios, pero entre los dinosaurios distingue especialmente a los espinosáuridos.
¿Era un dinosaurio acuático o un cazador de orillas fluviales?
Hasta ahora, la mayoría de fósiles de espinosaurios, incluido el famoso Spinosaurus aegyptiacus, procedían de depósitos costeros cercanos a antiguos mares, lo que había llevado a algunos expertos a proponer que estos animales eran depredadores totalmente acuáticos.
El nuevo yacimiento de Jenguebi cambia esa interpretación. En el Cretácico medio, el lugar se encontraba entre 500 y 1.000 kilómetros tierra adentro, lejos de la costa más cercana. Los huesos aparecieron en sedimentos fluviales junto a dinosaurios de cuello largo y otros animales terrestres, señal de un ecosistema interior de agua dulce.
Para comprender mejor su modo de vida, el equipo comparó cuantitativamente las proporciones del cráneo, el cuello y las extremidades de numerosos depredadores actuales y extintos. Los espinosáuridos no se agruparon ni con los cazadores terrestres ni con los buceadores acuáticos especializados, sino con los zancudos de cuello largo.
🗣️ «El sedimento que cubría a nuestro nuevo Spinosaurus, los dinosaurios de cuello largo enterrados cerca y nuestro análisis de las proporciones de cráneo, cuello y extremidades entre depredadores arcosaurios señalaban al Spinosaurus como una bestia infernal parecida a una garza, dominando las vías fluviales en un entorno interior boscoso y alimentándose de los peces gigantes de la época», explica Sereno.
Ilustración de dos Spinosaurus mirabilis disputándose el cadáver de un celacanto en la orilla boscosa de un río hace unos 95 millones de años, en el actual Sáhara de Níger. Este gigante semiacuático se caracterizaba por su cresta craneal en forma de cimitarra y sus dientes entrelazados. Ilustración: Dani Navarro.
El hallazgo en Jenguebi: una expedición al corazón del Sáhara
El propio investigador imagina al animal como un cazador que acechaba en aguas someras. «Imagino a este dinosaurio como una especie de garza infernal que no tenía problema en vadear con sus robustas patas en dos metros de agua, pero probablemente pasaba la mayor parte del tiempo acechando trampas en aguas menos profundas para capturar los muchos peces grandes del momento», afirma el paleontólogo, cuyo descubrimiento más conocido es el espécimen casi completo del Sarcosuchus imperator, popularmente conocido como SuperCroc, en Gadoufaoua, en el desierto de Teneré de Níger.
La historia del hallazgo también tiene tintes de aventura. Nadie había regresado al lugar del diente mencionado en la monografía francesa en más de setenta años. «Fue toda una aventura adentrarse en los mares de arena para buscar este lugar y luego encontrar un área fósil aún más remota con la nueva especie —evocó Sereno—. Ahora todos los jóvenes investigadores que me acompañaron en Jenguebi son coautores del artículo que aparece en la portada de Science».
Durante la expedición, un hombre tuareg local condujo al equipo en su motocicleta hasta un campo de fósiles en pleno desierto. Tras casi un día de viaje y muchas dudas sobre el éxito de la búsqueda, los científicos hallaron dientes y fragmentos de mandíbula del nuevo espinosaurio. Para Sereno, la colaboración con las comunidades locales ha sido clave: «La gente local con la que trabajamos son mis amigos de toda la vida, incluido ahora el hombre que nos llevó a Jenguebi y al asombroso espinosaurio. Entienden la importancia de lo que hacemos juntos: para la ciencia y para su país».
PALEONTOLOGÍA Y FÓSILES
Un descubrimiento clave para entender los dinosaurios africanos
De vuelta en Chicago, los fósiles se limpiaron, se escanearon por tomografía computarizada y se ensamblaron en un cráneo digital. Ese modelo sirvió de base para reconstrucciones científicas y modelos tridimensionales que devuelven al animal a la vida. Réplicas del cráneo y de la cresta se exhibirán en el Museo Infantil de Chicago para acercar el hallazgo al público más joven.
«Permitir que los niños sientan la emoción de los nuevos descubrimientos es clave para garantizar la próxima generación de científicos que descubrirán muchas más cosas sobre nuestro precioso planeta que merece ser preservado», concluye Sereno.
Más allá de la espectacularidad del fósil, el Spinosaurus mirabilis aporta una pieza crucial al rompecabezas evolutivo de los espinosáuridos. Según el análisis publicado en Science, este linaje atravesó tres grandes fases evolutivas, desde su radiación jurásica inicial hasta su diversificación alrededor del mar de Tetis y su última etapa en el Cretácico tardío temprano, cuando alcanzaron tamaños gigantes y se especializaron en la caza en aguas poco profundas.
El hallazgo de este nuevo espinosaurio en un entorno fluvial interior refuerza la idea de que eran depredadores zancudos de orilla, más cercanos en su comportamiento a una garza gigante que a un reptil marino. Un retrato inesperado para uno de los dinosaurios más enigmáticos del planeta.▪️ (20-febrero-2026)
Información facilitada por la Universidad de Chicago
Fuente: Paul C. Sereno et al. Scimitar-crested Spinosaurus species from the Sahara caps stepwise spinosaurid radiation. Science (2026). DOI: 10.1126/science.adx5486

