El interior de Marte guarda fragmentos de su violento origen, según la NASA
La exploración del manto marciano nos descubre que Marte conserva en sus entrañas restos de los colosales impactos que lo moldearon hace más de 4.500 millones de años. Los datos de la misión InSight de la NASA muestran un planeta convertido en una cápsula del tiempo de su propio caos primigenio.
Por Enrique Coperías
Un impacto colosal en la infancia de Marte generó un océano global de magma y enterró grandes fragmentos en su interior. Con el tiempo, una corteza sólida los selló bajo un “tapón” que frenó la dinámica interna del planeta. Hoy, las ondas sísmicas detectadas por la misión InSight revelan esos restos dispersos, auténticas huellas de su origen violento. Cortesía: Vadim Sadovski / Imperial College London
El interior de Marte guarda huellas de su pasado violento, y está lejos de ser la imagen pulida y ordenada, como las láminas superpuestas de una lasaña, con la que se suele ilustrar la estructura de los planetas rocosos.
Un estudio publicado en la revista Science desvela que el manto marciano conserva fragmentos gigantescos, de hasta cuatro kilómetros de ancho, formados durante los primeros cien millones de años de su historia y atrapados desde entonces en sus entrañas.
Los investigadores comparan esta geología desordenada con un helado Rocky Road, salpicado de tropezones de nueces y malvaviscos, más que con la estructura limpia y en capas de un caramel shortbread, con una base de galleta, un relleno de caramelo y una cobertura de chocolate con leche o blanco.
La misión InSight y los terremotos marcianos
Los datos provienen de la misión InSight de la NASA, que hasta 2022 registró terremotos en Marte. Ocho de esos martemotos, incluidos dos provocados por recientes impactos de meteoritos que excavaron cráteres de 150 metros, permitieron observar cómo las ondas sísmicas se frenaban o interferían al atravesar el manto. Esa señal delataba la presencia de heterogeneidades profundas.
«Lo que vemos son restos fósiles de un caos primitivo que sigue ahí 4.500 millones de años después”, explica Constantinos Charalambous, investigador principal del trabajo en el Imperial College de Londres, en un comunicado de esta universidad británica.
En palabras de este experto en ciencias planetarias, «las colosales colisiones que sufrió el planeta rojo en su etapa de juventud generaron océanos de magma que, al enfriarse, cristalizaron en fragmentos de distinta composición. Creemos que son esos bloques los que detectamos ahora».
Diferencias con la Tierra y la tectónica de placas
A diferencia de la Tierra, cuyo interior se renueva constantemente gracias a la tectónica de placas, Marte se enfrió pronto bajo una corteza rígida que actuó como una tapadera. Eso selló el manto y conservó las huellas de aquellas catástrofes iniciales, convirtiéndolo en una cápsula del tiempo planetaria.
«La superficie se solidificó en una especie de tapa estancada que bloqueó cualquier reciclaje interno —explica Charalambous—. Es por eso que hoy seguimos encontrando las señales de aquel desorden primigenio».
El patrón de los fragmentos detectados no es aleatorio. Según Tom Pike, profesor del mismo centro británico y coautor del estudio, responde a una distribución fractal típica de procesos catastróficos. «Sucede lo mismo cuando se rompe un vaso contra el suelo: quedan unas pocas piezas grandes y multitud de trozos pequeños—dice Pike—. Lo sorprendente es que ese mismo esquema, resultado de impactos gigantescos, siga siendo visible en Marte después de miles de millones de años».
Los resultados no solo ayudan a reconstruir la historia geológica de Marte, también aportan claves sobre cómo pudieron evolucionar otros mundos rocosos sin tectónica activa, como Venus y Mercurio.
«Los datos de InSight siguen transformando nuestra visión de los planetas interiores y, en particular, de Marte —señala Mark Panning, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en California. Y concluye—: Es emocionante comprobar que aún se pueden extraer descubrimientos de los terremotos marcianos que registramos durante la misión». ▪️
Información facilitada por el Imperial College de Londres
Fuente: Constantinos Charalambous et al. Seismic evidence for a highly heterogeneous martian mantle. Science (2025). DOI: 10.1126/science.adk4292