El lado oscuro del liderazgo: por qué ciertos rasgos de personalidad impulsan el acceso al poder
Un equipo de psicólogos ha descubierto que quienes muestran rasgos de personalidad oscuros no solo ascienden con más facilidad, sino que se sienten especialmente atraídos por posiciones de poder. Lejos de ser una anomalía, el liderazgo podría estar diseñado —en parte— para recompensar precisamente esas características.
Por Enrique Coperías, periodista científico
La seguridad en uno mismo y la capacidad de influencia, unos rasgos asociados a la audacia y el narcisismo, pueden facilitar el acceso a posiciones de liderazgo, según el estudio. Foto de Vitaly Gariev en Unsplash
La psicología lleva tiempo intentando responder a una pregunta incómoda: ¿por qué algunas de las personas que ascienden a posiciones de poder no destacan precisamente por su empatía o su integridad?
Un nuevo estudio científico aporta una pieza más a ese rompecabezas y sugiere que no se trata solo de una percepción anecdótica. En efecto, ciertos rasgos de personalidad considerados oscurospodrían estar vinculados, de forma sistemática, con el interés por ocupar puestos de liderazgo.
El trabajo, publicado en la revista Personality and Individual Differences, analiza cómo lo que los psicólogos llaman la tríada oscura —psicopatía, maquiavelismo y narcisismo— se relaciona con las preferencias profesionales de cientos de jóvenes universitarios. Y la conclusión principal es tan clara como inquietante: el deseo de influir, liderar y persuadir a otros emerge como el eje central que conecta estos rasgos con las aspiraciones laborales.
¿Qué es la tríada oscura y por qué importa en el liderazgo?
La llamada tríada oscura agrupa tres conjuntos de rasgos que, sin llegar a constituir trastornos clínicos, comparten una base común: la tendencia a priorizar los propios intereses por encima de los demás:
1️⃣ La psicopatía, en concreto la subclínica: impulsividad, baja empatía, búsqueda de riesgo.
2️⃣ El maquiavelismo: manipulación, cinismo, visión estratégica fría.
3️⃣ El narcisismo: grandiosidad, necesidad de admiración, deseo de estatus.
Pero el estudio va más allá de estas etiquetas generales. En lugar de analizar cada rasgo como un bloque uniforme, descompone la tríada oscura en siete facetas más específicas. Por ejemplo, distingue dentro de la psicopatía entre audacia, una combinación de seguridad en uno mismo y resistencia al estrés, y aspectos más claramente antisociales, como la insensibilidad y la impulsividad.
Este enfoque permite matizar una idea importante: no todos los rasgos oscurosson igual de perjudiciales ni actúan del mismo modo en el entorno laboral. Algunos, como la confianza en uno mismo oy la capacidad de influir socialmente, pueden incluso resultar funcionales en determinados contextos.
Qué dice la investigación: liderazgo, influencia y personalidad
Para analizar cómo estos rasgos se traducen en preferencias profesionales, los investigadores Yan Yi Lance Du y James Rounds, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (Estados Unidos), y Klaus J. Templer, de Klaus J Templer & Associates, en Singapur, recurrieron a un modelo de intereses vocacionales denominado SETPOINT, que clasifica las inclinaciones laborales en ocho grandes áreas: desde la ciencia y la tecnología hasta el trabajo con personas, la naturaleza y la gestión organizativa.
Entre todas ellas, una destaca con diferencia: la categoría denominada influencia, que incluye profesiones orientadas a liderar, persuadir y dirigir a otros, como la política, la empresa y el derecho. Según los resultados, este tipo de interés actúa como un auténtico puente entre la personalidad oscuray las aspiraciones profesionales.
En otras palabras, las personas con puntuaciones más altas en rasgos de la tríada oscura no solo muestran determinadas características psicológicas, sino que tienden a sentirse atraídas por entornos donde esas características pueden desplegarse: espacios de poder, jerarquía y toma de decisiones.
El mapa de relaciones muestra cómo el interés por influir y liderar (“Influence”) actúa como nodo central que conecta los rasgos de la tríada oscura con las preferencias profesionales, evidenciando su papel clave en la atracción hacia posiciones de poder. Cortesía: Personality and Individual Differences (2026).
Por qué el liderazgo atrae a perfiles «oscuros»
El hallazgo más relevante del estudio es que el interés por influir en otros es el nodo central que conecta todos estos factores. En el análisis estadístico —una técnica de redes que permite visualizar cómo interactúan múltiples variables—, lainfluenciaaparece como el elemento más importante y el principal vínculo entre los rasgos oscuros y las preferencias laborales.
Esto sugiere que no es tanto que las personas con estos rasgos acaben en puestos de liderazgo por accidente, sino que existe una inclinación previa hacia ese tipo de roles. Es decir, el poder no solo transforma a quienes lo ejercen; también atrae, desde el principio, a determinados perfiles psicológicos.
En particular, dos facetas destacan en esta relación:
✅ La audacia (una dimensión de la psicopatía).
✅ La admiración (una dimensión del narcisismo).
Ambas vertientes se asocian positivamente con el interés por liderar e influir. La primera implica seguridad, resistencia al miedo y capacidad de actuar bajo presión; la segunda, una fuerte motivación por destacar y ser reconocido.
No es difícil ver por qué estos rasgos pueden resultar ventajosos en entornos competitivos. Un directivo, un político o un emprendedor exitoso necesita, en muchos casos, proyectar confianza, tomar decisiones arriesgadas y convencer a otros de su visión. Rasgos que, en su versión moderada, pueden confundirse con liderazgo eficaz.
Perfiles aparentemente seguros y resolutivos pueden ocultar rasgos de la tríada oscura, que en algunos casos se asocian con el ascenso a puestos de poder. Foto de Osama Madlom en Unsplash
El lado útil y el lado peligroso del liderazgo oscuro
El problema surge cuando estos rasgos se combinan con otros más claramente negativos. El estudio advierte del riesgo de los llamados psicópatas exitosos o narcisistas exitosos, individuos que, gracias a su carisma y seguridad, logran ascender en organizaciones, pero que también pueden mostrar comportamientos manipuladores o dañinos.
En estos casos, la apariencia de liderazgo puede ocultar dinámicas tóxicas: falta de escrúpulos, explotación de los demás o decisiones impulsivas que afectan al conjunto de la organización. De ahí que los autores subrayen la importancia de identificar estos rasgos en procesos de selección y promoción.
La investigación también aporta un matiz relevante: no todos los rasgos oscuros se relacionan de la misma forma con el liderazgo. Por ejemplo, el maquiavelismo —caracterizado por la manipulación— se asocia negativamente con profesiones centradas en ayudar a otras personas, mientras que el narcisismo muestra afinidad tanto con actividades creativas como con roles de influencia.
Esto refuerza la idea de que la personalidad oscura no es un bloque homogéneo, sino un conjunto de tendencias que pueden manifestarse de formas distintas según el contexto.
¿Hay diferencias entre hombres y mujeres?
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que rompe con ciertos estereotipos simplistas. No todos los individuos con rasgos oscuros buscan poder por razones puramente destructivas. En algunos casos, pueden sentirse atraídos por el liderazgo porque este encaja con sus habilidades: capacidad de persuasión, tolerancia al estrés o ambición.
Además, el trabajo no encuentra diferencias significativas entre hombres y mujeres en la relación entre estos rasgos y las preferencias profesionales. Aunque tradicionalmente se ha asumido que los hombres presentan niveles más altos de rasgos oscuros, los patrones de asociación con el liderazgo parecen ser similares en ambos sexos.
Este resultado sugiere que, a medida que cambian las normas sociales y aumentan las oportunidades, las dinámicas psicológicas que vinculan personalidad y aspiraciones laborales podrían estar convergiendo.
¿Quién llega al poder?
Conviene subrayar, no obstante, que el estudio analiza intereses vocacionales, no trayectorias profesionales reales. Es decir, muestra qué tipo de trabajos atraen a las personas con determinados rasgos, pero no garantiza que acaben ocupando esos puestos de liderazgo.
La realidad es más compleja: factores como la educación, los recursos económicos o las oportunidades también influyen en la carrera profesional. Sin embargo, los intereses son un predictor importante de las decisiones laborales, por lo que entender estas inclinaciones resulta clave para anticipar ciertas dinámicas.
En este sentido, Du, Rounds y Klaus plantean una hipótesis sugerente: los rasgos oscuros podrían actuar como un motor que empuja a ciertas personas hacia entornos donde el poder y la influencia son centrales. Y una vez allí, esas mismas características podrían facilitar su ascenso.
Implicaciones para las empresas y la sociedad
Las conclusiones del estudio tienen implicaciones tanto para las organizaciones como para la sociedad en su conjunto. Si ciertos rasgos de personalidad aumentan la probabilidad de que alguien aspire —y potencialmente acceda— a posiciones de poder, cabe preguntarse cómo se selecciona y evalúa a quienes ocupan esos roles.
Los autores sugieren que las empresas deberían prestar atención a estos rasgos durante los procesos de contratación y promoción, no necesariamente para excluir a quienes los presentan, sino para gestionar sus posibles efectos. También destacan el papel de la formación y el desarrollo profesional para mitigar comportamientos perjudiciales.
Al mismo tiempo, el estudio invita a reflexionar sobre la naturaleza del liderazgo contemporáneo. ¿Hasta qué punto los sistemas actuales premian características como la ambición desmedida o la falta de empatía? ¿Y qué tipo de líderes estamos incentivando, consciente o inconscientemente?
El poder no solo corrompe, también selecciona
La investigación no ofrece respuestas definitivas, pero sí una idea central: el liderazgo no es solo una cuestión de habilidades técnicas o experiencia, sino también de disposiciones psicológicas profundas. Y algunas de ellas, aunque útiles en ciertos contextos, pueden tener un coste social elevado.
En última instancia, el reto consiste en encontrar un equilibrio. Reconocer que rasgos como la audacia o la confianza pueden ser valiosos, sin ignorar que, combinados con tendencias más oscuras, pueden derivar en formas de liderazgo problemáticas.
Porque, como sugiere este estudio, el poder no solo corrompe: también selecciona. Y entender por qué algunos perfiles se sienten especialmente atraídos por él es el primer paso para construir organizaciones —y sociedades— más sanas.▪️(19-abril-2026)
LIDERAZGO Y GESTIÓN DE EQUIPOS
PREGUNTAS&RESPUETAS: Rasgos Oscuros y Liderazgo
🤔 ¿Las personas con rasgos oscuros siempre son malos líderes?
No. Algunos rasgos, como la confianza o la audacia, pueden ser útiles. El problema surge cuando se combinan con falta de empatía o manipulación.
🤔 ¿Por qué estos perfiles llegan al poder?
Porque el poder requiere habilidades como persuadir, competir y asumir riesgos, características presentes en estos rasgos.
🤔 ¿Se puede detectar este tipo de personalidad en empresas?
Sí, mediante evaluaciones psicológicas y procesos de selección bien diseñados.
🤔 ¿El liderazgo fomenta estos rasgos o los atrae?
Ambas cosas: el poder puede reforzar comportamientos, pero también atrae previamente a ciertos perfiles psicológicos.
Fuente: Yan Yi Lance Du, Klaus J. Templer, James Rounds. Dark vocational preferences: A network analysis of Dark Triad facets and vocational interests. Personality and Individual Differences (2026). DOI: https://doi.org/10.1016/j.paid.2026.113728.

