El rinoceronte blanco del norte y los nuevos embriones: cómo la ciencia intenta evitar la extinción de esta especie

La ciencia se enfrenta a uno de sus mayores desafíos tecnológicos y bioéticos: rescatar una especie al borde de la desaparición total. Los nuevos embriones creados en laboratorio podrían ser la última esperanza para el rinoceronte blanco del norte.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Un equipo científico realiza una extracción de óvulos en una hembra de rinoceronte blanco del sur, paso clave para crear embriones que podrían salvar al rinoceronte blanco del norte, al borde de la extinción.

Un equipo científico realiza una extracción de óvulos en una hembra de rinoceronte blanco del sur, paso clave para crear embriones que podrían salvar al rinoceronte blanco del norte, al borde de la extinción. Cortesía: Leibniz-IZW

Por qué está este rinoceronte al borde la extinción

En algún lugar de África, dos hembras de rinoceronte blanco del norte —las últimas de su especie, Ceratotherium simum— viven bajo vigilancia las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. No pueden reproducirse. No hay machos. Y, sin embargo, la ciencia insiste en que su historia aún no ha terminado.

En laboratorios de Europa, embriones creados en probeta abren una puerta improbable: devolver a la vida una especie funcionalmente extinguida.

La escena parece salida de la ciencia ficción, pero es el núcleo de uno de los proyectos de conservación más ambiciosos del mundo, BioRescue. Su objetivo es salvar al rinoceronte blanco del norte mediante técnicas de reproducción asistida, una estrategia que combina biotecnología, bancos de material genético y madres sustitutas de una subespecie emparentada.

La idea es simple en apariencia: crear embriones viables a partir de óvulos de las hembras vivas y esperma congelado de machos muertos, e implantarlos en rinocerontes blancos del sur. Pero detrás de esta aparente simplicidad se esconde una revolución científica y ética.

El rinoceronte blanco del norte no desapareció por falta de hábitat. Fue la caza furtiva, alimentada por el comercio ilegal, la que arrasó con sus poblaciones hasta dejarlas al borde del abismo. Hoy, el reto no es proteger lo que queda —porque ya casi no queda nada—, sino reconstruir una especie a partir de sus fragmentos biológicos.

¿Acepta la sociedad estas soluciones tecnológicas?

La creación de embriones en laboratorio no es nueva en sí misma. Técnicas como la fecundación in vitro y la inseminación artificial llevan décadas utilizándose en ganadería y medicina humana. Lo novedoso es su aplicación en fauna salvaje y, sobre todo, en contextos extremos como este. Aquí, la reproducción deja de ser un proceso natural para convertirse en una intervención contra la extinción.

Pero ¿hasta qué punto la sociedad está dispuesta a aceptar estas soluciones? Esa es la pregunta que aborda el estudio científico publicado en PLOS One que analiza la percepción pública de estas tecnologías en tres países europeos: Alemania, Italia y la República Checa. La investigación revela un panorama complejo, en el que la innovación tecnológica convive con dudas éticas y preferencias más tradicionales.

Uno de los hallazgos más llamativos del nuevo estudio, dirigido por Pierfrancesco Biasetti, del Leibniz Institute for Zoo and Wildlife Research, en Berlín (Alemania), es que, pese al atractivo de estas innovaciones, la mayoría de la población sigue confiando más en las estrategias clásicas de conservación: proteger hábitats, crear reservas naturales o limitar la presión humana sobre los ecosistemas. Las tecnologías reproductivas se perciben como un recurso secundario, una especie de último cartucho cuando todo lo demás ha fallado.

Las dos últimas hembras de rinoceronte blanco del norte, incapaces de reproducirse de forma natural, representan el último hilo de vida de la especie mientras la ciencia intenta salvarla mediante embriones creados en laboratorio.

Las dos últimas hembras de rinoceronte blanco del norte, incapaces de reproducirse de forma natural, representan el último hilo de vida de la especie mientras la ciencia intenta salvarla mediante embriones creados en laboratorio. Cortesía: International Rhino Foundation

Tecnología vs. conservación tradicional: ¿competencia o complemento?

Y, en cierto modo, eso es exactamente lo que ocurre con el rinoceronte blanco del norte. Su caso no es el de una especie en peligro, sino el de una especie que ya no puede sobrevivir por sí misma. En estas circunstancias, las herramientas tradicionales se quedan cortas. La biotecnología no sustituye a la conservación clásica, pero sí actúa como una red de seguridad cuando esta ya no basta.

El estudio muestra también que el apoyo a estas tecnologías depende en gran medida de cómo las personas entienden la crisis ecológica. Quienes sienten una preocupación más profunda por la biodiversidad —más allá de los intereses humanos— tienden a aceptar mejor estas intervenciones. Para ellos, la urgencia de evitar la extinción de especies justifica explorar todas las opciones disponibles, incluso las más controvertidas.

Sin embargo, no todo es entusiasmo. La investigación subraya la importancia de las preocupaciones éticas, especialmente en países como Alemania, donde los encuestados insisten en la necesidad de regular estas prácticas y evaluar sus implicaciones . La manipulación de embriones, el uso de animales como medios para un fin o el riesgo de bienestar animal son cuestiones que no pueden ignorarse.

El destino del riniceronte blando del norte, en nuestras manos

En el fondo, estas tecnologías obligan a replantear conceptos fundamentales. ¿Qué significa realmente salvar una especie? ¿Es suficiente con mantener su material genético o es necesario preservar también sus comportamientos, su papel ecológico, su historia evolutiva? Y, quizá la pregunta más incómoda: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a intervenir en la naturaleza para corregir los daños que nosotros mismos hemos causado?

El caso del rinoceronte blanco del norte ilustra bien estas tensiones. Por un lado, representa una oportunidad única para demostrar que la extinción no tiene por qué ser irreversible. Por otro, pone de relieve los límites de nuestra capacidad de control. Incluso si los embriones prosperan y nacen nuevas crías, el camino hacia una población viable será largo, incierto y dependiente de la intervención humana durante generaciones.

Además, el éxito técnico no garantiza el éxito ecológico. Una especie no es solo un conjunto de individuos, sino una red de relaciones con su entorno. Recuperar al rinoceronte implica también restaurar esas relaciones, algo mucho más difícil que crear embriones en laboratorio.

El riesgo de confiar demasiado en la tecnología

El estudio advierte, en este sentido, de un riesgo importante: que la fascinación por las soluciones tecnológicas desvíe la atención de las causas profundas de la crisis de biodiversidad.

La destrucción de hábitats, el cambio climático o la explotación de recursos siguen siendo los motores principales de la extinción. Sin abordar estos problemas, ninguna tecnología será suficiente.

Aun así, Biasetti y sus colegas destacan que la sociedad no ve estas estrategias como excluyentes. La mayoría de los encuestados entiende que la conservación necesita tanto medidas tradicionales como innovaciones tecnológicas. La clave está en encontrar el equilibrio entre ambas, integrándolas en una estrategia coherente.

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Un equipo científico supervisa mediante ecografía una transferencia de embriones, una técnica clave para implantar embriones en hembras sustitutas y tratar de salvar al rinoceronte blanco del norte de la extinción. Cortesía: Forschungsverbund Berlin

El papel de los medios y la divulgación científica

Otro aspecto relevante es el papel de la información y los medios de comunicación. El estudio muestra que la percepción pública varía según el nivel de exposición a noticias sobre conservación. En la República Checa, donde la cobertura mediática del rinoceronte es mayor, los ciudadanos muestran un mayor conocimiento del problema y una actitud más favorable hacia las soluciones innovadoras .

Esto sugiere que la divulgación científica no solo informa, sino que también moldea la opinión pública.

En este contexto, el relato del rinoceronte blanco del norte adquiere una dimensión simbólica. No es solo una historia sobre una especie en peligro, sino sobre la relación entre la humanidad y la naturaleza en el siglo XXI. Una relación marcada por la capacidad de destrucción, pero también por la posibilidad de reparación.

Qué significa realmente salvar una especie

Los embriones creados en laboratorio son, en cierto sentido, una metáfora de esta ambivalencia. Representan tanto el fracaso —haber llevado a una especie al borde de la desaparición— como la esperanza —la posibilidad de revertir ese destino—. Pero también recuerdan que la tecnología no puede resolver por sí sola los problemas que la originaron.

El futuro del rinoceronte blanco del norte sigue siendo incierto. Los científicos avanzan paso a paso, superando obstáculos técnicos y éticos en un terreno inexplorado. Cada nuevo embrión es un pequeño triunfo, pero también una pregunta abierta.

Tal vez la lección más importante de esta historia no sea si lograremos salvar a esta especie, sino cómo lo intentamos. Porque en ese intento se reflejan nuestras prioridades, nuestros valores y nuestra visión del mundo. Y, en última instancia, la forma en que decidamos responder a esta crisis ambiental determinará no solo el destino del rinoceronte, sino también el de muchas otras especies —incluida la nuestra.▪️(23-abril-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Rinoceronte Blanco del Norte y Extinción

🦏 ¿Está extinto el rinoceronte blanco del norte?

No completamente, pero está funcionalmente extinto: solo quedan dos hembras incapaces de reproducirse.

🦏 ¿Cómo se intenta salvar la especie?

Mediante embriones creados en laboratorio y su implantación en madres sustitutas.

🦏 ¿Qué probabilidades de éxito existen?

Aún inciertas. El proceso es experimental y depende de múltiples factores biológicos y técnicos.

🦏 ¿Es ético este tipo de intervención?

Existe debate. La mayoría apoya su uso si se garantiza el bienestar animal y la regulación ética.

🦏 ¿Puede aplicarse a otras especies?

Sí. Este modelo podría convertirse en referencia para la conservación de otras especies en peligro crítico.

  • Información facilitada por el Forschungsverbund Berlin e. V. (FVB)

  • Fuente: Pierfrancesco Biasetti, Thomas Hildebrandt, Steven Seet, Jan Stejskal, Paolo Giardullo, Frank Göritz, Susanne Holtze, Cesare Galli, Michal Šťastný, Barbara de Mori. Perceptions of assisted reproductive technologies in wildlife conservation: Public expectations and ethical implications across three EU countries. PLOS One (2026). DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0342094

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