El 98% de los compromisos climáticos del sector cárnico y lácteo son «greenwashing», según un estudio científico

La industria cárnica y láctea presume de sostenibilidad en plena crisis climática, pero la evidencia científica dibuja un panorama muy distinto. Un nuevo estudio revela que la inmensa mayoría de sus promesas ambientales carecen de respaldo real. Son puro ecoblanqueo.

Por Enrique Coperías, periodista científico

La ganadería intensiva es responsable de una parte significativa de las emisiones globales, y el estudio advierte que muchas de las promesas climáticas del sector carecen de respaldo real.

La ganadería intensiva es responsable de una parte significativa de las emisiones globales, y el estudio advierte que muchas de las promesas climáticas del sector carecen de respaldo real. Foto de MRC Témiscamingue en Unsplash

¿Qué es el greenwashing y por qué importa?

El sector cárnico y lácteo global vive desde hace años una carrera por parecer más sostenible. Informes corporativos, campañas publicitarias y compromisos climáticos dibujan una industria en transición hacia un modelo más respetuoso con el planeta.

Sin embargo, un nuevo estudio científico coordinado por Jennifer Jacquet, del Departamento de Ciencias y Políticas Ambientales, en la Facultad Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y Terrestres de la Universidad de Miami (Estados Unidos), sugiere que esa narrativa podría estar profundamente inflada.

Según la investigación, publicada en la revista científiva PLOS Climate, el 98% de las declaraciones ambientales realizadas por las grandes empresas cárnicas y lácteas pueden considerarse greenwashing o ecoblanqueo, es decir, afirmaciones engañosas o sin respaldo real sobre su impacto ambiental.

La conclusión es contundente, y se apoya en un análisis sistemático de 33 de las mayores compañías del sector a nivel mundial. Los investigadores revisaron sus informes de sostenibilidad y páginas web más recientes, en concreto, entre los años 2021 y 2024, y recopilaron un total de 1.233 afirmaciones ambientales. De ellas, casi siete de cada diez estaban relacionadas con el cambio climático, lo que refleja hasta qué punto la crisis climática se ha convertido en el eje central del discurso corporativo.

Pero detrás de ese volumen de promesas, la evidencia es escasa. Solo el 29% de las afirmaciones incluían algún tipo de respaldo, y, según Jacquet, apenas tres estaban apoyadas en literatura científica revisada por pares, el proceso en el que expertos independientes evalúan un estudio científico antes de publicarlo para comprobar su calidad, rigor y validez. El resto se sustentaba, en muchos casos, en iniciativas internas, proyectos piloto o simples declaraciones de intención difíciles de verificar.

Un sector con un alto impacto climático

El contexto en el que se sitúa este estudio es esencial para entender el problema. La ganadería industrial tiene un impacto ambiental notablemente superior al de otras formas de producción alimentaria. Según los autores, representa al menos el 16,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y los alimentos de origen animal generan más de la mitad de las emisiones del sistema alimentario mundial.

Además, grandes corporaciones concentran una parte significativa de esa huella. Solo las cinco mayores empresas —entre ellas JBS, Cargill y Tyson Doods— acumulan casi la mitad de las emisiones del sector. En algunos casos, su impacto supera al de grandes compañías petroleras.

Ante esta presión ambiental y social, las empresas han intensificado su comunicación sobre sostenibilidad. El problema, según el estudio, es que esa comunicación no siempre refleja cambios reales en sus dinámicas productivas.

Promesas a futuro, pocas pruebas en el presente

Uno de los hallazgos más reveladores de la investigación es el peso de las promesas climáticas a largo plazo. El 38 % de las afirmaciones analizadas eran compromisos futuros, como alcanzar la neutralidad climática en 2030 o 2050.

En total, 17 de las 33 empresas estudiadas han anunciado objetivos de cero emisiones netas. Sin embargo, estos compromisos suelen carecer de planes concretos para lograrlos. En muchos casos, dependen de mecanismos de compensación de carbono, como la reforestación o la compra de créditos, en lugar de reducir directamente sus emisiones.

Este patrón recuerda al de la industria de los combustibles fósiles, que durante décadas ha utilizado estrategias similares para retrasar cambios estructurales. El estudio sugiere que el sector cárnico y lácteo podría estar siguiendo una trayectoria comparable, apoyándose en promesas futuras mientras mantiene prácticas actuales altamente contaminantes.

Aunque las empresas destacan mejoras en eficiencia o procesos, solo el 29% de sus afirmaciones ambientales incluye algún tipo de evidencia verificable.

Aunque las empresas destacan mejoras en eficiencia o procesos, solo el 29% de sus afirmaciones ambientales incluye algún tipo de evidencia verificable. Cortesía: Pixabay

Lenguaje ambiguo y acciones de bajo impacto

El análisis también detecta un uso recurrente de lenguaje vago o ambiguo. Expresiones como «producción sostenible» y «enfoque basado en datos» aparecen con frecuencia, pero rara vez se acompañan de métricas claras o definiciones precisas.

En algunos casos, las empresas destacan mejoras marginales como si fueran avances significativos. Por ejemplo, la sustitución de una caldera más eficiente en una planta concreta o la reducción del ancho de una cinta de embalaje. Son acciones reales, pero de impacto limitado frente a la escala global de sus operaciones.

También abundan los proyectos piloto o iniciativas locales que afectan a una fracción mínima de la producción total. Un ejemplo citado en el estudio es un programa de agricultura regenerativa aplicado a solo veinticuatro granjas dentro de una cooperativa con más de 12.000 explotaciones. Recordemos que la La agricultura regenerativa es un modelo agrícola que busca restaurar la salud del suelo y los ecosistemas, mejorando la biodiversidad, capturando carbono y reduciendo el impacto ambiental.

«Greenwashing» casi generalizado

Para evaluar la credibilidad de las afirmaciones, Jacquet y sus colegas aplicaron un marco teórico específico para identificar el greenwashing corporativo. El resultado fue abrumador: el 98% de las declaraciones contenían al menos un indicador de este fenómeno.

Esto no significa necesariamente que todas las empresas estén mintiendo de forma deliberada. El ecoblanqueo incluye también prácticas como exagerar logros, omitir información relevante o presentar iniciativas irrelevantes como transformadoras.

Solo veinte de las más de 1.200 afirmaciones analizadas se consideraron completamente verificables y libres de practicar el ecoblanqueo. En general, se trataba de datos descriptivos o tendencias del sector, no de compromisos corporativos.

Incentivos económicos y reputacionales

El auge de los informes de sostenibilidad no es casual. Según el estudio, estas comunicaciones mejoran la imagen pública de las empresas y pueden atraer inversión.

Un ejemplo citado es la emisión de bonos vinculados a objetivos sostenibles por parte de algunas compañías, que les permite acceder a financiación en mejores condiciones.

Este incentivo económico puede explicar por qué el discurso ambiental se ha expandido más rápido que las acciones concretas. La sostenibilidad empresarial se convierte así en un activo reputacional, independientemente de su impacto real.

Consecuencias más allá del marketing

El problema del greenwashing no es solo comunicativo. Tiene implicaciones directas en la lucha contra el cambio climático.

Si consumidores, inversores y Gobiernos creen que las empresas están avanzando hacia modelos sostenibles, pueden relajarse las presiones regulatorias y sociales necesarias para impulsar cambios reales.

Además, en un sector con un impacto ambiental tan elevado, retrasar la acción tiene consecuencias significativas. La ganadería es una de las principales fuentes de emisiones de metano, un gas con un poder de calentamiento mucho mayor que el dióxido de carbono a corto plazo. Reducir estas emisiones es clave para frenar el calentamiento global en las próximas décadas.

Casi cuatro de cada diez compromisos ambientales son promesas futuras —como alcanzar la neutralidad climática— sin planes concretos para lograrlas.

Casi cuatro de cada diez compromisos ambientales son promesas futuras —como alcanzar la neutralidad climática— sin planes concretos para lograrlas. Foto de George Pagan III en Unsplash

Un debate que llega a los tribunales

El estudio también apunta a posibles implicaciones legales. En Estados Unidos, algunas de estas prácticas ya han sido objeto de demandas. El caso más destacado es el de JBS, denunciada por la fiscalía de Nueva York por supuestamente engañar al público con su compromiso de cero emisiones netas en 2040 sin un plan viable para alcanzarlo.

Hay que recordar que JBS es a mayor empresa cárnica del mundo. Con sede en Brasil, opera en más de veinte países y domina los mercados de carne de vacuno, pollo y cerdo. Es propietaria de marcas como Swift y Pilgrim’s Pride.

Otros casos similares afectan a empresas como la estadounidense Tyson Doods y la danesa Arla, lo que indica que el escrutinio sobre estas prácticas está aumentando.

¿Hacia dónde va el sector?

Los autores del estudio no cuestionan que existan esfuerzos reales dentro de la industria de la carne y la leche. Pero advierten de que, en su forma actual, la comunicación corporativa sobre sostenibilidad no permite evaluar con claridad el progreso.

Para mejorar la situación, sugieren la necesidad de estándares más estrictos, mayor transparencia y un uso más riguroso de la evidencia científica. También plantean que futuras investigaciones podrían analizar cómo perciben estas afirmaciones los consumidores y qué impacto tienen en sus decisiones.

En última instancia, el mensaje es claro: la sostenibilidad no puede medirse solo en promesas. En un sector clave para el futuro climático del planeta, la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace puede tener consecuencias globales.▪️(23-abril-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Greenwashing e Industria Cárnica y Láctea

🐮 ¿Qué significa que el 98% de las declaraciones ambientales de la industria de la carne y leche sea greenwashing?

Que la mayoría de las afirmaciones ambientales contienen elementos engañosos, vagos o no verificables, según criterios científicos. Esto es greenwashing o ecoblanqueo.

🐮 ¿Todas las empresas del sector cárnico y lácteo están mintiendo?

No necesariamente. Muchas exageran logros o presentan acciones menores como grandes avances.

🐮 ¿Por qué es importante este estudio?

Porque revela una brecha entre lo que las empresas dicen y lo que realmente hacen frente al cambio climático.

🐮 ¿Cómo afecta al consumidor?

Puede influir en decisiones de compra basadas en información incompleta o engañosa.

🐮 ¿Hay soluciones al ecoblanqueo?

Sí: más regulación, transparencia, estándares comunes y presión social.

  • Fuente: Maya Bach, Loredana Loy, Katharine J. Mach, Sonali Shukla McDermid, Jennifer Jacquet. Environmental claims, climate promises, and ‘greenwashing’ by meat and dairy companies. PLOS Climate (2026). DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pclm.0000773

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