«Homo erectus» y denisovanos: proteínas fósiles halladas en China reescriben una parte de la evolución humana
Un análisis de proteínas extraídas de dientes fósiles de hace 400.000 años revela posibles cruces genéticos entre Homo erectus y denisovanos. El hallazgo, logrado gracias a nuevas técnicas de paleoproteómica, abre una vía inédita para reconstruir la evolución humana más antigua.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Reconstrucción artística de un hombre de Homo erectus y una mujer denisovana caminando juntos en Asia durante el Pleistoceno medio, una época en la que ambas poblaciones humanas pudieron coexistir e incluso intercambiar genes, según sugiere un nuevo estudio paleoproteómico publicado en Nature. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
Un equipo de científicos chinos ha conseguido arrancar información biológica de unos fósiles que parecían condenados al silencio molecular. A partir de proteínas conservadas en el esmalte dental de seis individuos de Homo erectus hallados en distintos yacimientos de China, los investigadores han identificado variantes genéticas nunca vistas antes.
Además, han encontrado indicios de una posible relación evolutiva entre esta especie humana y los denisovanos, los misteriosos homínidos asiáticos cuyo legado aún pervive en parte de la población actual de Oceanía y el sudeste asiático.
El estudio, publicado en la revista Nature, supone además un avance técnico relevante en paleoproteómica, la disciplina que estudia proteínas antiguas para reconstruir la historia evolutiva humana allí donde el ADN ya no sobrevive.
«Homo erectus», el primer «Homo» que salió de África
Durante décadas, el Homo erectus ha ocupado un lugar central en el relato de la evolución humana. Fue la primera especie del género Homo que salió de África y colonizó buena parte de Eurasia. Apareció hace cerca de dos millones de años y sobrevivió durante un larguísimo periodo de tiempo en regiones tan distintas como Georgia, Indonesia y China.
Sin embargo, pese a su importancia, el conocimiento genético sobre esta especie era casi inexistente. La razón es sencilla: los restos de Homo erectus son demasiado antiguos y están demasiado degradados para conservar ADN utilizable en la mayoría de los casos.
Hasta ahora, los únicos datos moleculares obtenidos de Homo erectus procedían de unas proteínas extraídas de un diente hallado en Dmanisi, en Georgia, con una antigüdad de 1,77 millones de años. Aquellas secuencias permitieron confirmar su pertenencia al linaje humano, pero no contenían variantes genéticas distintivas. El nuevo trabajo cambia el panorama.
Piezas dentales procedentes de tres yacimientos
Los investigadores del Instituto de Paleontología Vertebrada y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias analizaron dientes fósiles procedentes de tres yacimientos clásicos del Pleistoceno medio chino:
✅ Zhoukoudian. Situado cerca de Pekín, es uno de los yacimientos paleoantropológicos más famosos del mundo. Allí se descubrió el llamado Hombre de Pekín, uno de los fósiles clásicos de Homo erectus.
✅ Hexian. Este yacimiento había generado debate porque algunos expertos sospechaban que sus fósiles podían pertenecer a denisovanos. Las nuevas proteínas identificadas apoyan ahora su clasificación como Homo erectus.
✅ Sunjiadong. Menos conocido internacionalmente, este enclave aporta nuevos datos sobre la diversidad regional de Homo erectus en China hace unos 400.000 años.
Todos ellos tienen una antigüedad aproximada de 400.000 años. A partir de diminutas muestras del esmalte dental —extraídas mediante un procedimiento químico mínimamente invasivo— los científicos recuperaron cientos de fragmentos de proteínas antiguas excepcionalmente conservadas.
«El Homo erectus ha sido una pieza clave de la evolución humana, pero hasta ahora apenas teníamos información molecular sobre esta especie —señala en el estudio la investigadora Qiaomei Fu, directora del trabajo. Y añade—: Estas proteínas nos permiten empezar a reconstruir aspectos de su historia biológica que permanecían completamente ocultos».
Mapa de los principales yacimientos de Homo erectus del Pleistoceno en China, con los enclaves analizados en este estudio —Zhoukoudian, Sunjiadong y Hexian— destacados en rojo. La imagen incluye además la estratigrafía y los dientes fósiles de unos 400.000 años utilizados en el análisis paleoproteómico que permitió identificar nuevas variantes moleculares asociadas a Homo erectus. Cortesía: Nature
Información grabada en los dientes
El esmalte dental es una de las sustancias más resistentes del cuerpo humano. Mucho más duro que el hueso, puede proteger proteínas durante cientos de miles o incluso millones de años.
Esa resistencia lo ha convertido en uno de los grandes aliados de la paleoproteómica, una disciplina relativamente joven que en los últimos años está abriendo una nueva ventana sobre la evolución humana profunda.
«El ADN tiene fecha de caducidad», resume el paleoantropólogo Frido Welker, pionero en este campo y coautor del estudio. En climas cálidos o templados, las moléculas genéticas se degradan rápidamente. Las proteínas, en cambio, sobreviven mucho más tiempo. Aunque contienen menos información que el genoma completo, pueden conservar pequeñas variaciones capaces de revelar parentescos evolutivos inesperados.
Qué han descubierto los investigadores
Eso es precisamente lo que ha ocurrido aquí. El equipo identificó dos variantes de aminoácidos en una proteína del esmalte, llamada ameloblastina (AMBN), presentes en los seis individuos analizados.
1️⃣ Una de ellas, denominada AMBN(A253G), no se había detectado nunca antes en ningún otro homínido conocido: ni en neandertales, ni en denisovanos, ni en humanos modernos, ni siquiera en el Homo erectus de Georgia.
«Que esta variante aparezca en individuos de distintos puntos de China y no en ninguna otra población humana conocida sugiere que podría ser una señal distintiva de estos Homo erectus del Pleistoceno medio», explican los autores. El hallazgo, añaden, refuerza la idea de que existieron poblaciones regionales diferenciadas dentro de la especie.
2️⃣ La otra variante, AMBN(M273V), sí había aparecido anteriormente en denisovanos. Y ahí es donde el estudio se vuelve especialmente sugerente.
Quiénes eran los denisovanos
Los denisovanos son una de las ramas humanas más enigmáticas conocidas hasta ahora. Descubiertos en 2010 gracias al ADN recuperado de un diminuto hueso hallado en la cueva siberiana de Denisova, apenas se conocen restos fósiles completos de esta población. Sin embargo, su huella genética persiste hoy en poblaciones de Melanesia, Papúa Nueva Guinea y algunas regiones del sudeste asiático.
Los análisis genómicos previos ya habían revelado algo extraño: los denisovanos contenían fragmentos de ADN procedentes de un linaje humano mucho más antiguo, separado hace más de un millón de años del tronco común de neandertales, denisovanos y humanos modernos. Los genetistas llamaban a ese origen desconocido superarcaico, pero no sabían con certeza quién era el donante.
El nuevo estudio apunta ahora a un posible candidato: poblaciones relacionadas con el Homo erectus asiático.
➡️ «La presencia de esta variante tanto en Homo erectus como en denisovanos abre la posibilidad de que hubiera intercambio genético entre ambos grupos —sostienen los investigadores—. El Homo erectus asiático podría representar parte de la ascendencia superarcaica detectada en los denisovanos».
La posible conexión entre «Homo erectus» y denisovanos
La hipótesis encaja con varias piezas del rompecabezas. Los fósiles analizados proceden de distintas regiones de China y vivieron hace unos 400.000 años, una época en la que los denisovanos ya existían en Asia. Los autores sostienen que ambos grupos pudieron coexistir en algunas zonas del continente e incluso mezclarse entre sí. La presencia compartida de la variante AMBN(M273V) sería un posible vestigio de ese intercambio genético.
El hallazgo también ayuda a resolver otra vieja discusión paleoantropológica. Algunos expertos habían sugerido que los fósiles de Hexian, debido a ciertos rasgos anatómicos peculiares, podrían pertenecer a denisovanos y no a Homo erectus. Sin embargo, las proteínas recuperadas muestran que comparten la nueva variante exclusiva AMBN(A253G) con los ejemplares de Zhoukoudian y Sunjiadong, lo que refuerza su atribución a Homo erectus.
Más allá de las implicaciones evolutivas, el trabajo destaca por el desarrollo de nuevas técnicas de análisis menos destructivas. Tradicionalmente, los estudios moleculares requerían perforar o triturar fragmentos apreciables del fósil. En este caso, el equipo utilizó un método basado en pequeños baños ácidos sobre zonas muy limitadas del esmalte, capaces de liberar proteínas sin dañar de forma significativa las piezas.
«Cada fósil humano es irreemplazable —recuerda Fu—. Por eso era fundamental desarrollar métodos que permitieran recuperar información molecular minimizando el impacto sobre las piezas originales».
Detalle de la mandíbula del cráneo de Harbin, atribuido al Homo longi o «hombre dragón», hallado en China y datado en más de 146.000 años. El círculo rojo señala la zona del sarro dental de la que los investigadores extrajeron ADN mitocondrial y biomoléculas conservadas, un avance clave en paleogenética y paleoproteómica que ha permitido vincular este fósil con los enigmáticos denisovanos y reconstruir mejor la evolución humana en Asia. Cortesía: Fu, Qiaomei et al /Cell
Qué es la paleoproteómica
La paleoproteómica vive actualmente un momento de expansión acelerada. En apenas cinco años, esta disciplina ha permitido identificar proteínas en Homo antecessor, una especie hallada en Atapuerca de unos 850.000 años de antigüedad; sexar fósiles humanos antiguos a partir del esmalte dental; o analizar restos atribuidos a denisovanos en el Tíbet, Taiwán y Laos.
Ahora, el Homo erectus chino se suma a esa creciente biblioteca molecular del pasado humano.
El estudio también refleja un cambio más profundo en la paleoantropología contemporánea. Durante décadas, la disciplina dependió casi exclusivamente de la forma de los huesos y los dientes para reconstruir parentescos evolutivos. Pero las apariencias pueden resultar engañosas. Rasgos similares pueden surgir de manera independiente o variar enormemente dentro de una misma especie. Las moléculas, aunque fragmentarias, aportan una línea de evidencia distinta y a menudo más precisa.
Un «Homo erectus» menos silencioso
En cierto modo, los investigadores están aprendiendo a escuchar ecos biológicos extremadamente tenues. No leen ya ADN completo, como ocurre con los neandertales recientes, sino fragmentos degradados de proteínas que sobreviven atrapados en minerales dentales desde hace cientos de miles de años. Aun así, esos residuos bastan para revelar conexiones inesperadas entre poblaciones humanas desaparecidas hace muchísimo tiempo.
Quedan muchas preguntas abiertas. Los autores reconocen que todavía hacen falta más datos moleculares del Homo erectus de otras regiones y épocas para comprender mejor su diversidad y su evolución interna. También será necesario confirmar hasta qué punto esas variantes detectadas eran realmente exclusivas de ciertas poblaciones asiáticas o estaban más extendidas de lo que hoy parece.
Pero el trabajo deja una idea poderosa: la historia humana antigua probablemente fue mucho más compleja y mestiza de lo que se pensaba. Durante el Pleistoceno, distintas especies humanas coexistieron, migraron, se aislaron y volvieron a encontrarse una y otra vez. Algunas desaparecieron sin dejar descendientes visibles. Otras dejaron pequeñas huellas escondidas en nuestros genes o, como ahora empieza a ocurrir, en las proteínas fosilizadas de un diente.
El Homo erectus, durante mucho tiempo considerado un personaje casi mudo de la evolución humana, empieza por fin a recuperar la voz.▪️(12-mayo-2026)
EVOLUCIÓN HUMANO Y GENÉTICA
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Denisovanos y Homo erectus
💀¿Quién fue el Homo erectus?
Homo erectus fue una especie humana extinta que vivió entre hace aproximadamente dos millones y 100.000 años. Fue la primera especie humana que salió de África.
💀¿Quiénes eran son los denisovanos?
Los denisovanos fueron un grupo humano emparentado con neandertales y humanos modernos. Se conocen sobre todo gracias al ADN antiguo recuperado en Siberia y Asia.
💀¿Qué es la paleoproteómica?
La paleoproteómica es la disciplina científica que estudia proteínas antiguas conservadas en fósiles para reconstruir relaciones evolutivas.
💀¿Por qué es importante el esmalte dental?
El esmalte es el tejido más resistente del cuerpo humano y puede conservar proteínas durante cientos de miles de años.
💀¿El estudio demuestra que los Homo erectus y los denisovanos tuvieron hijos?
No de forma definitiva. El estudio aporta indicios moleculares compatibles con intercambios genéticos entre ambos grupos, pero serán necesarios más análisis para confirmarlo.
PALEOANTROPOLOGÍA
Información facilitada por la Chinese Academy of Sciences
Fuente: Fu, Q., Wu, Z., Bennett, E.A. et al.Enamel proteins from six Homo erectus specimens across China. Nature (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-026-10478-8

