Imágenes 3D de alta velocidad muestran por primera vez cómo se propagan las crisis epilépticas por el cerebro
Las crisis epilépticas son auténticas tormentas eléctricas que atraviesan el cerebro en cuestión de segundos. Gracias a un nuevo sistema de imágenes 3D de alta velocidad, los investigadores han conseguido seguir por primera vez ese recorrido completo, un avance que podría ayudar a entender mejor el origen de la enfermedad y mejorar su tratamiento.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Esta recreación visual muestra, como una secuencia de fotogramas, el avance de una crisis epiléptica desde la región posterior hasta las zonas anteriores del cerebro. La onda luminosa representa la propagación progresiva de la actividad neuronal anómala observada mediante imágenes tridimensionales de alta velocidad. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
Las crisis epilépticas duran apenas unos segundos, pero en ese breve intervalo se desencadena una auténtica tormenta eléctrica que atraviesa el cerebro a gran velocidad.
Durante décadas, los científicos han intentado averiguar con precisión dónde comienza esa actividad descontrolada y cómo se extiende de una región cerebral a otra. Sin embargo, observar ese proceso en un encéfalo vivo ha resultado extraordinariamente difícil: cuando los instrumentos registraban un punto, la crisis ya había avanzado hacia otro.
Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Georgia (Estados Unidos) ha desarrollado un sistema capaz de filmar ese fenómeno como nunca antes. Gracias a una nueva generación de microscopía de hoja de luz, el equipo ha obtenido imágenes tridimensionales de alta resolución que muestran el recorrido completo de una crisis epiléptica a través del cerebro de larvas de pez cebra.
El avance, publicado en la revista Biomedical Optics Express, constituye una herramienta prometedora para comprender mejor los mecanismos de la epilepsia y explorar nuevas estrategias terapéuticas.
Qué es la epilepsia
La epilepsia afecta a más de 50 millones de personas en todo el mundo y sigue siendo uno de los trastornos neurológicos más frecuentes. Se trata de una enfermedad crónica del sistema nervioso en la que grupos de neuronas generan descargas eléctricas anómalas y excesivas, lo que provoca crisis epilépticas de distinta intensidad y duración.
Estos episodios pueden manifestarse con convulsiones y pérdida de conciencia, pero también con síntomas más sutiles, como movimientos involuntarios, alteraciones de la visión, sensaciones extrañas, confusión, desconexión del entorno o breves periodos de ausencia.
Aunque existen numerosos medicamentos capaces de controlar las crisis en muchos pacientes, aproximadamente una tercera parte continúa sufriéndolas pese al tratamiento, lo que pone de manifiesto la necesidad de comprender mejor cómo se originan y se propagan por el cerebro para desarrollar terapias más eficaces.
Por qué es tan difícil observar una crisis epiléptica en tiempo real
Parte del problema reside en que aún se desconoce con detalle cómo se organizan estas descargas neuronales. Durante una crisis, millones de neuronas comienzan a disparar impulsos eléctricos de forma simultánea, y crean una onda de actividad que invade distintas áreas cerebrales. Comprender exactamente cómo se inicia esa propagación constituye uno de los grandes desafíos de la neurociencia.
Hasta ahora, la mayoría de los estudios realizados con microscopía solo podían observar una fina sección bidimensional del cerebro. Era como intentar entender el tráfico de toda una ciudad mirando solo una calle desde una ventana. El resto de la información simplemente quedaba fuera del campo de visión.
«Desarrollamos un microscopio de hoja de luz que permite obtener imágenes volumétricas rápidas mientras corrige en tiempo real las aberraciones ópticas, es decir, las imperfecciones que afectan a la formación de la imagen —explica Peter Kner, investigador principal del trabajo, en un comunicado de Optica. Y añade—: La mayoría de los estudios sobre crisis epilépticas en pez cebra solo habían capturado imágenes en dos dimensiones, pero nuestro sistema permite obtener imágenes tridimensionales de alta resolución en un volumen mucho mayor del que era posible hasta ahora».
Embrión de pez cebra veintidós horas después de la fecundación. Su transparencia natural convierte a esta especie en un modelo ideal para observar la actividad neuronal con microscopía avanzada y seguir, en tiempo real, cómo las crisis epilépticas se propagan por el cerebro en desarrollo. Cortesía: Frederique Ruf-Zamojski / Caltech / https://www.nikonsmallworld.com/
El conejillo de Indias para el experimento: el pez cebra
Aunque pueda resultar sorprendente, el protagonista de este estudio no es un ratón ni otro mamífero, sino una pequeña larva de pez cebra (Danio rerio), uno de los organismos modelo más utilizados actualmente en biomedicina.
La razón es sencilla. Durante sus primeros días de vida, estos peces son prácticamente transparentes. Esa característica permite observar de forma directa la actividad de su sistema nervioso mediante técnicas ópticas, algo imposible en animales con un cerebro opaco.
Además, el pez cebra comparte numerosos genes y mecanismos biológicos con los seres humanos, por lo que constituye un excelente modelo para estudiar ciertas enfermedades neurológicas. En este trabajo, los investigadores provocaron crisis epilépticas mediante pentilentetrazol (PTZ), una sustancia ampliamente utilizada para reproducir experimentalmente este tipo de episodios, mientras registraban la actividad neuronal gracias a un indicador fluorescente de calcio que ilumina las neuronas cuando se activan.
Cómo funciona el nuevo microscopio que permite ver una crisis epiléptica en 3D
El corazón del avance reside en la nueva generación de microscopía de hoja de luz.
A diferencia de un microscopio convencional, que ilumina toda la muestra, esta técnica utiliza una finísima lámina luminosa que atraviesa el tejido únicamente por el plano que interesa observar. El resultado es doble: se reduce el daño provocado por la luz sobre las células vivas y se consiguen imágenes mucho más rápidas y nítidas.
Sin embargo, obtener imágenes tridimensionales de un cerebro completo supone un desafío mucho mayor. El plano de enfoque debe desplazarse de manera continua mientras el sistema mantiene la máxima calidad óptica.
Para conseguirlo, los investigadores incorporaron una lente eléctricamente ajustable capaz de mover el plano focal sin necesidad de desplazar mecánicamente el microscopio. El problema era que esa rapidez introducía pequeñas deformaciones ópticas que deterioraban la imagen.
La solución consistió en combinar esa lente con un sofisticado sistema de óptica adaptativa, una tecnología heredada en parte de la astronomía. Igual que los grandes telescopios corrigen en tiempo real las distorsiones que produce la atmósfera terrestre para obtener imágenes más nítidas del universo, este microscopio corrige de forma automática las imperfecciones ópticas generadas durante la adquisición de imágenes.
El resultado es notable.
El nuevo sistema puede registrar volúmenes de hasta 499 × 499 × 148 micrómetros a una velocidad de cuatro volúmenes tridimensionales por segundo, aproximadamente siete veces más rápido que la versión anterior desarrollada por el mismo grupo de investigación. Al mismo tiempo mantiene una resolución cercana al límite físico permitido por la óptica y multiplica por cinco el campo de visión útil gracias a la corrección automática de aberraciones.
Secuencia 3D de una crisis epiléptica propagándose por el cerebro de una larva de pez cebra. Las imágenes captadas con el nuevo microscopio muestran que la actividad anómala se inicia en la parte posterior del cerebro y alcanza su máxima intensidad en los tectos ópticos, lo que permite seguir por primera vez este proceso en 3D y casi en tiempo real. Crédito: Peter Kner, Universidad de Georgia.
Cómo se propaga una crisis epiléptica por la cabeza
La auténtica prueba de fuego llegó cuando los investigadores utilizaron el sistema para observar una crisis epiléptica real.
Durante dos minutos y medio, registraron de forma ininterrumpida 600 volúmenes tridimensionales del cerebro de una larva de pez cebra mientras se desarrollaba el episodio.
Por primera vez pudieron reconstruir en tres dimensiones el avance completo de la llamada onda de calcio, una señal que refleja la activación coordinada de grandes poblaciones de neuronas.
Lejos de aparecer de manera simultánea en todo el cerebro, la actividad seguía un recorrido muy definido. Las primeras señales surgían en la región posterior del encéfalo, conocida como rombencéfalo caudal. Desde allí, la onda avanzaba progresivamente hacia la parte anterior, atravesando otras regiones hasta alcanzar el techo óptico o colículo superior, una estructura del mesencéfalo encargada del procesamiento visual, y posteriormente el prosencéfalo. Después de unos veinte segundos, la actividad comenzaba a disminuir lentamente hasta desaparecer.
Este patrón resulta harto interesante, porque respalda observaciones obtenidas recientemente mediante otras técnicas tridimensionales y contradice algunos estudios bidimensionales anteriores, que sugerían una dirección opuesta de propagación. El trabajo pone así de manifiesto hasta qué punto disponer de una visión completa en tres dimensiones puede cambiar la interpretación del funcionamiento cerebral.
El papel de un gen clave en el equilibrio del cerebro
Aunque el desarrollo del microscopio constituye el gran protagonista del trabajo, los investigadores perseguían una pregunta biológica muy concreta: comprender mejor el papel del gen gad1b en la propagación de las crisis epilépticas.
Este gen participa en la producción del neurotransmisor GABA (ácido gamma-aminobutírico), la principal molécula inhibidora del sistema nervioso. Si el glutamato funciona como el acelerador de la actividad cerebral, el GABA actúa como el freno. Mantener el equilibrio entre ambos resulta esencial para que las neuronas transmitan información sin caer en una actividad excesiva.
Cuando ese delicado equilibrio se rompe, las neuronas pueden comenzar a activarse de forma descontrolada, favoreciendo la aparición de crisis epilépticas.
El equipo ya había estudiado con anterioridad peces cebra carentes del gen gad1b mediante imágenes bidimensionales. Sin embargo, necesitaban una visión mucho más completa para descubrir cómo esos cambios genéticos alteraban la propagación de las descargas a través de todo el cerebro. Precisamente ese será el siguiente paso de la investigación: aplicar esta nueva técnica tridimensional a animales modificados genéticamente para averiguar cómo influye el déficit de GABA en la expansión de las crisis.
Mucho más que una cámara más rápida
Podría pensarse que este avance consiste simplemente en acelerar un microscopio. En realidad, supone bastante más.
Cuando un sistema óptico intenta captar imágenes cada vez más deprisa aparecen numerosos problemas: el plano de enfoque se desplaza, las lentes generan pequeñas deformaciones y las imágenes pierden nitidez. Resolver todos esos inconvenientes de modo simultáneo ha requerido combinar varias innovaciones tecnológicas que trabajan coordinadas con una precisión de milisegundos.
Una de las claves ha sido sincronizar todos los elementos del sistema —la cámara, la lente ajustable, el barrido del haz luminoso y el espejo deformable encargado de corregir las aberraciones ópticas— para que cada imagen se registre exactamente en el instante adecuado.
El resultado es un sistema capaz de mantener una resolución cercana al límite impuesto por la física mientras registra cuatro volúmenes completos por segundo. Dicho de otro modo, ya no se obtiene una simple sucesión de fotografías, sino una auténtica película tridimensional del cerebro en funcionamiento.
Además, la calidad de imagen mejora de forma muy significativa gracias a la óptica adaptativa. En las pruebas realizadas con microesferas fluorescentes, la zona del campo de visión que mantiene una resolución cercana al límite de difracción aumentó aproximadamente cinco veces respecto al sistema sin corrección óptica. En las imágenes del cerebro del pez cebra, las neuronas aparecieron más definidas, brillantes y con una morfología mucho más fiel a la realidad.
Una nueva ventana para estudiar los sesos
Los autores consideran que las aplicaciones de esta tecnología van mucho más allá de la epilepsia.
Cada vez más enfermedades neurológicas se interpretan como alteraciones de redes completas de neuronas y no únicamente como problemas localizados en una región concreta. Enfermedades como el párkinson, el alzhéimer y diversos trastornos del desarrollo cerebral implican cambios dinámicos que afectan a la vez a múltiples circuitos neuronales.
Disponer de una herramienta capaz de registrar esa actividad en tres dimensiones y con resolución celular permitirá estudiar cómo se organizan esas redes mientras el cerebro está funcionando.
🗣️ «La información detallada que proporciona nuestra técnica de imagen volumétrica rápida podría aportar nuevos conocimientos sobre los mecanismos de formación y propagación de las crisis epilépticas, ayudando a orientar el desarrollo de terapias más eficaces —afirma Kner. Y continúa—: Más en general, este enfoque podría mejorar nuestra comprensión del funcionamiento del cerebro y contribuir al tratamiento de diversas enfermedades y trastornos neurológicos».
Crisis epiléptica en tiempo real
Este GIF muestra el recorrido 3D de una crisis epiléptica a través del cerebro de una larva de pez cebra. La actividad neuronal anómala se inicia en la región posterior y se propaga hasta alcanzar su máxima intensidad en los tectos ópticos. Cortesía: Peter Kner, Universidad de Georgia.
Los próximos desafíos
El trabajo representa un importante paso adelante, aunque todavía quedan retos por resolver.
En esta primera demostración, la corrección óptica se centra principalmente en compensar las imperfecciones introducidas por el propio microscopio. El siguiente objetivo consiste en corregir también las distorsiones provocadas por el propio tejido biológico, algo mucho más complejo, porque cada muestra presenta características ópticas diferentes.
Los investigadores también quieren acelerar aún más el procesamiento de las imágenes con la ayuda de unidades de procesamiento gráfico (GPU), lo que permitiría obtener correcciones prácticamente instantáneas incluso durante experimentos de mayor duración. En paralo, planean ampliar el número de animales estudiados para confirmar que el patrón de propagación observado se mantiene de forma consistente y analizar en detalle los peces modificados genéticamente que carecen del gen gad1b.
Asistir en directo a cómo se propaga una enfermedad
La historia de la neurociencia está llena de avances impulsados por nuevas formas de observar el cerebro. La resonancia magnética permitió contemplar estructuras internas sin necesidad de cirugía; la microscopía de excitación de dos fotones abrió la puerta al estudio de neuronas individuales en animales vivos; ahora, esta nueva generación de microscopía de hoja de luz añade otra dimensión: seguir procesos ultrarrápidos mientras se desarrollan.
Lo realmente llamativo de este trabajo no es solo haber construido un microscopio más sofisticado. Es haber conseguido transformar un fenómeno que hasta ahora solo podía inferirse mediante señales eléctricas o imágenes parciales en una secuencia tridimensional continua.
Como si una cámara de alta velocidad siguiera una ola recorriendo el océano, los investigadores han podido contemplar cómo una descarga neuronal nace en un punto concreto del cerebro, avanza por distintas regiones y finalmente se extingue.
Esa capacidad para observar la enfermedad mientras sucede, y no únicamente sus consecuencias, puede convertirse en una herramienta decisiva para responder preguntas que llevan décadas abiertas. Porque antes de aprender a detener una crisis epiléptica, quizá sea necesario algo mucho más básico: verla recorrer el cerebro con una claridad nunca antes alcanzada.▪️(22-julio-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Investigadores de la Universidad de Georgia han desarrollado un nuevo microscopio de lámina de luz capaz de registrar el cerebro en 3D y a alta velocidad.
- El sistema obtiene cuatro volúmenes tridimensionales por segundo, una velocidad siete veces mayor que la de la versión anterior.
- Las imágenes muestran por primera vez cómo una crisis epiléptica se propaga por el cerebro completo de una larva de pez cebra.
- La actividad comienza en la parte posterior del cerebro y avanza hacia el tecto óptico y el prosencéfalo.
- La tecnología podría contribuir al desarrollo de tratamientos más eficaces contra la epilepsia y mejorar el estudio de otras enfermedades neurológicas.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Epilepsia y Crisis
🧠 ¿Qué han descubierto exactamente los investigadores?
Han conseguido visualizar por primera vez cómo una crisis epiléptica se propaga por todo el cerebro en tres dimensiones y casi en tiempo real.
🧠 ¿Por qué utilizan peces cebra?
Porque sus larvas son transparentes y permiten observar directamente la actividad neuronal mientras el cerebro funciona.
🧠 ¿Qué es la microscopía de lámina de luz?
Es una técnica de imagen que ilumina únicamente una fina capa del tejido, permitiendo obtener imágenes tridimensionales muy rápidas y con menor daño celular.
🧠 ¿Qué papel tiene el gen gad1b?
Participa en la producción del neurotransmisor GABA, fundamental para controlar la actividad eléctrica del cerebro.
🧠 ¿Puede este descubrimiento ayudar a tratar la epilepsia?
Todavía no supone un tratamiento, pero proporciona una herramienta muy valiosa para comprender mejor cómo se originan las crisis y desarrollar terapias más eficaces.
🧠 ¿Podría utilizarse esta tecnología para otras enfermedades?
Sí. Los investigadores creen que también será útil para estudiar enfermedades como el alzhéimer, el párkinson y otros trastornos del sistema nervioso.
Información facilitada por Optica
Fuente: Bingxi Liu, Yang Liu, Carly Duffy, James D. Lauderdale, and Peter Kner. Fast volumetric imaging of a zebrafish seizure model with adaptive optics light sheet microscopy. Biomedical Optics Express (2026). DOI: https://doi.org/10.1364/BOE.596096

