Ingredientes botánicos para el cuidado del cabello: cómo los biopolímeros naturales protegen la fibra capilar y aumentan el brillo

La contaminación, el sol y el estrés ambiental deterioran el cabello más de lo que parece. Nuevos biopolímeros de origen vegetal prometen crear un escudo invisible que protege la fibra capilar y multiplica su brillo, según un estudio publicado en ls revista científica ACS Omega.

Por Enrique Coperías, periodista científico

La contaminación, el sol y los cambios ambientales dañan una fibra capilar que no puede regenerarse; nuevos ingredientes botánicos prometen protegerla creando una película invisible que mejora su aspecto y resistencia.

La contaminación, el sol y los cambios ambientales dañan una fibra capilar que no puede regenerarse; nuevos ingredientes botánicos prometen protegerla creando una película invisible que mejora su aspecto y resistencia. Crédito: IA-Nano Banana–RexMolón Producciones

En la batalla cotidiana contra la contaminación, el sol o el simple paso del tiempo, el cabello es una de las partes del cuerpo más expuestas y, paradójicamente, una de las menos capaces de repararse.

A diferencia de la piel, la fibra capilar no cuenta con un metabolismo activo:. Dicho de una forma sencilla, una vez dañada, no se regenera. Esa fragilidad ha impulsado la búsqueda de cosméticos capaces de actuar como escudos invisibles. Un nuevo estudio científico apunta a que ciertos ingredientes botánicos, combinados en forma de biopolímeros, podrían ofrecer esa protección capilar y, de paso, mejorar el brillo y la suavidad del cabello.

El trabajo, publicado en la revista ACS Omega y dirigido por Patricia Maria Berardo Gonçalves Maia Campos, de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de Ribeirão Preto, en la Universidad de São Paulo (Brasil), analiza el comportamiento de un biopolímero elaborado a partir de la tara o guarango (Caesalpinia spinosa) —na leguminosa de porte arbóreo que crece en el Perú, Ecuador, Colombia y Chile— y de algas rojas de la especie Kappaphycus alvarezii, que crece en el Indo-Pacífico.

Este compuesto, rico en polisacáridos, se ha incorporado a champús, acondicionadores y productos sin aclarado para evaluar su eficacia como agente formador de película protectora sobre la fibra capilar. El resultado: una capa microscópica que reduce la interacción del cabello con el entorno y mejora visiblemente su apariencia capilar.

Por qué el cabello necesita protección frente al entorno

La investigación parte de una premisa clara: el cabello sufre hoy más agresiones que nunca. La contaminación atmosférica, la radiación ultravioleta, la humedad o las variaciones de temperatura afectan a la cutícula capilar —la capa externa de la fibra— y facilitan la penetración de partículas contaminantes en su estructura.

Esta interacción perniciosa desencadena procesos oxidativos que degradan los pigmentos, resecan el cabello y lo vuelven opaco y quebradizo.

🗣️ A ese estrés ambiental se suma un problema estructural: el cabello no puede repararse por sí mismo. La degradación de su corteza y su cutícula genera porosidad, pérdida de brillo y rigidez. De ahí el creciente interés por productos capilares antipolución capaces de crear barreras físicas o químicas que protejan la fibra capilar.

Imágenes ampliadas del cabello antes y después del tratamiento: la formulación con biopolímeros naturales muestra fibras más alineadas y uniformes, asociadas a un aspecto más suave y brillante.

Imágenes ampliadas del cabello antes y después del tratamiento: la formulación con biopolímeros naturales muestra fibras más alineadas y uniformes, asociadas a un aspecto más suave y brillante. Cortesía: ACS Omega 2026, 11, 2, 2832-2841

Qué son los biopolímeros capilares de origen botánico

En este contexto, los biopolímeros de origen natural se han convertido en una de las líneas de investigación más prometedoras. Sustancias como la queratina, el colágeno y el quitosano se emplean desde hace años en cosmética capilar, pero su uso como formadores de películas protectoras frente al entorno todavía está poco explorado.

El biopolímero derivado de la tara y las algas rojas surge precisamente para cubrir ese vacío.

Este compuesto combina galactomananos —presentes en la tara— y galactanos sulfatados —procedentes de las algas rojas— para formar una red polisacárida capaz de generar una película protectora no oclusiva. Esa película no bloquea completamente el intercambio con el exterior, pero sí reduce la adhesión de contaminantes y minimiza la permeabilidad de la fibra capilar.

Cómo se evaluó la eficacia del biopolímero en productos capilares

Para comprobar su eficacia, el equipo de investigación desarrolló tres productos capilares experimentales: champú, acondicionador y leave-in (tratamiento sin aclarado), cada uno con y sin el biopolímero.

Durante veintiocho días se evaluaron sus propiedades física, como la textura o la viscosidad, y su estabilidad, así como sus efectos sobre mechones de cabello natural.

Los primeros resultados se centraron en la reología, es decir, en cómo se comportan las fórmulas al aplicarse. Las versiones con biopolímero mostraron una reducción significativa en el área de la histéresis, un parámetro directamente relacionado con la formación de películas protectoras. En el acondicionador se redujo un 48,17% y en el leave-in, un 88,09%, lo que sugiere una mayor capacidad para depositarse sobre la superficie capilar y crear una capa protectora uniforme.

Formación de película protectora: el mecanismo clave

Además, el biopolímero modificó la textura de los productos capilares: disminuyó su firmeza y consistencia, facilitando de este modo la extensión sobre el cabello y mejorando la experiencia sensorial.

Aunque pueda parecer un detalle menor, en cosmética capilar estas propiedades determinan la aceptación del producto por parte de los consumidores.

Pero el aspecto más relevante del estudio se encuentra en la interacción directa entre el biopolímero y la fibra capilar. Los análisis revelaron que las moléculas del compuesto se unen a la queratina del cabello mediante enlaces de hidrógeno. Este tipo de enlace, relativamente débil pero abundante, es crucial en la estructura del cabello y en su comportamiento mecánico.

Efectos sobre la estructura y el aspecto del cabello

La citada interacción se traduce en varios efectos:

✅ Por un lado, se observó un aumento del diámetro de la fibra capilar del 15,85%, probablemente debido a una mayor absorción de agua y a la formación de la película protectora superficial.

✅ Por otro lado, se registró una ligera reducción de la resistencia a la tracción (10,40%), atribuida a la modificación de los enlaces internos de la queratina.

A primera vista, una disminución de la resistencia podría interpretarse como negativa. Sin embargo, Maia Campos y sus colegas subrayan que ese cambio se debe a la presencia de la película protectora y no a un deterioro estructural. De hecho, la capa formada actúa como escudo frente a agresores externos que, a largo plazo, causarían daños mucho más severos.

Mejora de la suavidad y facilidad de peinado

Los efectos estéticos fueron especialmente llamativos. Tras el tratamiento con las fórmulas que contenían el biopolímero, el brillo del cabello aumentó un 29,42% y la suavidad capilar un 21,84%. Las mediciones se realizaron mediante un glossímetro —instrumento que mide el brillo de una superficie mediante la luz refleja—que evaluó la reflectancia de la superficie capilar: cuanto más lisa y alineada está la cutícula, más luz refleja.

Las imágenes de alta resolución de las fibras capilares confirmaron este resultado. Los mechones tratados mostraron una mayor alineación y regularidad en la superficie, lo que favorece la reflexión uniforme de la luz y, por tanto, el aspecto brillante y saludable del cabello.

El estudio también midió la facilidad de peinado. Tanto el acondicionador como el leave-in redujeron la fuerza necesaria para desenredar el cabello, un indicador clave de daño mecánico potencial. Cuanto menor es la fuerza necesaria, menor es el riesgo de rotura durante el cepillado. El efecto fue más pronunciado en las fórmulas con biopolímero, lo que sugiere un papel adicional como agente acondicionador.

El equipo de la Universidad de São Paulo ha estudiado un biopolímero obtenido de la tara, un arbusto andino, y de algas rojas para desarrollar productos capilares capaces de proteger y mejorar el aspecto del cabello.

El equipo de la Universidad de São Paulo ha estudiado un biopolímero obtenido de la tara, un arbusto andino, y de algas rojas para desarrollar productos capilares capaces de proteger y mejorar el aspecto del cabello. Cortesía: ACS Omega 2026, 11, 2, 2832-2841

Formación de película protectora: el mecanismo clave

La explicación está en la propia estructura del compuesto. Los galactomananos de la tara forman cadenas que facilitan la formación de películas protectoras continuas sobre la fibra capilar. Al cubrir la superficie, estas capas reducen la fricción entre cabellos y ayudan a que las cutículas capilares se mantengan planas y alineadas.

El tratamiento sin aclarado fue el que mostró mayor interacción con el cabello. Al permanecer más tiempo en contacto con la fibra capilar, favorece la formación de enlaces con la queratina y la deposición del biopolímero.

Este efecto prolongado podría ser clave para su uso en productos de protección capilar diaria.

Cosmética capilar natural y tendencias de mercado

Más allá de los resultados concretos, el estudio apunta a una tendencia de fondo en la industria cosmética: el creciente interés por ingredientes botánicos con funciones multifuncionales. Los consumidores demandan productos capilares naturales que no solo mejoren la apariencia, sino que también protejan frente al daño ambiental y reduzcan el uso de compuestos sintéticos.

En ese contexto, los biopolímeros vegetales y marinos ofrecen ventajas adicionales. Son biodegradables, renovables y, en muchos casos, compatibles con la piel y el cabello.

Además, su capacidad para formar películas protectoras los convierte en candidatos ideales para el desarrollo de cosméticos capilares antipolución.

Los autores del estudio concluyen que el biopolímero de tara y algas rojas tiene potencial para incorporarse a productos capilares de uso cotidiano. Aunque la ligera reducción de la resistencia mecánica del cabello requiere más investigación, los beneficios protectores y estéticos parecen compensar ese efecto.

Qué aporta la ciencia al cuidado del cabello

En última instancia, la investigación confirma una intuición cada vez más extendida: el cuidado del cabello no se limita a la limpieza o el peinado, sino que implica proteger una estructura biológica vulnerable frente a un entorno cada vez más agresivo.

En esa tarea, las soluciones basadas en ingredientes botánicos podrían desempeñar un papel decisivo.

El brillo y la suavidad que prometen muchos productos para el cuidado del cabello no son solo una cuestión estética. Según la ciencia, pueden ser el reflejo visible de una estrategia invisible: la creación de una película protectora microscópica que protege cada hebra frente al mundo exterior.▪️(17-febrero-2026)

  • Fuente: Rafaela A. Zito, Rafaela B. Zanin, Leticia Kakuda, and Patricia M. B. G. Maia Campos. Tara and Red Algae Biopolymer as a Film-Forming Substance for Hair Protection. ACS Omega (2026). DOI: 10.1021/acsomega.5c08778

Anterior
Anterior

Bacterias antiguas congeladas durante 5.000 años ofrecen nuevas pistas sobre la resistencia a los antibióticos

Siguiente
Siguiente

Alcohol y cerebro adolescente: una señal precoz que podría predecir quién empezará a beber antes de los 15 años