La constante de Hubble: por qué medir la expansión del universo se ha convertido en el mayor desafío de la cosmología moderna
Una discrepancia persistente entre las mediciones del universo temprano y las observaciones del cosmos cercano ha puesto en jaque al modelo cosmológico estándar. La nueva ofensiva internacional para afinar la constante de Hubble promete una precisión sin precedentes… y quizá una revolución en nuestra comprensión del universo.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Imágenes del telescopio espacial Hubble de galaxias espirales que albergan tanto estrellas variables Cefeidas como supernovas de tipo Ia, dos fenómenos clave para medir distancias cósmicas. Al combinar ambos indicadores, los astrónomos refinan el cálculo de la constante de Hubble y el ritmo de expansión del universo. Cortesía: NASA / ESA
Medir la velocidad a la que se expande el universo se ha convertido en uno de los grandes retos científicos del siglo XXI. La llamada constante de Hubble —el número que describe esa expansión del universo— no es solo un parámetro técnico: de su valor dependen la edad del cosmos, su tamaño y su destino final.
Sin embargo, en los últimos años, lejos de aclararse, su determinación ha abierto una de las mayores crisis de la física moderna.
Ahora, un amplio consorcio internacional de cosmólogos ha decidido abordar el problema de forma colectiva y meticulosa, con un objetivo ambicioso: alcanzar una medición local de la constante de Hubble con una precisión cercana al 1% y, al mismo tiempo, poner orden en un campo lleno de métodos, datos y discrepancias.
La tensión de Hubble: el gran problema de la cosmología actual
La iniciativa surge de una constatación incómoda. Desde hace aproximadamente una década, las mediciones del ritmo de expansión del universo realizadas con técnicas distintas no coinciden. Las observaciones del universo temprano, basadas en el estudio del fondo cósmico de microondas, o sea, la radiación fósil del big bang, sugieren una expansión más lenta que la que se obtiene al medir directamente galaxias y supernovas cercanas.
La diferencia no es pequeña: supera con creces lo que cabría esperar por simple azar estadístico. Esta tensión de Hubble, como se la conoce, podría apuntar a errores sistemáticos aún no detectados o, en el escenario más excitante, a la necesidad de revisar el modelo cosmológico estándar.
Recordemos que el modelo cosmológico estándar, conocido como modelo ΛCDM, es la teoría científica que describe el origen, la composición y la evolución del universo. Según este marco, el cosmos nació en el big bang hace unos 13.800 millones de años y desde entonces se expande de forma acelerada debido a la energía oscura (representada por la letra griega lambda, Λ), mientras que la mayor parte de su materia está formada por materia oscura fría (CDM, por sus siglas en inglés), invisible pero detectable por sus efectos gravitatorios.
Este modelo explica con gran precisión observaciones como el fondo cósmico de microondas, la distribución de galaxias y la expansión del universo, y constituye hoy la base teórica principal de la cosmología moderna.
Una colaboración global para mejorar la medición del universo
Dicho esto, frente a la situación descrita, decenas de investigadores de distintas instituciones han decidido unir esfuerzos para construir lo que llaman una red de distancias local: un entramado de mediciones cosmológicas que conecta múltiples métodos independientes de estimar distancias cósmicas y permite combinarlos de forma rigurosa.
La idea es superar la tradicional escalera de distancias —una cadena lineal de técnicas que se calibran unas a otras— y sustituirla por una red compleja y redundante, en la que diferentes caminos llevan al mismo resultado.
Este cambio conceptual no es moco de pavo. Durante décadas, la constante de Hubble se ha medido con procedimientos que dependen de varios pasos intermedios:
1️⃣ Primero se calibran objetos cercanos cuya distancia puede determinarse por métodos geométricos, como la paralaje de estrellas en la Vía Láctea o sistemas estelares binarios en galaxias vecinas.
2️⃣ Después se utilizan esos objetos para calibrar candelas estándar más brillantes, como las estrellas variables Cefeidas o el brillo característico de ciertas fases estelares.
3️⃣ Finalmente, esas candelas permiten medir la distancia a galaxias lejanas que albergan supernovas de tipo Ia, explosiones estelares que actúan como faros visibles a cientos de millones de años luz. Al comparar esas distancias con la velocidad a la que se alejan las galaxias, se obtiene el valor de la constante de Hubble.
El problema es que cada uno de esos pasos introduce posibles errores y dependencias. Muchas mediciones astronómicas comparten calibraciones comunes o utilizan los mismos instrumentos, de modo que combinar resultados sin tener en cuenta esas correlaciones puede conducir a conclusiones engañosas. Además, distintos grupos de investigación han desarrollado sus propios conjuntos de datos y metodologías, a veces en competencia directa.
Esquema de la red de distancias cósmicas: distintos métodos para medir distancias en el universo se conectan entre sí como una red de rutas alternativas que permiten calcular con mayor precisión la constante de Hubble, el ritmo de expansión del cosmos. Cortesía: H0DN Collaboration
Cómo funciona la red de distancias cósmicas
Para abordar estas dificultades, el nuevo estudio propone un enfoque radicalmente transparente y colaborativo. En 2025, un taller internacional reunió a especialistas de todos los métodos relevantes para debatir qué datos y técnicas debían considerarse más fiables. El objetivo no era imponer un resultado, sino acordar de antemano cómo combinar la información disponible de forma estadísticamente rigurosa. Se invitó deliberadamente a investigadores con posiciones diferentes y a grupos que utilizan métodos rivales, con la intención de alcanzar un consenso metodológico antes de conocer el resultado final.
El corazón del proyecto es la construcción de esa red de distancias. En lugar de una única cadena, la red conecta múltiples anclas geométricas —como mediciones directas de distancia mediante paralaje o el estudio de discos de gas en torno a agujeros negros— con diversos indicadores intermedios y, finalmente, con objetos lejanos cuya velocidad de recesión refleja la expansión cósmica, explican los autores en un artículo publicado en la revista Astronomy & Astrophysics.
Entre los métodos incluidos figuran las Cefeidas, la punta de la rama gigante roja en las poblaciones estelares, estrellas variables Mira, supernovas de tipo Ia y II, fluctuaciones de brillo en galaxias elípticas o relaciones empíricas entre la luminosidad y la rotación de las galaxias.
Cada uno de estos indicadores aporta una pieza del rompecabezas. Algunos permiten medir distancias relativamente cercanas con gran precisión; otros alcanzan escalas cosmológicas. Lo novedoso es que todos se integran en un mismo marco matemático que tiene en cuenta las covarianzas entre datos: es decir, las dependencias y errores compartidos. En lugar de promediar resultados finales de manera simple, el equipo combina las mediciones en el nivel más básico posible, antes de que se conviertan en estimaciones de la constante de Hubble. De este modo, la incertidumbre final refleja con mayor fidelidad toda la información disponible.
El nuevo valor de la constante de Hubble
El resultado principal de este esfuerzo colectivo es una medición de la constante de Hubble de aproximadamente 73,5 kilómetros por segundo por megapársec, con una incertidumbre de apenas un 1%. Esto significa que, por cada megapársec (unos 3,26 millones de años luz) de distancia, las galaxias se alejan en promedio unos 73,5 kilómetros por segundo adicionales.
La precisión alcanzada es una de las más altas obtenidas mediante métodos directos de medición del universo.
Lo más significativo, sin embargo, no es solo la precisión, sino la robustez del resultado. El equipo realizó múltiples pruebas eliminando distintos métodos o conjuntos de datos para comprobar hasta qué punto el valor final dependía de ellos. Sorprendentemente, retirar indicadores clásicos como las Cefeidas o la punta de la rama gigante roja apenas modifica el valor central. Incluso al sustituir las supernovas por otros indicadores basados en galaxias, el cambio es mínimo, aunque la incertidumbre aumenta. Este comportamiento sugiere que la red es estable y que ningún método individual domina por completo la medición cosmológica.
Galaxias observadas por el telescopio espacial Hubble para medir la constante de Hubble: al comparar el brillo de gigantes rojas —marcadas en amarillo— con el de estrellas similares cuya distancia ya se conoce, los astrónomos calculan con precisión la distancia a cada galaxia y, a partir de su velocidad de alejamiento, determinan la expansión del universo. Cortesía: NASA, ESA, W. Freedman (University of Chicago), ESO, and the Digitized Sky Survey
Por qué la discrepancia con el universo temprano sigue siendo un misterio
Al mismo tiempo, la nueva estimación refuerza la tensión con las mediciones del universo temprano. Los valores derivados del fondo cósmico de microondas, dentro del modelo cosmológico estándar, sitúan la constante de Hubble en torno a 67 o 68 kilómetros por segundo por megapársec. La diferencia con la medición local supera ampliamente los márgenes de error combinados. En términos estadísticos, es extremadamente improbable que se deba a una simple fluctuación.
Esta persistente discrepancia plantea un dilema profundo. Si no se deben a errores sistemáticos ocultos, las mediciones podrían estar revelando una física nueva más allá del modelo cosmológico actual. Algunas hipótesis sugieren la existencia de formas desconocidas de energía o partículas en el universo temprano; otras plantean modificaciones en la teoría de la gravedad o en la evolución de la energía oscura.
Ninguna de estas ideas ha sido confirmada, pero el hecho de que la tensión de Hubble resista a análisis cada vez más precisos la convierte en uno de los problemas más fascinantes de la cosmología contemporánea.
Un cambio en la forma de hacer cosmología
Más allá del valor concreto obtenido, el estudio marca un cambio de cultura científica. En un campo a menudo fragmentado por equipos y metodologías, la construcción de una red de distancias consensuada representa un intento de cooperación sin precedentes.
El uso de software abierto y datos abiertos permite que otros investigadores reproduzcan y amplíen el análisis, incorporando nuevos métodos o revisiones futuras.
El objetivo final no es solo resolver la tensión de Hubble, sino establecer un marco que permita mejorar continuamente la medición de la expansión del universo.
Qué significa para el futuro de la cosmología
Con nuevos telescopios en funcionamiento y misiones espaciales en marcha, la cantidad y calidad de los datos seguirá creciendo. Integrarlos de forma coherente será esencial para determinar si el universo está realmente enviando señales de una física desconocida o si, por el contrario, la respuesta se encuentra en los detalles aún imperfectos de nuestras mediciones.
En cualquier caso, la constante de Hubble ha dejado de ser un simple número. Se ha convertido en el punto de encuentro de observaciones, teorías y colaboraciones internacionales, y también en una posible puerta hacia una comprensión más profunda del cosmos.
Mientras los cosmólogos afinan sus instrumentos y métodos, el universo continúa expandiéndose, obligando a la ciencia a seguirle el ritmo con una precisión cada vez mayor. ▪️
Fuente: H0DN Collaboration. The Local Distance Network: A community consensus report on the measurement of the Hubble constant at ∼1% precision. Astronomy & Astrophysics (2026). DOI: 10.1051/0004-6361/202557993.

