La misteriosa razón por la que las mujeres se vuelven más «calientes» entre los 18 y los 42 años

El análisis de más de 5.600 ciclos menstruales apunta a que la temperatura corporal femenina aumenta lentamente con la edad y podría convertirse en una nueva herramienta para medir el envejecimiento, la fertilidad y la salud general. Los científicos creen que el ciclo menstrual contiene mucha más información biológica de la que la medicina ha sabido aprovechar hasta ahora.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Una investigación con más de 5.600 ciclos menstruales sostiene que la temperatura corporal femenina aumenta lentamente entre los 18 y los 42 años, especialmente tras la ovulación y durante la fase lútea.

Una investigación con más de 5.600 ciclos menstruales sostiene que la temperatura corporal femenina aumenta lentamente entre los 18 y los 42 años, especialmente tras la ovulación y durante la fase lútea. Foto: Jayson Hinrichsen

La temperatura corporal de las mujeres no es estable a lo largo de la vida fértil. Sube lentamente, casi de forma imperceptible, desde la juventud hasta la mediana edad. Entre los 18 y los 42 años, el cuerpo femenino se vuelve, literalmente, más cálido.

La diferencia térmica apenas alcanza unas centésimas de grado cada año, pero detrás de esa variación diminuta podría esconderse una nueva forma de entender el envejecimiento, la fertilidad y la salud general de las mujeres.

Esa es la principal conclusión de un estudio publicado en la revista Science Advances por investigadores del SRI International de California, en Estados Unidos, y de la Universidad de Witwatersrand, en Sudáfrica, que ha analizado más de 5.600 ciclos menstruales de 753 mujeres europeas.

El trabajo propone además una idea ambiciosa: que el ciclo menstrual, tradicionalmente reducido a su dimensión reproductiva, podría convertirse en una herramienta biomédica de enorme valor para detectar cambios fisiológicos asociados al envejecimiento y quizá, en el futuro, a enfermedades metabólicas, cardiovasculares o ginecológicas.

Qué descubrió exactamente el estudio sobre la temperatura corporal femenina

Durante décadas, la medicina ha tratado la menstruación casi exclusivamente como un fenómeno ligado a la fertilidad. Sin embargo, los autores recuerdan que una mujer puede experimentar alrededor de 450 ciclos menstruales a lo largo de su vida y que apenas unos pocos terminan en embarazo.

➡️ El resto de las reglas —más del 99 %— constituyen una fuente masiva de información biológica prácticamente desaprovechada. «La menstruación ha sido descrita como un signo vital infrautilizado, pero poderoso para comprender la salud ginecológica y general», señalan los investigadores en el estudio.

El trabajo parte de una observación conocida desde hace más de un siglo: la temperatura corporal basal, medida por la mañana antes de levantarse de la cama, cambia a lo largo del ciclo menstrual. Tras la ovulación, la progesterona eleva de forma ligera la temperatura, y esta permanece alta hasta la menstruación. Ese pequeño ascenso térmico se ha usado históricamente para identificar los días fértiles, pero los científicos sospechan desde hace tiempo que contiene mucha más información.

«Creemos que la señal de temperatura contiene mucha información sobre la salud», ha declarado Marie Gombert-Labedens, bioquímica del SRI International, un instituto de investigación con sede en California, y que firma el artículo junto con Alan Taitz, Orsolya Kiss y Fiona C. Baker. Y añade—: «Esperamos que esto facilite las investigaciones para identificar nuevos marcadores de enfermedades; puede que sea una fuente de información sobre nuestra salud aún sin explotar».

El algoritmo WAVES: inteligencia artificial aplicada al ciclo menstrual

Para explorar ese potencial, los investigadores desarrollaron un algoritmo bautizado como WAVES —acrónimo, en inglés de valuación de la salud de la mujer a través de la variabilidad de las señales relacionadas con el sistema endocrino— capaz de analizar patrones complejos en las curvas de temperatura corporal.

El sistema no se limita a medir si la temperatura sube o baja, sino que examina 32 variables distintas relacionadas con la duración del ciclo, la amplitud de las variaciones térmicas, la regularidad entre ciclos y hasta la forma matemática de las curvas.

Los resultados muestran que la edad modifica de manera clara esos patrones. Las mujeres de entre 35 y 42 años tenían temperaturas medias más altas que las de entre 18 y 35. El incremento era especialmente visible en las temperaturas mínimas del ciclo, es decir, en los momentos más fríos del mes. Al mismo tiempo, los ciclos se acortaban debido a una reducción de la fase folicular —la etapa previa a la ovulación— mientras que la fase lútea —es la segunda mitad del ciclo menstrual, la que comienza después de la ovulación y termina cuando llega la menstruación— permanecía relativamente estable.

Un incremento mínimo pero constante

En términos prácticos, eso significa que el cuerpo femenino parece adelantar progresivamente algunos de sus ritmos reproductivos conforme envejece. La ovulación ocurre antes dentro del ciclo y las oscilaciones térmicas se vuelven menos pronunciadas.

➡️ La diferencia es pequeña, pero constante: las temperaturas mínimas aumentaban alrededor de 0,004 ºC por año.

Aunque pueda parecer una variación insignificante, en fisiología las décimas y las centésimas importan. La temperatura corporal está controlada por sistemas extremadamente sensibles regulados por el cerebro, las hormonas y el metabolismo. Cambios minúsculos sostenidos durante años pueden reflejar transformaciones profundas en el funcionamiento interno del organismo.

El cuerpo femenino se vuelve más cálido con la edad

Qué podría explicar este aumento de temperatura

La menopausia ya había sido asociada a alteraciones térmicas evidentes, como los sofocos y sudores nocturnos. Lo novedoso de este estudio es que detecta modificaciones mucho antes de que aparezcan esos síntomas, durante décadas consideradas de plena normalidad reproductiva.

Los autores creen que el fenómeno podría estar relacionado con el envejecimiento gradual del sistema reproductivo. Las mujeres nacen con una reserva finita de folículos ováricos que disminuye de forma continua con el tiempo. A los treinta años queda aproximadamente un 12 % de esa reserva; a los cuarenta, apenas un 3 %. Esa reducción altera de manera progresiva la dinámica hormonal y podría explicar parte de los cambios observados en la temperatura.

Cada mujer tiene una «huella térmica» única

Pero el hallazgo más sugerente quizá no sea el aumento térmico en sí, sino la idea de que cada mujer posee una huella térmica propia. El estudio encontró que muchos parámetros del ciclo menstrual son extraordinariamente estables dentro de cada individuo, incluso a lo largo de años.

Algunas mujeres presentan ciclos muy regulares y temperaturas muy consistentes; otras muestran más variabilidad. Esa firma fisiológica personal podría convertirse en una referencia para detectar alteraciones tempranas.

Es una lógica parecida a la que ya se utiliza con otros indicadores biológicos. La cardiología, por ejemplo, no se fija solo en la frecuencia cardíaca, sino también en cómo cambia con el tiempo. Una desviación respecto al patrón habitual puede ser más importante que un valor aislado. Los investigadores creen que algo similar podría aplicarse al ciclo menstrual.

La temperatura corporal basal, medida al despertar, podría convertirse en un nuevo biomarcador digital para estudiar envejecimiento, fertilidad y salud femenina, según un estudio publicado en Science Advances.

La temperatura corporal basal, medida al despertar, podría convertirse en un nuevo biomarcador digital para estudiar envejecimiento, fertilidad y salud femenina, según un estudio publicado en Science Advances. Foto: Jonathan Borba

Qué relación existe entre menstruación y enfermedades

➡️ «La menstruación ha sido descrita como un signo vital infrautilizado», recuerdan las autores. Igual que la presión arterial o la frecuencia cardíaca, el ciclo menstrual refleja el estado general del organismo. Estrés, alteraciones metabólicas, trastornos endocrinos o enfermedades inflamatorias pueden modificarlo.

De hecho, investigaciones previas ya habían encontrado asociaciones entre irregularidades menstruales y mayor riesgo cardiovascular. El nuevo trabajo amplía esa perspectiva al sugerir que los patrones térmicos podrían funcionar como biomarcadores digitales del envejecimiento fisiológico.

Los autores sostienen que el algoritmo WAVES podría servir para impulsar «el descubrimiento de biomarcadores digitales» relacionados con la salud femenina y el envejecimiento.

La idea encaja además con la expansión de dispositivos de monitorización corporal. Anillos inteligentes, relojes y pulseras capaces de registrar la temperatura, la frecuencia cardíaca o el sueño generan cantidades gigantescas de datos biomédicos cotidianos. Hasta ahora, gran parte de esa información se utilizaba sobre todo para calcular fertilidad o predecir menstruaciones. Los autores proponen darle un uso mucho más amplio.

Un algoritmo contra la endometriosis o los cánceres ginecológicos

El algoritmo WAVES ha sido publicado como herramienta de código abierto precisamente para facilitar nuevas investigaciones. Los científicos imaginan aplicaciones futuras en dolencias como el síndrome de ovario poliquístico, la endometriosis o incluso algunos cánceres ginecológicos.

También podría ayudar a estudiar cómo envejece realmente el cuerpo femenino, algo que sigue siendo sorprendentemente desconocido.

La medicina ha investigado históricamente menos la fisiología femenina que la masculina, y durante mucho tiempo el ciclo menstrual fue considerado una fuente de ruido experimental más que una ventana biológica relevante. Muchos ensayos clínicos excluían a mujeres precisamente porque las fluctuaciones hormonales complicaban el análisis estadístico.

El nuevo estudio invierte esa lógica: esas fluctuaciones no serían un obstáculo, sino una fuente privilegiada de información.

Evolución de la temperatura corporal basal durante el ciclo menstrual según la edad: las mujeres de 35 a 42 años (línea naranja) presentan temperaturas medias más altas y ciclos más cortos que las de 18 a 35 años (línea azul)

Evolución de la temperatura corporal basal durante el ciclo menstrual según la edad: las mujeres de 35 a 42 años (línea naranja) presentan temperaturas medias más altas y ciclos más cortos que las de 18 a 35 años (línea azul), según el análisis de más de 5.600 ciclos menstruales realizado por investigadores de Science Advances. Cortesía: Marie Gombert-Labedens et al.

Las limitaciones del nuevo trabajo

Los investigadores admiten, sin embargo, varias limitaciones importantes. La base de datos utilizada procede de mujeres europeas sanas interesadas en métodos naturales de fertilidad y no incluye adolescentes menores de dieciocho años ni mujeres mayores de 42. Tampoco participaron personas con problemas de infertilidad o enfermedades ginecológicas relevantes.

Además, las temperaturas fueron medidas por las propias participantes con termómetros distintos y en localizaciones corporales diferentes —oral, vaginal o anal—, lo que introduce cierta variabilidad.

Aun así, los autores consideran que la consistencia de los resultados es notable. El estudio logró detectar tendencias conocidas, como el acortamiento de la fase folicular con la edad, pero también relaciones nuevas, casom del aumento progresivo de las temperaturas mínimas o la creciente irregularidad de ciertos patrones térmicos.

Envejecimiento y ritmos biológicos

Gombert-Labedens y sus colegas subrayan además que «el supuesto ciclo menstrual estándar de veintiocho días con la ovulación en el día decimocuarto es más la excepción que la regla», una variabilidad que, en su opinión, obliga a desarrollar enfoques mucho más personalizados en salud femenina.

Quizá el aspecto más fascinante del trabajo sea su implicación conceptual: la posibilidad de que el envejecimiento no se mida solo en años, sino en ritmos biológicos. La temperatura corporal menstrual podría actuar como un reloj fisiológico íntimamente ligado al estado real del organismo.

Eso no significa que vaya a existir pronto una aplicación capaz de calcular la edad biológica exacta de una mujer a partir de su temperatura. Los propios investigadores subrayan que todavía faltan estudios mucho más amplios y diversos. Pero sí apunta hacia un cambio de paradigma: entender el cuerpo femenino no únicamente desde la reproducción, sino como un sistema dinámico cuyos ciclos contienen información sobre salud, metabolismo y envejecimiento.

Durante siglos, las variaciones del cuerpo femenino fueron tratadas como una anomalía respecto a un supuesto modelo fisiológico universal masculino. Ahora, precisamente esas variaciones podrían convertirse en una de las herramientas más prometedoras para comprender mejor cómo envejecemos.▪️(21-mayo-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Menstruación y Temperartura Corporal

🌡️ ¿Por qué aumenta la temperatura corporal femenina con la edad?

El estudio apunta a cambios hormonales y al envejecimiento progresivo del sistema reproductivo, especialmente a la reducción de los folículos ováricos.

🌡️ ¿Qué es la temperatura corporal basal?

Es la temperatura del cuerpo medida al despertar, antes de realizar cualquier actividad física.

🌡️ ¿Qué es el algoritmo WAVES?

Es una herramienta desarrollada por investigadores para analizar patrones térmicos y hormonales del ciclo menstrual mediante datos fisiológicos.

🌡️ ¿La temperatura corporal cambia durante el ciclo menstrual?

Sí. Tras la ovulación, la progesterona eleva ligeramente la temperatura corporal hasta la menstruación.

🌡️ ¿Puede el ciclo menstrual indicar problemas de salud?

Cada vez más estudios sugieren que las alteraciones menstruales pueden relacionarse con trastornos hormonales, metabólicos y cardiovasculares.

🌡️ ¿Este descubrimiento sirve para diagnosticar enfermedades?

Todavía no. Los investigadores consideran que se necesitan más estudios antes de usar estos patrones como herramientas diagnósticas clínicas.

  • Fuente: Marie Gombert-Labedens et al. Identifying menstrual metrics as personal health markers: Age trends and individual footprints in temperature across 5674 cycles. Science Advances (2026). DOI: 10.1126/sciadv.aeb1175

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