La terapia CAR-T reduce la artritis reumatoide grave en su primer ensayo clínico
Una terapia celular concebida contra el cáncer ha reducido notablemente la actividad de la enfermedad en seis pacientes con artritis reumatoide grave que ya no respondían a los fármacos. Tras una sola infusión, tres de ellos alcanzaron una remisión sostenida en el tiempo sin necesidad de continuar tomando medicación antirreumática, una señal esperanzadora del posible «reinicio» del sistema inmunitario.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Las imágenes combinadas de PET y resonancia magnética muestran las rodillas de un participante antes del tratamiento (izquierda), con numerosos focos inflamatorios resaltados en magenta, y varios meses después de recibir la terapia CAR-T anti-CD19 (derecha). Cortesía: Charité / David Simon
Qué ha descubierto el primer ensayo de CAR-T contra la artritis reumatoide
Una inmunoterapia concebida originalmente para combatir cánceres de la sangre ha logrado reducir notablemente la inflamación y los síntomas en seis pacientes con una artritis reumatoide especialmente agresiva que habían agotado casi todas las alternativas terapéuticas.
Tres de ellos permanecieron en remisión y sin medicación al finalizar el seguimiento del ensayo.
Los resultados son muy prometedores, pero proceden de un ensayo preliminar con solo seis pacientes y todavía no permiten hablar de una cura definitiva para la artritis reumatoide, una dolencia autoinmune crónica que solo en España afecta a 300.000 personas, según datos del estudio EPISER de la Sociedad Española de Reumatología (SER).
¿Qué es la artritis reumatoide refractaria?
La artritis reumatoide convierte una parte del sistema inmunitario en agresora de las propias articulaciones. El ataque provoca inflamación, hinchazón, rigidez y dolor persistente. Si no se controla, puede erosionar el cartílago y el hueso, deformar las articulaciones y reducir gravemente la movilidad y la calidad de vida.
Los medicamentos actuales, desde el metotrexato y los corticoides hasta los fármacos biológicos y los inhibidores de distintas señales inflamatorias, permiten controlar la enfermedad en muchos pacientes. Sin embargo, normalmente no eliminan su origen inmunológico. El tratamiento debe mantenerse durante años, a menudo a lo largo de toda la vida, y la supresión continuada del sistema inmunitario aumenta, entre otros problemas, la susceptibilidad a padecer determinadas infecciones.
Existe además un grupo de enfermos que no responde adecuadamente al arsenal terapéutico, ni siquiera después de probar varios fármacos dirigidos. Su dolencia se clasifica entonces como artritis reumatoide refractaria al tratamiento. Es precisamente en este reducido grupo, sometido a un dolor y una discapacidad considerables, donde un equipo de la Charité–Universitätsmedizin de Berlín, en Alemania, ha probado una estrategia mucho más radical: eliminar temporalmente una población completa de células inmunitarias para intentar reconstruirla desde cero.
El trabajo, publicado en la revista Nature Medicine, constituye el primer ensayo clínico diseñado específicamente para evaluar una terapia con células CAR-T anti-CD19 en personas con artritis reumatoide. En él articiparon tres mujeres y tres hombres de entre 31 y 69 años. Todos sufrían una forma grave y seropositiva de la enfermedad y habían recibido, sin éxito suficiente, hasta ocho tratamientos dirigidos o biológicos durante la década anterior. El ensayo COMPARE siguió a los pacientes entre 36 y 52 semanas.
Las terapias CAR-T se fabrican a partir de los linfocitos del propio paciente, modificados genéticamente en el laboratorio para reconocer y destruir células concretas. Creadas inicialmente contra algunos cánceres, podrían aplicarse en el futuro a enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide. Cortesía: Charité / Arne Sattler
Cómo funciona la terapia CAR-T anti-CD19
La estrategia se basa en la posibilidad de que algunas células B autorreactivas sobrevivan protegidas en lugares a los que los medicamentos habituales no siempre llegan con la misma eficacia. Estas células, también conocidas como linfocitos B, participan en la producción de anticuerpos contra componentes del propio organismo, y pueden conservar una especie de recuerdo duradero de la enfermedad.
🗣️ «Una de las razones podría ser que la enfermedad active las células B —células de memoria del sistema inmunitario adaptativo que pueden sobrevivir en los ganglios linfáticos, la médula ósea o el tejido articular tras una infección—, donde producen anticuerpos nocivos dirigidos contra los propios tejidos del organismo y reavivan repetidamente la inflamación», explica el profesor David Simon, quien diseñó el ensayo para este grupo de pacientes junto con el profesor Gerhard Krönke, del Departamento de Reumatología e Inmunología Clínica de la Charité.
En qué consisten las CAR-T
Las células CAR-T son linfocitos T extraídos de la sangre del propio paciente y modificados genéticamente en el laboratorio. Los científicos les añaden un receptor artificial —el receptor quimérico de antígeno o CAR— que les permite reconocer una diana molecular concreta. En ciertos cánceres, la diana se encuentra en las células tumorales. En esta aplicación contra la artritis reumatoide, el objetivo no es otro que la CD19, una proteína presente en la superficie de la mayoría de las células B.
«El marcador identificativo de muchas células B, tanto de las células B anómalas de los cánceres de la sangre o del sistema linfático como de las que impulsan la artritis reumatoide, es la molécula de superficie CD19. Podría considerarse una especie de etiqueta identificativa —explica Simon. Y continúa—: Para que las células CAR-T puedan detectar y eliminar las células causantes de la enfermedad, equipamos las propias células inmunitarias del paciente con un receptor que actúa como un sensor de búsqueda de CD19».
El paso por la linfodepleción
Antes de recibir la infusión de células modificadas, los participantes tuvieron que abandonar los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad y someterse a un breve tratamiento de quimioterapia. Esta linfodepleción, que es como se conoce técnicamente, reduce temporalmente ciertas poblaciones inmunitarias y deja espacio para que las CAR-T se multipliquen.
Finalmente, las células modificadas se administran en una sola infusión, y comienzan de este modo a perseguir a cualquier célula que exhiba la CD19.
El procedimiento provoca una desaparición profunda, aunque temporal, de las células B CD19 positivas. La diferencia respecto a anticuerpos monoclonales como el rituximab es que las CAR-T son células vivas: pueden circular, proliferar y penetrar en reservorios como los ganglios, la médula ósea y el tejido sinovial de las articulaciones.
La artritis reumatoide provoca inflamación, hinchazón, rigidez y dolor en las articulaciones. Cuando la respuesta autoinmune no se controla, puede deteriorar progresivamente el cartílago y el hueso y limitar de manera considerable la movilidad. Cortesía: Brett J. Gilbert
Qué resultados obtuvieron los seis pacientes
La actividad de la artritis disminuyó en los seis participantes en el ensayo clínico pese a la retirada de los inmunosupresores. En la última evaluación, la reducción mediana en el índice DAS28-CRP —que combina el estado de veintiocho articulaciones, la valoración del paciente y un marcador inflamatorio— fue del 34 %. Tres personas alcanzaron la remisión según este índice y también una respuesta ACR70, es decir, una mejoría de al menos el 70 % en el conjunto de signos y síntomas evaluados.
🗣️ «La actividad de la enfermedad disminuyó notablemente en los seis pacientes. Durante un seguimiento de hasta un año, tres permanecieron en remisión sostenida sin necesidad de ningún medicamento para la artritis reumatoide —informa Krönke. Y precisa—: Esto resulta especialmente destacable, dado que ninguno de los tratamientos establecidos había conseguido aliviar adecuadamente sus síntomas».
Las pruebas de imagen, los análisis de tejidos y los estudios inmunológicos indicaron que las CAR-T no se limitaron a eliminar células B de la sangre. También alcanzaron los reservorios situados en la médula ósea, los ganglios linfáticos y las articulaciones. Al mismo tiempo, descendieron de forma continuada los autoanticuerpos característicos de la enfermedad.
Cuatro de los seis voluntarios dejaron de presentar un tipo de anticuerpo contra las proteínas citrulinadas, moléculas del organismo modificadas mediante un proceso químico que el sistema inmunitario identifica erróneamente como extrañas. En cinco de los seis participantes también dejó de detectarse el factor reumatoide IgM, un autoanticuerpo habitual en esta enfermedad que reconoce por error una parte de otros anticuerpos.
Un posible reinicio de la memoria inmunitaria
El dato más sugestivo apareció cuando las células B comenzaron a regenerarse.
«Cuando el sistema de células B se recuperó posteriormente, regresaron sobre todo células B vírgenes que todavía no habían sido moldeadas por la enfermedad. En cambio, las células B dirigidas contra los propios tejidos del organismo que estaban presentes antes del tratamiento ya no podían detectarse en casi ninguno de los pacientes, lo que indica que la terapia puede ser capaz de reiniciar realmente la memoria inmunitaria patológica», recuerda Simon.
La eliminación tampoco borró por completo las defensas adquiridas a lo largo de la vida. Los anticuerpos protectores generados por vacunaciones anteriores, como las del tétanos y la varicela, continuaban siendo detectables. Esto podría deberse a que algunas células plasmáticas de larga vida encargadas de mantener esos anticuerpos no expresan CD19 y, por tanto, escapan de las CAR-T.
Aun así, los posibles efectos a largo plazo sobre la inmunidad siguen sin conocerse.
¿Es segura la terapia CAR-T para la artritis reumatoide?
El perfil de seguridad resultó razonable para una terapia celular de esta complejidad. Todos los participantes desarrollaron un síndrome de liberación de citocinas, una reacción inflamatoria que puede aparecer cuando las células CAR-T se activan. En este ensayo, los casos fueron de grado 1 o 2, es decir, leves o moderados y controlables.
No se registró el síndrome de neurotoxicidad conocido como ICANS ni otros acontecimientos adversos graves. Uno de los pacientes presentó una elevación de grado 3 de las transaminasas hepáticas, considerada una toxicidad limitante de dosis, pero el problema se resolvió sin dejar secuelas.
🗣️ «Después de que los participantes recibieran las células CAR-T anti-CD19, observamos en todos ellos únicamente un síndrome de liberación de citocinas temporal, de leve a moderado y fácilmente controlable. No hubo complicaciones neurológicas graves ni otros acontecimientos adversos serios, y las infecciones fueron poco frecuentes», señala Marie Luise Hütter-Krönke, directora médica de la unidad de ensayos clínicos tempranos de Hematología de la Charité.
Y no todos los pacientes respondieron por igual. Tres no alcanzaron una remisión completa y en uno de los casos la enfermedad reapareció después de un periodo inicial sin medicación. El ensayo tampoco incluyó un grupo de control y su tamaño —seis personas— impide estimar qué proporción de enfermos podría beneficiarse, cuánto duraría la mejoría o qué complicaciones infrecuentes surgirían al tratar a cientos de pacientes.
Qué otros estudios han probado las CAR-T contra enfermedades autoinmunes
Los resultados, no obstante, encajan con una trayectoria científica que comenzó en otras enfermedades autoinmunes. En 2022, otro equipo alemán comunicó la remisión sin fármacos de cinco personas con lupus refractario tratadas con CAR-T anti-CD19. Dos años más tarde, una serie publicada en The New England Journal of Medicine reunió a quince pacientes —ocho con lupus, tres con miositis inflamatoria y cuatro con esclerosis sistémica—: todos pudieron suspender la inmunosupresión y alcanzaron respuestas clínicas específicas para su enfermedad durante una mediana de seguimiento de 15 meses. Los datos reforzaron la hipótesis del reinicio inmunitario.
La evidencia ha crecido desde entonces. El ensayo CASTLE, publicado en 2026, trató a veinticuatro personas con lupus, esclerosis sistémica o miositis grave: veintidós alcanzaron los criterios de eficacia establecidos, ninguna necesitó reanudar los inmunosupresores y no se observaron recaídas durante una mediana de seguimiento de 13 meses. En artritis reumatoide ya se habían descrito casos aislados y una pequeña experiencia china con tres pacientes, pero COMPARE es el primer ensayo dedicado de forma sistemática a esta enfermedad. En aquel estudio chino disminuyeron de manera drástica las articulaciones dolorosas e inflamadas.
Una paciente se somete a un escaneo de las manos para medir de manera rápida y no invasiva la inflamación de sus articulaciones. Esta tecnología permite vigilar con mayor frecuencia la evolución de enfermedades como la artritis reumatoide y ajustar mejor la medicación, evitando exploraciones dolorosas y reduciendo el riesgo de administrar más tratamiento del necesario. Fuente: Hemics / DE Design
Por qué todavía no puede hablarse de curación
Los resultados no demuestran que las CAR-T curen la artritis reumatoide. El estudio presenta varias limitaciones importantes. Estas son algunas de ellas:
✅ Solo participaron seis personas.
✅ No existió un grupo de control con el que comparar los resultados.
✅ El seguimiento máximo fue de aproximadamente un año.
✅ Tres pacientes no alcanzaron una remisión completa.
✅ En uno de ellos, la enfermedad reapareció después de un periodo inicial sin medicación.
✅ Se desconocen la duración real del reinicio inmunitario y sus efectos a largo plazo.
✅ La terapia es compleja y requiere centros altamente especializados.
La segunda fase de COMPARE incorporará a diez pacientes más y comparará directamente las CAR-T con rituximab, un medicamento ya aprobado que también elimina células B, aunque se dirige contra la proteína CD20.
Los investigadores quieren determinar si la terapia celular consigue una eliminación más profunda de las células autorreactivas, una respuesta más duradera y un verdadero borrado de la memoria inmunitaria patológica.
El estudio fue diseñado e iniciado por la Charité y recibió apoyo de Kyverna Therapeutics, compañía especializada en inmunoterapias y desarrolladora del mivocabtagene autoleucel, el producto celular utilizado. Según la institución, la empresa no intervino en el diseño del ensayo, la recogida y el análisis de los datos ni la presentación de los resultados.
Si los próximos estudios confirman el beneficio, las CAR-T no sustituirán de inmediato a los tratamientos habituales. Su primera aplicación estaría probablemente reservada a pacientes con artritis reumatoide muy grave que hayan fracasado con diferentes fármacos.
Para estas personas, una única infusión capaz de detener durante meses o años el ciclo autoinmune ofrecería algo que hoy no existe: la posibilidad de alcanzar una remisión prolongada sin mantener al sistema inmunitario bajo supresión constante.▪️(28-agosto-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Primer ensayo clínico de este tipo: seis pacientes con artritis reumatoide grave y resistente a múltiples tratamientos recibieron una terapia CAR-T anti-CD19.
- Una única infusión: los médicos extrajeron linfocitos T de cada participante, los modificaron para localizar células B dañinas y los devolvieron al organismo.
- Mejoría en todos los pacientes: la actividad de la enfermedad disminuyó en los seis participantes, pese a que suspendieron los medicamentos antirreumáticos.
- Tres remisiones sin fármacos: la mitad de los pacientes alcanzó una remisión sostenida y pudo permanecer sin medicación durante el seguimiento.
- Posible reinicio inmunitario: al recuperarse las células B, predominaron células vírgenes, mientras que casi desaparecieron las dirigidas contra los propios tejidos.
- Descenso de los autoanticuerpos: disminuyeron marcadores característicos de la artritis reumatoide, como los anticuerpos contra proteínas citrulinadas y el factor reumatoide IgM.
- Efectos adversos controlables: todos desarrollaron un síndrome de liberación de citocinas leve o moderado, pero no se registraron complicaciones neurológicas graves.
- Resultados todavía preliminares: el ensayo solo incluyó a seis personas y careció de grupo de control, por lo que aún no permite hablar de una cura.
INMUNOLOGÍA Y BIOMEDICINA
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Terapia CAR-T y Artritis Reumatoide
🤚 ¿Qué son las células CAR-T?
Son linfocitos T del propio paciente modificados genéticamente para reconocer y destruir células que presentan una molécula determinada. En este ensayo, la diana fue CD19, una proteína presente en numerosas células B.
🤚 ¿Cómo pueden ayudar contra una enfermedad autoinmune?
Las CAR-T eliminan las células B que producen autoanticuerpos o conservan la memoria inmunitaria responsable de reactivar la inflamación. Cuando las células B regresan, pueden hacerlo con un perfil predominantemente virgen y sin parte de esa memoria patológica.
🤚 ¿La terapia CAR-T cura la artritis reumatoide?
Todavía no puede afirmarse. Tres de los seis pacientes alcanzaron la remisión sin medicación, pero el ensayo es pequeño y el seguimiento no supera aproximadamente un año. Se necesitan estudios controlados y con muchos más participantes.
🤚 ¿Qué riesgos entraña el tratamiento?
Puede provocar síndrome de liberación de citocinas, infecciones, alteraciones sanguíneas y, en algunos casos, toxicidad neurológica. En este primer ensayo los efectos fueron principalmente leves o moderados y no se observaron complicaciones neurológicas graves.
🤚 ¿Está ya disponible para los pacientes?
No como tratamiento convencional de la artritis reumatoide. Su utilización continúa limitada a ensayos clínicos y programas experimentales desarrollados en centros especializados.
🤚 ¿En qué se diferencia del rituximab?
Rituximab es un anticuerpo que reconoce CD20 y elimina determinadas células B. Las CAR-T se dirigen contra CD19 y, al ser células vivas capaces de multiplicarse y penetrar en los tejidos, podrían alcanzar reservorios inmunitarios más profundos. El ensayo COMPARE evaluará si esta ventaja teórica se traduce en una respuesta más intensa y duradera.
MEDICINA REGENERATIVA
Información facilitada por Charité
Fuente: Albach, F.N., Rehm, M.C., Hütter-Krönke, M.L. et al.CD19 CAR T cell therapy for treatment-refractory seropositive rheumatoid arthritis: a phase 1 trial. Nature Medicine (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41591-026-04603-3

