Lo que revela un primo de los cocodrilos, bípedo y sin dientes, sobre el mundo antes de los dinosaurios

Mucho antes de que los dinosaurios dominaran la Tierra, extraños reptiles bípedos emparentados con los cocodrilos ya experimentaban con formas de vida sorprendentes. El hallazgo de Sonselasuchus cedrus, un animal sin dientes y con aspecto de dinosaurio, revela hasta qué punto el Triásico fue un periodo de evolución salvaje y criaturas imposibles.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Reconstrucción de Labrujasuchus expectatus, un extraño reptil bípedo del Triásico tardío hallado en Arizona y emparentado con los cocodrilos.

Reconstrucción de Labrujasuchus expectatus, un extraño reptil bípedo del Triásico tardío hallado en Arizona y emparentado con los cocodrilos. Aunque tenía aspecto de pequeño dinosaurio corredor, pertenecía al grupo de los shuvosáuridos, uno de los linajes más insólitos que prosperaron antes del dominio de los dinosaurios. Ilustración: Jorge Gonzalez / NHMLAC Dinosaur Institute.

Hace unos 215 millones de años, mucho antes de que el Tyrannosaurus rexo los diplodocos existieran siquiera como posibilidad evolutiva, la Tierra era un laboratorio biológico lleno de criaturas extrañas. Algunas parecían una mezcla imposible entre cocodrilo, avestruz y lagarto. Otras caminaban erguidas sobre dos patas. Y muchas pertenecían a linajes que desaparecerían sin dejar descendientes reconocibles.

En aquel mundo incierto del período Triásico de la Era Mesozoica, desde hace aproximadamente 252 millones hasta hace 201 millones de años, los dinosaurios aún eran actores secundarios.

Ahora, el hallazgo de una nueva especie fósil en Arizona (Estados Unidos) está ayudando a reconstruir ese capítulo olvidado de la historia natural. La criatura se llama Sonselasuchus cedrus y, aunque a primera vista podría confundirse con un pequeño dinosaurio bípedo, en realidad era un pariente temprano de los cocodrilos actuales. Un cocodrilo sin dientes, de patas largas y probablemente cubierto por una piel ligera, que corría sobre dos patas en los bosques subtropicales de Norteamérica.

El descubrimiento, publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology, ofrece una ventana excepcional a un momento crítico de la evolución: el instante previo a que los dinosaurios conquistaran el planeta.

¿Qué era el «Sonselasuchus cedrus»?

El Sonselasuchus cedrus pertenecía a un grupo llamado shuvosáuridos, un conjunto de reptiles arcosaurios emparentados con los cocodrilos, pero que evolucionaron hacia formas corporales sorprendentemente parecidas a las de ciertos dinosaurios terópodos.

¿Qué es la convergencia evolutiva?

Este fenómeno, conocido como convergencia evolutiva, ocurre cuando especies sin parentesco cercano desarrollan rasgos similares porque ocupan nichos ecológicos parecidos.

Es decir: la evolución llegó dos veces a soluciones anatómicas muy parecidas.

➡️ «El Triásico fue una época de experimentación evolutiva extraordinaria —explica el paleontólogo Elliott Armour Smith, autor principal del estudio y doctorando de la Universidad de Washington. Según el investigador, los ecosistemas terrestres del Triásico estaban llenos de reptiles «haciendo cosas muy distintas», mucho antes de que los dinosaurios monopolizaran los grandes ecosistemas continentales.

Detalle de la tibia izquierda fosilizada de Labrujasuchus expectatus, vista desde distintos ángulos.

Detalle de la tibia izquierda fosilizada de Labrujasuchus expectatus, vista desde distintos ángulos. La anatomía del hueso revela adaptaciones para una locomoción ágil y bípeda, una característica sorprendente en este extraño pariente de los cocodrilos que vivió durante el Triásico tardío en lo que hoy es Nuevo México. Cortesía: Journal of Vertebrate Paleontology

Un posible cambio de locomoción durante el crecimiento

El fósil apareció en el Parque Nacional del Bosque Petrificado, en las comunidades de Holbrook y Navajo de Arizona, una de las grandes joyas paleontológicas del Triásico mundial. Allí, entre sedimentos rojizos y troncos fosilizados, los científicos encontraron restos parciales del esqueleto: fragmentos del cráneo, vértebras y huesos de las extremidades. Peo bastaron para identificar una nueva especie fósil.

Lo más intrigante del animal no es solo su aspecto. También su forma de crecer.

Los investigadores creen que Sonselasuchus cedrus pudo pasar parte de su juventud desplazándose sobre cuatro patas antes de adoptar una postura bípeda en la edad adulta. Si la hipótesis se confirma, sería uno de los casos más extraños conocidos de cambio locomotor durante el crecimiento en reptiles arcosaurios.

«Es algo muy raro en el registro fósil», señala Smith.

🗣️ En palabras de Alan Turner, autor principal del artículo, «vemos que muchas de las estrategias exitosas de los animales modernos y los dinosaurios no aviares surgen por primera vez en el Triásico, y los shuvosaurios son un magnífico ejemplo de esa evolución convergente. El bipedismo es sin duda un camino singular para los parientes de los cocodrilos, pero es un camino muy transitado por los dinosaurios y, más tarde, por las aves. Es evidente que funcionó para estos animales».

¿De qué se alimentaba el «Sonselasuchus cedrus»?

El animal tenia aproximadamente el tamaño de un caniche grande y pesaba entre 15 y 20 kilos. No tenía dientes funcionales, lo que sugiere una dieta especializada que aún sigue siendo un misterio. Algunos paleontólogos creen que pudo alimentarse de plantas blandas, insectos o pequeños animales.

Su cuerpo recuerda más a un corredor ligero que a un depredador acorazado. Y eso rompe muchos estereotipos sobre los antepasados de los cocodrilos.

Hoy asociamos a los cocodrilos con emboscadas acuáticas, mandíbulas gigantes y cuerpos pesados pegados al suelo. Pero durante el Triásico sus parientes eran extraordinariamente diversos. Algunos eran ágiles corredores terrestres. Otros ocupaban nichos similares a los de hienas, avestruces o incluso grandes depredadores bípedos.

De hecho, durante millones de años los pseudosuquios —el gran grupo que incluye a los cocodrilos y sus ancestros— fueron mucho más variados y dominantes que los primeros dinosaurios.

La historia evolutiva pudo haber sido muy distinta.

El paleontólogo Alan Turner, de la Universidad de Stony Brook, sostiene el fémur fosilizado de Labrujasuchus expectatus, un extraño reptil bípedo emparentado con los cocodrilos que vivió hace más de 200 millones de años.

El paleontólogo Alan Turner, de la Universidad de Stony Brook, sostiene el fémur fosilizado de Labrujasuchus expectatus, un extraño reptil bípedo emparentado con los cocodrilos que vivió hace más de 200 millones de años, antes del dominio de los dinosaurios. Foto: James Napoli.

Los verdaderos dominadores del Triásico

Hace unos 252 millones de años, la Tierra sufrió la mayor extinción masiva conocida: el evento del Pérmico-Triásico, que eliminó alrededor del 90 % de las especies marinas y gran parte de la vida terrestre. El planeta quedó devastado. Y en ese vacío ecológico comenzaron a diversificarse los arcosaurios, el gran grupo reptiliano del que surgirían tanto los dinosaurios como los cocodrilos.

Durante buena parte del Triásico, los dinosaurios eran pequeños, relativamente escasos y ecológicamente modestos. Los auténticos protagonistas eran otros reptiles.

🗣️ «Los dinosaurios no empezaron dominando el mundo —explica Christian Sidor, coautor del estudio y paleontólogo del Museo Burke de Historia Natural y Cultura (Estados Unidos)—. Tuvieron que competir con muchos otros grupos extraordinariamente exitosos».

Entre esos competidores estaban precisamente los shuvosáuridos.

Cuerpos rápidos, ligeros y bípedos

El nuevo fósil muestra hasta qué punto estos animales habían desarrollado cuerpos especializados para correr erguidos. Sus patas traseras eran largas y musculosas, mientras que las delanteras resultaban mucho más reducidas. El cráneo, ligero y sin dientes prominentes, reforzaba aún más esa apariencia dinosauriana.

Durante décadas, algunos fósiles similares llegaron incluso a confundirse con dinosaurios auténticos.

La ironía es fascinante: algunos de los animales que más se parecían a los dinosaurios no eran dinosaurios.

Los científicos creen que este parecido surgió porque ciertos ecosistemas favorecían cuerpos rápidos, ligeros y bípedos. La naturaleza, en cierto modo, repitió la misma idea anatómica en ramas evolutivas diferentes, como y se ha mencionado.

La evolución no sigue un plan maestro. Pero a veces tropieza varias veces con la misma solución.

El Triásico, un mundo antes del dominio de los dinosaurios

El hallazgo también ayuda a entender mejor cómo era el paisaje del Triásico tardío en lo que hoy es el suroeste de Estados Unidos. Entonces, Arizona no era un desierto, sino una región cálida y húmeda recorrida por ríos, bosques de coníferas y llanuras inundables. Allí convivían anfibios gigantes, reptiles blindados, antepasados de los mamíferos y pequeños dinosaurios tempranos.

Era un planeta radicalmente distinto.

Los investigadores creen que Sonselasuchus cedrus ocupaba un nicho ecológico intermedio: demasiado pequeño para competir con los grandes depredadores, pero suficientemente veloz para explotar recursos alimentarios específicos y escapar de amenazas mayores.

La gran extinción que cambió la historia de la Tierra

Sin embargo, aquella diversidad exuberante tenía fecha de caducidad.

Hace unos 201 millones de años ocurrió otra gran crisis biológica: la extinción masiva del final del Triásico. Enormes erupciones volcánicas asociadas a la fragmentación del supercontinente Pangea alteraron el clima global, acidificaron los océanos y desencadenaron un colapso ecológico planetario.

Muchos grupos de arcosaurios desaparecieron.

Los dinosaurios sobrevivieron.

Y con sus competidores eliminados, comenzaron su ascenso definitivo durante el Jurásico.

Por eso fósiles como Sonselasuchus son tan importantes: muestran un mundo alternativo, una Tierra donde los dinosaurios aún no habían ganado la partida evolutiva.

«Estos animales nos recuerdan que la evolución está llena de experimentos —afirma Smith—. Muchos linajes extraordinarios prosperaron durante millones de años antes de desaparecer».

Reconstrucción animada en 3D de Labrujasuchus expectatus, un insólito reptil bípedo emparentado con los cocodrilos que habitó los paisajes fluviales del Triásico.

UN ÁGIL CORREDOR

Reconstrucción animada en 3D de Labrujasuchus expectatus, un insólito reptil bípedo emparentado con los cocodrilos que habitó los paisajes fluviales del Triásico. El modelo ayuda a visualizar cómo se movía este ágil corredor antes del ascenso de los dinosaurios. Animación: Jorge Gonzalez.

Un mundo perdido lleno de experimentos evolutivos

También revelan algo profundamente humano sobre nuestra forma de imaginar el pasado. Tendemos a simplificar la prehistoria en grandes categorías reconocibles: dinosaurios, mamuts, tigres dientes de sable. Pero la realidad era mucho más compleja y extraña.

El Triásico fue probablemente uno de los períodos más extravagantes de la historia de la vida en la Tierra. Un tiempo de criaturas híbridas, anatomías improbables y experimentos evolutivos que hoy parecen sacados de una novela de ciencia ficción.

Un cocodrilo bípedo y sin dientes es solo una pieza más de ese rompecabezas.

Y quizá una de las más desconcertantes.

Porque demuestra que la hegemonía de los dinosaurios no era inevitable. Durante millones de años compartieron el planeta con otros reptiles igual de sofisticados, rápidos y especializados. La historia pudo haber tomado otro camino.

Si la extinción del final del Triásico hubiese sido ligeramente distinta, tal vez hoy los descendientes dominantes de la era mesozoica no serían aves —los últimos dinosaurios vivos—, sino extraños reptiles corredores emparentados con los cocodrilos.

La evolución, al fin y al cabo, nunca escribe el futuro con antelación.▪️(26-mayo-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: «Sonselasuchus cedrus» y Fósil

🐊 ¿Era un dinosaurio?

No. Aunque se parecía físicamente a algunos dinosaurios bípedos, era un pariente temprano de los cocodrilos.

🐊 ¿Dónde se encontró el fósil?

En el Parque Nacional del Bosque Petrificado, en Arizona (Estados Unidos).

🐊 ¿Cuándo vivió?

Hace aproximadamente 215 millones de años, durante el Triásico tardío.

🐊 ¿Por qué es importante este descubrimiento?

Porque ayuda a comprender cómo eran los ecosistemas antes del dominio de los dinosaurios y muestra la enorme diversidad evolutiva de los reptiles del Triásico.

🐊 ¿Qué comía?

Todavía no se sabe con certeza. La ausencia de dientes funcionales sugiere una dieta especializada, posiblemente basada en pequeños animales, insectos o vegetación blanda.

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