Los fósiles dentales de dinosaurios ponen de manifiesto un cuidado parental similar al de las aves

Mucho antes de que existieran las aves modernas, algunos dinosaurios ya llevaban comida especial a sus crías. Un estudio sobre el desgaste de dientes fosilizados confirma que los jóvenes dinos Maiasaura recibían alimentos más nutritivos que los adultos.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Reconstrucción artística de una hembra adulta de Maiasaura alimentando a su cría con vegetación tierna, una conducta de cuidado parental que, según un nuevo estudio sobre desgaste dental fósil, podría haber sido similar a la de muchas aves actuales.

Reconstrucción artística de una hembra adulta de Maiasaura alimentando a su cría con vegetación tierna, una conducta de cuidado parental que, según un nuevo estudio sobre desgaste dental fósil, podría haber sido similar a la de muchas aves actuales. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

Los dinosaurios también llevaban comida a sus crías. Y no cualquier alimento: les reservaban los bocados más nutritivos. Esa es la sugerente conclusión de un estudio científico recién publicado en la revista científica Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, que analiza el desgaste dental de ejemplares juveniles y adultos de Maiasaura, uno de los dinosaurios herbívoros más emblemáticos del Cretácico.

Los autores de la investigación sostienen que las marcas microscópicas de los dientes revelan una compleja estrategia de cuidado parental comparable a la de muchas aves actuales. Recordemos que estas son son descendientes directos de un grupo de dinosaurios terópodos, los mismos a los que pertenecían depredadores como el Tyrannosaurus rex y el Velociraptor. Desde el punto de vista evolutivo, las aves no solo descienden de los dinosaurios: técnicamente, siguen siendo dinosaurios.

Dicho esto, la investigación parte de una pregunta aparentemente improbable: ¿qué puede contar un fósil dental sobre la vida familiar de un animal que desapareció de la faz de la Tierra hace más de 75 millones de años? La respuesta, según los paleontólogos John P. Hunter, de la Facultad de Ciencias de la Tierra, en la Universidad Estatal de Ohio en Newark (Estados Unidos); y Christine M. Janis, de la Facultad de Ciencias de la Tierra, en la Universidad de Bristol (Reino Unido), está en la forma en que se desgastaban los dientes mientras los dinosaurios masticaban.

Qué revela el desgaste de los dientes de los dinosaurios

Los protagonistas del estudio son los hadrosaurios, conocidos popularmente como dinosaurios pico de pato. Estos grandes herbívoros dominaron los ecosistemas terrestres de Norteamérica durante el Cretácico tardío. Entre ellos destaca Maiasaura peeblesorum, célebre desde finales de los años setenta porque sus fósiles aparecieron asociados a nidos y crías en Montana.

El nombre del animal significa literalmente lagarto buena madre, una referencia directa a las primeras evidencias de cuidado parental halladas por el paleontólogo estadounidense Jack Horner.

Ahora, décadas después, el nuevo trabajo añade otra pieza al rompecabezas. Hunter y Janis compararon el desgaste de las baterías dentales de seis ejemplares juveniles de Maiasaura con el de varios hadrosaurios adultos emparentados. El resultado fue sorprendente: los jóvenes presentaban un tipo de abrasión muy diferente al de los adultos.

Piezas dentales para triturar y desgastar

Los dientes de los dinosaurios herbívoros funcionaban como auténticas trituradoras biológicas. En lugar de tener piezas dentales aisladas, los hadrosaurios poseían cientos de dientes agrupados en complejas baterías dentales que se renovaban constantemente a lo largo de la vida. Al masticar, esas superficies se desgastaban de maneras distintas según el tipo de alimento ingerido.

Los investigadores identificaron dos patrones básicos. Uno de ellos, llamado desgaste de corte, aparece cuando el animal mastica vegetación fibrosa y dura, como hojas maduras o tallos. El otro, denominado desgaste de trituración, se produce al consumir alimentos más blandos y ricos en nutrientes, como frutos, brotes tiernos y semillas.

La comparación con mamíferos herbívoros actuales fue decisiva. Hunter y Janis recurrieron a estudios anteriores sobre dientes de primates, ungulados y otros animales modernos para establecer una relación entre la dieta y el tipo de desgaste dental. Los mamíferos que comen alimentos ricos en fibra presentan sobre todo superficies de corte; los que consumen frutas y vegetales tiernos muestran más señales de trituración.

Comparación de las baterías dentales inferiores de dos hadrosaurios vistas desde la cara interna: arriba, un ejemplar adulto de Edmontosaurus; abajo, una cría de Maiasaura.

Comparación de las baterías dentales inferiores de dos hadrosaurios vistas desde la cara interna: arriba, un ejemplar adulto de Edmontosaurus; abajo, una cría de Maiasaura. El estudio detectó diferencias en el desgaste de los dientes que apuntan a dietas distintas entre juveniles y adultos. Ilustración: Brian Regal.

Cómo eran los dientes de Maiasaura

Cuando la paereja de paleontólogos colocó los datos de los dinosaurios sobre esa misma escala, emergió un patrón bastante esclarecedor. Los ejemplares juveniles de Maiasaura tenían una proporción de desgaste de trituración semejante a la de mamíferos frugívoros y omnívoros actuales, mientras que los adultos se parecían más a herbívoros especializados en plantas fibrosas.

En otras palabras: las crías no estaban comiendo lo mismo que sus padres.

La interpretación más probable, según podemos leer en el artículo cientifico, es que los adultos llevaban deliberadamente comida más nutritiva al nido. Los Maiasaura jóvenes habrían recibido una dieta rica en frutos, brotes y otras partes blandas de las plantas, mucho más energéticas que la vegetación dura consumida por los adultos.

➡️ En palabras de Hunter, los dinosaurios podrían haber mostrado un nivel de cuidado parental poco habitual para la mayoría de las especies que existían en aquella época de la historia de la Tierra.

Una conducta parecida a la de las aves modernas

Ese comportamiento recuerda de forma llamativa a las aves modernas con polluelos dependientes. Muchas especies de pájaros alimentan a sus crías con insectos o alimentos especialmente ricos en proteínas y grasas, aunque los adultos tengan una dieta distinta. El objetivo es sostener un crecimiento acelerado durante las primeras semanas de vida.

🗣️ «El impulso de un ave de alimentar a una cría es un comportamiento muy antiguo —afirma Hunter en un comunicado de la Universidad Estatal de Ohio—. Lo que estamos aportando es que la evidencia de ese comportamiento tal vez se remonta mucho más atrás que el origen de las aves, quizá hasta el origen mismo de los dinosaurios».

La idea encaja además con otras evidencias acumuladas durante décadas. Los primeros descubrimientos de Maiasaura ya sugerían que las crías permanecían durante un tiempo prolongado en el nido. Los esqueletos juveniles encontrados por Horner y Robert Makela en 1979 mostraban patas poco desarrolladas y señales de desgaste dental pese a no haber abandonado todavía el área de anidación. Aquello apuntaba a que los adultos alimentaban a los pequeños, del mismo modo que hacen las aves nidícolas.

Reproducción del esqueleto de una cría de Maiasaura peeblesorum.

Reproducción del esqueleto de una cría de Maiasaura peeblesorum. Los fósiles juveniles hallados junto a nidos en Montana fueron una de las primeras evidencias de cuidado parental en dinosaurios y sugieren que las crías permanecían en el nido mientras eran alimentadas por los adultos. Cortesía: Daderot

Dinosaurios sociales: colonias, crianza y crecimiento rápido

También existen pruebas de que estos dinosaurios anidaban en colonias. Los nidos aparecieron distribuidos de forma regular sobre un mismo horizonte sedimentario, separados aproximadamente por la longitud de un adulto. Los investigadores interpretan esa disposición como un comportamiento social complejo parecido al de muchas aves que nidifican en grupo.

El nuevo estudio refuerza esa visión de los dinosaurios como animales socialmente sofisticados, muy alejados de la imagen tradicional de reptiles torpes y solitarios. De hecho, las últimas décadas han transformado radicalmente la percepción científica sobre estos animales. Hoy se sabe que muchos dinosaurios crecían rápido, tenían metabolismos elevados y mantenían conductas sociales avanzadas.

En el caso de Maiasaura, investigaciones recientes apuntan incluso a tasas metabólicas comparables a las de aves actuales. Estudios de crecimiento óseo indican que las crías alcanzaban más de la mitad del tamaño adulto durante su primer año de vida. Un desarrollo tan acelerado habría requerido un aporte energético extraordinario.

Los autores sugieren que precisamente ahí entra en juego el suministro de alimentos ricos en nutrientes. Igual que sucede en las aves modernas, la crianza intensiva habría permitido sostener ese crecimiento vertiginoso.

Otras hipótesis: ¿regurgitación o alimentación autónoma?

Sin embargo, los propios investigadores reconocen que todavía existen incógnitas importantes. Una posibilidad alternativa es que las diferencias dentales no reflejen tanto la dieta como cambios anatómicos normales durante el crecimiento. Otra hipótesis plantea que los adultos podrían haber alimentado a las crías con comida parcialmente regurgitada, algo también frecuente entre las aves.

Aun así, los autores consideran que el conjunto de pruebas favorece claramente la idea de un cuidado parental activo y prolongado.

El trabajo también abre una ventana fascinante sobre la evolución del comportamiento. Las aves son los únicos dinosaurios supervivientes, y desde hace años los paleontólogos intentan rastrear en sus antepasados rasgos típicamente avianos. El cuidado intensivo de las crías podría ser uno de ellos.

Durante mucho tiempo se pensó que ese tipo de crianza compleja era exclusivo de aves y mamíferos. Pero cada nuevo hallazgo fósil complica más esa frontera. Algunos dinosaurios incubaban huevos, otros vivían en grupos y ahora también aparecen indicios de alimentación selectiva para las crías.

Qué implica este descubrimiento para la evolución de los dinosaurios

En cierto modo, los dientes de Maiasaura están contando una historia profundamente familiar. Una escena que podría parecer cotidiana en cualquier parque actual —adultos buscando el mejor alimento para sus hijos— habría ocurrido ya entre enormes dinosaurios herbívoros millones de años antes de que existieran los seres humanos.

La paleontología moderna trabaja precisamente así: reconstruyendo conductas desaparecidas a partir de señales diminutas. Una marca microscópica en un diente puede revelar hábitos alimentarios; la disposición de unos nidos permite inferir vida social; la estructura de un hueso delata ritmos de crecimiento. Fragmento a fragmento, los fósiles dejan de ser simples restos petrificados y empiezan a parecerse a instantáneas de vidas reales.

«Cuanto más atrás se retrocede en el tiempo, menos registro fósil existe, por lo que los paleontólogos tienen que inspirarse en distintas fuentes procedentes de diferentes ramas de los seres vivos actuales —explica Hunter. Y añade—: Así que, incluso entre dinosaurios estrechamente emparentados, probablemente todavía queda mucho por aprender sobre ellos».

Y quizá esa sea la principal lección del estudio. Los dinosaurios no fueron monstruos ajenos a la experiencia animal contemporánea. Al menos algunos de ellos cuidaban de sus crías, organizaban colonias y adaptaban su alimentación para garantizar la supervivencia de la siguiente generación. Mucho antes de que aparecieran las aves modernas, la crianza ya había comenzado a sofisticarse entre aquellos gigantes del Cretácico.▪️(9-mayo-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Dinosaurios y Crías

🦖 ¿Qué dinosaurio analiza el estudio?

El trabajo estudia a Maiasaura peeblesorum, un hadrosaurio herbívoro del Cretácico tardío descubierto en Montana.

🦖 ¿Qué descubrieron los científicos?

Que las crías tenían patrones de desgaste dental distintos a los adultos, lo que indica una dieta diferente y más nutritiva.

🦖 ¿Cómo saben qué comían los dinosaurios?

Los investigadores analizaron el desgaste microscópico de los dientes fósiles y lo compararon con el de mamíferos herbívoros actuales.

🦖 ¿Los dinosaurios cuidaban de sus crías?

El estudio aporta nuevas evidencias de que algunos dinosaurios practicaban un cuidado parental complejo parecido al de ciertas aves modernas.

🦖 ¿Por qué es importante este hallazgo?

Porque ayuda a comprender la evolución del comportamiento social y reproductivo de los dinosaurios y su relación evolutiva con las aves.

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