Los neandertales también vivieron en una «edad de madera»

Un abrigo de Barcelona conserva las huellas de lanzas, una posible maza y otros objetos de madera que el tiempo suele borrar. El hallazgo devuelve a la luz una tecnología que acompañó a los neandertales en la caza, alrededor del fuego y en su vida cotidiana.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Objeto de madera del Abric Romaní interpretado como una posible maza neandertal.

Objeto de madera del Abric Romaní interpretado como una posible maza neandertal. cortesía: Gerard Campeny / IPHES-CERCA

Una lanza de casi dos metros y medio, un posible recipiente de corteza y un palo de más de cinco metros cuentan una historia que la piedra, por sí sola, no puede explicar. Durante miles de años, los neandertales que ocuparon el Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), recurrieron a la madera para resolver necesidades muy distintas: alimentar el fuego, fabricar armas, trabajar el suelo y, posiblemente, acondicionar el lugar donde descansaban.

Buena parte de ese mundo habría desaparecido si el agua y los minerales no hubieran dejado una copia de sus objetos.

Un estudio publicado en la revista Science Advances reúne por primera vez el análisis del registro de madera recuperado durante más de cuatro décadas de excavaciones en este abrigo de unos 300 metros cuadrados. El equipo, liderado desde el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA), ha examinado 597 restos procedentes de dieciséis niveles arqueológicos, correspondientes a ocupaciones de hace entre unos 62.000 y 40.000 años.

El resultado invita a ampliar una etiqueta familiar: aquella Europa neandertal fue, además de una edad de piedra, una edad de madera.

Por qué hablar de una «edad de la madera» neandertal

La expresión edad de madera describe la importancia de este material en la tecnologíadel Homo neanderthalensis, junto con la piedra. Los hallazgos no permiten calcular si fabricaban más herramientas de madera que líticas.

La arqueología conserva una muestra desigual de su tecnología: el sílex resiste, mientras que una rama trabajada suele descomponerse.

Por eso, el protagonismo de los utensilios líticos puede hacernos subestimar los materiales orgánicos. La madera pudo ser al menos tan importante para llevar a cabo multitud de actividades, pero demostrar su peso exacto sigue fuera de nuestro alcance.

«Los materiales orgánicos conservados son realmente escasos y revelan un aspecto oculto de los neandertales que se nos había escapado», afirma Naoki Morimoto, de la Universidad de Kioto (Japón), en la revista New Scientist, que califica los objetos de madera de «notables».

Dibujo y registro del objeto de madera durante su excavación en el Abric Romaní.

Dibujo y registro del objeto de madera durante su excavación en el Abric Romaní. Cortesía: Gerard Campeny / IPHES-CERCA.

Cómo se conservó la madera durante miles de años

En el Abric Romaní ocurrió algo excepcional. El carbonato cálcico asociado a la formación de tobas, unas rocas porosas, recubrió los elementos vegetales. Cuando la madera terminó de desaparecer, quedaron cavidades que reproducían su volumen y su superficie.

Algunas improntas conservan detalles tan finos que permiten reconocer rasgos de la anatomía microscópica de la madera. A estos moldes se suman restos carbonizados. Los investigadores trabajan, en buena medida, con la huella mineral de objetos que ya no existen.

🗣️ «El aspecto más extraordinario del Abric Romaní es que podemos ver cosas que habitualmente desaparecen. Tenemos los hogares, las herramientas de piedra, los animales que procesaron y también la madera —comenta Palmira Saladié, investigadora del IPHES-CERCA y coordinadora del estudio, en un comunicado del instituto al que ha tenido acceso RexMolón.

Esa coincidencia permite relacionar los objetos con los fuegos, los alimentos y las áreas de actividad: acercarse a una vida cotidiana que rara vez se conserva con tanto detalle.

Recreación del uso de postes de madera para sostener pieles en un abrigo neandertal.

Recreación del uso de postes de madera para sostener pieles en un abrigo neandertal. Cortesía: Hugo Prades / IPHES-CERCA

Qué herramientas y objetos de madera usaban los neandertales

La mayoría de los 597 restos son troncos, ramas, raíces o acumulaciones de leña, de origen natural o introducidos por los habitantes del abrigo. Dentro del conjunto, el equipo de investigadores identifica trece elementos fabricados o utilizados por los neandertales. Sus formas, las marcas de trabajo y el lugar donde aparecieron permiten proponer usos diversos.

La fuerza del hallazgo reside también en su continuidad: la madera aparece en sucesivas ocupaciones, a lo largo de milenios, como un recurso habitual.

Dos lanzas de hasta 2,45 metros

Un par de lanzas sobresale en ese repertorio. Una mide 2,45 metros y presenta características compatibles con un arma de empuje, utilizada a corta distancia. De la segunda se conservan 1,99 metros repartidos en tres fragmentos; su extremo apuntado y la eliminación de ramificaciones indican una transformación deliberada.

Una y otra amplían un registro europeo de armas de madera muy escaso, con referentes en yacimientos como el de Schöningen y Lehringen, en Alemania. Su fabricación exigía escoger una pieza adecuada, retirar las ramas y darle la forma buscada.

La lanza más larga apareció en un contexto con hogares, otras maderas y restos de al menos cuatro ciervos. Tres cráneos de machos adultos conservaban la cornamenta, un indicio que apunta a su captura en otoño o invierno. La asociación permite situar el arma entre actividades relacionadas con la explotación de animales, aunque no demuestra que aquella pieza concreta se empleara para matarlos.

Faltan lesiones directas en los huesos que permitan establecer ese vínculo.

Una posible maza con mango diferenciado

Más desconcertante resulta un objeto elaborado en una sola pieza, con un mango diferenciado de unos 16 centímetros y una cabeza ensanchada y apuntada. Los autores lo interpretan como una posible maza. Las estrías longitudinales indican un raspado intencionado, y la transición marcada entre el mango y la parte activa sugiere un trabajo cuidadosamente controlado.

La función de este útil permanece abierta: pudo intervenir en tareas de percusión, en la caza o en otros trabajos. Atribuirle un significado simbólico excedería lo que permiten afirmar los restos.

Recreación de la recogida de leña y el encendido del fuego en un campamento neandertal.

Recreación de la recogida de leña y el encendido del fuego en un campamento neandertal. Cortesía: Hugo Prades / IPHES-CERCA

Posibles bandejas y recipientes de corteza

Otros objetos nos llevan al entorno del fuego. Cuatro piezas de corteza carbonizada y aplanada, algunas con superficies cóncavas, se han interpretado como posibles bandejas o recipientes. Sus dimensiones y su proximidad a los hogares respaldan esa propuesta, aunque distinguir un utensilio de un fragmento desprendido naturalmente resulta difícil.

Algunas piezas se hicieron con enebro, frente al predominio general del pino. La corteza fibrosa y flexible del enebro pudo favorecer esa elección; los investigadores lo plantean como una explicación pendiente de confirmar.

Elementos para acondicionar el espacio habitado

También hay indicios de estructuras. Un conjunto de palos cruzados sobre un hogar pudo pertenecer a un soporte elevado relacionado con la preparación de alimentos.

Y una pieza rectilínea de 5,10 metros, sin ramas y aparentemente modificada, apareció en un área interpretada como espacio de descanso. Podría haber formado parte de una construcción ligera o de una protección contra el viento. Es una posibilidad apoyada en la forma y el contexto, sin que pueda reconstruirse con certeza la estructura completa.

Recreación de un grupo neandertal transportando una presa y lanzas de madera.

Recreación de un grupo neandertal transportando una presa y lanzas de madera. Cortesía: Hugo Prades / IPHES-CERCA

Palos apuntados y reservas de leña

Los objetos apuntados añaden otras tareas posibles. Algunos pudieron servir para excavar, tanto para obtener recursos enterrados como para preparar hogares hundidos en el suelo o modificar superficies del campamento. La diversidad de tamaños impide asignarles una función única.

En paralelo, las reservas de leña muestran estrategias de recogida, transporte y almacenamiento. El pino silvestre, ampliamente disponible en el entorno, era el combustible principal y predominaba también entre muchos objetos trabajados: una madera resistente y relativamente fácil de transformar.

El arqueólogo Eudald Carbonell, impulsor de las excavaciones sistemáticas del Abric Romaní desde 1983, posa junto al objeto de madera interpretado como una maza neandertal.

El arqueólogo Eudald Carbonell, impulsor de las excavaciones sistemáticas del Abric Romaní desde 1983, posa junto al objeto de madera interpretado como una maza neandertal. Cortesía: Gerard Campeny/IPHES-CERCA

Qué sabemos sobre la fabricación de las herramientas

Las formas y las marcas de trabajo permiten proponer un proceso de fabricación: seleccionar ramas o troncos adecuados, eliminar las ramificaciones y raspar la madera hasta obtener la forma deseada. Las estrías conservadas en algunos objetos aportan pruebas de esa transformación intencionada.

El fuego deja, además, una cautela importante. Que algunos utensilios estén quemados no significa que sus fabricantes utilizaran las llamas para modelarlos o endurecerlos. A diferencia de lo documentado en otros yacimientos, aquí no hay pruebas de ese procedimiento. Las marcas pueden deberse a una exposición posterior, accidental o intencionada, una vez abandonados los objetos. Incluso una huella visible necesita una explicación contrastada.

🗣️ «La madera nos permite recuperar una parte fundamental del mundo neandertal que habitualmente es invisible en el registro arqueológico», señala Josep Vallverdú, investigador del IPHES-CERCA y coautor del trabajo.

Esa parte dependía probablemente de las herramientas de piedra para su fabricación y mantenimiento. Los investigadores consideran razonable esa relación, aunque las alteraciones de las superficies líticas dificultan comprobarla mediante huellas de uso. Ambos materiales formaban parte de un sistema tecnológico integrado.

Ese sistema tecnológico pudo ser mucho más amplio de lo que hoy podemos reconstruir. Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, recuerda en la revista New Scientist que las pruebas proceden de «un solo yacimiento, en una sola zona y de un solo periodo». Aun con esa limitación, considera que los hallazgos son «solo la punta del iceberg» de una tecnología «en su mayor parte oculta» que coexistió con las herramientas de piedra del Paleolítico, mucho más conocidas.

Las excavaciones sistemáticas, iniciadas en 1983 e impulsadas durante décadas por el arqueólogo y paleoantropólogo Eudald Carbonell, han permitido reconstruir dónde se tallaba, se procesaban animales o se encendían fuegos.

«La madera nos abre ahora una parte de su mundo que casi siempre había desaparecido», explica la investigadora M. Gema Chacón. El Abric Romaní permite incorporar a esa escena lanzas, utensilios y posibles estructuras. Cada impronta devuelve un objeto a sus habitantes y recuerda cuánto de su ingenio se perdió cuando la madera se descompuso.▪️(8-octubre-2026)

⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Qué se investigó: 597 restos de madera de 16 niveles del Abric Romaní (Barcelona), correspondientes a ocupaciones neandertales de hace entre 62.000 y 40.000 años.
  • El hallazgo: se identificaron 13 elementos fabricados o utilizados por los neandertales, que muestran una tecnología de la madera diversa.
  • Las armas: destacan dos lanzas, una de 2,45 metros, y una posible maza con mango diferenciado.
  • Más allá de la caza: también aparecen posibles recipientes de corteza, palos para excavar y elementos estructurales, además de reservas de leña.
  • Cómo se conservaron: el carbonato cálcico dejó moldes de la madera, incluso con detalles microscópicos, después de que esta se descompusiera.
  • Qué cambia: la vida neandertal fue también una «edad de la madera». Su importancia suele quedar oculta porque este material desaparece, aunque el estudio no permite determinar si se usaba más que la piedra.
  • Información facilitad por el IPHES

  • Fuente: Palmira Saladié et al. Neanderthal woodworking at Abric Romaní: Insights into the role of wood in a Middle Palaeolithic domestic context. Science Advances (2026). DOI:10.1126/sciadv.aeh2287

🦖 NO TE PIERDAS LA CIENCIA QUE ESTÁ CAMBIANDO EL MUNDO

Siguiente
Siguiente

Una estrella se come a sorbos su compañera, una enana marrón situada a 300 años luz de nosotros