Los neandertales ya practicaban una especie de odontología hace 59.000 años, según un estudio sobre una muela perforada en Siberia

Mucho antes de los dentistas, la anestesia y los tornos, un neandertal del Altái soportó una dolorosa intervención con herramientas de piedra para aliviar una caries profunda. Un estudio científico sitúa en Siberia la evidencia más antigua conocida de tratamiento dental invasivo.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Recreación artística de una posible intervención dental realizada por neandertales hace unos 59.000 años en la cueva de Chagyrskaya, en Siberia, utilizando herramientas líticas para tratar una caries profunda.

Recreación artística de una posible intervención dental realizada por neandertales hace unos 59.000 años en la cueva de Chagyrskaya, en Siberia, utilizando herramientas líticas para tratar una caries profunda. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

Hace unos 59.000 años, en una cueva fría del macizo de Altái, en el sur de Siberia, alguien abrió la boca y dejó que otro individuo introdujera una pequeña punta de piedra en una muela enferma. Después llegaron los giros repetidos, la presión sobre la dentina dañada y el dolor agudo de una intervención rudimentaria que, según un nuevo estudio científico, podría constituir la evidencia más antigua conocida de tratamiento invasivo contra las caries.

Mucho antes de las consultas dentales, de la anestesia y de los torno eléctricos, los neandertales quizá ya practicaban algo parecido a la odontología.

La investigación, publicada en la revista PLOS One por un equipo internacional encabezado por la antropóloga Alisa V. Zubova, del Departamento de Antropología, en el Museo de Antropología y Etnografía Pedro el Grande, en Rusia, analiza un molar hallado en la cueva de Chagyrskaya, un yacimiento célebre por haber proporcionado decenas de restos de neandertales (Homo neanderthalensis) que vivieron en el extremo oriental de Eurasia.

Una especie con altas capacidades cognitivas

La pieza dental, bautizada como Chagyrskaya 64, presenta una gran cavidad irregular en la superficie masticatoria. Tras años de debates sobre las capacidades cognitivas y médicas de los neandertales, los autores sostienen ahora que esa concavidad no es fruto del desgaste natural ni de un accidente: habría sido excavada deliberadamente con herramientas líticas para aliviar el dolor provocado por una caries profunda.

🗣️ «Lo que más me sorprendió fue la intuición con la que aquel neandertal identificó el origen exacto del dolor y comprendió que podía eliminar la causa — explica Zubova— Nunca nos habíamos encontrado con algo así, ni entre los neandertales ni entre humanos modernos de periodos mucho más tardíos».

La idea resulta tan fascinante como incómoda. Obliga a imaginar a los neandertales no solo como cazadores adaptados al frío y fabricantes de sofisticadas herramientas de piedra, sino también como individuos capaces de identificar el origen de un dolor, intervenir físicamente sobre él y soportar una operación extremadamente desagradable. «El uso de técnicas de perforación y rotación implica movimientos complejos de dedos y manos», escriben los investigadores, que interpretan este hallazgo como una señal de planificación consciente y comportamiento terapéutico avanzado.

Dónde apareció el molar con caries

La cueva de Chagyrskaya se encuentra en las montañas del Altái, en Siberia Sudoccidental. Allí vivió hace entre 70.000 y 50.000 años una población neandertal emparentada genéticamente con grupos europeos. El yacimiento ha proporcionado más de setenta fósiles humanos y miles de herramientas pertenecientes a la tradición cultural micoquiense, asociada a los últimos neandertales de Europa Oriental y Asia Central.

🗣️ «Los neandertales llegaron a esta región hace entre 70.000 y 60.000 años durante una migración desde Europa Central y Oriental —señala la arqueóloga Ksenia Kolobova, coautora del trabajo del Instituto de Arqueología y Etnografía, en la Rama Siberiana de la Academia Rusa de Ciencias (Rusia). Y añade—: El Altái se convirtió en un nuevo hogar adecuado para ellos gracias a su diversidad biológica, un clima similar al europeo, abundantes materias primas para fabricar herramientas de piedra y sus presas habituales: bisontes salvajes y caballos».

El molar estudiado apareció en una capa sedimentaria especialmente bien conservada y datada en torno a los 59.000 años. La pieza pertenece a un adulto y muestra un desgaste extremo: el esmalte prácticamente ha desaparecido y parte de la dentina quedó expuesta en vida. Pero lo que llamó la atención de los científicos fue otra cosa. En el centro del diente se abre una cavidad de más de cuatro milímetros de largo y casi tres de profundidad, formada por tres depresiones parcialmente superpuestas.

Vista general del molar neandertal Chagyrskaya 64 en cinco proyecciones. La gran cavidad central presenta señales compatibles con una intervención dental realizada hace unos 59.000 años con herramientas de piedra.

Vista general del molar neandertal Chagyrskaya 64 en cinco proyecciones. La gran cavidad central presenta señales compatibles con una intervención dental realizada hace unos 59.000 años con herramientas de piedra. Cortesía: PLOS One (2026)

Cómo demostraron que el agujero fue hecho de forma intencionada

Para averiguar cómo se originó esa estructura, el equipo aplicó un arsenal de técnicas: microscopía óptica, microscopía electrónica, tomografía computerizada de alta resolución, análisis Raman y experimentos de arqueología experimental con dientes humanos modernos. El objetivo era distinguir entre varias posibilidades: desgaste extremo por uso, fractura traumática, deterioro postdeposicional o caries manipulada artificialmente.

🗣️ «Nos intrigó la forma inusual de la cavidad en la superficie masticatoria del diente —recuerda Zubova—. Difería de la morfología normal de la cámara pulpar —la cavidad central y superior dentro de la corona de la piza dental— y no coincidía con el patrón típico de lesiones por caries observado en el Homo sapiens. Además, unos arañazos claramente visibles sugerían que la cavidad no era el resultado de un daño natural, sino de acciones intencionadas».

Los investigadores descartaron primero la hipótesis traumática. Las fracturas accidentales suelen dejar bordes afilados y fisuras abruptas, mientras que la cavidad de Chagyrskaya 64 presenta márgenes redondeados y pulidos. Tampoco encajaba con un desgaste normal por masticación. Aunque el individuo era de edad avanzada y el diente estaba muy erosionado, los molares comparados del mismo yacimiento no mostraban cavidades similares. Además, el interior del diente revelaba zonas desmineralizadas compatibles con caries profundas.

Alta tecnología al servicio de la paleoantropología

La tomografía aportó una de las pruebas más importantes. El interior del molar mostraba focos de desmineralización en la dentina, un patrón típico de caries avanzadas. Según los autores, la lesión habría alcanzado los grados 4 o 5 de la escala clínica moderna, lo que significa afectación severa de la dentina y exposición de la cámara pulpar.

«La microtomografía computarizada reveló cambios en la mineralización de la dentina compatibles con una caries severa —apunta Zubova—. Por eso planteamos la hipótesis de que el daño observado también podía representar huellas de una intervención médica de este tipo, aunque de una época muchísimo más antigua».

Pero había más. En los bordes de la cavidad aparecieron diminutos surcos paralelos con perfiles en forma de V, así como microestrías orientadas de manera coherente con un movimiento rotatorio. Algunas de esas marcas estaban parcialmente suavizadas por el uso posterior del diente, lo que indica que la intervención ocurrió en vida y que el individuo siguió utilizando la muela después.

El experimento: recrear una «operación dental» neandertal

Para comprobar si esas huellas podían producirse realmente con herramientas paleolíticas, el equipo reprodujo el procedimiento utilizando molares humanos modernos y perforadores de piedra fabricados con jaspe local, similar al empleado por los habitantes de Chagyrskaya. Los experimentos demostraron que una punta lítica estrecha, girada manualmente sobre el diente, podía abrir una cavidad en pocos minutos y alcanzar la cámara pulpar en menos de una hora.

🗣️ «Los resultados del ensayo demuestran que perforar una lesión cariosa con una herramienta de piedra afilada y fina es completamente eficaz y permite eliminar rápido el tejido dental dañado», explica Lydia Zotkina, especialista en Arqueología Experimental y tecnología lítica del Instituto de Arqueología y Etnografía.

La aportación más reveladora fue la semejanza entre las marcas experimentales y las observadas en el fósil. Las estrías microscópicas, la forma de los surcos y la morfología general de la cavidad coincidían notablemente. «La misma clase de concavidad puede reproducirse mediante movimientos manuales de perforación o rotación», concluyen los autores en PLOS One.

Puntas retocadas y perforadores de piedra hallados en la capa 6c/2 de la cueva de Chagyrskaya, en Siberia. Los investigadores creen que herramientas similares pudieron utilizarse para perforar y limpiar la caries del molar neandertal Chagyrskaya 64.

Puntas retocadas y perforadores de piedra hallados en la capa 6c/2 de la cueva de Chagyrskaya, en Siberia. Los investigadores creen que herramientas similares pudieron utilizarse para perforar y limpiar la caries del molar neandertal Chagyrskaya 64. Cortesía: PLOS One (2026)

La prueba más antigua de tratamiento dental conocida

No es la primera vez que se sospecha de prácticas dentales prehistóricas. En 2015, un estudio sobre un humano moderno del Paleolítico superior hallado en Italia permitió identificar raspados deliberados en una caries de hace unos 14.000 años. Pero el caso de Chagyrskaya adelanta esa evidencia más de 40.000 años y, además, introduce una diferencia crucial: aquí no se trataría solo de raspar el esmalte, sino de perforar activamente el diente para acceder al tejido enfermo.

«Este descubrimiento representa un auténtico hito tanto para la antropología como para la odontología evolutiva», ha declarado Gregorio Oxilia, profesor de Anatomía Humana en la Universidad LUM Giuseppe Degennaro de Italia, que no ha participado en el estudio y que ha demostrado de manera concluyente que crear una concavidad en el tejido dental utilizando herramientas de hueso o madera, en lugar de piedras, es muy poco práctico. Y añadió—: Documenta la transición crucial desde la automedicación instintiva —que también observamos en primates no humanos— hacia una estrategia médica verdaderamente intencionada y deliberada».

La comparación con otros primates también resulta significativa. Algunos chimpancés y macacos utilizan plantas medicinales o palillos improvisados para aliviar molestias, pero no existe evidencia de intervenciones invasivas semejantes.

Un tratamiento extremadamente doloroso… sin anestesia

Los autores creen que este hallazgo refleja algo más que un comportamiento instintivo. Implica capacidad para anticipar un beneficio futuro, tolerar dolor inmediato y ejecutar movimientos precisos con un objetivo terapéutico.

«Esto nos dice que las partes emocionales y conscientes de la mente neandertal funcionaban de manera independiente, igual que sucede en los humanos modernos», afirma Zubova.

➡️ Paradójicamente, los neandertales quizá estaban especialmente motivados para buscar alivio. Estudios genéticos previos sugieren que tenían una sensibilidad al dolor incluso superior a la de Homo sapiens. Aun así, soportaron operaciones dentales realizadas sin anestesia y probablemente en condiciones muy precarias.

«Lo que me impresionó, y me sigue impresionando, es la enorme fuerza de voluntad que debió de tener este neandertal —dice Zotkina—. Sin duda comprendió que, aunque el dolor del procedimiento era mayor que el de la inflamación, era algo temporal y había que soportarlo».

Macrofotografía de la superficie masticatoria del molar neandertal Chagyrskaya 64. Los investigadores identificaron tres cavidades superpuestas y microhuellas compatibles con movimientos de perforación realizados con herramientas de piedra.

Macrofotografía de la superficie masticatoria del molar neandertal Chagyrskaya 64. Los investigadores identificaron tres cavidades superpuestas y microhuellas compatibles con movimientos de perforación realizados con herramientas de piedra. Cortesía: PLOS One (2026)

¿Fue realmente un acto terapéutico?

El trabajo también aporta pistas sobre la salud oral de estas poblaciones. Las caries son raras entre los neandertales conocidos, quizá porque consumían pocos carbohidratos fermentables o porque su microbioma oral era diferente del nuestro.

Sin embargo, en Chagyrskaya apareció otro caso llamativo: un molar infantil con lesiones compatibles con caries tempranas. Eso sugiere que ciertos grupos neandertales sí convivían con bacterias capaces de producir deterioro dental.

Como ocurre con cualquier hallazgo extraordinario, el estudio no zanja todas las dudas. Los propios autores reconocen que es imposible reconstruir exactamente cómo se realizó la intervención o si hubo varios intentos separados. Tampoco pueden demostrar que el objetivo fuese estrictamente médico en el sentido moderno. Quizá se buscaba aliviar presión, drenar tejido infectado o simplemente reducir un dolor insoportable. Pero la acumulación de indicios convierte la hipótesis terapéutica en la explicación más sólida.

Qué revela este descubrimiento sobre la evolución de la medicina

Durante décadas, la imagen popular de los neandertales estuvo dominada por el tópico del bruto torpe y cognitivamente inferior. Sin embargo, los descubrimientos recientes han ido erosionando esa caricatura: enterraban a sus muertos, fabricaban herramientas complejas, utilizaban pigmentos, producían adornos y cuidaban de individuos enfermos o discapacitados. Ahora, este molar perforado añade otra pieza inesperada al retrato.

«La boca es un espacio difícil para trabajar; hace falta buena destreza manual, paciencia y alguien que pueda mantener la cabeza quieta —explica Kolobova. Y concluye—: Creo que esto ocurrió dentro de un vínculo social estrecho, posiblemente entre familiares».

En algún momento del Paleolítico medio, en una cueva del Altái, un neandertal tomó una punta de piedra y decidió hurgar en el origen del dolor. Puede que no supiera nada de bacterias ni de odontología. Pero comprendió algo esencial: el sufrimiento tenía una causa física y quizá podía modificarse con las manos. Y esa intuición, profundamente humana, comenzó decenas de miles de años antes de lo que imaginábamos.▪️(14-mayo-2026)

PREGUNTAS&RESPUSTAS: Neandertales y Dientes

🦷 ¿Qué descubrieron exactamente los científicos?

Un molar neandertal de hace 59.000 años con señales de haber sido perforado deliberadamente con herramientas de piedra para tratar una caries profunda.

🦷 ¿Dónde se encontró el diente?

En la cueva de Chagyrskaya, situada en las montañas del Altái, en Siberia sudoccidental.

🦷 ¿Por qué es importante este hallazgo?

Porque podría representar la evidencia más antigua conocida de tratamiento dental invasivo en la historia humana.

🦷 ¿Cómo saben que fue una intervención intencionada?

Los escáneres y análisis microscópicos detectaron marcas compatibles con movimientos de perforación realizados con herramientas líticas.

🦷 ¿Qué herramientas utilizaron los neandertales?

Probablemente pequeñas puntas de piedra hechas de jaspe, similares a las halladas en el yacimiento arqueológico.

🦷 ¿Los neandertales tenían conocimientos médicos?

El estudio sugiere que poseían capacidades avanzadas para identificar dolor, seleccionar tratamientos y realizar intervenciones físicas deliberadas.

🦷 ¿Eran inteligentes los neandertales?

Hoy sabemos que los neandertales:

  • Fabricaban herramientas complejas.

  • Utilizaban pigmentos y adornos.

  • Enterraban a sus muertos.

  • Cuidaban de individuos enfermos o discapacitados.

  • Poseían organización social avanzada

  • Información facilitada por laPublic Library of Science

  • Fuente: Alisa V. Zubova, Lydia V. Zotkina, John W. Olsen, Alexander M. Kulkov, Vyacheslav G. Moiseyev, Anna A. Malyutina, Roman V. Davydov, Sergey V. Markin. Earliest evidence for invasive mitigation of dental caries by Neanderthals. PLOS One (2026). DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0347662

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