Meditación, conciencia y universo: la hipótesis de la simetría SU(3)
¿Qué queda en el cerebro cuando los pensamientos se desvanecen? Un estudio propone explorar la meditación profunda en busca de una estructura matemática conocida en la física de partículas y que podría tender un puente entre la conciencia y el cosmos.
Por Enrique Coperías, periodista científico
La meditación y los registros de actividad cerebral podrían ayudar a explorar una hipotética simetría SU(3), conocida en la física de partículas. Su conexión con la conciencia y el universo aún no está demostrada. Ilustración generada con IA. Crédito: IA-DALL-E / Rexmolón Producciones
Cerrar los ojos, dejar pasar los pensamientos y observar la respiración parece una actividad alejada de los aceleradores de partículas. Sin embargo, un grupo de investigadores propone que ciertos estados de meditación profunda podrían ayudar a explorar una pregunta que reúne ambos mundos: ¿pueden la organización del cerebro y la del vacío cósmico describirse mediante una misma simetría matemática?
La candidata tiene un nombre poco evocador, SU(3), y una trayectoria en la física. Encontrarla en las señales cerebrales sería otra historia.
La propuesta aparece recogida en la revista Entropy y lleva las firmas de Ahmed Farag Ali, Nader Inan, Ruben Laukkonen y Pavlo Mikheenko, vinculados a instituciones como el Essex County College y las universidades de Oxford y Oslo. Hay que precisar que estamos ante un trabajo teórico, ya que no aporta nuevos experimentos ni analiza nuevos datos.
Su aportación, que no es poco, está en construir un modelo y plantear cómo someterlo a prueba. La posible conexión entre observador y universo constituye su horizonte más ambicioso.
Qué es la simetría SU(3) y por qué aparece en este estudio
El punto de partida está al alcance de cualquiera que sostenga en su mano una taza de café. El cerebro procesa su forma, el calor sobre los dedos y su aroma mediante poblaciones neuronales distintas. Pese a ello, vivimos una escena integrada, con una taza y un cuerpo que la sostiene. Cómo se reúnen tantos procesos en una experiencia unitaria sigue siendo un galimatías de la neurociencia moderna.
Además, el cerebro realiza esa tarea con un presupuesto energético irrisorio de unos 20 vatios.
➡️ «La conciencia puede ser un patrón unificado de actividad cerebral que evoluciona de manera dinámica, integrado mediante una coherencia similar a la superconductividad», escriben los autores en Entropy.
La frase expresa una posibilidad. La propuesta de lo cuatro investigadores intenta combinar estabilidad y flexibilidad: conservar una experiencia integrada y, al mismo tiempo, permitir cambios de atención, pensamiento y percepción.
La carga de color y los pensamientos
Para entender el salto hacia SU(3), conviene detenerse en la palabra simetría. En física, esta significa que determinadas propiedades o leyes permanecen invariantes cuando se realizan ciertas transformaciones. Una esfera, por ejemplo, conserva su apariencia al girarla. Las simetrías de las partículas son más abstractas: describen transformaciones de sus estados. Y SU(3) es un grupo matemático que ocupa un lugar central en la descripción de la interacción fuerte, responsable de mantener unidos los cuarks dentro de protones y neutrones.
Los investigadores toman esa estructura como inspiración para representar una dinámica cerebral integrada. En física de partículas, los cuarks poseen una propiedad llamada carga de color, que interviene en la interacción fuerte. Sus tres variantes reciben los nombres de rojo, verde y azul, aunque no tienen nada que ver con los colores que vemos: son etiquetas para distinguir estados de una propiedad cuántica.
Los autores no atribuyen esos colores a los pensamientos. Buscan una geometría capaz de describir procesos cerebrales colectivos que no puedan separarse en subsistemas independientes. Compartir una herramienta matemática, por supuesto, no demostraría que el cerebro y el cosmos funcionen mediante un mismo mecanismo físico.
Imágenes de microtúbulos obtenidas mediante microscopía de fuerza magnética. Las zonas brillantes se interpretan como señales de expulsión de flujo magnético, un posible indicio de superconductividad que todavía requiere confirmación independiente. Crédito: Ali, A. et al / Entropy
El puente hipotético con el vacío cósmico
La vertiente cosmológica procede de trabajos anteriores que sugieren una estructura SU(3) estable para el vacío a muy baja temperatura. El vacío cuántico posee propiedades y fluctuaciones; no equivale a una nada absoluta. Los autores se preguntan qué organización permanece cuando algunas fluctuaciones quedan suprimidas. Y trasladan esa misma pregunta al cerebro: si disminuyen los contenidos habituales de la experiencia, ¿podría persistir una estructura colectiva que organizara sus transiciones?
El puente es hipotético en ambos extremos.
Qué relación propone entre superconductividad y cerebro
Aquí entra la superconductividad. En los materiales superconductores, la corriente eléctrica puede circular sin resistencia y el material expulsa campos magnéticos de su interior bajo determinadas condiciones. Ese comportamiento depende de una organización colectiva cuántica. El equipo utiliza esta física como modelo de una coordinación eficiente y protegida frente a perturbaciones.
Trasladar la física de la superconductividad a un cerebro caliente, húmedo y biológicamente complejo exige, sin embargo, pruebas específicas.
El artículo cita resultados que se han interpretado como indicios de superconductividad en los microtúbulos, filamentos de proteínas presentes en el citoesqueleto de las células, incluidas las neuronas, y en muestras de tejido cerebral. Proceden de una misma línea de investigación, en la que participa Mikheenko, y necesitan replicación independiente.
También habría que descartar explicaciones alternativas, como la conducción iónica o los efectos de los electrodos. La sincronización de dos regiones cerebrales, por sí sola, no acredita una corriente superconductora.
El modelo de dos fluidos
La propuesta recurre a un modelo de dos fluidos, tomado de la física de los superconductores. Aplicado al cerebro, distingue:
✅ Un componente disipativo, relacionado con el procesamiento ordinario y la pérdida de energía.
✅ Un componente que favorecería la coherencia, capaz de contribuir a la integración colectiva.
Distintos estados mentales corresponderían a cambios en el equilibrio entre ambos. La posible mejora de la eficiencia energética tendría que medirse, y no deducirse de la analogía.
La expulsión de campos magnéticos permite fenómenos de levitación, una de las manifestaciones más llamativas de la superconductividad. El estudio toma esta física como inspiración para explorar la coordinación cerebral. Cortesía: DOE / Science Source.
Cesación meditativa: un intervalo interpretado como ausencia de experiencia
La meditación ofrece estados con los que explorar ese equilibrio. Los investigadores distinguen experiencias de contenido mínimo, en las que pensamientos y percepciones se debilitan mientras persisten la atención y la alerta, de los episodios de cesación descritos por algunos practicantes avanzados.
En su interpretación, estos últimos implican un intervalo sin experiencia consciente. Los relatos se refieren principalmente a lo ocurrido antes y después. Por ello, la cesación no permitiría observar directamente una estructura SU(3). Si existiera una organización subyacente, habría que inferirla de registros cerebrales y transiciones entre estados.
Esta distinción impide presentar la cesación como una observación directa de la estructura del universo. Si existiera una organización SU(3) subyacente, habría que inferirla mediante registros cerebrales y cambios entre estados. Tampoco se ha demostrado que meditar lleve al cerebro a un umbral superconductor.
«Se trata de una analogía de modelización», advierten los autores del estudio. La temperatura efectiva que utilizan representa una variable del modelo, no una medición del enfriamiento cerebral durante la práctica.
Cómo se comprobaría la presencia de SU(3) en la actividad cerebral
El artículo también evita equiparar la meditación profunda con una sincronización siempre creciente. Algunos estados de absorción podrían mostrar una actividad más diversa y cercana a un régimen crítico, con cambios en su coordinación. El objetivo sería identificar cómo se reorganiza el sistema, en lugar de buscar una única señal que aumente cuanto más se medita.
La parte más concreta del trabajo exige buscar una combinación concreta de propiedades, no cualquier aumento de coordinación cerebral:
1️⃣ Ocho generadores efectivos: las operaciones elementales que describirían las transformaciones del estado colectivo reconstruido.
2️⃣ Dos modos lentos aproximadamente compatibles: aplicarlos en distinto orden debería producir casi el mismo resultado.
3️⃣ Seis direcciones de transición: junto con los modos anteriores, tendrían que cumplir las relaciones matemáticas características del álgebra de SU(3).
«Una caída de la resistencia, un aumento de la coherencia o una variedad neuronal de dos modos no bastarían, por sí solos, para respaldar SU(3)», subrayan los investigadores. Proponen reconstruir la dinámica colectiva a partir de electroencefalogramas, magnetoencefalografía u otros registros, y comparar vigilia, absorción meditativa, anestesia y estados sin conciencia. Primero habría que comprobar que el método reconoce la estructura en simulaciones con ruido realista.
Después llegarían los controles: señales mezcladas aleatoriamente, modelos alternativos y criterios de análisis fijados de antemano. Si aparece otra dimensionalidad, faltan las relaciones esperadas o el mismo patrón surge en los datos aleatorizados, la interpretación perdería respaldo. Incluso un resultado favorable dejaría por demostrar la superconductividad biológica y la conexión física con el vacío cosmológico.
Un busto con un mapa frenológico refleja un antiguo intento, hoy desacreditado, de localizar las facultades mentales. Cómo el cerebro integra procesos distribuidos en una experiencia consciente unitaria sigue siendo una pregunta abierta de la neurociencia. Foto de meo
Qué demuestra el estudio y qué sigue sin demostrarse
El artículo formula una hipótesis comprobable; no demuestra que la conciencia tenga simetría SU(3). Tampoco acredita que el cerebro sea superconductor o que la meditación revele una conexión física con el universo.
La interpretación perdería respaldo si aparece otra dimensionalidad, faltan las relaciones matemáticas esperadas o las señales aleatorizadas producen resultados similares.
Incluso un hallazgo favorable en los registros cerebrales dejaría abiertas dos cuestiones: la existencia de superconductividad biológica y la conexión con el vacío cosmológico. Cada una necesita evidencias propias.
La meditación aparece así como una posible herramienta para investigar cómo se reorganiza el cerebro cuando cambian los contenidos de la experiencia. La pregunta sobre una simetría compartida con el universo sigue abierta. La respuesta dependerá de los experimentos.▪️(14-octubre-2026)
⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- La propuesta: investigar si la actividad cerebral puede organizarse según una estructura matemática llamada SU(3), conocida por su papel en la física de partículas.
- Por qué interesa la meditación: ciertos estados meditativos permiten explorar cómo cambia la organización cerebral cuando se atenúan los pensamientos y otros contenidos de la experiencia.
- Qué intenta explicar: cómo el cerebro integra procesos distribuidos en una experiencia consciente unitaria y mantiene esa coordinación con un presupuesto energético limitado.
- Cómo se comprobaría: analizar registros cerebrales y buscar ocho generadores organizados en dos modos lentos y seis direcciones de transición, con las relaciones matemáticas propias de SU(3).
- La cautela fundamental: es un estudio teórico, sin nuevos datos experimentales. No demuestra superconductividad cerebral ni una conexión física entre la conciencia y el universo.
- Qué lo haría convincente: que el modelo explique los datos mejor que las alternativas y supere pruebas con simulaciones, señales aleatorizadas y distintos estados de conciencia.
Fuente: Ali, A. F.; Inan, N.; Laukkonen, R.; Mikheenko, P. A Coherence–Dissipation Framework for Brain Dynamics and Consciousness. Entropy (2026). DOI: https://doi.org/10.3390/e28101074
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