Nuevas pistas sugieren que la tumba de Nefertiti podría ocultarse tras la de Tutankamón
Una combinación de radar, resistividad eléctrica y mediciones gravitatorias revela posibles cámaras y corredores desconocidos alrededor de la tumba de Tutankamón. El hallazgo reaviva uno de los grandes enigmas de la egiptología: el paradero de la legendaria reina Nefertiti.
Por Enrique Coperías, periodista científico
La pared norte de la cámara funeraria de Tutankamón, en la tumba KV62. Las zonas resaltadas en rosa corresponden a amplios repintes atribuidos a Howard Carter, posiblemente realizados para restaurar los daños causados durante su búsqueda de una entrada oculta que condujera a nuevas estancias. Cortesía: Factum Arte/Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto. Imagen extraída del estudio.
Cuando Howard Carter abrió en 1922 la tumba de Tutankamón, situada en el Valle de los Reyes (Egipto), una pregunta comenzó a perseguir al arqueólogo y egiptologo británico casi desde el primer momento: ¿por qué el enterramiento de un faraón era tan pequeño?
La tumba, identificada como KV62, apenas cuenta con cuatro estancias, solo una de ellas decorada. Su planta tampoco encaja bien con la arquitectura funeraria reservada a los reyes de la dinastía XVIII del Antiguo Egipto. Más de un siglo después, un equipo de arqueólogos y geofísicos sostiene que la explicación podría encontrarse detrás de sus paredes: lo descubierto por Carter quizá no sea una tumba completa, sino la parte exterior de un complejo mucho mayor.
La propuesta más provocadora es que las habitaciones ocultas contengan el enterramiento de Nefertiti, esposa de Akenatón y probable madrastra de Tutankamón. La reina desaparece de los registros históricos durante los convulsos últimos años del periodo de Amarna y su tumba nunca ha sido localizada. El nuevo trabajo no demuestra que Nefertiti se encuentre allí, ni ha detectado restos humanos. Pero presenta un conjunto de indicios geofísicos, arquitectónicos y artísticos que devuelve fuerza a una hipótesis planteada en 2015 por el egiptólogo británico Nicholas Reeves.
Howard Carter y un colaborador egipcio examinan el tercer ataúd de Tutankamón, el más interior y elaborado en oro macizo, en octubre de 1925, casi tres años después del descubrimiento de la tumba KV62 en el Valle de los Reyes. Crédito: archivo fotográfico de The New York Times
Cinco o seis posibles cámaras en el norte de KV62
La investigación está dirigida por Mamdouh Eldamaty, exministro egipcio de Antigüedades, y cuenta con la participación de especialistas del Instituto Nacional de Investigación de Astronomía y Geofísica de Egipto, GBG Group y el Amarna Royal Tombs Project..
El estudio revisa siete campañas efectuadas desde 2015 e incorpora los resultados de nuevas prospecciones desarrolladas durante 2023 y 2024. Su principal conclusión es que KV62 probablemente se prolonga hacia el norte durante unos 25 o 30 metros.
En ese espacio podrían existir cinco o seis cámaras, conectadas entre sí y con la tumba mediante corredores intencionadamente rellenados con cascotes en la Antigüedad. El equipo también ha encontrado indicios de una posible estancia situada tras la pared occidental de la cámara funeraria de Tutankamón.
Los autores consideran que el acceso al complejo septentrional podría encontrarse oculto detrás de un muro de piedra y mortero situado en el extremo oriental de la pared norte. Si esta interpretación es correcta, el cierre habría protegido las estancias de los saqueadores durante más de 3.300 años.
Cómo se buscan cámaras sin perforar las paredes
Para observar lo que hay bajo la roca sin excavar ni dañar las pinturas, los investigadores combinaron varias técnicas no invasivas.
1️⃣ Radar de penetración terrestreo (GPR). Este emite ondas electromagnéticas y analiza sus reflejos. Los cambios en la respuesta pueden señalar límites entre la roca natural, una pared construida, un relleno de escombros o un espacio vacío.
2️⃣ Tomografía de resistividad eléctrica (ERT). Mide la facilidad con la que la corriente atraviesa el terreno. Las diferencias de resistividad pueden revelar huecos, fracturas, materiales removidos o zonas con distinta humedad.
3️⃣ Microgravimetría. Esta es la principal novedad en la invstigación. Se trata de una técnica capaz de medir variaciones diminutas del campo gravitatorio. Una cámara vacía o parcialmente colmatada posee menos densidad que la roca caliza que debería ocupar su lugar y ejerce, por tanto, una atracción ligeramente menor.
Sobre una superficie aproximada de 35 por 35 metros al norte de KV62, los científicos identificaron varias anomalías rectangulares, con bordes relativamente rectos y una orientación semejante a la de la tumba.
Algunas presentan diferencias de entre 15 y 25 microgales respecto al terreno circundante. No son fotografías de paredes o habitaciones, sino señales físicas compatibles con estructuras de menor densidad excavadas en la roca.
Reconstrucción tridimensional de la posible disposición de las cámaras funerarias y los corredores ocultos más allá de las paredes norte y oeste de la cámara funeraria de Tutankamón, en KV62. El modelo se basa en las nuevas anomalías geofísicas y en su comparación con los datos obtenidos por investigaciones anteriores; las estancias representadas todavía no han sido confirmadas mediante una exploración directa. Crédito: GBG Group.
Las anomalías más prometedoras
Dos señales, denominadas S7 y S10, son las que ofrecen un mayor grado de confianza. El equipo de Eldamaty las interpreta como posibles cámaras cuadradas o rectangulares situadas aproximadamente 1,5 metros por debajo de la sepultura de Tutankamón.
Otras anomalías podrían corresponder a pasadizos de entre 1,5 y 2,5 metros de anchura, aparentemente rellenos con cascotes. Este detalle resulta fundamental para comprender por qué anteriores exploraciones ofrecieron resultados contradictorios.
Un corredor colmatado desde el suelo hasta el techo no produce en el radar la reflexión clara que cabría esperar de una habitación llena de aire. Si el análisis busca exclusivamente una cámara vacía, un relleno compacto puede confundirse con la roca circundante.
Los investigadores reconocen que no todas las señales tienen el mismo valor. Algunas anomalías son débiles, se encuentran mal definidas o podrían estar relacionadas con fracturas naturales. Las colinas tebanas poseen cavidades y formaciones kársticas creadas por la disolución de la caliza, capaces de generar respuestas geofísicas parecidas a las de una construcción humana.
Por qué los radares anteriores ofrecieron resultados opuestos
La búsqueda de cámaras ocultas en la tumba de Tutankamón comenzó después de que Nicholas Reeves estudiara las imágenes de alta resolución realizadas por Factum Arte. El egiptólogo británico creyó reconocer líneas y cambios en el relieve de las paredes norte y oeste compatibles con antiguas puertas tapiadas.
Un primer examen efectuado en 2015 por el especialista japonés Hirokatsu Watanabe detectó discontinuidades detrás de esas superficies. Sin embargo, otros barridos no confirmaron la presencia de grandes espacios vacíos.
En 2019, una investigación publicada en Journal of Cultural Heritage concluyó que no existían cámaras inmediatamente adyacentes a KV62. Por otro lado, las prospecciones con resistividad eléctrica habían identificado anomalías en sus alrededores y un nuevo estudio con radar volvió a detectar en 2020 una posible estructura situada a varios metros de la cámara funeraria.
El nuevo trabajo intenta reconciliar esas aparentes contradicciones. Reeves no propone que detrás de la pared norte exista directamente una habitación abierta, sino un pasadizo cerrado y relleno con los materiales extraídos durante la excavación. Ese corredor podría conducir hasta cámaras más alejadas.
Los cartuchos situados sobre una de las figuras de la pared norte de la cámara funeraria. A la izquierda, su estado actual, con el nombre de Ay escrito de forma incorrecta; en el centro, los vestigios de una inscripción anterior resaltados en azul; y a la derecha, la reconstrucción del texto original, que habría nombrado a Tutankamón. Este palimpsesto respalda la hipótesis de que la escena fue modificada para adaptar una decoración previa al enterramiento del joven faraón. Crédito: Factum Arte/Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto; reconstrucción de Peter Gremse, ConzeptZone.
La arquitectura parece corresponder a una reina
Las anomalías geofísicas no son la única pista. La propia organización de KV62 resulta extraña para una tumba real masculina.
Vista desde el interior, la sepultura gira hacia la izquierda, una disposición asociada a determinadas tumbas de reinas de la dinastía XVIII. Las tumbas de los faraones acostumbraban a girar hacia la derecha. KV62 también posee menos almacenes de los habituales y carece de algunos espacios característicos de los grandes enterramientos reales.
Según los autores, la cámara donde descansa Tutankamón pudo ser originalmente un lugar de paso dentro de una tumba femenina que continuaba hacia el norte. La muerte inesperada del joven faraón, alrededor de los 19 años, habría obligado a transformar rápidamente las estancias exteriores para acoger su enterramiento.
Las pinturas esconden dos fases diferentes
Las paredes de la cámara funeraria ofrecen otra línea de investigación. Los análisis realizados durante el programa de conservación del Getty Conservation Institute identificaron diferencias en la preparación y ejecución de las pinturas.
La pared norte fue pintada sobre una base blanca, mientras que las restantes utilizaron desde el principio un fondo amarillo. También aparecen distintos sistemas de proporciones: uno relacionado con el arte de Amarna y otro perteneciente a una etapa posterior.
Reeves interpreta estas diferencias como la huella de dos fases decorativas. Según su hipótesis, algunas figuras e inscripciones de la pared norte habrían sido modificadas para convertir una escena anterior en una representación del funeral de Tutankamón.
Los estudios de conservación confirman las diferencias materiales y técnicas entre las paredes, pero no demuestran que la primera decoración estuviera destinada a Nefertiti. Esa identificación continúa siendo una interpretación arqueológica.
Paredes del fondo de los pozos funerarios de las tumbas WV22, perteneciente a Amenhotep III, arriba, y KV57, de Horemheb, abajo. En ambos casos, la decoración ocultaba originalmente una abertura que permitía continuar hacia las estancias más profundas de la tumba, un precedente arquitectónico que respalda la posible existencia de un acceso disimulado tras la pared norte de la cámara funeraria de Tutankamón. Créditos: Yoshimura y colaboradores, 2008; Francis Dzikowski/Theban Mapping Project.
Nefertiti no fue la madre biológica de Tutankamón
La relación familiar también exige cautela. Un estudio genético publicado en JAMA identificó como padres de Tutankamón a la momia masculina encontrada en KV55 —considerada probablemente de Akenatón— y a la llamada Dama Joven de KV35.
Esta mujer era hermana del individuo de KV55, lo que hace improbable que se tratara de Nefertiti, de quien no consta ese parentesco. La célebre reina habría sido, por tanto, madrastra de Tutankamón y también su suegra, ya que el joven faraón se casó con Anjesenamón, una de las hijas de Nefertiti y Akenatón.
Hasta el momento, ninguna de las momias conocidas ha podido ser identificada de manera concluyente como Nefertiti.
Qué falta para confirmar el hallazgo
La microgravimetría no genera una fotografía del subsuelo. Sus mapas dependen de modelos sobre la profundidad, la densidad y la composición del terreno. Una cavidad natural, un derrumbe o una zona alterada por antiguas inundaciones también pueden producir anomalías.
Por ese motivo, los autores consideran que las técnicas geofísicas han llegado prácticamente a su límite. El siguiente paso debería consistir en acceder de manera mínimamente invasiva a una de las posibles estructuras e introducir una pequeña cámara para observar su interior.
Cualquier intervención deberá contar con la autorización del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto y realizarse sin dañar las pinturas ni alterar el delicado equilibrio ambiental de KV62.
El estudio permite afirmar que existen señales difíciles de explicar alrededor de la tumba de Tutankamón. No permite asegurar que esas señales correspondan a la tumba de Nefertiti. Entre ambas afirmaciones todavía se interponen varios metros de roca, posibles corredores colmatados y una necesaria cautela científica.
Si las anomalías resultan ser cámaras selladas desde hace más de 3.300 años, el descubrimiento no solo completaría la verdadera planta de la tumba de Tutankamón. También podría abrir una puerta intacta al periodo de Amarna, uno de los capítulos más fascinantes y enigmáticos del antiguo Egipto.▪️(21-septiembre-2026)
⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- La tumba podría ser mucho mayor: las nuevas prospecciones sugieren que KV62 se prolonga entre 25 y 30 metros hacia el norte.
- Hasta seis posibles cámaras ocultas: los investigadores han detectado anomalías compatibles con cinco o seis estancias desconocidas, además de otra posible cámara tras la pared oeste.
- Tecnología para mirar bajo la roca: el equipo combinó radar, tomografía de resistividad eléctrica, cartografía geológica y microgravimetría.
- Corredores rellenos de escombros: algunas señales podrían corresponder a pasadizos de entre 1,5 y 2,5 metros de anchura, sellados y colmatados en la Antigüedad.
- Una tumba anterior a Tutankamón: la arquitectura, las pinturas y los datos geofísicos respaldan la posibilidad de que KV62 fuera construida originalmente para otro miembro de la familia real.
- Nefertiti es todavía una hipótesis: no se han encontrado restos humanos, sarcófagos ni objetos que demuestren que la reina esté enterrada en el complejo.
- También puede haber una explicación natural: algunas anomalías podrían deberse a fracturas, derrumbes o cavidades formadas en la roca caliza.
- La confirmación exige mirar dentro: el siguiente paso sería acceder de forma mínimamente invasiva a una de las posibles cámaras e introducir una pequeña cámara de inspección.
Fuente: Abbas Mohamed Abbas, George Ballard, and Nicholas Reeves. An Archaeo-Geophysical Review and Assessment of the Structure and Morphology of Tutankhamun's Tomb (KV 62) (The Burial of Nefertiti? IV). Mamdouh Eldamaty (Project Director). AMARNA ROYAL TOMBS PROJECT. VALLEY OF THE KINGS (2026).
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