Por qué algunas personas atraen más a los mosquitos: un estudio descubre cómo estos insectos eligen a sus víctimas
No es la sangre dulce ni la mala suerte. Un estudio con 119 personas demuestra que los mosquitos eligen a sus víctimas por una combinación única de bacterias de la piel y compuestos químicos del olor corporal. Además, cada especie de mosquito interpreta esas señales de forma diferente, lo que explica por qué unas personas reciben muchas más picaduras que otras.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Mosquitos Aedes aegypti, principales transmisores del dengue, el zika y la fiebre amarilla, alimentándose sobre la piel humana. Un nuevo estudio revela que cada especie de mosquito utiliza señales químicas diferentes para elegir a sus víctimas. Cortesía: Perran Ross / University of Melbourne
Hay personas que parecen auténticos imanes para los mosquitos. Basta con compartir una terraza de verano para comprobarlo: mientras unas personas terminan cubiertas de picaduras, otras apenas reciben una visita de estos insectos hematófagos. Durante años se ha culpado a la sangre dulce, al grupo sanguíneo o incluso a la suerte. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que la realidad es mucho más compleja y fascinante.
Lo que determina si un mosquito decide convertirnos en su próximo almuerzo está escrito en un lenguaje químico invisible. Ese idioma lo forman cientos de moléculas que desprende nuestra piel y, sobre todo, los millones de bacterias que viven sobre ella. Cada persona posee una firma olfativa única, tan característica como una huella dactilar. Y los mosquitos saben leerla.
Esa es la principal conclusión de una investigación publicada en la revista iScience, en la que científicos de la Universidad Internacional de Florida, en Estados Unidos, y de la Universidad de Zúrich, en Suiza, han analizado, con un nivel de detalle sin precedentes, por qué algunas personas resultan irresistibles para estos insectos mientras otras parecen pasar inadvertidas. Tras estudiar a 119 voluntarios y enfrentarlos a tres de las especies de mosquitos más importantes desde el punto de vista sanitario, los investigadores descubrieron que no existe un único perfil de persona atractiva. Cada especie tiene sus propios gustos y preferencias.
¿Por qué es importante entender cómo eligen los mosquitos a sus víctimas?
Aunque solemos hablar de los mosquitos como si todos actuaran igual, en realidad existen más de 3.500 especies distribuidas por todo el planeta. Solo unas pocas pican habitualmente a los seres humanos y transmiten enfermedades como el dengue, el zika, la fiebre amarilla y el virus del Nilo Occidental. Aunque las estimaciones varían según las fuentes que consultemos, la cifra de muertes humanas causadas por los mosquitos podrían alcanzar el millón al año.
El equipo decidió centrarse precisamente en tres de esos grandes vectores de enfermedades:
✅ Aedes aegypti, el principal transmisor del dengue.
✅ Aedes albopictus, conocido popularmente como mosquito tigre.
✅ Culex quinquefasciatus, implicado en la transmisión del virus del Nilo Occidental en numerosas regiones.
Los científicos sometieron a los 119 participantes a un experimento extraordinariamente meticuloso. Cada voluntario introducía el antebrazo en un olfatómetro —un dispositivo diseñado para medir la atracción que ejerce un olor sobre los insectos— mientras un grupo de hembras esperaba al otro lado del aparato. En el caso de Culex quinquefasciatus, que busca alimento durante la noche, los investigadores utilizaron fundas de nailon impregnadas con el olor corporal de cada participante para reproducir las condiciones naturales de búsqueda del huésped. El mismo día recogieron también muestras del microbioma cutáneo y de los compuestos volátiles emitidos por la piel.
➡️ «Queríamos registrar todas las variables relevantes al mismo tiempo para evitar que los cambios naturales del olor corporal alteraran los resultados», explican los autores del estudio al describir el diseño experimental.
Decenas de mosquitos Aedes aegypti alimentándose de sangre sobre un brazo humano durante un experimento de laboratorio. Las hembras necesitan esta fuente de proteínas para producir sus huevos. Cortesía: Perran Ross / University of Melbourne
Cada especie tiene su lista particular de «víctimas humanas»
Lo que apareció después sorprendió incluso a los investigadores. Si existiera un supuesto olor perfecto para atraer a los mosquitos, cabría esperar que las tres especies eligieran prácticamente a las mismas personas. Pero ocurrió justo lo contrario.
Los participantes que resultaban extremadamente atractivos para el Aedes aegypti muchas veces apenas despertaban interés en el mosquito tigre o en el Culex. Y a la inversa, algunos voluntarios casi ignorados por una especie figuraban entre los favoritos de otra.
➡️ «No encontramos ninguna persona que estuviera entre las más atractivas para las tres especies simultáneamente», señalan los investigadores, una observación que cambia por completo la manera de entender la relación entre humanos y mosquitos.
Según el equipo de investigación, coordinado por Matthew DeGennaro, del Instituto de Ciencias Biomoleculares, en la Universidad Internacional de Florida, esto indica que cada especie ha evolucionado utilizando señales químicas distintas para localizar a sus víctimas. Es decir, aunque todos busquen sangre humana, cada uno interpreta de forma diferente el complejo cóctel de sustancias que desprende nuestra piel.
Qué tiene de especial nuestro olor corporal
El olor corporal humano está lejos de ser algo sencillo. Los científicos recuerdan que cada persona libera al ambiente más de un millar de compuestos orgánicos volátiles distintos. Muchos proceden directamente del sudor o del sebo, pero una gran parte nace gracias a la actividad de las bacterias que viven sobre nuestra piel.
Esas bacterias transforman sustancias prácticamente inodoras en un auténtico repertorio de alcoholes, cetonas, terpenos, aldehídos y otros compuestos aromáticos. El resultado final es una combinación irrepetible que funciona como una tarjeta de identidad química.
➡️ «El olor humano constituye un espacio químico extremadamente complejo», resumen los investigadores, quienes destacan que precisamente esa complejidad ha dificultado durante años descubrir cuáles de esos cientos de compuestos resultan realmente importantes para los mosquitos.
Hasta ahora, muchos trabajos habían analizado una sola especie de mosquito. Esta investigación, en cambio, compara de forma simultánea tres especies diferentes utilizando justo los mismos participantes, algo que apenas se había intentado anteriormente.
Qué es el microbioma cutáneo
Detrás de nuestra firma química trabajan millones de microorganismos invisibles.
La piel humana alberga comunidades bacterianas más o menos estables que varían enormemente de una persona a otra. Algunas especies microbianas prosperan alimentándose del sudor, otras metabolizan el sebo y otras utilizan restos de células muertas de la epidermis.
En conjunto forman el llamado microbioma cutáneo.
Los investigadores identificaron 246 tipos diferentes de bacterias entre todos los participantes. Sin embargo, solo una especie estaba presente en absolutamente todos ellos. El resto cambiaba considerablemente de una persona a otra, y creaba combinaciones prácticamente únicas.
Bacterias que alteran nuestro olor
Para DeGennaro y sus colaboradores, esta enorme diversidad ayuda a explicar por qué algunas personas parecen auténticos imanes para determinadas especies de mosquitos.
Las bacterias no solo viven sobre nuestra piel: modifican continuamente el olor corporal al fabricar nuevas moléculas aromáticas. En otras palabras, el microbioma funciona como una auténtica fábrica química capaz de alterar la manera en que los insectos nos perciben.
Los análisis revelaron, por ejemplo, que determinadas bacterias del género Staphylococcusaparecían con mayor frecuencia en personas muy atractivas para los mosquitos Aedes aegypti, mientras que otras pertenecientes al género Pseudomonas eran mucho más abundantes entre los individuos menos atractivos para esta especie.
Los autores creen que algunas de estas bacterias podrían generar sustancias con efecto repelente o, al menos, reducir la producción de compuestos especialmente atractivos para los insectos.
Imagen ampliada de un mosquito Aedes aegypti, una de las principales especies transmisoras de virus como el zika, el dengue y la fiebre amarilla. Comprender cómo identifica a sus víctimas puede abrir la puerta a nuevas estrategias para prevenir estas enfermedad. Cortesía: WEHI
🦟 10 consejos científicos para evitar las picaduras de los mosquitos
- Utiliza repelentes eficaces que contengan ingredientes con eficacia demostrada, como DEET, icaridina (picaridina), IR3535 o aceite de eucalipto limón (PMD), siguiendo siempre las instrucciones del fabricante.
- Viste ropa de manga larga y pantalones largos, especialmente al amanecer y al atardecer, cuando muchas especies de mosquitos son más activas.
- Elimina cualquier recipiente con agua estancada en jardines, terrazas o balcones. Es el lugar donde numerosas especies depositan sus huevos.
- Instala mosquiteras en ventanas, puertas y, si es necesario, alrededor de la cama para reducir la entrada de insectos en el hogar.
- Utiliza ventiladores cuando estés al aire libre o en interiores. Los mosquitos vuelan mal con corrientes de aire y les cuesta localizar a sus víctimas.
- Evita permanecer cerca de zonas húmedas o con vegetación densa durante las horas de mayor actividad de los mosquitos.
- No confíes en remedios caseros sin respaldo científico, como la vitamina B, los ultrasonidos o las pulseras electrónicas: su eficacia no está demostrada.
- Mantén una buena higiene de la piel, aunque recuerda que el estudio demuestra que gran parte del olor corporal depende del microbioma cutáneo, una comunidad de bacterias que varía de una persona a otra y no puede modificarse fácilmente.
- Si viajas a zonas con dengue, malaria, zika o fiebre amarilla, extrema las medidas de protección, ya que evitar las picaduras es la mejor forma de prevenir estas enfermedades.
- No existe una fórmula mágica para dejar de atraer a los mosquitos. La investigación muestra que cada especie utiliza señales químicas distintas para elegir a sus víctimas. En el futuro podrían desarrollarse repelentes capaces de modificar esas señales mediante el microbioma de la piel.
¿Influye el hecho d ser hombre o mujer?
Otra de las cuestiones que el estudio pretendía aclarar era si hombres y mujeres atraen por igual a los mosquitos.
La respuesta fue matizada.
Solo el Aedes aegypti mostró una ligera preferencia por los participantes masculinos. En promedio, este mosquito acudió con algo más de frecuencia hacia los hombres que hacia las mujeres. Sin embargo, esa diferencia no apareció en el mosquito tigre ni en Culex quinquefasciatus.
Los investigadores observaron además que hombres y mujeres presentaban diferencias tanto en algunos compuestos químicos de la piel como en determinadas bacterias cutáneas.
➡️ «No sabemos todavía cuál de estas diferencias explica exactamente que Aedes aegypti prefiera ligeramente a los hombres —reconocen los autores—. Será necesario realizar nuevos estudios para determinar qué señales son realmente las responsables de esa preferencia».
Esa prudencia resulta importante. El propio equipo subraya que el trabajo no demuestra que el sexo sea un factor determinante, sino solo que, dentro de este grupo de voluntarios, apareció una diferencia estadísticamente significativa para una sola especie de mosquito.
Una hembra de Aedes albopictus, conocido como mosquito tigre asiático, alimentándose de sangre humana. Esta especie, capaz de transmitir virus como el del Nilo Occidental, utiliza señales químicas del olor corporal para seleccionar a sus víctimas. Cortesía: James Gathany / CDC
¿Hay algún compuesto que atraiga más a los mosquitos?
Si cada persona desprende una combinación irrepetible de olores y bacterias, la siguiente pregunta era inevitable: ¿qué sustancias convierten a alguien en un auténtico imán para los mosquitos?
Responderla no era sencillo. La piel humana libera más de un millar de compuestos orgánicos volátiles, muchos de ellos presentes en cantidades diminutas y difíciles de analizar. Pero gracias a técnicas de cromatografía de gases y espectrometría de masas, el equipo consiguió comparar el paisaje químico de las personas más atractivas y de las menos atractivas para cada una de las tres especies estudiadas.
El resultado volvió a romper otra idea preconcebida.
A veces importa más «a lo que no hueles»
Los investigadores comprobaron que Aedes aegypti, el gran especialista en picar a los seres humanos, no parecía sentirse especialmente atraído por la presencia de determinados compuestos. Lo llamativo era justo lo contrario.
Las personas que más atraían a este mosquito carecían de varias moléculas que sí aparecían en mayor cantidad entre los individuos menos atractivos. En otras palabras, para esta especie la ausencia de ciertos olores parecía resultar más importante que la presencia de otros especialmente seductores.
Algo parecido ocurrió con Culex quinquefasciatus. También en este caso los investigadores encontraron que los individuos menos atractivos presentaban una mayor abundancia de varios compuestos que podrían actuar como señales repelentes o, al menos, dificultar el reconocimiento del huésped humano.
➡️ «Nuestros resultados sugieren que la ausencia de determinados olores puede ser el factor que impulse a estas especies a decidirse por un huésped humano», concluyen los autores. Añaden, sin embargo, que todavía será necesario comprobar experimentalmente si esos compuestos funcionan realmente como repelentes naturales.
El mosquito tigre juega con sus propias reglas
La historia cambia cuando entra en escena Aedes albopictus, el conocido mosquito tigre que en las últimas décadas ha colonizado buena parte de Europa, incluida España.
Esta especie mostró un comportamiento prácticamente opuesto.
Mientras Aedes aegypti parecía guiarse por la ausencia de determinados olores, el mosquito tigre respondía sobre todo a la presencia de sustancias atractivas. Los investigadores identificaron trece compuestos especialmente asociados con las personas que más llamaban su atención, entre ellos varias cetonas, alcoholes cíclicos y terpenos.
Según los autores, esta diferencia tal vez refleja la distinta historia evolutiva de ambas especies.
El Aedes aegypti lleva miles de años especializado en convivir con los seres humanos y alimentarse casi exclusivamente de nuestra sangre. En cambio, Aedes albopictus mantiene un comportamiento mucho más oportunista y puede alimentarse de numerosos animales diferentes. Esa flexibilidad ecológica habría favorecido un sistema olfativo distinto, basado en reconocer señales químicas diferentes.
➡️ «No todos los mosquitos han seguido el mismo camino evolutivo para aprender a localizar a los seres humanos», sostienen los investigadores.
El investigador Matthew DeGennaro, uno de los autores del estudio, en el laboratorio donde se realizaron los experimentos para analizar cómo distintas especies de mosquitos identifican y seleccionan a sus huéspedes humanos a partir de las señales químicas del olor corporal. Cortesía: Laboratory of Tropical Genetics
Las bacterias también fabrican nuestro olor
Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es que demuestra hasta qué punto el microbioma de la piel participa en la elaboración de nuestra identidad química.
Las bacterias no son simples pasajeras que viven sobre nuestra epidermis. Transforman continuamente el sudor y el sebo en nuevas moléculas aromáticas que terminan formando el olor característico de cada individuo.
El estudio identificó varias especies bacterianas asociadas de forma consistente con personas muy atractivas para determinados mosquitos.
En Aedes aegypti, por ejemplo, destacaban diferentes bacterias del género Staphylococcus, mientras que otras pertenecientes a Pseudomonasaparecían sobre todo en personas poco atractivas.
Los investigadores plantean una hipótesis especialmente sugerente: algunas especies de Pseudomonas podrían producir sustancias capaces de reducir el atractivo del olor corporal o incluso impedir que otras bacterias fabriquen moléculas especialmente seductoras para los insectos.
En cambio, para Aedes albopictus encontraron un panorama diferente. En este caso abundaban bacterias como Anaerococcus, relacionadas con la transformación de componentes del sudor en ácidos grasos volátiles que podrían actuar como señales de atracción.
Tres bacterias aparecen una y otra vez
Pese a las enormes diferencias entre individuos, los investigadores descubrieron un pequeño grupo de microorganismos que se repetían en las personas especialmente atractivas para las tres especies estudiadas.
Entre ellas figuraban determinadas variantes de Cutibacterium acnes, Corynebacterium kefirresidentii, Cutibacterium granulosumy una variante de Staphylococcus epidermidis.
No significa que estas bacterias conviertan de manera automática a una persona en un imán para los mosquitos. Pero sí sugieren que podrían formar parte de una especie de firma biológica común que los insectos utilizan para reconocer a un huésped especialmente interesante.
Es un hallazgo que abre nuevas vías de investigación, ya que modifica el enfoque tradicional de la lucha contra estos insectos.
Hasta ahora casi todos los repelentes se han diseñado para actuar directamente sobre el mosquito. Sin embargo, quizá resulte igualmente eficaz modificar el microbioma de la piel o alterar las moléculas que producen determinadas bacterias.
¿Servirá este descubrimiento para crear nuevos repelentes?
Las implicaciones van mucho más allá de evitar las molestias de una picadura en una noche de verano.
Cada año los mosquitos transmiten enfermedades que afectan a cientos de millones de personas en todo el mundo. El dengue, el zika, la fiebre amarilla o el virus del Nilo Occidental siguen expandiendo su área de distribución a medida que aumentan las temperaturas y cambian las condiciones climáticas.
Los autores creen que comprender exactamente qué señales químicas utilizan estos insectos para localizar a sus víctimas permitirá desarrollar una nueva generación de herramientas de control.
➡️ «Desentrañar esta complejidad ayudará a generar repelentes basados en microorganismos que produzcan compuestos repelentes o reduzcan las señales atractivas», escriben los investigadores en iScience. También consideran que las firmas bacterianas y químicas identificadas podrían utilizarse para interrumpir el proceso mediante el cual los mosquitos seleccionan a sus huéspedes humanos.
En lugar de limitarse a crear sustancias que los insectos rechacen, el objetivo sería conseguir que nuestro propio olor dejara de resultarles interesante.
Instalación de cría de mosquitos transgénicos del The Akbari Lab de la UC San Diego, utilizada para mantener cientos de líneas experimentales en condiciones estrictamente controladas. Cortesía: The Akbari Lab
El próximo paso para «aplastar» a los mosquitos
Los propios autores reconocen que este trabajo representa solo el comienzo.
El experimento medía la atracción que ejerce una persona sobre un mosquito aislado en condiciones controladas de laboratorio. Eso no significa necesariamente que, en una reunión al aire libre, ese insecto vaya a elegir siempre al mismo individuo entre varias personas presentes. Además, el comportamiento de los mosquitos puede verse influido por factores ambientales imposibles de reproducir completamente en un laboratorio.
También será necesario comprobar si las mismas asociaciones entre bacterias, olores y atracción se mantienen en poblaciones humanas de otras regiones del mundo, con diferentes estilos de vida, alimentación, clima o composición del microbioma.
Aun así, el estudio ofrece una de las imágenes más completas obtenidas hasta la fecha sobre la extraordinaria complejidad del olfato de los mosquitos.
La próxima vez que alguien asegure que los mosquitos le persiguen porque tiene la sangre dulce, quizá convenga responderle que la explicación está mucho más cerca de la superficie de su piel que de su sangre. En realidad, esos insectos llevan millones de años perfeccionando un sofisticado sistema para interpretar un universo invisible de moléculas y bacterias. Y, al parecer, cada especie ha aprendido a leer ese lenguaje con su propio diccionario químico.▪️ (5-agosto-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- El estudio analizó a 119 voluntarios.
- Se investigaron tres especies de mosquitos transmisores de enfermedades.
- Cada especie tiene preferencias diferentes por determinadas personas.
- El microbioma cutáneo desempeña un papel decisivo.
- El olor corporal depende en gran parte de las bacterias de la piel.
- Los hallazgos podrían servir para diseñar una nueva generación de repelentes.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Mosquitos y Picaduras
🦟 ¿Por qué algunas personas atraen más a los mosquitos?
Porque cada persona emite una combinación única de compuestos químicos y bacterias de la piel que forma su olor corporal. Los mosquitos utilizan esas señales para localizar a sus víctimas.
🦟 ¿Influye el grupo sanguíneo?
Este estudio no analizó la influencia del grupo sanguíneo. Se centró en el papel del olor corporal y del microbioma cutáneo como principales factores de atracción.
🦟 ¿Qué papel tiene el microbioma?
El microbioma cutáneo transforma el sudor y el sebo en compuestos volátiles que determinan el olor característico de cada persona y pueden hacerla más o menos atractiva para los mosquitos.
🦟 ¿Todos los mosquitos prefieren a las mismas personas?
No. El estudio demuestra que cada especie de mosquito —se analizaron tres: Aedes aegypti, Aedes albopictus y Culex quinquefasciatus— tiene preferencias diferentes y utiliza señales químicas distintas para elegir a sus huéspedes.
🦟 ¿Los hombres atraen más a los mosquitos?
Solo Aedes aegypti mostró una ligera preferencia por los hombres. En las otras dos especies estudiadas no se observaron diferencias entre hombres y mujeres.
🦟 ¿Se puede cambiar el olor corporal?
El olor corporal depende en parte de hábitos como la higiene o la alimentación, pero también del microbioma de la piel, que es relativamente estable y difícil de modificar de forma duradera.
🦟 ¿Qué bacterias hacen más atractivo el olor?
El estudio encontró asociaciones entre una mayor atracción y bacterias como Staphylococcus epidermidis, Cutibacterium granulosum y Corynebacterium kefirresidentii, aunque todavía no puede afirmarse que sean las responsables directas de atraer a los mosquitos.
🦟 ¿Servirá este descubrimiento para crear nuevos repelentes?
Sí, es una de las principales aplicaciones potenciales. Los investigadores creen que estos hallazgos podrían ayudar a desarrollar repelentes capaces de modificar las señales químicas de la piel o actuar sobre el microbioma para reducir el atractivo para los mosquitos.
Fuente: Marrero K, Castillo J., Lucas-Barbosa D. et al. Individual humans are more attractive to certain mosquito species. iScience (2026). DOI: 10.1016/j.isci.2026.117006

