¿Por qué tenemos tanto miedo a las serpientes? La ciencia sugiere que el rechazo se aprende en la infancia
El miedo de los humanos a las serpientes parece universal, pero no siempre es innato. Nuevas investigaciones sostienen que la forma en que los padres y el entorno social hablan de estos reptiles en la infancia puede moldear —y reforzar— su mala reputación desde los primeros años de vida.
Por Enrique Coperías, periodista científico
La exposición directa y el conocimiento temprano sobre las serpientes pueden reducir el rechazo hacia estos reptiles: estudios recientes sugieren que el miedo no es inevitable, sino que se moldea en la infancia a través del lenguaje, la cultura y la experiencia. Foto de Rosemary Williams en Unsplash
La aversión hacia las serpientes no siempre nace de un instinto primitivo ni de una experiencia directa con estos reptiles. Un estudio científico reciente apunta a que el miedo y la antipatía hacia estos reptiles pueden gestarse en la infancia temprana a través del lenguaje de los adultos, especialmente el de los padres.
La investigación, publicada en la revista científica Anthrozoös, analizó a más de cien niños en edad de educación infantil y concluye que la manera en que se habla de las serpientes influye de forma decisiva en cómo los menores las perciben.
Si los niños escuchan hablar de las serpientes en términos negativos o como si fueran objetos, es más probable que las perciban como animales distintos, peligrosos y difíciles de empatizar con ellos.
Cómo se construye el miedo a las serpientes desde la infancia
Según los investigadores, los niños tienden a pensar en las serpientes de forma distinta a otros animales incluso antes de tener contacto directo con ellas. Este sesgo podría originarse en los mensajes que reciben de su entorno.
El estudio muestra que bastan intervenciones mínimas, como presentar información neutral o positiva, para inmunizar a un niño frente a la negatividad hacia los ofidios y fomentar actitudes de respeto.
Para Jeff Loucks, coautor del estudio y profesor de la Universidad Estatal de Oregón, en Estados Unidos, las conclusiones son relevantes desde el punto de vista social y ambiental. Las serpientes, explica, son animales ampliamente despreciados en muchas culturas humanas, pese a su importancia ecológica.
🗣️ «La infancia es un momento crítico para moldear las actitudes y comportamientos de una persona hacia los animales —afirma Loucks. Y añade—: Las serpientes tienen una reputación muy negativa en las sociedades occidentales y suelen ser malinterpretadas».
¿Una predisposición biológica a detectar serpientes rápidamente?
Otras hipótesis científicas apuntan a que el miedo a las serpientes podría tener también raíces evolutivas y neurológicas. Diversos estudios en psicología evolutiva sugieren que los primates —incluidos los seres humanos— habrían desarrollado una predisposición biológica a detectar serpientes rápidamente como mecanismo de supervivencia en entornos donde algunas especies eran venenosas.
Investigaciones con bebés y con monos rhesus han mostrado que estos animales identifican más deprisa imágenes de serpientes que otros estímulos visuales, lo que se ha interpretado como un posible sesgo atencional innato. Asimismo, estudios de neuroimagen indican que las serpientes activan con rapidez la amígdala, región cerebral asociada al procesamiento del miedo, incluso en personas que no declaran fobia.
Sin embargo, muchos especialistas subrayan que esta predisposición no equivale a una ofidiofobia inevitable: la cultura, la educación, la experiencia directa y el aprendizaje social —especialmente en la infancia— modulan de forma decisiva si esa alerta evolutiva se convierte en rechazo intenso o en una percepción neutral o incluso positiva.
Un rechazo cultural con consecuencias para la conservación
El rechazo hacia estos reptiles no es trivial. Las serpientes desempeñan un papel clave en los ecosistemas, ya que controlan las poblaciones de roedores y mantienen el equilibrio natural. Sin embargo, el apoyo social para su conservación es débil. De hecho, en le mundo rural, la primera reacción de mucha gente al toparse con una serpiente, venenosa o no, es pisarla, molerla a palos o literalmente partirla en dos.
Al menos 450 de las más de 4.000 especies de serpientes identificadas se encuentran en riesgo elevado de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La falta de simpatía pública dificulta la protección de sus hábitats y la financiación de programas de conservación.
Loucks recuerda datos llamativos sobre la percepción social de estos reptiles: las serpientes provocan cierto nivel de ansiedad en el 54% de la población y el ciudadano medio mantiene una actitud negativa hacia ellas. «Los datos indican que es común que los conductores en Estados Unidos se desvíen de su camino para atropellar a una serpiente», señala el investigador.
El papel del lenguaje: de animales a objetos
Para entender cómo se origina esta antipatía, Loucks y la investigadora Denée Buchko, de la Universidad de Regina, en Canadá, diseñaron un experimento en tres fases con niños de cinco años y sus familias.
Los científicos utilizaron una técnica conocida como tarea de inducción para evaluar hasta qué punto los menores perciben a las serpientes como similares a los seres humanos, a otros animales o a objetos inanimados.
Antes de realizar la prueba, padres e hijos revisaron un libro ilustrado de serpientes y escucharon un cuento sobre la vida cotidiana de una de ellas. En algunos casos, el relato describía a la serpiente como un objeto —usando pronombres impersonales y sin mencionar pensamientos o emociones— y en otros la presentaba como un ser con experiencias y necesidades.
🗣️ «Antes de darles la tarea, pedimos a los padres que miraran con sus hijos un libro de serpientes y leímos un cuento sobre un día en la vida de una serpiente —explica Loucks—. El cuento se refería a las serpientes bien como a un objeto o bien como a una persona, con referencias a pensamientos y emociones».
Los resultados fueron claros: cuando los padres utilizaban lenguaje negativo, los niños tendían a percibir a las serpientes como muy distintas de los humanos. El lenguaje objetivador del cuento producía el mismo efecto.
Un joven sostiene una serpiente sin temor: diversos estudios sugieren que la aversión hacia estos reptiles no es innata, sino que se aprende en la infancia a través del lenguaje y la cultura, aunque una exposición temprana y positiva puede fomentar el respeto y la empatía hacia ellos. Foto de Abiwin Krisna en Unsplash
Exposición e información, una «vacuna» contra la negatividad
Sin embargo, el estudio también reveló un hallazgo imprevisto. «Algo inesperado fue que, en general, los niños pensaban que las serpientes eran similares a otros animales no humanos», señala Loucks.
En una segunda fase del experimento, los investigadores eliminaron libros y relatos y presentaron únicamente la tarea de inducción. En ese caso, los niños dejaron de considerar a las serpientes similares tanto a los humanos como a otros animales. Cuando se reintrodujeron los materiales educativos, volvió a aparecer la asociación con otros animales.
La conclusión apunta a que la exposición a información básica sobre serpientes y su biología puede contrarrestar los prejuicios negativos.
🗣️ «Todo apunta a que los niños de cinco años, al menos en culturas occidentales, tienden a pensar que las serpientes son muy diferentes de otros animales, y el lenguaje negativo y objetivador podría contribuir a ello — dice Loucks. Y concluye—: Pero cierta exposición a las serpientes y el aprendizaje sobre sus necesidades biológicas puede actuar como una inoculación contra las actitudes negativas hacia ellas, ayudando a generar cuidado y respeto».
Educación y percepción animal: una cuestión clave
El estudio subraya la importancia del lenguaje en la educación infantil y su impacto en la relación futura con la naturaleza.
La forma en que los adultos describen a los animales no solo moldea emociones individuales, sino también el apoyo social a la conservación de la biodiversidad.
Comprender cómo se forman el miedo y la antipatía hacia especies como las serpientes podría resultar decisivo para cambiar la percepción pública y fomentar actitudes más informadas y empáticas hacia la fauna salvaje.▪️(15-febrero-2026)
Información facilitada por la Universidad Estatal de Oregón
Fuente: Denée Buchko & Jeff Loucks. The Role of Objectification and Negativity in Young Children’s Conceptualization of Snakes. Anthrozoös (2026). DOI: 10.1080/08927936.2025.2597083

