¿Pudo la Tierra sembrar de vida Europa, la luna helada de Júpiter?

Durante miles de millones de años, la Tierra podría haber estado enviando diminutas cápsulas biológicas al espacio sin que nadie lo sospechara. Un nuevo estudio plantea que algunas de esas bacterias viajeras quizá alcanzaron Europa, la enigmática luna helada de Júpiter, e incluso su vasto océano oculto bajo el hielo.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Podcast RexMolón: «¿Vida terrestre en la luna Europa?»
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Europa, la enigmática luna helada de Júpiter, aparece sobre el turbulento fondo nuboso del planeta gigante.

Europa, la enigmática luna helada de Júpiter, aparece sobre el turbulento fondo nuboso del planeta gigante. La ilustración recrea las supuestas emisiones de vapor de agua detectadas por el telescopio Hubble, unas fumarolas cuya existencia sigue siendo objeto de debate científico. Crédito: NASA, ESA y M. Kornmesser.

Cuando los científicos se imaginan cómo podría haberse extendido la vida por el universo, la dirección del viaje parecía clara: de las estrellas a los planetas, de mundos lejanos a la Tierra. Pero ¿y si hubiera ocurrido también al revés? ¿Y si nuestro planeta hubiera actuado como una especie de semillero biológico capaz de exportar microorganismos a otros rincones del Sistema Solar?

Un nuevo estudio publicado en la revista International Journal of Astrobiology por Zaza Osmanov, astrofísico de la Free University of Tbilisi, en Georgia, y afiliado al instituto SETI, plantea una posibilidad tan sorprendente como provocadora: que diminutas partículas de polvo expulsadas desde la atmósfera terrestre hayan transportado bacterias hasta Europa, la gran luna helada de Júpiter, y que algunas de ellas incluso hayan logrado alcanzar el océano líquido oculto bajo su corteza de hielo.

La hipótesis se enmarca dentro de una idea conocida como panspermia, según la cual la vida puede propagarse entre distintos mundos transportada por meteoritos, cometas o partículas de polvo. Aunque tradicionalmente esta teoría se ha utilizado para explicar cómo pudo llegar la vida a la Tierra desde el espacio, el nuevo trabajo invierte la perspectiva y explora si la propia Tierra podría haber sido la fuente.

➡️ «El transporte de vida desde la Tierra parece plausible y podría haber estado ocurriendo durante miles de millones de años», escribe Osmanov en su artículo científico.

Por qué Europa es uno de los mejores lugares para buscar vida extraterrestre

Europa lleva años ocupando un lugar privilegiado en la lista de mundos potencialmente habitables del Sistema Solar. Con un diámetro de poco más de 3.100 kilómetros, esta luna joviana es ligeramente más pequeña que la Luna, pero esconde un secreto extraordinario.

Bajo una corteza helada de varios kilómetros de espesor se extiende un inmenso océano global de agua líquida. Diversas observaciones realizadas desde la década de 1990 sugieren que este océano podría contener más agua que todos los océanos de la Tierra juntos.

La presencia de agua líquida, una fuente potencial de energía química y numerosos compuestos esenciales ha convertido a Europa en uno de los lugares más prometedores para buscar vida extraterrestre. Tanto es así que la misión Europa Clipper de la NASA, actualmente en camino hacia Júpiter, estudiará en detalle la habitabilidad de este mundo fascinante.

Pero la pregunta sigue abierta: si existe vida allí, ¿surgió de forma independiente o podría tener un origen terrestre?

La superficie helada y fracturada de Europa oculta un inmenso océano de agua líquida bajo el hielo, uno de los entornos más prometedores para la búsqueda de vida extraterrestre.

La superficie helada y fracturada de Europa oculta un inmenso océano de agua líquida bajo el hielo, uno de los entornos más prometedores para la búsqueda de vida extraterrestre. Un nuevo estudio plantea incluso que microorganismos procedentes de la Tierra podrían haber alcanzado este mundo joviano transportados por partículas de polvo espacial. Cortesía: NASA y ESA.

Cómo podrían escapar bacterias de la Tierra

La propuesta de Osmanov comienza en las capas altas de nuestra atmósfera.

Estudios anteriores ya habían sugerido que el impacto de micrometeoritos contra la atmósfera terrestre puede generar turbulencias capaces de acelerar pequeñas partículas de polvo hasta velocidades superiores a la velocidad de escape de la Tierra, que es de unos 40,320 km/h. Algunas de esas partículas podrían contener bacterias o esporas microscópicas protegidas en su interior.

Según los cálculos de Osmanov, partículas de aproximadamente una micra de tamaño podrían albergar microorganismos y, en determinadas circunstancias, ser impulsadas hasta unos 14 kilómetros por segundo, una velocidad suficiente para escapar de la gravedad terrestre.

Una vez liberadas al espacio, estas diminutas cápsulas biológicas iniciarían una larga travesía alrededor del Sol.

El viaje desde la Tierra hasta Júpiter

Mediante simulaciones numéricas, Osmanov analizó las trayectorias posibles de estas partículas teniendo en cuenta la gravedad solar, la presión de la radiación emitida por el Sol y otros factores dinámicos. Los resultados indican que una fracción de ellas podría alcanzar la órbita de Júpiter y acercarse a Europa.

La inmensa mayoría jamás llegaría tan lejos. Algunas caerían de nuevo hacia el Sol y otras quedarían atrapadas en órbitas diferentes o serían expulsadas hacia el espacio exterior.

Sin embargo, dado el gigantesco número de partículas emitidas por la Tierra durante miles de millones de años, incluso una probabilidad extremadamente pequeña podría traducirse en cantidades considerables.

El mayor desafío: sobrevivir al impacto sobre Europa

Llegar a Europa es solo una parte del problema.

La cuestión verdaderamente crítica es si una bacteria sería capaz de sobrevivir al choque contra la superficie helada de Europa.

Las simulaciones indican que las partículas llegarían a las proximidades de Júpiter con velocidades relativas cercanas a los 20 kilómetros por segundo. Un impacto frontal a esa velocidad resultaría devastador, ya que elevaría la temperatura hasta niveles incompatibles con cualquier forma de vida conocida.

Sin embargo, existe una posible vía de supervivencia.

Los cálculos realizados por Osmanov muestran que los microorganismos tendrían opciones de salir indemnes solo cuando la partícula impactara con un ángulo extremadamente pequeño, casi rozando la superficie. En esas circunstancias, el calentamiento sería mucho menor y la bacteria podría permanecer viable.

«Solo una fracción muy estrecha de los ángulos de impacto permitiría potencialmente la supervivencia de las bacterias», señala el autor.

Aunque esa probabilidad es reducida, el estudio incorpora este factor a sus estimaciones globales.

Este esquema muestra el interior de Europa: una gruesa corteza de hielo fracturado que flota sobre un vasto océano global de agua líquida.

Este esquema muestra el interior de Europa: una gruesa corteza de hielo fracturado que flota sobre un vasto océano global de agua líquida. Las grietas, bolsas de agua y posibles fuentes hidrotermales del fondo oceánico convierten a esta luna de Júpiter en uno de los lugares más prometedores para albergar vida y en un posible destino para microorganismos llegados desde la Tierra, según plantea el nuevo estudio. Cortesía: NASA/JPL-Caltech.

¿Cuántas bacterias terrestres podrían haber llegado a Europa?

Tras combinar todos los elementos del problema —la cantidad de polvo expulsado desde la Tierra, las trayectorias favorables, la llegada al sistema joviano, el impacto sobre Europa y la supervivencia de los microorganismos— Osmanov obtiene una cifra llamativa.

Según sus cálculos, alrededor de 320 millones de partículas potencialmente portadoras de bacterias podrían alcanzar la superficie de Europa cada segundo.

La cifra parece enorme, pero hay que recordar que se trata de partículas microscópicas distribuidas sobre toda la superficie del satélite.

Lo realmente interesante surge cuando se extrapola el resultado a escalas geológicas. La superficie helada de Europa tiene una edad estimada de entre 30 y 80 millones de años. Durante ese tiempo, podrían haber llegado entre 300.000 (3 × 10²³) y 800.000 trillones (8 × 10²³) de partículas capaces de albergar microorganismos supervivientes.

➡️ Para el investigador, este resultado «sugiere fuertemente la posibilidad de que exista vida en el océano subsuperficial de Europa, siempre que las condiciones biológicas y bioquímicas sean compatibles con la vida originada en la Tierra».

Europa, fotografiada por la sonda Juno de la NASA, muestra una superficie surcada por una compleja red de grietas y fracturas que delatan la presencia de un océano global oculto bajo el hielo.

Europa, fotografiada por la sonda Juno de la NASA, muestra una superficie surcada por una compleja red de grietas y fracturas que delatan la presencia de un océano global oculto bajo el hielo. Este mundo helado es considerado uno de los lugares más prometedores del Sistema Solar para buscar vida y, según un nuevo estudio, podría incluso haber recibido microorganismos procedentes de la Tierra. Cortesía: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS.

Las grietas del hielo podrían actuar como puertas hacia el océano

Aun así, persiste otro obstáculo formidable.

Europa está sometida a una intensa radiación procedente de Júpiter. Las bacterias que quedaran expuestas sobre el hielo podrían resultar esterilizadas en unos 10.000 años.

Por ello, para que la hipótesis funcione, los microorganismos tendrían que alcanzar el océano subterráneo antes de ser destruidos.

Y aquí entra en escena uno de los rasgos más intrigantes de Europa: sus regiones caóticas o chaos terrains. Estas zonas muestran evidencias de fracturas, desplazamientos y posibles intercambios entre el océano y la superficie. Diversos estudios indican que partes de la corteza helada pueden romperse y renovarse en periodos que van desde miles hasta cientos de miles de años.

Si una partícula con microorganismos quedara atrapada en una de estas zonas activas, existiría una posibilidad real de que terminara descendiendo hacia capas más profundas donde el agua líquida ofrece protección frente a la radiación.

«No es una probabilidad despreciable», sostiene el investigador, quien considera que los procesos de fracturación podrían actuar como una especie de ascensor natural hacia el océano oculto de Europa.

Una hipótesis sugerente, pero lejos de ser demostrada

El estudio no demuestra que exista vida en Europa ni mucho menos que dicha vida proceda de la Tierra. Lo que presenta es un escenario físicamente posible basado en modelos matemáticos y estimaciones estadísticas.

Muchos de los pasos implicados siguen siendo inciertos. No se sabe con exactitud cuántas bacterias podrían sobrevivir a la expulsión desde la atmósfera terrestre, resistir años o siglos en el espacio, soportar el impacto contra el hielo europeo y adaptarse después a un entorno completamente diferente.

Además, incluso si se descubrieran microorganismos en Europa, distinguir si tienen un origen independiente o terrestre sería un desafío extraordinario.

Sin embargo, la investigación introduce una idea fascinante: que la vida no sea necesariamente un fenómeno aislado en cada mundo, sino un proceso capaz de propagarse de un planeta a otro.

Paradójicamente, si algún día encontráramos organismos en el océano oculto de Europa, quizá no estaríamos descubriendo unos extraterrestres en sentido estricto. Tal vez estaríamos encontrando parientes muy lejanos de la vida que surgió en la Tierra hace más de 3.500 millones de años y que, transportada por motas de polvo casi invisibles, logró cruzar cientos de millones de kilómetros para colonizar otro mundo.▪️(16-junio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Europa y Panspermia

👾 ¿Qué es la panspermia?

La panspermia es la hipótesis científica que propone que la vida puede dispersarse entre planetas y lunas mediante meteoritos, cometas o partículas de polvo espacial.

👾 ¿Tiene Europa un océano bajo el hielo?

Sí. Diversas observaciones indican que Europa alberga un océano global de agua líquida bajo una gruesa corteza helada.

👾 ¿Podrían existir seres vivos en Europa?

Es posible, aunque todavía no existe ninguna evidencia directa de vida en Europa.

👾 ¿La NASA va a buscar vida en Europa?

La misión Europa Clipper estudiará la habitabilidad de Europa y ayudará a determinar si reúne las condiciones necesarias para albergar vida.

👾 ¿Podría la vida de Europa proceder de la Tierra?

Este nuevo estudio plantea que microorganismos terrestres podrían haber alcanzado Europa mediante partículas de polvo expulsadas desde la atmósfera terrestre, aunque la hipótesis todavía no ha sido demostrada.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Un nuevo estudio sugiere que microorganismos terrestres podrían haber llegado a Europa, la luna helada de Júpiter, transportados por partículas de polvo expulsadas desde la Tierra.

  • La hipótesis se basa en la panspermia, la teoría que propone que la vida puede viajar entre distintos mundos.

  • Europa alberga un vasto océano de agua líquida bajo su superficie helada, lo que la convierte en uno de los mejores candidatos para albergar vida extraterrestre.

  • Los investigadores calculan que miles de billones de partículas potencialmente portadoras de bacterias podrían haber alcanzado Europa durante los últimos 30 a 80 millones de años.

  • Las grietas del hielo podrían permitir que algunos microorganismos llegaran al océano subterráneo antes de ser destruidos por la radiación.

  • El estudio no demuestra que exista vida en Europa, pero plantea un mecanismo plausible mediante el cual la Tierra podría haber sembrado de vida otro mundo del Sistema Solar.

  • Fuente: Osmanov Z. Earth as a potential source of life for Europa’s subsurface ocean. International Journal of Astrobiology (2026). DOI: 10.1017/S1473550426100354

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