Un estudio de Yale cuestiona la idea de que el envejecimiento implica deterioro y descubre que muchas personas mayores mejoran con el tiempo
Un amplio análisis de más de 11.000 adultos mayores desvela que casi la mitad de ellos mejora en capacidades cognitivas o físicas con el paso de los años. El hallazgo desafía uno de los supuestos más arraigados sobre la vejez: que envejecer significa inevitablemente empeorar.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Tres mujeres mayores celebran y lanzan confeti en una fiesta, una escena que simboliza la idea que cuestiona un estudio de la Universidad Yale: el envejecimiento no siempre implica deterioro y muchas personas mayores pueden mejorar sus capacidades cognitivas o físicas con el paso del tiempo. Foto de Yaroslav Shuraev
La ciencia del envejecimiento ha repetido casi como un dogma que cumplir años implica un deterioro inevitable: la memoria se vuelve más frágil, el cuerpo pierde velocidad y la salud se deteriora de forma progresiva.
Sin embargo, un estudio reciente liderado por Becca R. Levy y Martin D. Slade, de la Universidad Yale, en Estados Unidos, plantea una idea incómoda para esa narrativa dominante: en una proporción sorprendentemente alta de personas mayores, el paso del tiempo no trae solo pérdidas. También puede traer mejoras.
La investigación, publicada en la revista Geriatrics, analizó datos de miles de adultos mayores en Estados Unidos y encontró que casi la mitad experimentó algún tipo de mejora cognitiva o mejora física durante más de una década de seguimiento. El hallazgo no solo cuestiona la idea de que envejecer es sinónimo de declive, sino que apunta a un factor inesperado que podría influir en esa evolución: la forma en que las personas piensan sobre su propia edad.
Una idea arraigada: envejecer es perder
En el imaginario colectivo —y también en parte de la literatura científica— el envejecimiento suele describirse como un proceso de deterioro inevitable. Algunos estudios han llegado incluso a definirlo, sin matices, como «un proceso de pérdida». Esa visión se refleja también en percepciones sociales muy extendidas.
Encuestas internacionales citadas por los autores de este trabajo muestran que alrededor del 80% de la población cree que todas las personas mayores acabarán desarrollando demencia, una afirmación claramente falsa pero profundamente instalada en la cultura popular.
Este enfoque tiene consecuencias metodológicas. Muchos estudios sobre envejecimiento analizan la salud de los participantes calculando promedios: si, en conjunto, el rendimiento cognitivo o la capacidad física disminuyen con la edad, el resultado se interpreta como una tendencia universal. Pero ese promedio puede ocultar algo importante: que dentro del grupo hay trayectorias muy diferentes.
Los investigadores de Yale decidieron mirar el problema desde otra perspectiva. En lugar de preguntarse cuánto declinan las personas mayores en promedio, se plantearon una pregunta distinta: ¿cuántas personas mejoran?
El seguimiento de más de 11.000 personas
Para responder a esa cuestión, el equipo utilizó datos del Health and Retirement Study (HRS), uno de los estudios longitudinales más grandes sobre envejecimiento en Estados Unidos. Este proyecto sigue desde hace décadas a miles de adultos de más de cincuenta años, y evalúa periódicamente su salud física, salud mental y condiciones sociales.
El análisis incluyó más de 11.000 participantes en el estudio cognitivo y más de 4.600 en el análisis de capacidad física. Los investigadores midieron dos indicadores clave:
✅ El rendimiento cognitivo, mediante un test telefónico que evalúa memoria, cálculo y otras habilidades.
✅ La velocidad al caminar, considerada por muchos geriatras como el sexto signo vital por su fuerte relación con la salud general.
Los participantes fueron seguidos durante un periodo que podía alcanzar los doce años.
Un hombre mayor camina por una calle empinada con la ayuda de un bastón. La velocidad al caminar —considerada por muchos geriatras un “signo vital” del envejecimiento— fue uno de los indicadores analizados en un estudio de la Universidad de Yale que muestra que muchas personas mayores pueden mejorar su capacidad física con el tiempo. Foto de Tim Mossholder en Unsplash
Un resultado inesperado: casi la mitad mejora
Los resultados rompieron el guion habitual. El 31,9% de los participantes mejoró su rendimiento cognitivo respecto a su punto de partida, y el 28% aumentó su velocidad al caminar. Cuando se combinaban ambas dimensiones, el 45,15% de las personas mayores mostró alguna mejora cognitiva o mejora física a lo largo del seguimiento.
Si además se incluía a quienes se mantenían estables —es decir, sin deterioro cognitivo— las cifras eran aún más llamativas: más de la mitad de los participantes no experimentó ningún declive cognitivo medible durante el periodo analizado.
La conclusión es clara: el envejecimiento no sigue una trayectoria única.
Curiosamente, cuando los investigadores analizaron los datos de forma tradicional —calculando el promedio del grupo— sí aparecía el patrón esperado: la puntuación cognitiva descendía ligeramente y la velocidad al caminar disminuía. Pero ese promedio escondía una gran diversidad de trayectorias individuales.
🗣️ «Lo sorprendente es que estas mejoras desaparecen cuando solo se observan los promedios. Si se promedia a todo el mundo, se ve un declive. Pero cuando se analizan las trayectorias individuales, aparece una historia muy distinta. Un porcentaje significativo de los adultos mayores que estudiamos mejoró — explica Levy, investigadora de la Facultad de Salud Pública de Yale.
«Cuando se tiene en cuenta la heterogeneidad de la población, queda claro que una proporción significativa de personas mayores mejora”, escriben Levy y Slade en la revista Geriatrics.
El papel sorprendente de las creencias sobre la edad
El estudio no se limitó a describir ese fenómeno. También trató de entender qué factores podían estar asociados a esas mejoras.
Uno de los más interesantes fue el que los investigadores denominan creencias positivas sobre la edad. Se trata de la percepción que tienen las personas sobre el envejecimiento: si consideran que hacerse mayor implica inutilidad y deterioro, o si creen que puede ser una etapa con valor y posibilidades.
Para medirlo, los participantes respondieron a una escala psicológica que evalúa actitudes hacia la edad, con afirmaciones como Cuanto más mayor soy, más inútil me siento o Soy tan feliz ahora como cuando era más joven.
El resultado fue consistente: las personas con creencias positivas sobre el envejecimiento tenían más probabilidades de mejorar tanto en funciones cognitivas como físicas a lo largo del tiempo.
🗣️ «Muchas personas equiparan el envejecimiento con una pérdida inevitable y continua de las capacidades físicas y cognitivas. Lo que encontramos es que la mejora en la vejez no es rara, es común, y debería incluirse en nuestra comprensión del proceso de envejecimiento», señala Levy.
Incluso tras ajustar los datos por múltiples factores —edad, sexo, educación, enfermedades cardiovasculares, depresión o aislamiento social— la relación se mantenía.
Cómo influyen las ideas preconcebidas en el cuerpo
Para explicar este fenómeno, los investigadores recurren a una teoría conocida como teoría de la internalización de estereotipos. Según este enfoque, las personas absorben desde jóvenes los estereotipos culturales sobre la edad —positivos o negativos— y esos estereotipos pueden acabar influyendo en su salud cuando llegan a la vejez.
Las expectativas, en otras palabras, pueden convertirse en profecías autocumplidas.
Las creencias negativas sobre la edad pueden generar fatalismo y reducir la motivación para mantener hábitos saludables. Pero también pueden tener efectos fisiológicos más directos. Investigaciones previas han encontrado que los estereotipos negativos sobre la edad se asocian con marcadores biológicos relacionados con la enfermedad de alzhéimer, como la acumulación de placas y ovillos de proteínas en el cerebro.
La hipótesis es que las creencias positivas podrían tener el efecto contrario: fomentar conductas activas, reducir el estrés y favorecer procesos de adaptación fisiológica.
Tres personas mayores juegan al ajedrez y comparten una actividad social y mental. Mantener la mente activa es uno de los factores asociados a un mejor envejecimiento, según un estudio de la Universidad Yale que muestra que muchas personas mayores pueden mejorar sus capacidades cognitivas con el tiempo. Foto de Vitaly Gariev en Unsplash
Una reserva oculta en la vejez
Otro hallazgo interesante del estudio es que las mejoras no se limitaron a personas que partían de una situación deteriorada. Incluso entre quienes tenían niveles normales de función cognitiva o capacidad física al inicio del estudio, una proporción significativa mejoró con el tiempo.
Eso sugiere que muchas personas mayores podrían disponer de una reserva de capacidades aún no plenamente utilizadas.
La mejora tampoco siempre se producía en ambos ámbitos a la vez. De hecho, dos tercios de quienes mejoraron lo hicieron solo en uno de los dos dominios —cognitivo o físico— lo que cuestiona la idea de que ambos procesos evolucionan necesariamente en paralelo durante la vejez.
🗣️ «Nuestros hallazgos sugieren que a menudo existe una capacidad de reserva para mejorar en la vejez. Y como las creencias sobre la edad son modificables, esto abre la puerta a intervenciones tanto a nivel individual como social», explica Levy.
Implicaciones para la ciencia del envejecimiento
Para los autores, los resultados obligan a revisar algunos supuestos básicos de la investigación sobre envejecimiento.
Gran parte de la gerociencia —la disciplina que estudia los procesos biológicos de la edad— se ha centrado en identificar marcadores de deterioro. Pero quizá también sería necesario identificar marcadores de estabilidad o mejora.
«Sería beneficioso ampliar la definición predominante del envejecimiento para incluir la posibilidad de mejora», escriben Levy y Slade.
Este cambio de perspectiva podría tener consecuencias prácticas importantes. Si médicos y sistemas sanitarios asumen que las personas mayores difícilmente mejorarán, pueden mostrarse menos dispuestos a ofrecer intervenciones preventivas o programas de rehabilitación.
Pero si se reconoce que la mejora es posible —y relativamente frecuente— la actitud clínica podría cambiar.
Un cambio cultural pendiente
El estudio también apunta a un problema más amplio: el edadismo, o discriminación por edad, profundamente arraigado en muchas sociedades.
Las narrativas culturales sobre la vejez suelen centrarse en la dependencia, la fragilidad o la enfermedad. Esa visión no solo afecta a la forma en que la sociedad trata a las personas mayores, sino también a cómo ellas mismas se perciben.
Cambiar esas narrativas podría tener beneficios reales para la salud.
👉 «Al demostrar que la mejora es posible en una proporción significativa de personas mayores, proporcionamos una base para elevar sus expectativas sobre su propia salud», concluyen Levy y Slade.
La ciencia del envejecimiento, en definitiva, podría estar entrando en una nueva fase. No se trata de negar que el paso del tiempo implica cambios biológicos —muchos de ellos inevitables— sino de reconocer que la trayectoria de la vejez es más diversa de lo que se creía.
Para millones de personas, cumplir años no significa necesariamente empeorar. A veces, simplemente significa cambiar. Y en algunos casos, incluso mejorar.▪️(6-marzo-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Edad y deterioro físico y mental
👴 ¿Es inevitable el deterioro con la edad?
No necesariamente. Este estudio muestra que casi la mitad de las personas mayores mejora en capacidades físicas o cognitivas.
👴 ¿Qué factores influyen en mejorar durante la vejez?
Uno de los factores identificados es tener creencias positivas sobre el envejecimiento, además de factores de salud y estilo de vida.
👴 ¿Cuántas personas mayores mejoran con el tiempo?
Según el estudio, 45% de los adultos mayores mejoran en función cognitiva o física durante un seguimiento de hasta 12 años.
👴 ¿Qué mide el estudio para evaluar la salud en la vejez?
Los investigadores analizaron:
rendimiento cognitivo
velocidad al caminar
variables de salud y bienestar
👴 ¿Por qué es importante este estudio?
Porque cuestiona la idea dominante de que el envejecimiento implica deterioro inevitable y abre nuevas vías para la investigación sobre longevidad saludable.
Información facilitada por la Universidad Yale
Fuente: Levy, B. R.; Slade, M. D. Aging Redefined: Cognitive and Physical Improvement with Positive Age Beliefs. Geriatrics (2026). DOI: https://doi.org/10.3390/geriatrics11020028

