Un hidrogel con lacosamida alivia el dolor de la artrosis y repara el cartílago en ensayos preclínicos
Un equipo de la Universidad Yale ha desarrollado un hidrogel inyectable cargado con lacosamida que reduce el dolor, protege el cartílago y favorece su reparación en modelos experimentales de artrosis. Los resultados sugieren una posible terapia modificadora de la enfermedad capaz de actuar de forma simultánea sobre el daño articular y los síntomas.
Por Enrique Coperías, periodista científico
La artrosis provoca el desgaste progresivo del cartílago que recubre las articulaciones, lo que favorece la inflamación, el roce entre los huesos y la aparición de dolor y pérdida de movilidad. Un nuevo hidrogel cargado con lacosamida ha logrado reducir el dolor y proteger el cartílago en modelos experimentales de la enfermedad. Cortesía: Johns Hopkins Medicine
La artrosis, también conocida como osteoartritis, afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo y constituye una de las principales causas de dolor crónico y discapacidad en la población adulta. Sin embargo, a pesar de su enorme impacto sanitario y social, los tratamientos disponibles apenas han cambiado en décadas. Los medicamentos actuales ayudan a controlar el dolor, pero no frenan el deterioro progresivo de las articulaciones.
En otras palabras, alivian los síntomas, pero no atacan la raíz del problema.
Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad Yale, en Estados Unidos, ha presentado una estrategia experimental que podría cambiar este panorama. Los científicos han desarrollado un hidrogel inyectable capaz de liberar de forma sostenida un fármaco llamado lacosamida directamente dentro de la articulación afectada.
La lacosamida es un medicamento anticonvulsivo desarrollado originalmente para tratar ciertos tipos de epilepsia y que también se administra en algunos casos para el tratamiento del dolor neuropático, es decir, el dolor causado por lesiones o alteraciones del sistema nervioso. Actúa sobre los llamados canales de sodio de las células nerviosas. Estos canales funcionan como pequeñas compuertas que permiten la transmisión de señales eléctricas.
Qué es la artrosis
En ensayos preclínicos realizados con células humanas, tejidos de pacientes y modelos animales, el tratamiento con el hidrogel inyectable no solo redujo de manera significativa el dolor asociado a la artrosis, sino que también protegió el cartílago e incluso favoreció determinados mecanismos de reparación tisular.
Los resultados, publicados en la revista Bioactive Materials, apuntan hacia una nueva generación de terapias capaces de actuar de modo simultáneo sobre los dos grandes problemas de la enfermedad: el dolor y la degeneración articular.
La artrosis es una enfermedad compleja caracterizada por el desgaste progresivo del cartílago, el tejido que recubre los extremos de los huesos y permite que las articulaciones se muevan suavemente. A medida que ese cartílago desaparece, los huesos comienzan a rozar entre sí, lo que genera a corto y medio plazo inflamación, rigidez, dolor y pérdida de movilidad.
Tratamientos actuales contra la artrosis
Hoy por hoy, los tratamientos farmacológicos más utilizados, como antiinflamatorios, analgésicos, infiltraciones con corticoides e incluso opioides en algunos casos, se centran en aliviar los síntomas, pero no detienen el avance de la enfermedad.
«Existe una enorme necesidad médica aún no cubierta en la artrosis. Necesitamos terapias que no se limiten a enmascarar el dolor, sino que realmente cambien la forma en que progresa la enfermedad», explica Chuan-Ju Liu, profesor de Ortopedia y Rehabilitación de la Universidad Yale y autor principal del estudio.
El papel de la proteína Nav1.7
Durante mucho tiempo se pensó que el dolor de la artrosis era una consecuencia inevitable del daño mecánico producido por ese desgaste. Sin embargo, investigaciones recientes han revelado que la enfermedad implica mecanismos biológicos mucho más sofisticados. Uno de ellos gira en torno a una proteína denominada Nav1.7, un canal de sodio conocido por su papel en la transmisión de las señales dolorosas.
Estudios previos del mismo grupo de investigación habían demostrado algo inesperado: Nav1.7 no solo se encuentra en las neuronas responsables de percibir el dolor, sino también en los condrocitos, las células que producen y mantienen el cartílago articular. Esto convertía a esta proteína en una diana terapéutica especialmente atractiva, ya que su bloquea podría reducir el dolor y ralentizar el deterioro del cartílago.
🗣️ «Cuando Nav1.7 se desregula, contribuye tanto a la degeneración de la articulación como al dolor. Nuestros hallazgos sugieren que Nav1.7 es una diana terapéutica de doble acción. Al bloquear esta única proteína, podemos reducir la actividad de las neuronas que transmiten el dolor y, al mismo tiempo, indicar a las células del cartílago que no solo dejen de destruir tejido, sino que comiencen a repararlo», señala Liu.
Cómo la lacosamida puede convertirse en un nuevo tratamiento para la artrosis
Con esa idea en mente, los investigadores analizaron varios medicamentos ya aprobados para otras enfermedades neurológicas y capaces de actuar sobre estos canales de sodio. Entre ellos figuraban la carbamazepina, la oxcarbazepina y la citada lacosamida.
Los experimentos realizados con condrocitos humanos obtenidos de pacientes con artrosis avanzada mostraron rápidamente que la lacosamida destacaba sobre las demás opciones. El compuesto fue capaz de estimular la producción de moléculas asociadas a la formación y mantenimiento del cartílago, mientras reducía la actividad de enzimas responsables de degradarlo. Entre estas últimas destacan la MMP13 y la ADAMTS5, dos de los principales motores moleculares de la destrucción del tejido cartilaginoso.
Los investigadores comprobaron además que este efecto protector aparecía con concentraciones muy bajas del medicamento. Es curioso que la respuesta no seguía una relación lineal. Una dosis intermedia, del orden de nanomoles, resultó más eficaz que cantidades superiores o inferiores, lo que sugiere la existencia de una ventana terapéutica óptima para obtener los máximos beneficios.
Prueba en ratones modificados genéticamente
«Esto nos indica que el sistema está regulado de forma muy precisa. Existe un intervalo óptimo en el que el fármaco ayuda a restaurar el equilibrio sin corregirlo en exceso. Lo que más nos llamó la atención no fue únicamente su eficacia, sino la escasa dosis necesaria para conseguirla», comenta Liu.
Para confirmar que estos efectos dependían realmente de Nav1.7, el equipo empleó ratones modificados genéticamente que carecían de este canal de sodio en los condrocitos. En estos animales, la lacosamida perdió prácticamente toda su eficacia, lo que reforzó la idea de que el fármaco actúa específicamente sobre esta vía biológica.
Así protege y ayuda a reparar el cartílago dañado
Pero ¿cómo consigue exactamente proteger el cartílago?
La respuesta parece encontrarse en dos moléculas secretadas por los propios condrocitos:
✅ La HSP70.
✅ La midkina.
Ambas proteínas actúan como mensajeros celulares capaces de modificar el comportamiento del tejido articular.
🗣️ «Estas proteínas crean un entorno favorable para el mantenimiento del cartílago. Permiten que los efectos del fármaco vayan más allá de las células individuales e influyan en todo el tejido articular», explica Liu.
Los investigadores observaron que la lacosamida incrementaba significativamente la liberación de estas moléculas. Cuando bloquearon experimentalmente su acción, los efectos beneficiosos del tratamiento desaparecieron. HSP70 parecía responsable de estimular la producción de nuevo cartílago, mientras que midkine contribuía a frenar los procesos de degradación.
En otras palabras, la lacosamida no solo evita que el cartílago se destruya, sino que activa mecanismos biológicos que favorecen su conservación y reparación.
Los resultados obtenidos en células y tejidos humanos fueron tan prometedores que el equipo decidió probar el tratamiento en un modelo experimental de artrosis en ratones. Para ello utilizaron animales en los que se había inducido un deterioro progresivo de la articulación de la rodilla similar al observado en pacientes humanos.
El dolor articular es el síntoma más visible de la artrosis. Un nuevo hidrogel con lacosamida ha mostrado resultados prometedores para aliviar el dolor y proteger las articulaciones en estudios preclínicos. Foto: Kindel Media
El tratamiento reduce el dolor y frena la degeneración articular
Cuando los animales recibieron lacosamida por vía oral, los investigadores detectaron una clara reducción de la degeneración del cartílago, una menor inflamación articular y una disminución de la formación de osteofitos, las protuberancias óseas características de la enfermedad.
Sin embargo, uno de los hallazgos más llamativos fue la mejora del dolor. Los ratones tratados recuperaron parte de su movilidad espontánea y mostraron una menor sensibilidad a estímulos dolorosos. De hecho, la lacosamida resultó más eficaz que la carbamazepina incluso cuando ambas se administraban a dosis equivalentes. Según los autores, una dosis baja de lacosamida produjo efectos comparables a una dosis diez veces superior de carbamazepina.
Las dosis medias y altas ofrecieron una protección del cartílago aún mayor frente al daño articular y mejoraron de forma significativa los indicadores de dolor. Además, los análisis histológicos mostraron un aumento de los marcadores asociados a la formación de cartílago y una disminución de las proteínas implicadas en su degradación.
Los investigadores también analizaron la formación de nuevos vasos sanguíneos en la articulación, un fenómeno relacionado con la progresión de la artrosis y el dolor crónico. Los animales tratados con lacosamida mostraron una reducción de estas alteraciones vasculares, especialmente con las dosis más elevadas.
Un hidrogel de colágeno de tipo II mejora la eficacia del tratamiento
A pesar de estos buenos resultados, los científicos consideraban que la administración oral presentaba una limitación importante. Como ocurre con muchos medicamentos, una parte significativa del compuesto circula por todo el organismo antes de alcanzar la articulación afectada, lo que aumenta el riesgo de efectos secundarios y reduciendo la eficacia local.
El problema es especialmente importante en la articulación de la rodilla, la articulación más afectada por la artrosis. «La articulación de la rodilla actúa de forma natural como un cubo con fugas. El sistema de drenaje del organismo puede eliminar en pocas horas los líquidos que se inyectan en la rodilla», explica el investigador.
La solución llegó de la mano de la bioingeniería.
Qué es le colágeno de tipo II
El equipo diseñó un hidrogel termorresponsivo compuesto principalmente por colágeno tipo II, el componente más abundante del cartílago articular. Este material permanece líquido durante la preparación y la inyección intraarticular, pero se transforma en una estructura gelatinosa una vez alcanza la temperatura corporal dentro de la articulación.
La idea es sencilla pero poderosa. El hidrogel actúa como un pequeño depósito que retiene el medicamento y lo libera poco a poco durante semanas. Gracias a ello, se mantienen concentraciones terapéuticas estables exactamente donde se necesitan.
🗣️ «El hidrogel actúa como un reservorio local. Mantiene el medicamento exactamente donde más se necesita y lo libera lentamente con el paso del tiempo. Convierte una pastilla de administración diaria en un tratamiento local de larga duración que permanece activo durante un mes o más», afirma Liu.
Las pruebas demostraron que el material era biocompatible, permanecía largo tiempo dentro de la articulación y permitía una liberación sostenida de la lacosamida. Esta permanencia prolongada constituye una ventaja importante frente a las infiltraciones convencionales, cuyos efectos suelen desaparecer relativamente rápido.
Cuando los investigadores administraron la lacosamida mediante este sistema, los resultados fueron incluso mejores que los obtenidos con la administración convencional. Dosis diez veces más bajas consiguieron efectos comparables o superiores tanto sobre la protección del cartílago como sobre el alivio del dolor. Además, la duración de los beneficios aumentó notablemente gracias a la liberación prolongada del fármaco.
Esquema del funcionamiento de la lacosamida frente a la artrosis. El fármaco puede administrarse por vía oral o mediante un hidrogel inyectable directamente en la articulación, donde bloquea el canal de sodio Nav1.7 en los condrocitos. Esta acción favorece la liberación de proteínas protectoras como HSP70 y midkine, reduce la degradación del cartílago y estimula mecanismos de reparación tisular. Cortesía: Bioactive Materials (2026)
¿Podría convertirse en la primera terapia que modifica la artrosis?
Aunque todavía se trata de una investigación preclínica y quedan numerosos pasos antes de llegar a los pacientes humanos, los resultados ofrecen una perspectiva especialmente interesante. A diferencia de la mayoría de tratamientos actuales, esta estrategia no se limita a enmascarar los síntomas, sino que parece modificar directamente la evolución de la enfermedad.
La combinación de un medicamento ya aprobado para uso clínico con una plataforma de liberación localizada podría facilitar además una futura transición hacia ensayos clínicos en humanos. La lacosamida cuenta con un perfil de seguridad ampliamente conocido tras años de utilización en neurología, algo que podría simplificar parte del desarrollo clínico.
Por supuesto, aún será necesario demostrar que los beneficios observados en ratones se reproducen en pacientes con artrosis. También habrá que determinar las dosis óptimas, la duración del efecto y la seguridad a largo plazo de las inyecciones intraarticulares.
Un avance muy prometedor
Sin embargo, los hallazgos refuerzan una idea cada vez más presente en la investigación de la artrosis: el futuro no pasa únicamente por aliviar el dolor, sino por desarrollar tratamientos capaces de preservar y restaurar las estructuras articulares dañadas.
🗣️ «No solo estamos desarrollando un tratamiento. Estamos desarrollando un sistema que permite que el medicamento actúe de forma más eficaz allí donde realmente importa. Nuestro objetivo es ir más allá del control de los síntomas y avanzar hacia una auténtica modificación de la enfermedad. Este trabajo nos acerca un poco más a esa realidad», concluye Liu.
Si los resultados se confirman en seres humanos, este hidrogel cargado con lacosamida podría representar uno de los avances más prometedores de los últimos años en la búsqueda de una auténtica terapia modificadora de la artrosis, una enfermedad que afecta a cientos de millones de personas y para la que, hoy por hoy, la sustitución quirúrgica de la articulación sigue siendo la única solución definitiva en los casos más graves.▪️(4-junio-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Lacosamida y Artrosis
👉 ¿Qué es la lacosamida?
La lacosamida es un medicamento utilizado actualmente para tratar determinadas formas de epilepsia y dolor neuropático. Este estudio explora su posible reutilización como tratamiento para la artrosis.
👉 ¿Qué ventajas tiene el hidrogel?
Permite liberar el medicamento lentamente dentro de la articulación durante semanas, aumentando su eficacia y reduciendo la exposición del resto del organismo.
👉 ¿Puede regenerar el cartílago humano?
Todavía no se ha demostrado en pacientes. Los resultados actuales proceden de experimentos con células humanas, tejidos articulares y modelos animales.
👉 ¿Cuándo podría llegar a los pacientes?
Aún son necesarios ensayos clínicos para confirmar su eficacia y seguridad en personas con artrosis.
SALUD Y BIENESTAR
Información facilitada por la Yale School of Medicine
Fuente: Chaopeng He, Guiwu Huang, Lida Moradi, Jingwei Bi, Xinyu Yang, Xin Liu, Xudong Cui, Arya Varthi, Daniel H. Wiznia, Stephen G. Waxman, Wenyu Fu, Chuan-Ju Liu. Collagen II hydrogel-mediated sustained delivery of lacosamide attenuates cartilage degeneration and pain in osteoarthritis. Bioactive Materials (2026). DOI: https://doi.org/10.1016/j.bioactmat.2026.02.045.

