Una reconstrucción con inteligencia artificial revela los últimos segundos de una víctima de Pompeya

Mientras la oscuridad y la lluvia de cenizas volcánicas engullían Pompeya, un hombre intentó salvarse cubriéndose la cabeza con un enorme mortero de barro. Casi dos mil años después, la inteligencia artificial ha devuelto a la vida sus últimos y dramáticos instantes.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Reconstrucción generada con inteligencia artificial de una de las víctimas halladas junto a Porta Stabia, en Pompeya.

Reconstrucción generada con inteligencia artificial de una de las víctimas halladas junto a Porta Stabia, en Pompeya. Los arqueólogos creen que el hombre intentó protegerse de la lluvia de fragmentos volcánicos cubriéndose la cabeza con un mortero de terracota mientras huía de la erupción del Vesubio en el año 79 d. C. Cortesía: e-Journal degli Scavi di Pompei

Durante casi dos mil años, permaneció inmóvil bajo una montaña de piedra pómez y ceniza. Ahora, gracias a una combinación de arqueología, antropología física e inteligencia artificial, un hombre que intentó escapar de la erupción del Vesubio vuelve a moverse ante nuestros ojos.

No es una película histórica ni una recreación de ficción: es el resultado de un experimento científico desarrollado por investigadores del Parque Arqueológico de Pompeya y la Universidad de Padua, en Italia, que han reconstruido digitalmente los últimos momentos de una de las víctimas halladas recientemente en Pompeya.

La escena resulta sobrecogedora. En el vídeo generado mediante inteligencia artificial (IA) aparece un hombre atrapado en medio de la oscuridad, mientras una lluvia de fragmentos volcánicos cae sin descanso sobre la ciudad. En un gesto desesperado, levanta sobre su cabeza un gran mortero de barro para protegerse de los impactos. A su lado lleva una lámpara de aceite para orientarse en medio de la noche y una pequeña bolsa con monedas. Está huyendo. Pero nunca llegará a ponerse a salvo.

➡️ La reconstrucción parte de un descubrimiento arqueológico realizado durante las excavaciones de la necrópolis situada junto a la Porta Stabia, una de las principales salidas de Pompeya. Allí, los investigadores localizaron los restos de dos hombres que intentaban abandonar la ciudad durante las últimas horas de la catástrofe del año 79 d.C.

Los hallazgos, recogidos en la revista e-journal y coordinados por Gabriel Zuchtriegel, director general del Parque Arqueológico de Pompeya, ofrecen una instantánea excepcional de cómo reaccionaron algunas personas ante una de las erupciones volcánicas más famosas de la historia. Lejos de morir instantáneamente, muchos habitantes sobrevivieron durante horas mientras la ciudad era enterrada bajo una lluvia continua de ceniza y materiales piroclásticos, terremotos y oscuridad casi total. Algunos permanecieron refugiados en sus viviendas; otros optaron por escapar.

Los dos individuos encontrados cerca de Porta Stabia parecen pertenecer a este segundo grupo.

Restos de la víctima hallada junto a Porta Stabia, en Pompeya. Los arqueólogos creen que este hombre intentó protegerse de la lluvia de ceniza y de materiales piroclásticos cubriéndose la cabeza con un mortero de terracota durante la erupción del Vesubio del año 79 d. C. Cortesía: Ministerio de Cultura de Italia

Dos hombres, dos intentos de escapar

El primero era un joven de entre dieciocho y vinte años, de aproximadamente 1,66 metros de altura y constitución atlética. Los arqueólogos descubrieron que llevaba calzado claveteado, similar al utilizado por soldados y viajeros romanos. Según la posición de sus restos y el contexto geológico, logró sobrevivir a la primera fase de la erupción y abandonó su refugio cuando creyó que el peligro remitía. Sin embargo, fue alcanzado por una corriente piroclástica extremadamente energética que arrasó Pompeya durante la mañana del segundo día.

La segunda víctima es la que ha captado la atención de arqueólogos y medios de todo el mundo.

Se trata de un hombre de unos 35 años que apareció encogido sobre sí mismo, con las piernas flexionadas y el cuerpo contraído. Su posición refleja un último intento de protegerse de la lluvia de materiales volcánicos. Lo más llamativo es que mantenía levantado el brazo derecho sosteniendo un gran mortero de terracota sobre la cabeza.

La pieza presenta fracturas visibles compatibles con impactos violentos. Para los investigadores, no hay muchas dudas sobre su función en aquel momento: el hombre utilizó el recipiente como escudo improvisado frente a los fragmentos volcánicos que caían del cielo.

La imagen conecta de manera sorprendente con el relato escrito por Plinio el Joven, principal testigo de la erupción del Vesubio. En una de sus célebres cartas describe cómo quienes intentaban sobrevivir se protegían la cabeza con almohadas sujetas mediante telas para evitar las lesiones provocadas por la caída de materiales. Casi dos mil años después, el hallazgo de este hombre parece confirmar arqueológicamente que aquella precaución era tan necesaria como insuficiente.

Recreación digital generada con inteligencia artificial a partir de evidencias arqueológicas reales halladas en Pompeya.

EL POMPEYANO DEL MORTERO

Recreación digital generada con inteligencia artificial a partir de evidencias arqueológicas reales halladas en Pompeya. El Parque Arqueológico de Pompeya y la Universidad de Padua han utilizado esta tecnología para reconstruir los últimos momentos de una de las víctimas de la erupción del Vesubio del año 79 d. C. Cortesía: Parco Archeologico di Pompei

Una ciudad sumida en la oscuridad

La historia del hombre del mortero resulta aún más conmovedora cuando se analizan los objetos que llevaba consigo.

Junto a su mano izquierda apareció una lámpara de aceite de cerámica. Cerca de la pelvis, los arqueólogos localizaron diez monedas de bronce que probablemente guardaba en una bolsa o pequeño recipiente fabricado con materiales perecederos desaparecidos hace siglos. También conservaba un sencillo anillo de hierro.

La combinación de estos elementos permite reconstruir una escena extraordinariamente humana. El hombre no corría sin rumbo. Había reunido aquello que consideraba imprescindible para sobrevivir: dinero, luz y protección.

Las monedas podían servirle para empezar una nueva vida lejos de Pompeya. La lámpara le ayudaba a avanzar en una ciudad convertida en un paisaje apocalíptico. Y el mortero era su improvisado casco frente a una lluvia de piedras que se volvía cada vez más intensa. «Llevaba consigo aquello que creía que podía ayudarle a orientarse en la oscuridad. Dos mil años después, la inteligencia artificial nos ayuda a reconstruir sus últimos momentos», ha declarado Luciano Floridi, del Centro de Ética Digital de Yale.

Según los cálculos realizados por los vulcanólogos, murió hacia las cinco o las seis de la madrugada, cuando la acumulación de ceniza y de materiales piroclásticos alcanzaba ya varios metros de espesor. Apenas le separaban unas horas de la fase más destructiva de la erupción.

La inteligencia artificial entra en Pompeya

Una vez finalizado el estudio arqueológico, los investigadores decidieron intentar algo poco habitual: reconstruir visualmente a la víctima utilizando herramientas de inteligencia artificial.

El proyecto fue desarrollado en colaboración con el Laboratorio de Patrimonio Cultural Digital de la Universidad de Padua. Los autores emplearon diversas plataformas de IA generativa para transformar los datos arqueológicos en una representación visual de la escena. El proceso combinó herramientas de generación de imágenes, edición fotográfica y creación de entornos digitales, bajo supervisión científica directa de los investigadores responsables del hallazgo.

El resultado muestra a un hombre aterrado avanzando entre la oscuridad, cubriéndose la cabeza con el mortero mientras trata de escapar.

Los propios autores reconocen que la reconstrucción no es definitiva ni completamente exacta. Muchos detalles son necesariamente hipotéticos. No sabemos cómo era realmente el rostro del individuo, qué ropa vestía ni cuál era exactamente la intensidad de la lluvia volcánica en ese instante concreto.

➡️ Sin embargo, consideran que el experimento posee un enorme valor divulgativo. «El objetivo es hacer que la investigación arqueológica sea más accesible y emocionalmente atractiva para el público, sin renunciar al rigor científico», dice Zuchtriegel.

Desde los primeros dibujos arqueológicos del siglo XIX hasta las modernas recreaciones en realidad virtual, la arqueología siempre ha necesitado herramientas que permitan transformar datos fragmentarios en imágenes comprensibles para el público. La inteligencia artificial abre ahora una nueva etapa en ese proceso. «La cantidad de datos arqueológicos es hoy tan inmensa que solo con la ayuda de la inteligencia artificial podremos protegerlos y ponerlos en valor adecuadamente. Si se utiliza bien, la IA puede contribuir a una renovación de los estudios clásicos», comenta Zuchtriegel.

Restos de un joven de entre 18 y 20 años hallado en Porta Stabia. El análisis estratigráfico indica que sobrevivió a la primera fase de la erupción del Vesubio y trató de escapar antes de ser alcanzado por una corriente piroclástica.

Restos de un joven de entre 18 y 20 años hallado en Porta Stabia. El análisis estratigráfico indica que sobrevivió a la primera fase de la erupción del Vesubio y trató de escapar antes de ser alcanzado por una corriente piroclástica. Junto a sus pies aparecieron clavos de calzado romano (clavi caligarii), prueba de que llevaba sandalias claveteadas en el momento de su muerte. Cortesía: Ministerio de Cultura de Italia

Entre la emoción y el rigor científico

La iniciativa también plantea preguntas importantes.

Las imágenes generadas por IA poseen una capacidad extraordinaria para provocar emociones. Al contemplarlas resulta fácil olvidar que se trata de interpretaciones basadas en evidencias parciales y no de fotografías reales del pasado.

Los investigadores son plenamente conscientes de este riesgo. Por ello insisten en que la IA debe funcionar como una herramienta complementaria y nunca como un sustituto del análisis científico. El desafío consiste en encontrar el equilibrio entre el poder narrativo de estas tecnologías y el rigor que exige la investigación histórica.

En Pompeya ya se están desarrollando otros proyectos basados en inteligencia artificial destinados a la conservación del yacimiento, la detección de riesgos estructurales y la planificación de tareas de mantenimiento. La recreación de la víctima representa un paso más en la exploración de estas posibilidades. Em palabras de Alessandro Giuli, ministro de Cultura de Italia, «las investigaciones realizadas en estas excavaciones demuestran que las metodologías innovadoras, utilizadas con prudencia, pueden ofrecernos nuevas perspectivas sobre la historia. Pompeya es quizá el lugar más prestigioso del mundo para la investigación arqueológica, donde cada nuevo descubrimiento ilumina de forma fascinante la trama de la vida antigua».

El instante final de una tragedia

Más allá del debate tecnológico, el descubrimiento devuelve el protagonismo a las personas que vivieron la tragedia.

Durante décadas, los moldes de yeso de Pompeya han mostrado cuerpos inmovilizados en el momento de la muerte. Pero el hallazgo de Porta Stabia ofrece algo diferente: permite reconstruir una historia.

Un hombre de mediana edad recoge sus pertenencias más valiosas. La oscuridad envuelve la ciudad. Los terremotos sacuden los edificios. La lluvia de ceniza y de materiales piroclásticos golpea cada vez con más fuerza. Él toma una lámpara para orientarse, guarda unas monedas para el futuro y levanta sobre su cabeza un pesado mortero de cocina porque es lo único que tiene a mano para protegerse.

Corre hacia la salida.

No sabe que le quedan apenas unos minutos de vida.

Casi veinte siglos después, la arqueología ha recuperado sus huesos. Y la inteligencia artificial ha conseguido algo inesperado: devolver movimiento a aquella última carrera desesperada. Aunque solo sea durante unos segundos, el hombre vuelve a caminar entre las sombras de Pompeya.▪️(20-junio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Pompeya e IA

💀 ¿Quién era la víctima reconstruida con inteligencia artificial?

Era un hombre de unos 35 años hallado durante excavaciones arqueológicas junto a Porta Stabia, en Pompeya.

💀¿Por qué llevaba un mortero sobre la cabeza?

Los arqueólogos creen que intentó utilizarlo como protección frente a la lluvia de piedra pómez y fragmentos volcánicos que caían durante la erupción.

💀¿Cuándo murió?

Probablemente entre las cinco y las seis de la madrugada del segundo día de la erupción del Vesubio.

💀¿Qué objetos llevaba consigo?

Una lámpara de aceite, diez monedas de bronce, un anillo de hierro y el mortero utilizado como escudo improvisado.

💀¿Cómo se realizó la reconstrucción?

Mediante herramientas de inteligencia artificial combinadas con datos arqueológicos y supervisión científica.

💀¿Es una representación exacta?

No. Se trata de una reconstrucción basada en evidencias reales, pero algunos detalles visuales son necesariamente hipotéticos.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Investigadores han reconstruido mediante inteligencia artificial los últimos momentos de una víctima de Pompeya.

  • El hombre murió durante la erupción del Vesubio del año 79 d.C.

  • Los arqueólogos creen que utilizó un mortero de terracota para protegerse de los fragmentos volcánicos.

  • Junto al cuerpo aparecieron una lámpara de aceite, monedas y un anillo.

  • El descubrimiento aporta nuevas pistas sobre cómo intentaron escapar los habitantes de Pompeya.

  • El proyecto abre un debate sobre el uso de la IA en arqueología y patrimonio histórico.

  • Fuente: Valeria Amoretti, Jacopo Bonetto, Pasqualina Buondonno, Giuseppe Scarpati, Domenico Sparice, Gabriel Zuchtriegel. Il rinvenimento di due vittime dell’eruzione fuori porta Stabia a Pompei: prime analisi antropologiche e archeologiche.e-journal (2026). https://tinyurl.com/2xhzgoq6

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