Una nueva generación de células inmunitarias abre vías inéditas para combatir el cáncer
Las células que hoy ayudan al organismo a defenderse podrían convertirse mañana en una de las armas más poderosas contra el cáncer. Un hallazgo revolucionario demuestra que es posible fabricar y programar auténticas «fábricas vivas» de defensas capaces de perseguir tumores durante meses, así como de superar algunas de las limitaciones de las actuales terapias CAR-T.
Por Enrique Coperías, periodista cietífico
Ilustración artística de macrófagos modificados genéticamente (rojo) atacando células de cáncer de mama (azul). Estas células inmunitarias diseñadas en laboratorio están programadas para reconocer, rodear y destruir selectivamente las células tumorales, una estrategia que podría dar lugar a una nueva generación de inmunoterapias más eficaces y duraderas contra el cáncer. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
La inmunoterapia ha transformado el tratamiento de algunos cánceres durante los últimos diez años. Gracias a ella, el sistema inmunitario puede convertirse en un arma de precisión capaz de reconocer y destruir células tumorales. Sin embargo, las terapias más exitosas hasta la fecha, como las células CAR-T, siguen enfrentándose a importantes limitaciones, especialmente cuando se trata de tumores sólidos.
Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad del Sur de California (USC), en Estados Unidos, ha dado un paso que podría ampliar de forma considerable el arsenal terapéutico disponible: han desarrollado una forma de producir de manera masiva y sostenible unas células precursoras del sistema inmunitario que pueden modificarse genéticamente para atacar tumores, las enfermedades infecciones y otras complicaciones médicas.
El trabajo, publicado en la revista Cell, describe una plataforma celular basada en los llamados progenitores granulocito-monocito (GMP). Estas células son las precursoras naturales de varios tipos de glóbulos blancos, entre ellos los macrófagos, auténticos legionarios del sistema inmunitario.
Los resultados de este trabajo sugieren que los GMP podrían convertirse en una fuente renovable para obtener tratamientos celulares más eficaces, más duraderos y más fáciles de producir que los disponibles en la actualidad.
🗣️ «Este trabajo demuestra que los progenitores granulocito-monocito pueden convertirse en una plataforma versátil para desarrollar nuevas inmunoterapias celulares. Además, abre nuevas vías de investigación tanto en el campo del cáncer como en la biología de las células madre», explica Qi-Long Ying, profesor de Biología de Células Madre y Medicina Regenerativa de la Facultad de Medicina Keck de la USC y autor principal del trabajo.
El problema de los macrófagos terapéuticos
Desde hace años, los investigadores contemplan a los macrófagos como una herramienta prometedora contra el cáncer. Estas células tienen una capacidad extraordinaria para infiltrarse en tejidos dañados, penetrar en los tumores, devorar células defectuosas o heridas de muerte y coordinar respuestas inmunitarias complejas.
Sin embargo, existe un inconveniente importante: los macrófagos maduros son difíciles de cultivar en el laboratorio. Se multiplican poco, son complicados de modificar genéticamente y, una vez administrados al paciente, suelen desaparecer con rapidez o acumularse en órganos como el hígado o los pulmones en lugar de viajar hasta el tumor.
➡️ «Es como intentar construir un ejército a partir de soldados veteranos que ya no pueden reproducirse», explican los autores del estudio.
La alternativa ideada por el equipo de la USC consiste en actuar un paso antes en la cadena biológica. En lugar de utilizar macrófagos maduros, decidieron trabajar con las células progenitoras que los generan.
La infografía resume el funcionamiento de la nueva plataforma basada en progenitores granulocito-monocito (GMP): desde su expansión masiva y modificación genética en el laboratorio hasta su capacidad para generar células inmunitarias que sobreviven durante meses, combaten tumores y mejoran la respuesta del sistema inmunitario frente al cáncer y otras enfermedades. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones (basada en infografía Cell)
Una fábrica celular prácticamente ilimitada
Los GMP son células inmaduras presentes en la médula ósea. En condiciones normales producen macrófagos, monocitos y granulocitos, componentes esenciales de las defensas del organismo.
El principal avance del estudio ha sido encontrar las condiciones adecuadas para mantener estas células en estado progenitor mientras se multiplican masivamente en el laboratorio.
Los investigadores desarrollaron una combinación precisa de moléculas y factores de crecimiento capaz de mantener a estos precursores vivos y proliferativos durante más de cincuenta días. En ese tiempo, las poblaciones celulares crecieron billones de veces sin perder sus propiedades fundamentales.
Lo más importante es que las células conservaron su identidad biológica. Cuando los científicos les proporcionaban las señales adecuadas, seguían siendo capaces de transformarse en macrófagos funcionales o en otros tipos de células inmunitarias.
Mantener las cualidades de los GMP
El hallazgo cuestiona además una de las ideas más asentadas de la biología de las células sanguíneas. «La visión predominante ha sido que la autorrenovación a largo plazo en el sistema sanguíneo es una propiedad exclusiva de las células madre hematopoyéticas, capaces de generar cualquier tipo de célula sanguínea o inmunitaria», explica Ying.
«Nosotros hemos descubierto que, en las condiciones adecuadas, los GMP también pueden autorrenovarse, así como dividirse de forma amplia mientras conservan su identidad y su capacidad para producir células inmunitarias funcionales. Esto nos proporciona un punto de partida escalable para desarrollar terapias celulares contra el cáncer, las enfermedades infecciosas y, potencialmente, muchas otras dolencias», comenta Ying.
Él y su equipo logró posteriormente adaptar la técnica a células humanas obtenidas de la sangre de cordón umbilical, la médula ósea y la sangre periférica, y demostrar que el método no se limita a modelos animales.
Un descubrimiento inesperado
Durante la investigación surgió además una sorpresa biológica.
Los científicos descubrieron que una enzima llamada mieloperoxidasa (MPO), conocida principalmente por su papel en la defensa frente a bacterias, actúa también como un regulador de la proliferación de estas células progenitoras.
Al bloquear la actividad de esta enzima, los progenitores granulocito-monocito podían seguir dividiéndose durante mucho más tiempo sin perder su capacidad funcional. Según los autores, este hallazgo pone en tela de juicio algunas ideas previas sobre los límites de crecimiento de las células progenitoras del sistema inmunitario.
Más allá de su interés básico, comprender este mecanismo podría ayudar a optimizar futuros procesos industriales de fabricación de terapias celulares.
Un paciente conversa con su médico antes de recibir una terapia celular personalizada contra el cáncer. Tratamientos innovadores como las terapias CAR-T utilizan células inmunitarias modificadas en laboratorio para reconocer y atacar selectivamente las células tumorales. Cortesía: Clif Rhodes / MUSC
Células que sobreviven durante meses
Una de las mayores ventajas observadas en los ensayos fue la capacidad de estas células para persistir dentro del organismo.
Cuando los investigadores inyectaron GMP humanos en ratones, las células se distribuyeron por múltiples nichos hematopoyéticos, se establecieron en diferentes tejidos y continuaron produciendo nuevas células inmunitarias durante largos periodos de tiempo. Algunas permanecieron detectables durante al menos seis meses.
El contraste con los macrófagos maduros fue notable. Estos últimos desaparecían en cuestión de días.
La diferencia es comparable a plantar semillas en lugar de flores cortadas. Mientras los macrófagos administrados directamente tienen una vida limitada, los GMP funcionan como una reserva capaz de generar de manera continua nuevas células defensivas.
Restaurar defensas inmunitarias dañadas
Para comprobar que estas células eran realmente funcionales, los investigadores probaron la técnica en ratones con enfermedad granulomatosa crónica, un trastorno genético raro que provoca graves defectos inmunitarios.
Tras recibir los progenitores granulocito-monocito cultivados en laboratorio, los animales recuperaron buena parte de su capacidad para combatir infecciones bacterianas. Presentaron menos abscesos hepáticos, una menor cargas bacterianas y mayores tasas de supervivencia frente a microorganismos potencialmente letales.
Estos resultados demostraron que las células no solo sobrevivían, sino que generaban descendientes capaces de desempeñar funciones inmunitarias reales.
Programar células para cazar tumores
La siguiente fase del trabajo consistió en convertir estos progenitores en auténticas armas antitumorales.
Para ello, los científicos introdujeron en los GMP receptores quiméricos de antígeno (CAR). Hablamos de unas moléculas sintéticas diseñadas para reconocer proteínas específicas —tarjetas de identificación— presentes en la superficie de las células cancerosas.
Las terapias CAR-T, que utilizan esta misma estrategia en linfocitos T, ya se emplean contra determinados cánceres sanguíneos. Sin embargo, los macrófagos poseen ventajas potenciales frente a los tumores sólidos, porque pueden infiltrarse mejor en su interior.
Unos macrófagos muy selectivos
Los experimentos mostraron que los GMP modificados genéticamente daban lugar a macrófagos capaces de identificar y devorar selectivamente a las células tumorales.
La solidez de la plataforma fue además validada por investigadores de la Universidad de Stanford, que reprodujeron de forma independiente los resultados obtenidos por el equipo de la USC.
En modelos de leucemia con células que expresaban la proteína CD19, una molécula presente en la superficie de muchos linfocitos B cancerosos y una de las principales dianas de las inmunoterapias modernas, los animales tratados mostraron una reducción drástica de la enfermedad y una mejora significativa de la supervivencia.
Los resultados fueron igualmente prometedores en tumores sólidos que expresaban HER2, una proteína asociada a determinados cánceres de mama y ovario. Las células modificadas se acumularon en los tumores y consiguieron frenar de manera sostenida su crecimiento.
MACRÓFAGOS CONTRA EL CÁNCER
Secuencia acelerada que muestra a macrófagos modificados genéticamente con un receptor CAR dirigido contra CD19 (rojo) reconociendo y fagocitando células humanas de leucemia linfoblástica aguda de células B (verde). El experimento ilustra cómo estas células inmunitarias diseñadas en laboratorio son capaces de localizar, engullir y eliminar selectivamente células cancerosas.
Reclutar al sistema inmunitario completo
Quizá el aspecto más innovador del estudio sea una nueva versión de los receptores CAR. Estos receptores quiméricos de antígeno (CAR, por sus siglas en inglés) son moléculas diseñadas en laboratorio que actúan como sistemas de reconocimiento: permiten a las células inmunitarias identificar proteínas específicas presentes en la superficie de las células cancerosas y atacarlas de forma selectiva.
Los investigadores diseñaron una variante denominada CAR-Fc que incorpora un fragmento de anticuerpo capaz de atraer a otras células inmunitarias del propio organismo.
En lugar de actuar solas, las células modificadas funcionan como una especie de baliza biológica que recluta refuerzos. Esto permite que macrófagos y células presentadoras de antígeno del huésped participen de modo activo en el ataque al tumor y despabilen posteriormente a los linfocitos T.
La estrategia resultó especialmente eficaz en modelos donde existía incompatibilidad inmunológica entre donante y receptor, una situación que suele representar un gran obstáculo para las terapias celulares alogénicas.
En modelos animales de linfoma y cáncer de mama, esta versión mejorada produjo respuestas antitumorales superiores a las obtenidas con receptores CAR convencionales y logró una mayor infiltración de linfocitos citotóxicos en los tumores.
Hacia terapias celulares «listas para usar»
Aunque todavía se trata de investigación preclínica y faltan años para conocer su posible aplicación en pacientes, el estudio apunta a una idea muy atractiva: crear bancos de progenitores inmunitarios modificados genéticamente que puedan almacenarse y utilizarse cuando sea necesario.
A diferencia de muchas terapias actuales, que deben fabricarse individualmente para cada paciente, estos progenitores granulocito-monocito podrían convertirse en una plataforma escalable y relativamente estandarizada.
🗣️ Para Ying, el alcance del trabajo va más allá del desarrollo de una nueva generación de receptores CAR. «Nuestro estudio sugiere que el futuro de la inmunoterapia podría depender no solo de diseñar mejores receptores CAR, sino también de elegir la etapa adecuada de desarrollo celular», afirma.
Si futuros ensayos confirman su seguridad y eficacia, podrían abrir una nueva generación de inmunoterapias basadas no en células inmunitarias maduras, sino en sus propias fábricas biológicas. Una estrategia que permitiría producir ejércitos enteros de defensores celulares capaces de infiltrarse en los tumores, sobrevivir durante meses y coordinar ataques inmunitarios mucho más amplios contra el cáncer.▪️(19-junio-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Macrófagos e Inmunoterapia
🧫 ¿Qué son los macrófagos?
Los macrófagos son células inmunitarias especializadas en detectar, engullir y destruir microorganismos, células dañadas y células cancerosas. También coordinan parte de la respuesta inmunitaria del organismo.
🧫 ¿Qué diferencia existe entre las terapias CAR-T y esta nueva estrategia?
Las terapias CAR-T utilizan linfocitos T modificados genéticamente. La nueva estrategia emplea progenitores celulares capaces de generar macrófagos y otras células inmunitarias dentro del organismo, lo que podría proporcionar respuestas más duraderas.
🧫 ¿Qué es un receptor CAR?
Un receptor quimérico de antígeno (CAR) es una molécula diseñada en laboratorio que permite a las células inmunitarias reconocer proteínas específicas presentes en las células cancerosas.
🧫 ¿Qué tipos de cáncer podrían beneficiarse?
Los experimentos se han realizado en modelos de leucemia y tumores sólidos que expresan proteínas como CD19 y HER2. Sin embargo, la plataforma podría adaptarse en el futuro a otros tipos de cáncer.
🧫 ¿Cuándo podría llegar a los pacientes?
Por el momento se trata de una investigación preclínica realizada en modelos animales. Antes de llegar a la práctica clínica será necesario realizar ensayos de seguridad y eficacia en seres humanos.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Científicos de la USC han logrado expandir masivamente en laboratorio los progenitores granulocito-monocito (GMPs).
Estas células pueden generar macrófagos y otras células inmunitarias funcionales.
Los GMPs modificados genéticamente combaten leucemias y tumores sólidos en modelos animales.
Las células sobreviven durante meses en el organismo y siguen produciendo nuevas defensas.
Una nueva tecnología denominada CAR-Fc permite reclutar al sistema inmunitario del paciente para potenciar el ataque contra el cáncer.
El descubrimiento podría facilitar inmunoterapias celulares más eficaces, duraderas y listas para usar.
SISTEMA INMUNITARIO
Información facilitada por la Keck School of Medicine of USC
Fuente: Yue S., Guo Z., Pan C... Expansion and CAR engineering of granulocyte-monocyte progenitors for cellular immunotherapy. Cell (2026). DOI: 10.1016/j.cell.2026.05.043

