¿Sobrevivirá la Tierra a la muerte del Sol? Un nuevo estudio sugiere que sí
Durante décadas, los astrónomos dieron por hecho que la Tierra acabaría siendo devorada por el Sol cuando este se convierta en una gigante roja. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que nuestro planeta podría lograr lo impensable: sobrevivir a la muerte de su estrella y seguir orbitando alrededor de sus restos.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Interpretación artística de cómo podría verse el cielo desde una futura Tierra durante las etapas finales de la evolución solar. Cuando el Sol se transforme en una gigante roja, ocupará una porción inmensa del firmamento y someterá al planeta a condiciones extremas mucho antes de que se decida si la Tierra será finalmente engullida o logrará escapar hacia una órbita más lejana. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
La respuesta parecía estar bastante clara: cuando el Sol agote su combustible nuclear y se transforme en una gigantesca estrella roja, la Tierra acabará siendo engullida por sus capas exteriores. Nuestro planeta desaparecería abrasado dentro de una estrella moribunda. Sin embargo, una nueva investigación acaba de poner en duda ese destino aparentemente inevitable. Y lo hace con modelos físicos mucho más detallados que los utilizados hasta ahora.
La conclusión es sorprendente: la Tierra podría sobrevivir a la muerte de nuestro sol.
Eso sí, conviene no hacerse demasiadas ilusiones. Sobrevivir no significa conservar los océanos, la atmósfera o la misma vida. Mucho antes de que llegue ese momento, dentro de unos 5.000 millones de años, el planeta se habrá convertido en un desierto abrasado e inhabitable. Lo que está en juego en este estudio es algo mucho más específico: si la Tierra logrará escapar físicamente de las garras de un Sol agonizante o si acabará cayendo en su interior.
La respuesta, según los autores, sigue siendo incierta, pero ahora las probabilidades de supervivencia parecen mayores de lo que se pensaba.
Qué ocurrirá cuando el Sol se convierta en una gigante roja
Cuando una estrella como el Sol consume el hidrógeno de su núcleo, abandona la etapa estable de su vida y comienza una transformación espectacular. Primero se convertirá en una gigante roja , y luego atravesará una fase todavía más extrema conocida como rama asintótica gigante (AGB), durante la cual puede alcanzar tamaños colosales y expulsar enormes cantidades de materia al espacio.
A primera vista, el destino de la Tierra parece sencillo de calcular. Si el Sol crecerá hasta alcanzar una dimensión comparable o incluso superior a la órbita terrestre, nuestro planeta debería desaparecer.
Pero la realidad es mucho más compleja.
Un tira y afloja cósmico
A medida que el Sol envejezca ocurrirán dos procesos opuestos:
1️⃣ Por un lado, su radio aumentará enormemente y las fuerzas gravitatorias asociadas a las mareas tenderán a acercar los planetas hacia la estrella.
2️⃣ Por otro lado, eperderá una gran cantidad de masa mediante un intenso viento estelar. Al disminuir su masa, su atracción gravitatoria también se reducirá y las órbitas planetarias tenderán a expandirse.
Es una especie de tira y afloja cósmico: mientras las mareas intentan arrastrar la Tierra hacia el Sol, la pérdida de masa empuja al planeta hacia órbitas más lejanas.
Determinar cuál de los dos efectos dominará ha sido uno de los grandes quebraderos de cabeza de la astrofísica estelar durante décadas.
🗣️ Como resume Mats Esseldeurs, investigador de la Universidad KU Leuven, en Bélgica, y autor principal del estudio, «el destino de la Tierra depende de un delicado equilibrio entre estos dos efectos. Si predominan las interacciones de marea, la Tierra será engullida por el Sol. Si domina la pérdida de masa, nuestro planeta escapará hacia una órbita más amplia».
Evolución prevista del Sistema Solar durante las últimas etapas de vida del Sol. Según el nuevo estudio, Mercurio y Venus serán engullidos por la expansión de la estrella, mientras que la Tierra y Marte podrían sobrevivir y desplazarse hacia órbitas más lejanas alrededor de la futura enana blanca en la que se convertirá el Sol.
Por qué los científicos no se ponen de acuerdo sobre el destino de la Tierra
Los astrónomos llevan más de treinta años discutiendo el destino final de la Tierra.
Algunos estudios concluían que nuestro planeta sería engullido durante la fase de gigante roja. Otros sostenían que conseguiría escapar y continuar orbitando alrededor del remanente estelar que quedará tras la muerte del astro rey: una enana blanca.
La discrepancia no se debía a errores, sino a las enormes incertidumbres existentes en dos procesos físicos difíciles de modelizar: la intensidad de las mareas estelares y la velocidad con la que las estrellas pierden masa durante sus últimas etapas evolutivas.
Precisamente ahí es donde entra en juego el nuevo trabajo, realizado por investigadores de la citada Universidad KU Leuven y de la Universidad París-Saclay, en Francia. Su objetivo ha sido rehacer los cálculos utilizando modelos mucho más sofisticados de las interacciones de marea, desarrollados a partir de simulaciones físicas de última generación.
Qué planetas sobrevivirán a la expansión solar
Los investigadores reconstruyeron la evolución futura del Sistema Solar desde el estado actual del Sol hasta mucho después de que se convierta en una enana blanca.
Los resultados muestran que Mercurio y Venus —los dos planetas más próximos al astro rey— tienen un destino sellado. Ambos serán engullidos durante la fase de gigante roja. Sus órbitas no podrán alejarse lo suficientemente rápido como para escapar de la expansión solar.
La Tierra, sin embargo, cuenta una historia diferente. Según los nuevos cálculos, el aumento de su distancia orbital provocado por la pérdida de masa solar sería suficiente para evitar la destrucción tanto durante la fase de gigante roja como durante la posterior fase AGB.
Marte también sobreviviría.
En otras palabras, cuando el Sol termine su evolución, la Tierra podría seguir existiendo y continuar girando alrededor de una pequeña enana blanca, el núcleo desnudo de nuestra estrella.
Sería un mundo completamente muerto, congelado y sin atmósfera, pero aún presente.
El papel de las mareas
¿Por qué este estudio llega a una conclusión distinta a la de muchos trabajos anteriores?
La respuesta está en un fenómeno aparentemente inocente: las mareas.
Las mareas no solo afectan a los océanos terrestres. Cualquier cuerpo masivo puede generar deformaciones gravitatorias sobre otro. El Sol también experimenta mareas inducidas por los planetas, y estas interacciones modifican lentamente las órbitas.
Los modelos tradicionales asumían que esas mareas eran relativamente intensas. Como consecuencia, la órbita terrestre se contraía más de lo previsto y el planeta terminaba acercándose peligrosamente al Sol.
Los nuevos cálculos indican que la disipación de energía asociada a esas mareas podría ser significativamente menor. Eso permite que la órbita terrestre se expanda más durante la pérdida de masa solar, alejando al planeta de la zona de peligro. No es una diferencia espectacular en términos absolutos, pero basta para cambiar por completo el desenlace final.
Recreación artística del posible destino del Sistema Solar dentro de unos 5.000 millones de años. Según el nuevo estudio, la Tierra podría sobrevivir a las fases de gigante roja del Sol y continuar orbitando alrededor de la enana blanca en la que terminará convirtiéndose la estrella, aunque como un mundo frío, oscuro e inhabitable. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
La gran incertidumbre: cuánta masa perderá el Sol
Sin embargo, los propios autores son extremadamente cautos.
Aunque los nuevos modelos favorecen la supervivencia de la Tierra, existe otro parámetro crítico cuya incertidumbre sigue siendo enorme: la pérdida de masa durante la fase AGB.
Los astrónomos saben que las estrellas expulsan enormes cantidades de gas y polvo en esos momentos finales, pero no conocen con precisión la intensidad del proceso. Diferentes modelos pueden arrojar resultados que difieren en más de un orden de magnitud.
Y aquí aparece un detalle crucial.
Si el Sol pierde masa rápidamente, la órbita terrestre se expande con facilidad y el planeta sobrevive. Pero si la pérdida de masa es más lenta, las mareas tienen más tiempo para actuar y podrían acabar arrastrando la Tierra hacia la estrella.
Los investigadores exploraron distintos escenarios y comprobaron que algunos conducen a la supervivencia del planeta, mientras que otros terminan con su destrucción.
L2 Puppis, la estrella que permite ver el futuro del Sistema Solar
Para intentar reducir esa incertidumbre, los científicos recurrieron a un curioso sustituto cósmico del Sol.
Se trata de L2 Puppis, una estrella gigante situada a unos 200 años luz de la Tierra cuya masa inicial era muy similar a la de nuestra estrella. Por ello se considera uno de los mejores ejemplos observables de cómo podría ser el Sol dentro de miles de millones de años.
Las observaciones de L2 Puppis sugieren tasas de pérdida de masa compatibles con los escenarios en los que la Tierra logra escapar. No es una prueba definitiva, pero sí una pista alentadora.
Según los autores, si el Sol evoluciona de manera parecida a esta estrella, la supervivencia terrestre sería el desenlace más probable.
🗣️ Pero Esseldeurs advierte de que la cuestión está lejos de estar resuelta.: «La mayor incertidumbre ya no procede de los cálculos sobre las mareas estelares, sino de la cantidad de masa que perderá el Sol en el futuro. Las observaciones actuales de estrellas gigantes similares al Sol apuntan a que la Tierra sobrevivirá, pero necesitamos datos mucho mejores antes de poder afirmarlo con certeza».
Puesta de sol sobre el canal de la Mancha. Aunque hoy el Sol parece tranquilo, dentro de unos 5.000 millones de años se transformará en una gigantesca estrella roja, alterando para siempre el destino de la Tierra y del resto del Sistema Solar. Foto de Zoltan Tasi en Unsplash
¿Será habitable la Tierra cuando el Sol envejezca?
Aunque la posibilidad de supervivencia resulta fascinante, conviene recordar que la Tierra dejará de ser habitable muchísimo antes.
Dentro de aproximadamente mil millones de años, el aumento gradual de la luminosidad solar probablemente evaporará los océanos y desencadenará un efecto invernadero descontrolado. La biosfera desaparecerá mucho antes de que el Sol entre en su fase de gigante roja.
Cuando llegue el momento decisivo, dentro de unos 5.000 millones de años, ya no quedará ningún rastro de la vida que hoy conocemos.
La cuestión de si la Tierra será finalmente devorada o continuará orbitando alrededor de una enana blanca es, en realidad, un problema de mecánica celeste más que de supervivencia biológica.
Qué sabemos hoy sobre el futuro de la Tierra y del Sistema Solar
La principal conclusión del estudio es tan sencilla como desconcertante: todavía no sabemos con certeza qué ocurrirá.
Las mejores simulaciones actuales indican que la Tierra probablemente sobrevivirá a la expansión final del Sol. Sin embargo, el resultado depende de procesos físicos que aún no están completamente comprendidos, especialmente la pérdida de masa de las estrellas gigantes y el comportamiento de las mareas en sus capas externas.
Paradójicamente, resolver el destino último de nuestro planeta no dependerá de observar la Tierra, sino de estudiar estrellas moribundas repartidas por toda la galaxia.
Cada nueva observación de gigantes rojas, enanas blancas o sistemas planetarios envejecidos nos acerca un poco más a responder una pregunta que la humanidad lleva haciéndose desde que comprendió que el Sol también es una estrella: cuando llegue el final, ¿seremos testigos de una destrucción inevitable o de una improbable huida?
Por ahora, la balanza se inclina ligeramente hacia la segunda opción. La Tierra, contra todo pronóstico, podría sobrevivir a la muerte del Sol.▪️()20-junio-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Muerte y Sol
🌞 ¿Cuándo morirá el Sol?
El Sol agotará su combustible nuclear principal dentro de aproximadamente 5.000 millones de años y comenzará su transformación en una gigante roja.
🌞 ¿La Tierra será destruida por el Sol?
Todavía no se sabe con certeza. Los modelos más recientes indican que podría sobrevivir, aunque existen incertidumbres relacionadas con la pérdida de masa de la estrella.
🌞 ¿Mercurio y Venus sobrevivirán?
No. Las simulaciones muestran que ambos planetas serán engullidos por la expansión del Sol.
🌞 ¿Podrá existir vida en la Tierra cuando el Sol envejezca?
No. La vida desaparecerá mucho antes de la fase de gigante roja debido al aumento gradual de la luminosidad solar y al calentamiento extremo del planeta.
🌞 ¿Qué quedará del Sol después de su muerte?
El Sol terminará convirtiéndose en una enana blanca, un objeto extremadamente denso que conservará aproximadamente la mitad de la masa actual de la estrella.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
El Sol se convertirá en una gigante roja dentro de unos 5.000 millones de años.
Durante décadas se creyó que la Tierra sería engullida por la estrella.
Un nuevo estudio indica que el planeta podría sobrevivir y alejarse hacia una órbita más amplia.
La clave está en el equilibrio entre las mareas gravitatorias y la pérdida de masa solar.
Mercurio y Venus desaparecerán con toda seguridad.
La incertidumbre principal es cuánto material expulsará el Sol en sus últimas fases evolutivas.
Información facilitada por la Universidad KU Leuven
Fuente: M. Esseldeurs, S. Mathis and L. Decin. The fate of Earth during the Sun’s giant phases. Astronomy & Astrophysics (2026). DOI:
https://doi.org/10.1051/0004-6361/202660576

